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PorMax Stroh Kaufman

Existe el pecado en el judaísmo – Segunda parte

Existe el pecado en el judaísmo – Segunda parte

Continuamos hablando de si existe el pecado en el judaísmo

SEGUNDA PARTE

Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46),

Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

Como la idea de esta reflexión nace a base de las preguntas que nos suelen hacer a los judíos las personas que tienen otras creencias, es bueno que revisemos el concepto arriba mencionado, en los textos del Nuevo Testamento:

Romanos 3:10-18 (reina Valera 1960)  les enseña: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda,  nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno;  ¡no hay uno solo! Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños. ¡Veneno de víbora hay en sus labios! Llena está su boca de maldiciones y de amargura. Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.»

O  esta otra: “Todos han pecado y no son adecuados para la gloria de Dios”, en Romanos 3:23, Versión Revisada Estándar.

Y aquí hay una tercera posición, ya más relacionada con el concepto de “pecado”: en el libro 1 Juan 3:4 dice: Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.

Otra concepción en el judaísmo es el concepto que tienen los Sabios del Talmud: para ellos,  el pecado es, por sobre todo, un acto de estupidez. “Una persona peca exclusivamente si un hálito de estupidez penetró en ella”.

Por lo tanto APRENDEMOS que el pecado, es un error, una torpeza, un intento de rebelión contra el Eterno: así lo demuestran las palabras pecado y errar, las cuales comparten la misma raíz,

Y gracias a  los conceptos repasados, entendemos que la persona que es sujeta a la perfección, es porque ha recibido la Torá (tal como está escrito en Mishlei / Proverbios 4:2-27), y por eso, recibe las instrucciones para evitar extraviarse y para construir encima y a pesar del fracaso.

El judío, a través de la historia, siempre ha recibido indicaciones para actuar de acuerdo con las instrucciones de la Torá y la guía de Adonai, como vemos en Yeremiá / Jeremías 35:15, que dice:

Y envié a ustedes todos mis siervos loa profetas, desde temprano, para decirles: vuelvan ahora cada uno de su mal camino y enmienden sus obras y no vayan tras dioses ajenos para servirles, y vivirán en la tierra que les di a ustedes y a sus padres: pero no inclinaron sus oídos ni me escucharon.

Vaeshláj aléjem et kol avdéi haneviím, hashejem vehashaloaj lemór shvú na ish midarjó haraá veheitíbu maaleléijem veál teljú ajaréi elohim ajeirím leavdám ushvú el adamá asher natáti lajém veleabotéijem veló hitítem et oznéijem veló shamatém elái.

El pueblo judío tiene ordenado ser “nación de sacerdotes: nación santa”; si realmente lo somos,  ¿Por qué no estamos todo el tiempo en el interior de una sinagoga orando? ¿Por qué no estamos en las escuelas de estudio hoy conocidas como Yeshivá?

Porque el propósito de cada judío es traer santidad dentro de lo mundano y descubrir la sabiduría divina y espiritual allí, creando un verdadero valor en el mundo.

Por ello, nuestra actitud como judíos es evitar todo acto “pecaminoso” que profane el Nombre del Eterno; que profane su creación. En otras palabras: judío = representante del Todopoderoso en este mundo. Judío que actúa sospechosamente es quien da una impresión pobre de Adonai.

Es por ello que tenemos que recordar que, para los libros del Nuevo Testamento, se encuentran las frases en Romanos 6:12- 20 en donde se recuerda como se debe evitar el pecado y como se debe actuar, dependiente del Eterno, para poder transformarse en “herramientas de justicia “

Cuentan las anécdotas que en una reunión de shabat entre el Rabino Abraham Jaim y el Moré Shaye en donde hablan del judío y su capacidad para salir de la impureza y ser parte importante en el mundo: CONCLUYEN los siguientes aspectos:

1.- Lo que el yétzer hará (el mal instinto) intenta lograr es que el judío pierda el ánimo para llevar a cabo su función en este mundo, convenciéndolo de que no valore el potencial que El Eterno le otorgó.

2.- Que cada judío tiene su propio bereishit,  el cual señala un brit esh, ´pacto de fuego´, que se refiere a la llama de esperanza que todo judío posee dentro de sí, y que le otorga fuerzas para seguir luchando.

3.- Que cuando recitamos el rezo: al tashlijenu leét zikná (no nos abandones en nuestra vejez), no nos referimos a la vejez física sino a la del alma, cuando ya habremos perdido el ánimo para seguir luchando y progresando.

4.- Que el pueblo judío es un yéled shaashuím (niño preferido de Adonai), pues el Creador le otorga frescura y renovación, para que él pueda sortear todas las situaciones que deba atravesar en el mundo”.

5.- Que cada judío debe tratar de mejorar y progresar en todos los aspectos: en sus valores humanos, en las relaciones con sus semejantes, en la pureza de su fe, en la confianza en el Todopoderoso, en el cumplimiento de las mitzvot, en el estudio de la Torá, en el rezo… en fin, en todo.

Para lograrlo, debemos luchar contra el yétzer hará, que trata de convencernos de que todo da lo mismo, de que todo es anticuado y rutinario, y dichoso es aquel que se aprovecha de cada instante para mejorar, para renovarnos y de ser capaces de retornar hacia Él”.

El Nuevo testamento vuelve a recordar las bases judías que tiene y que fueron desordenadas y confundidas por muchas maneras de pensar y lo podemos revisar en lo escrito en Efesios 2:3-4 que dice

En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios”.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»”Yeremia / Jeremías 17:9-10.

La Torá si es muy enfática en hablar de “ciertos tipos de pecado: la primera descripción  la encontramos en Vayickrá / Levítico 4:2-27 cuando habla de los sacrificios a realizar cuando alguien transgredió o pecó inconscientemente. “Asham Talui” es ofrendado por un pecado dudoso, y el otro, cuando la persona está en dudas si pecó (inconscientemente) o no.

Vayickra  4:2-4 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno pecare por yerro contra cualquiera de los mandamientos del Eterno relativos a cosas que no deben hacerse, haciendo cualquiera de aquellas cosas, si fuere el sacerdote ungido quien así pecare, trayendo culpa sobre el pueblo, presentará por su pecado que ha cometido, un novillo joven, sin defecto, como ofrenda al Eterno por el pecado. Y traerá el novillo a la entrada de la tienda de asignación, ante’ el Eterno, y pondrá su mano sobre la cabeza del novillo; y degollará al novillo ante el Eterno.

{This is the law] if an individual commits an inadvertent sin by violating certain [specified] prohibitory commandments of God. If the anointed priest commits an [inadvertent] violation, bringing guilt to his people, the sacrifice for his violation shall be an unblemished young bull as a sin offering to God. He shall bring the bull before God to the entrance of the Communion Tent, and press his hands on the bull’s head. He shall then slaughter the bull before God.

Daber el benei Israel lemor néfesh ki tejetá vishgagá mikol mitzvot Adonai asher lo teaseiná veasá meaját mehéna. Im hakohén hamashiáj yejéta leashmát haám vehikrív al jatató asher jatá par ben bakár tamím laAdonai lejatat. Veheví et hapár el pétaj Ohel Moéd lifnéi Adonai vesamáj et yadó al rosh hapár veshaját et hapár lifnéi Adonai.

4:27-28 Y si alguna persona común del pueblo pecare por yerro, obrando contra cualquiera de los preceptos del Eterno relativo a cosas que no deben hacerse, y así se hiciere culpable; y si le fuere conocido después el pecado que ha cometido, traerá por sacrificio una cabra, hembra sin defecto, por el pecado que ha cometido.

If a commoner commits an inadvertent violation by violating any one of certain [specified] prohibitory commandments of God, he incurs guilt. When he is made aware of the violation he has committed, he must bring an unblemished female goat for the sin he committed.

Veím néfesh ajat tejetá vishgagá meám haáretz baasotá aját mimitzvot Adonai asher lo teaseiná veashém. O hodá eláv jatató asher jatá veheví korbanó seirát izím tmimá nekevá al jatató asher jatá.

Y la segunda descripción la encontramos en Bamidbar / Números 8:12 que comienza diciendo que “Todo hombre cuando su esposa se desvíe”

El término que utiliza el texto para decir “se desvíe” es tisté, con las mismas letras que shtut, que implica necedad, pues el desvío del pudor, y la infidelidad, está estrechamente relacionado con la necedad y la idiotez.

La diferencia esencial que radica entre el “hombre sabio” y el “tonto”,es decir, “el temeroso del pecado” que “observa lo que se está gestando” y “aquel que camina en la oscuridad” no es tan sólo una cuestión de consideraciones de corto y largo plazo.

El que teme del pecado en sí, comprende de inmediato los efectos de los actos negativos.

Entiende que semejante hecho va en contra del propósito de su vida y la auténtica esencia de su ser. Sabe, que aunque verdaderamente corrija sus actos, tenga éxito en reparar el daño provocado, incluso aunque esta “experiencia penitente” lo convierta finalmente en una persona mejor, de todas formas en el momento del desliz se habrá desconectado de la quintaesencia del bien que forma el núcleo Divino de su alma.

Hay dos mecanismos en el judaísmo: el primero, la Confesión (conocida como Vidúi) y el segundo es “el camino del retorno (conocido como Teshuvá)

Para ambas situaciones, el judaísmo tiene un día especial en el cual “se recuerdan los pecados:”  este día es Yom Kipur. Aquí estamos recordando que el ser humano es una criatura imperfecta, a pesar de ser creada a Imagen y Semejanza de Adonai.

Los errores humanos son tan predecibles que El Eterno ha puesto en el calendario un día anual de perdón. No es una festividad optativa sólo para aquellos que han pecado. Yom Kipur viene cada año para cada persona.

Es como si se esperara que nosotros pequemos, que siempre haya desarreglos que debemos enmendar.

El Todopoderoso no está tan sorprendido por nuestros errores que permite un día de limpieza cada año. Nunca se pensó que fuéramos perfectos.

Cada Iom Kipur recibimos una nota de HaKadosh Baruj Hu que dice algo como esto:

Sé que ustedes son humanos. Los humanos no son perfectos. Yo los hice así. Y de todos modos los amo.

En realidad es por eso que los amo —porque no son perfectos.

Ya tenía perfección antes de crearlos.

Lo que quiero de la creación es un mundo imperfecto que se esfuerce por mejorar, lleno de seres humanos que se equivocan, se levantan y avanzan.

Al ser imperfectos pero sin embargo perseverantes, han cumplido el propósito de su creación. Han logrado lo único que no puedo hacer sin ustedes —han traído a un Di-s perfecto a un mundo imperfecto.

Gracias.

Puesto que ninguno de nosotros es perfecto, Yom Kipur es nuestro día. En lugar de estar deprimidos por nuestros errores, los celebramos.

Cada pecado, cada desliz, cada intento fallido de vivir de acuerdo a nuestra vocación es otra oportunidad de crecer y mejorar. Fracasar en nuestra misión en si mismo parte de nuestra misión.

Yom Kipur es el día en que Adonai nos agradece que seamos humanos, y nosotros agradecemos al Eterno que no somos perfectos. Si lo fuéramos no tendríamos nada que hacer.

El resumen de dicha posición se encuentra en las siguientes palabras que repetimos, especialmente, en Yom Kipur; por ello dejamos a consideración una “lista de pecados en el judaísmo”

ASHÁMNU: Nos hemos convertido en personas desconsoladas.

BAGÁDNU: Hemos traicionado nuestro potencial, a nuestra familia, y a Dios.

GAZÁLNU: Hemos robado.

DIBÁRNU DOFI: Hemos hablado con “dos bocas” – hemos sido hipócritas.

HEYVÍNU: Hemos hecho cosas deshonestamente.

VIHIRSHÁNU: Hemos hecho a otros pecar.

ZÁDNU: Hemos pecado intencionalmente.

JAMÁSNU: Hemos sido violentos.

TAFÁLNU SHEKER: Nos hemos insensibilizado frente a la deshonestidad.

YATZNU RA: Hemos dado malos consejos.

KIZAVNU: Hemos decepcionado a Dios, a nosotros mismo y a otros al no cumplir nuestras promesas.

LATZNU: Hemos sido despectivos.

MARADNU: Nos hemos rebelado.

NIATZNU: Hemos enfurecido a personas.

SARARNU: Nos hemos puesto a un lado.

AVINU: Fuimos víctima de nuestros impulsos.

PASHANU: Hemos destruido criterios de conducta que sabemos que son correctos, y los hemos justificado con nuestro egotismo.

TZARARNU: Hemos afligido a otros.

KISHINU OREF: Hemos sido testarudos.

RISHANU: Hemos sido malvados.

SHIJATNU: Hemos sido inmorales.

TAINU: Hemos errado.

TIATANU: Hemos engañado a otros.

El judaísmo no tiene pecados: tiene errores y transgresiones rebeliones, diferencias de opiniones y libre albedrío… y, como todos fuimos creados a Su imagen, nuestro potencial es ilimitado, y está en nosotros la posibilidad de remodelar, de darle nueva forma a nuestras vidas, al aceptar la responsabilidad y retornar al Creador.

Artículo terminado de elaborar el 8 de julio de 2011 – 6 de Tamuz de 5771

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