Tag Archive Pirke Avot

PorMax Stroh Kaufman

Exito: definición y la perspectiva judía

ÉXITO: DEFINICIÓN

 

Éxito es un término proveniente o relacionado con exitus del latín, que significa salida, y se refiere al  resultado o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.

Hay que tener en cuenta que la noción de éxito es subjetiva y relativa.

Porque una cosa es ganar una competencia, allí se fue exitoso UNA SOLA VEZ, mientras que en otros campos de acción, por ejemplo estudios, negocios, entre otros, es de permanente dedicación y esfuerzo

Una vez se alcanza el éxito en estos campos, siempre habrá otra persona que quiera superarnos, y por ello es la dedicación

A menudo asociado con la victoria y la obtención de grandes méritos, el éxito es parte de nuestra vida casi cotidiana y en general no se comparte con mucha gente.

En lo que hace a la subjetividad, podemos decir que cada vez que nos proponemos algo y lo conseguimos, sea mejorar nuestras condiciones laborales, aprobar un examen, dejar de fumar o simplemente ahorrar dinero para darnos un gusto, somos exitosos.

Sin embargo, la sociedad suele establecer una relación entre éxito, riqueza material y fama. Esta visión distorsionada y pobre de la realidad, afecta a muchísimas personas, generando un esquema simplificado de la vida que separa a exitosos de fracasados.

Y es justamente esta última palabra la que, al ser tomada como contrapartida de la primera, genera aún más confusión.

El éxito no debería ser entendido como algo unidimensional, sino como la consecución de un objetivo, sea pequeño y de carácter íntimo o grande y con gran repercusión.

Cabe destacar que la psicología habla del miedo al éxito cuando alguien que está cerca de alcanzar alguna meta personal desarrolla una acción, ya sea inconsciente o consciente, para no prosperar.

Ese miedo al éxito: es un miedo a veces innato en cada individuo o creado por la presión de amigos y familiares, este miedo se infunda en que la persona decide tomar un camino, pero las palabras, que desde niño se nos han inculcado como “ten cuidado”, “es peligroso” y muchas otras, tienen más peso que nuestra voluntad.

Muchas veces el miedo al éxito también es el resultante de los engaños que nos transmiten los medios de comunicación gracias a retorcidos y engañosos mensajes.

A veces también sucede que, los seres humanos no siempre ansiamos lo mejor para nosotros y nos conformamos escasamente con “lo que tenemos”, y pocas veces nuestros deseos nos mueven hacia resultados satisfactorios y beneficiosos.

La religión y los mensajes religiosos también ejercen una fuerte influencia en el resultado.

Todo lo relatado anteriormente, genera que, aquella persona, que se ha establecido un objetivo específico o determinado,experimente en su cerebro, sensaciones que le incomodan, le angustian, y le impiden continuar con la determinación que se tiene; y allí está presente ese miedo al éxito, que nuestra mente maneja a la perfección y no nos deja abrirnos hacia el camino que todos queremos.

ÉXITO EN EL JUDAÍSMO

El éxito en el judaísmo lo podemos resumir en una sola frase: “De acuerdo con el esfuerzo, así será la recompensa”

Lo dice Pirke Avot 5:27; libro que hace parte del Talmud, el cual recoge TODA la Tradición Oral, desde que la recibe Moshé en el Monte Sinaí. hasta que llega a la Gran Asamblea,y allí la distribuye en instrucciones específicamente dirigidas hacia los padres.

El éxito para el judaísmo supone que en algo debemos estar fallando, ya que cada mañana se nos brinda una oportunidad renovada de apuntar a la trayectoria del éxito. (Nos lo demuestra el rezo matutino)

Cada mañana oramos por todo, la salud, la parnasá, Israel, y cubrimos todos los aspectos de nuestras vidas (la terrenal y la del Olam HaBá) y hacemos énfasis en las virtudes y rasgos únicos y particulares que El Eterno nos dió; por ejemplo, el hombre dice “gracias por no hacerme mujer” y la mujer dice “gracias por crearme a Tu voluntad”

También podemos verlo cuando Moshé le pregunta al Todopoderoso “¿quién soy yo para ir al Faraón?” Nuestros sabios nos dicen que HaShem no le responde, ya que es Moshé quien debe descubrir  quién es, y debe moldearse para cumplir con su misión

El concepto anterior lo refuerza Maimónides, con su texto Leyes de Teshuva 5: 2 diciéndonos que ”Todos y cada uno de nosotros los judíos deberíamos esforzarnos por llegar a ser tan grandes como Moshé “.

El judaísmo sabe qué, procesos elementales de nuestras vidas como iniciar, conformar y mantener un negocio; tener un título universitario, inventar un producto; curar a un paciente, ganar una demanda, son cosas que todos tenemos que hacer y, lograrlas, es parte del éxito. Prácticamente para ello estamos en este mundo.

Aún tener una familia y garantizarle a ellos un “adecuado estilo de vida” es parte de nuestra razón de existir

Pero, el judaísmo no olvida que tenemos un alma, que hay que alimentar, de igual manera como se alimenta el cuerpo y hay una serie de consideraciones que observar, descritas en la Torá, que sirven de “alimento espiritual” y no son muy difíciles de manejar.

Ejemplo: cultivar la amabilidad a pesar de todos los inconvenientes. Pedir disculpas cuando se lastima a alguien: Levantarse todas las mañanas para elevar una oración. Dar caridad a alguien aún cuando no la haya solicitado.

Son ellos y muchos más, los pequeños momentos de conexión, bondad, sabiduría y amor que alimentan el alma.

Somo llamados  “Hijos del Eterno” Banim atem laAdonai Elohéijem (Deuteronomio / Devarim 14:1, y en Talmud – Pirkei Avot 3:18). Nuestro Padre Celestial, por consiguiente quiere que tengamos todo lo bueno.

Pero con un equilibrio entre lo racional y lo espiritual.

Esto es justamente lo que el Talmud, en palabras del Rabino Yishmael, opina: “Combina el estudio de la Torá con una ocupación mundana”

Es sólo enfocar nuestros esfuerzos por el camino correcto, como lo describe la siguiente leyenda: Se cuenta la historia del rabino Levi Itzjak de Berditchev, que vio a un hombre corriendo sin aliento por el mercado.

“¿Se puede saber por qué estás corriendo tan rápido?”, Preguntó el rabino.

“¿Qué quieres decir con por qué estoy corriendo tan rápido? ¡Me apresuro en mi búsqueda de mi sustento! “

“¿Cómo sabes que tu sustento está frente a ti y estás corriendo para alcanzarlo? Tal vez está detrás de ti, ¡y en realidad estás huyendo de eso! “

 

Lo hemos visto centenares de veces: cuando Israel hace la voluntad de HaShem, ellos tuvieron “lluvia de bendiciones”, lo que implica éxito..

Este es el verdadero secreto del éxito: Independientemente de nuestras limitaciones mortales, nuestro potencial para la grandeza es ilimitado cuando tenemos el poder del Todopoderoso detrás de nosotros.

 

13 de Noviembre de 2017 – 24 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

 

Con autosuperación entendemos un proceso o un camino que una persona, un ser humano decide recorrer, voluntariamente. sin importar miedos, fracasos  tropiezos, planificadamente y con etapas, para algunos camino sin fin, con el único objetivo de lograr, de sí mismo, lo mejor.

Autosuperación es un concepto que se ha venido implantando en la sociedad moderna casi que en los últimos 150 años,una vez que medidas como el medidas como el sicoanálisis, y otros mostraran, la fragilidad del ser humano, sus múltiples debilidades, defectos, su ego(ismo), la capacidad para dejarse influir por medios externos (por lo general en forma negativa), etc.

 

La autosuperación no es un concepto moderno: Culturas y formas de vida tan antiguas como el Taoísmo han hablado de la autosuperación como una forma de inmortalidad

Las religiones llamadas monoteístas también han hablado del concepto de autosuperación.

 

En nuestro caso, el judaísmo adjudica enorme valor al concepto y a la práctica del desarrollo personal y la autosuperación. el que está definido como un esfuerzo continuo de toda la vida, que se va logrando de a un paso por vez. –semana a semana; día a día, hora a hora, para lograr lo mejor de cada uno de nosotros y en esto está de acuerdo con todas las concepciones que existen acerca de la autosuperación.

Hay frases y expresiones en el judaísmo relacionadas con autosuperación, tales como estas;

El Talmud afirma: “Cada persona debe declarar: ‘El mundo fue creado para mi’” (Sanhedrin 37a). Para ello, Rashi la explica diciendo que, cada uno de nosotros es considerado tan importante como todo el mundo…

Moshe Jaim Luzzato dijo:Todo en la vida sirve como desafío y prueba para elevarnos. Por lo tanto, es correcto estar agradecido por la oportunidad de aprender y crecer a través de abordar esta experiencia de la vida real.

El Gaón de Vilna dijo: El total propósito de nuestra existencia es sobreponernos a nuestros hábitos negativos.

 

La autosuperación en cualquier revisión que se le haga al tema, es un proceso muy difícil y complicado: también lo es la autosuperación en el judaísmo…es tan extremadamente difícil, porque se debe desarraigar, en el proceso, la fuerza de las cualidades negativas del carácter; Así dijo alguna vez el Rabino Israel Salanter: “es más fácil aprender el Talmud de memoria que arrancar de raíz una sola cualidad negativa”. Sin embargo no es un camino infranqueable: El Rabino Reuven Dessler;en  Tnuat HaMusar, Volumen V, página 174, escribió: “Al trabajar sobre uno mismo, es fácil desalentarse porque no se ve suficiente progreso. Pero debes seguir intentándolo y no darte por vencido. Cada pequeña mejora es un éxito”

Es importante tener en cuenta que el camino de la autosuperación per sé, es de carácter individual: no se puede generalizar  porque cada persona es diferente, aunque compartieran las mismas metas, esto es algo que está descrito, también, en las obras filosóficas judías; Por ejemplo, Maimónides (Rambam) lo dejó plasmado en su obra, Las Leyes del Comportamiento.

El judaísmo apoya la autosuperación, basada en los textos como Tora, Tanaj, Halajá, haciendo énfasis en el conocimiento y cumplimiento de las mitzvot, porque a través de ellos, somos guiados en el desarrollo personal, en el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, nos aleja del Yétzer HaRá, y lo hace describiendo el proceso como una escalera que nos lleva a conectarnos verdaderamente con dimensiones más elevadas y trascendentes  ( teniendo en cuenta que algunas de las mitzvot tienen el objetivo de inculcar valores espirituales) – Porque, como está escrito, “vamos a imitar los caminos de HaShem” y a la vez, vamos a permanecer anclados en la tierra

El  Pirkei Avot, y un Tratado entero de la Mishná están dedicados al tema de cómo mejorar las cualidades personales y por supuesto, autosuperación a partir de ello.

Al final, todos estos aportes descritos, nos permiten reflexionar sobre las ideas que están en ellos contenidos y también nos dejan analizar de qué manera podemos aplicarlas a la vida. Esta reflexión nos lleva a una introspección, la cual se constituye en una inversión en tiempo y nos permite que podamos llegar a un increíble nivel de desarrollo personal

Escribió Moshe Jaim Luzzato: La regla es que una persona debe inspeccionar todos sus actos y controlar sus caminos para no quedarse con ningún mal hábito o mala cualidad; y obviamente con ninguna transgresión. Entiendo que es necesario que la persona realice un balance diario de sus actos, tal como los prominentes empresarios evalúan constantemente sus negocios para no terminar en ruinas.

La persona debe designar momentos y horas para hacerlo, para que esta deliberación no sea algo esporádico, sino que por el contrario tenga gran consistencia, porque es algo muy efectivo.

La Torá es una herramienta muy efectiva para la autosuperación en el judaísmo: para ayudarnos, a cada uno de nosotros, para que aprendamos a reconocer en qué nivel nos encontramos, como persona y desde el punto de vista espiritual… nos ayuda a revisar cual o cuales cualidades debemos desarrollar o mejorar; nos ayuda a describir cómo es nuestra personalidad y en dónde podemos fracasar con más facilidad..

Si se empieza con la corrección de una cualidad, esto automáticamente será un peldaño en el camino para corregir otras cualidades o defectos, y siempre son muchos sobre los cuales se debe trabajar;  La Torá y su estudio genera la disciplina necesaria para el cumplimiento de la misión a cumplir y ayuda a inculcar cualidades positivas y valores en la persona. y es valiosa porque, a medida que se avanza en su comprensión y análisis, es posible realizar un balance personal diario, en el que se esté evaluando si se están logrando los objetivos materiales y espirituales que nos hemos formulado.  .

La Torá y el judaísmo son entonces compatibles con la autosuperación. ¡Haz de la autosuperación una parte esencial de tu ser!

03 de julio de 2017 – 09 de Tamuz de 5777

PorMax Stroh Kaufman

Vanidad en el judaismo

Vanidad

Vanidad en el Judaismo.

En el libro Deberes del Corazón, el Rabino Bachaye escribió una anécdota relacionada con la vanidad, en la que cita a un hombre sabio que le dijo a sus discípulos:

“Si ustedes no encuentran defectos dentro de ustedes mismos, me temo que tienen el mayor defecto de todos: la vanidad”.

En otras palabras, ustedes caerían entre la categoría de las personas que lo ven todo desde la perspectiva de “Yo soy grande / el mejor”, y, por supuesto, son personas que creen que no hacen nada mal;

Al respecto, encontramos en el libro de Kohelet / Proverbios, que No hay ninguna persona en la tierra que sea tan justo, que todo lo que hace, lo hace bien y no peca.

Nuestros sabios a través de lo consignado en el Talmud y en el Tanaj, nos enseñan que la vanidad es un signo de ignorancia de la Torá, como está escrito en el tratado de Kiddushin 49b…

El Talmud y las obras éticas son muy enfáticos en condenar la vanidad como el peor de todos los rasgos de carácter.

Mientras que la presencia divina es infinita, y El Eterno no abandona incluso al peor de los pecadores, no puede enfrentarse con la persona vanidosa, como está escrito en Tehilim / Salmos 101:5 que dice: Al que solapadamente difama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

El mismo libro de Kohelet inicia diciendo: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. (Hevel Havalim)” donde analiza el carácter pasajero de la vida y lo breve y efímero de la existencia de cada individuo y aconseja a las personas a temer al Todopoderoso y cumplir sus leyes – pues ese es el contenido de la vida…

Sin embargo, la vida moderna nos incita a lo contrario: a pensar que somos los mejores y que los demás son los que se equivocan.

En el Pirké Avot encontramos que “La envidia, la lujuria y la vanidad sacan al hombre del mundo”

¿A quién no le gusta que lo alaben, que le digan que lo que hace es maravilloso o está bien hecho? A todos…Pero cuando esto se transforma en una necesidad, debemos preocuparnos, porque podemos estar cayendo en problemas; uno de ellos es estimular la vanidad.

No podemos o no debemos depender de la valoración que terceros hagan de nosotros, porque, si yo sé que valgo, que tengo habilidades y actitudes que me hacen ser sobresaliente en algo, nada me agrega que me aplaudan y me alaben, y si en verdad el aplauso es inmerecido, se transforma en un daño.

Quien tiene una saludable autoestima no necesita la alabanza y la aprobación de los demás.

El rey Shlómo, con los pensamientos escritos en el libro de Kohelet, nos exhorta a trascender nuestro impulso natural por preocuparnos únicamente de nuestro bienestar, y – en cambio – mirar más allá y ver el beneficio de las acciones que no tienen un rédito inmediato, puesto que, como no conocemos nuestro futuro personal, ni sabemos qué sucederá mañana, debemos evitar la vanidad.

Evidentemente, con tan solo una leve reflexión, Kohelet nos despierta hacia las realidades de la vida.

No conocemos el mañana, pero estamos certeros de una cosa: El Todopoderoso estará con nosotros.

07 de diciembre de 2013 – 05 de Tevet de 5774