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PorMax Stroh Kaufman

Exito: definición y la perspectiva judía

ÉXITO: DEFINICIÓN

 

Éxito es un término proveniente o relacionado con exitus del latín, que significa salida, y se refiere al  resultado o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.

Hay que tener en cuenta que la noción de éxito es subjetiva y relativa.

Porque una cosa es ganar una competencia, allí se fue exitoso UNA SOLA VEZ, mientras que en otros campos de acción, por ejemplo estudios, negocios, entre otros, es de permanente dedicación y esfuerzo

Una vez se alcanza el éxito en estos campos, siempre habrá otra persona que quiera superarnos, y por ello es la dedicación

A menudo asociado con la victoria y la obtención de grandes méritos, el éxito es parte de nuestra vida casi cotidiana y en general no se comparte con mucha gente.

En lo que hace a la subjetividad, podemos decir que cada vez que nos proponemos algo y lo conseguimos, sea mejorar nuestras condiciones laborales, aprobar un examen, dejar de fumar o simplemente ahorrar dinero para darnos un gusto, somos exitosos.

Sin embargo, la sociedad suele establecer una relación entre éxito, riqueza material y fama. Esta visión distorsionada y pobre de la realidad, afecta a muchísimas personas, generando un esquema simplificado de la vida que separa a exitosos de fracasados.

Y es justamente esta última palabra la que, al ser tomada como contrapartida de la primera, genera aún más confusión.

El éxito no debería ser entendido como algo unidimensional, sino como la consecución de un objetivo, sea pequeño y de carácter íntimo o grande y con gran repercusión.

Cabe destacar que la psicología habla del miedo al éxito cuando alguien que está cerca de alcanzar alguna meta personal desarrolla una acción, ya sea inconsciente o consciente, para no prosperar.

Ese miedo al éxito: es un miedo a veces innato en cada individuo o creado por la presión de amigos y familiares, este miedo se infunda en que la persona decide tomar un camino, pero las palabras, que desde niño se nos han inculcado como “ten cuidado”, “es peligroso” y muchas otras, tienen más peso que nuestra voluntad.

Muchas veces el miedo al éxito también es el resultante de los engaños que nos transmiten los medios de comunicación gracias a retorcidos y engañosos mensajes.

A veces también sucede que, los seres humanos no siempre ansiamos lo mejor para nosotros y nos conformamos escasamente con “lo que tenemos”, y pocas veces nuestros deseos nos mueven hacia resultados satisfactorios y beneficiosos.

La religión y los mensajes religiosos también ejercen una fuerte influencia en el resultado.

Todo lo relatado anteriormente, genera que, aquella persona, que se ha establecido un objetivo específico o determinado,experimente en su cerebro, sensaciones que le incomodan, le angustian, y le impiden continuar con la determinación que se tiene; y allí está presente ese miedo al éxito, que nuestra mente maneja a la perfección y no nos deja abrirnos hacia el camino que todos queremos.

ÉXITO EN EL JUDAÍSMO

El éxito en el judaísmo lo podemos resumir en una sola frase: “De acuerdo con el esfuerzo, así será la recompensa”

Lo dice Pirke Avot 5:27; libro que hace parte del Talmud, el cual recoge TODA la Tradición Oral, desde que la recibe Moshé en el Monte Sinaí. hasta que llega a la Gran Asamblea,y allí la distribuye en instrucciones específicamente dirigidas hacia los padres.

El éxito para el judaísmo supone que en algo debemos estar fallando, ya que cada mañana se nos brinda una oportunidad renovada de apuntar a la trayectoria del éxito. (Nos lo demuestra el rezo matutino)

Cada mañana oramos por todo, la salud, la parnasá, Israel, y cubrimos todos los aspectos de nuestras vidas (la terrenal y la del Olam HaBá) y hacemos énfasis en las virtudes y rasgos únicos y particulares que El Eterno nos dió; por ejemplo, el hombre dice “gracias por no hacerme mujer” y la mujer dice “gracias por crearme a Tu voluntad”

También podemos verlo cuando Moshé le pregunta al Todopoderoso “¿quién soy yo para ir al Faraón?” Nuestros sabios nos dicen que HaShem no le responde, ya que es Moshé quien debe descubrir  quién es, y debe moldearse para cumplir con su misión

El concepto anterior lo refuerza Maimónides, con su texto Leyes de Teshuva 5: 2 diciéndonos que ”Todos y cada uno de nosotros los judíos deberíamos esforzarnos por llegar a ser tan grandes como Moshé “.

El judaísmo sabe qué, procesos elementales de nuestras vidas como iniciar, conformar y mantener un negocio; tener un título universitario, inventar un producto; curar a un paciente, ganar una demanda, son cosas que todos tenemos que hacer y, lograrlas, es parte del éxito. Prácticamente para ello estamos en este mundo.

Aún tener una familia y garantizarle a ellos un “adecuado estilo de vida” es parte de nuestra razón de existir

Pero, el judaísmo no olvida que tenemos un alma, que hay que alimentar, de igual manera como se alimenta el cuerpo y hay una serie de consideraciones que observar, descritas en la Torá, que sirven de “alimento espiritual” y no son muy difíciles de manejar.

Ejemplo: cultivar la amabilidad a pesar de todos los inconvenientes. Pedir disculpas cuando se lastima a alguien: Levantarse todas las mañanas para elevar una oración. Dar caridad a alguien aún cuando no la haya solicitado.

Son ellos y muchos más, los pequeños momentos de conexión, bondad, sabiduría y amor que alimentan el alma.

Somo llamados  “Hijos del Eterno” Banim atem laAdonai Elohéijem (Deuteronomio / Devarim 14:1, y en Talmud – Pirkei Avot 3:18). Nuestro Padre Celestial, por consiguiente quiere que tengamos todo lo bueno.

Pero con un equilibrio entre lo racional y lo espiritual.

Esto es justamente lo que el Talmud, en palabras del Rabino Yishmael, opina: “Combina el estudio de la Torá con una ocupación mundana”

Es sólo enfocar nuestros esfuerzos por el camino correcto, como lo describe la siguiente leyenda: Se cuenta la historia del rabino Levi Itzjak de Berditchev, que vio a un hombre corriendo sin aliento por el mercado.

“¿Se puede saber por qué estás corriendo tan rápido?”, Preguntó el rabino.

“¿Qué quieres decir con por qué estoy corriendo tan rápido? ¡Me apresuro en mi búsqueda de mi sustento! “

“¿Cómo sabes que tu sustento está frente a ti y estás corriendo para alcanzarlo? Tal vez está detrás de ti, ¡y en realidad estás huyendo de eso! “

 

Lo hemos visto centenares de veces: cuando Israel hace la voluntad de HaShem, ellos tuvieron “lluvia de bendiciones”, lo que implica éxito..

Este es el verdadero secreto del éxito: Independientemente de nuestras limitaciones mortales, nuestro potencial para la grandeza es ilimitado cuando tenemos el poder del Todopoderoso detrás de nosotros.

 

13 de Noviembre de 2017 – 24 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

 

Con autosuperación entendemos un proceso o un camino que una persona, un ser humano decide recorrer, voluntariamente. sin importar miedos, fracasos  tropiezos, planificadamente y con etapas, para algunos camino sin fin, con el único objetivo de lograr, de sí mismo, lo mejor.

Autosuperación es un concepto que se ha venido implantando en la sociedad moderna casi que en los últimos 150 años,una vez que medidas como el medidas como el sicoanálisis, y otros mostraran, la fragilidad del ser humano, sus múltiples debilidades, defectos, su ego(ismo), la capacidad para dejarse influir por medios externos (por lo general en forma negativa), etc.

 

La autosuperación no es un concepto moderno: Culturas y formas de vida tan antiguas como el Taoísmo han hablado de la autosuperación como una forma de inmortalidad

Las religiones llamadas monoteístas también han hablado del concepto de autosuperación.

 

En nuestro caso, el judaísmo adjudica enorme valor al concepto y a la práctica del desarrollo personal y la autosuperación. el que está definido como un esfuerzo continuo de toda la vida, que se va logrando de a un paso por vez. –semana a semana; día a día, hora a hora, para lograr lo mejor de cada uno de nosotros y en esto está de acuerdo con todas las concepciones que existen acerca de la autosuperación.

Hay frases y expresiones en el judaísmo relacionadas con autosuperación, tales como estas;

El Talmud afirma: “Cada persona debe declarar: ‘El mundo fue creado para mi’” (Sanhedrin 37a). Para ello, Rashi la explica diciendo que, cada uno de nosotros es considerado tan importante como todo el mundo…

Moshe Jaim Luzzato dijo:Todo en la vida sirve como desafío y prueba para elevarnos. Por lo tanto, es correcto estar agradecido por la oportunidad de aprender y crecer a través de abordar esta experiencia de la vida real.

El Gaón de Vilna dijo: El total propósito de nuestra existencia es sobreponernos a nuestros hábitos negativos.

 

La autosuperación en cualquier revisión que se le haga al tema, es un proceso muy difícil y complicado: también lo es la autosuperación en el judaísmo…es tan extremadamente difícil, porque se debe desarraigar, en el proceso, la fuerza de las cualidades negativas del carácter; Así dijo alguna vez el Rabino Israel Salanter: “es más fácil aprender el Talmud de memoria que arrancar de raíz una sola cualidad negativa”. Sin embargo no es un camino infranqueable: El Rabino Reuven Dessler;en  Tnuat HaMusar, Volumen V, página 174, escribió: “Al trabajar sobre uno mismo, es fácil desalentarse porque no se ve suficiente progreso. Pero debes seguir intentándolo y no darte por vencido. Cada pequeña mejora es un éxito”

Es importante tener en cuenta que el camino de la autosuperación per sé, es de carácter individual: no se puede generalizar  porque cada persona es diferente, aunque compartieran las mismas metas, esto es algo que está descrito, también, en las obras filosóficas judías; Por ejemplo, Maimónides (Rambam) lo dejó plasmado en su obra, Las Leyes del Comportamiento.

El judaísmo apoya la autosuperación, basada en los textos como Tora, Tanaj, Halajá, haciendo énfasis en el conocimiento y cumplimiento de las mitzvot, porque a través de ellos, somos guiados en el desarrollo personal, en el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, nos aleja del Yétzer HaRá, y lo hace describiendo el proceso como una escalera que nos lleva a conectarnos verdaderamente con dimensiones más elevadas y trascendentes  ( teniendo en cuenta que algunas de las mitzvot tienen el objetivo de inculcar valores espirituales) – Porque, como está escrito, “vamos a imitar los caminos de HaShem” y a la vez, vamos a permanecer anclados en la tierra

El  Pirkei Avot, y un Tratado entero de la Mishná están dedicados al tema de cómo mejorar las cualidades personales y por supuesto, autosuperación a partir de ello.

Al final, todos estos aportes descritos, nos permiten reflexionar sobre las ideas que están en ellos contenidos y también nos dejan analizar de qué manera podemos aplicarlas a la vida. Esta reflexión nos lleva a una introspección, la cual se constituye en una inversión en tiempo y nos permite que podamos llegar a un increíble nivel de desarrollo personal

Escribió Moshe Jaim Luzzato: La regla es que una persona debe inspeccionar todos sus actos y controlar sus caminos para no quedarse con ningún mal hábito o mala cualidad; y obviamente con ninguna transgresión. Entiendo que es necesario que la persona realice un balance diario de sus actos, tal como los prominentes empresarios evalúan constantemente sus negocios para no terminar en ruinas.

La persona debe designar momentos y horas para hacerlo, para que esta deliberación no sea algo esporádico, sino que por el contrario tenga gran consistencia, porque es algo muy efectivo.

La Torá es una herramienta muy efectiva para la autosuperación en el judaísmo: para ayudarnos, a cada uno de nosotros, para que aprendamos a reconocer en qué nivel nos encontramos, como persona y desde el punto de vista espiritual… nos ayuda a revisar cual o cuales cualidades debemos desarrollar o mejorar; nos ayuda a describir cómo es nuestra personalidad y en dónde podemos fracasar con más facilidad..

Si se empieza con la corrección de una cualidad, esto automáticamente será un peldaño en el camino para corregir otras cualidades o defectos, y siempre son muchos sobre los cuales se debe trabajar;  La Torá y su estudio genera la disciplina necesaria para el cumplimiento de la misión a cumplir y ayuda a inculcar cualidades positivas y valores en la persona. y es valiosa porque, a medida que se avanza en su comprensión y análisis, es posible realizar un balance personal diario, en el que se esté evaluando si se están logrando los objetivos materiales y espirituales que nos hemos formulado.  .

La Torá y el judaísmo son entonces compatibles con la autosuperación. ¡Haz de la autosuperación una parte esencial de tu ser!

03 de julio de 2017 – 09 de Tamuz de 5777

PorMax Stroh Kaufman

Los siete aspectos de santidad

Los 7 aspectos de santidad

 

Estas 7 semanas, de la Sefirat haOmer, que se extienden entre Pesaj y Shabout, existen 7 condiciones espirituales que se conocen como 7 aspectos de santidad.

Cada uno de ellos esta relacionado con una semana: examinemos, ahora, cada uno estos siete aspectos de la santidad.

Cada uno de ellos, los siete aspectos se relaciona con una de las siete semanas de Sefirat haOmer.

  1. El primero de los aspectos de santidad es Jesed, “benevolencia”.

Jesed significa bondad y benevolencia.

Significa mucho más que la tzedaká, porque los Actos de bondad pueden ser hechos con y por la persona propia además de con el dinero (como lo sería hacer préstamos gratuitos de dinero o cualquier otro objeto).

Los Actos de bondad se hacen tanto a pobres como a ricos ( Proporcionar hospitalidad; Visitar y confortar a enfermos; Proporcionar vestimenta a quienes la necesiten;) Asistir y animar a novias y novios-

También a los vivos como a los muertos.  porque está dicho, “Sembrad para vosotros en Tzedaká, segad para vosotros en bondad [Jésed]” (Hoshea/Oseas 10:12)

  1. El segundo de los aspectos de santidad es Guevurá, “fuerza, fortaleza,juicio o poder”.

La guevurá es conocida en cábala como el “midat hadin” o atributos del juicio.

Esto  quiere decir que con ella se buscan, específicamente, los mecanismos que nos lleven a fortalecer el alma, y cada uno pueda sobrepasar los obstáculos que están delante de ella.

Nosotros tenemos la capacidad de vivir por nuestras metas, y para hacer los sacrificios necesarios para obtenerlas.

Hay que ser fuerte para lograrlo:

Nos enseña el Pirké Avot que para fuerte utilizamos la palabra Guivor “¿quien es fuerte?

El que domina su inclinación (Yetzer) según está escrito en Mishlé 16:32

“Mejor es el paciente que el fuerte y quien domina su espíritu que el que toma una ciudad”.

Cada individuo debe luchar contra todo lo que se opone a la realización de su verdadera naturaleza espiritual: Necesita ser fuerte (Guivor); Necesita “fortaleza Guevurá”:

La guevurá nos trae experiencias difíciles que continuamente ponen a prueba nuestros propios límites y gracias a ello nos lleva a la rectificación: Esa es la meta final de cada judío.

  1. El tercero es Tiferet, “belleza o gloria”.

Dicen los cabalistas que este atributo sirve de intermediario entre jésed (“bondad”) y guevurá (“fortaleza”).

Tiferet utiliza a los dos, porque su objetivo es “lograr el desarrollo del ser humano a su máximo potencial”. Tiferet significa “belleza”, porque la belleza siempre es alcanzada al integrar elementos.

Blanco y negro son opuestos, y gracias a su correcta integración, se crea crea la belleza: Una belleza que no convierte todo en gris, al contrario, integra a ambos, blanco y negro, creando profundidad.

Esta belleza es creada cuando nos convertimos en personas que tenemos y/o adquirimos el valor de la verdad, y cuando nuestras palabras, pensamientos y acciones se unen.

Cuando mentimos caemos en nuestro deseo animal de la comodidad y la facilidad.

Cuando decimos la verdad, nos reconectamos con la realidad trascendental del Eterno y elegimos ser auténticos como seres humanos.

  1. El cuarto es Netzaj, “infinidad, victoria, confianza o duración”.

Netzaj también puede significar “conducir u orquestar” (como la palabra con la que empiezan muchos de los Salmos de David: Lamnazéaj)

Es la fuente de la esperanza y la aspiración de crecer. Netzaj es un acto de El Eterno, que se parece a “vencer”.

Netzaj es también la persistencia en el Amor.

Cualquiera que alguna vez haya resistido el deseo de obtener gratificación inmediata ha sido tocado esta cualidad.

  1. El quinto de los aspectos de santidad es Hod, “majestad o esplendor”.

En hebreo hod es un sustantivo que significa literalmente “esplendor”, pero como verbo también  significa “confesar” y “agradecer”.pero también denota tanto “alabanza” como “sumisión.”

En lo que se refiere a estadíos espirituales, Hod se identifica, en el jasidismo, como a la “temimut” o sinceridad.

Como seres humanos nosotros podemos ser movidos por el esplendor, ya sea que su fuente esté en lo espiritual o lo físico. Nuestra habilidad para ser verdaderamente sensibles en este sentido es lo que nos inspira a expresar agradecimiento. Frecuentemente nos resistimos a permitirnos ser agradecidos por la fragilidad de nuestra autoestima.

Cuando nosotros comenzamos el día con las palabras Modé Aní – “Te agradezco” – estamos expresando nuestro agradecimiento al Todopoderoso, y simultáneamente nos vemos a nosotros mismos como creaciones merecedoras de vida…

Hod es tambien razonamiento formal y lógio: razonamiento para articular y justificar nuestras acciones, y una téccnica que ombina una serie de factores, para generar conclusiones válidas.

Hod unido con Netzaj, equivalen a los dos pies, que nos sirven, en conjunto,para llevarnos a una dirección determinada, al mismo tiempo

  1. El sexto de los aspectos de santidad es Iesod, “fundación”.

Este aspecto tiene como virtud a la independencia.

Por sí sola, se refiere a nuestra habilidad para vincularnos.

Este aspecto es llamado “fundación” porque es la fundación misma de todas las interacciones.

Lo que nosotros finalmente buscamos en las relaciones es bondad. Inevitablemente si tendríamos que elegir una característica en una futura pareja, sería una característica espiritual.

Para algunos de nosotros sería la compasión, para otros sería la honestidad o la sensibilidad.

Si nosotros vemos nuestro propio bien reflejándose hacia nosotros, nosotros amamos a la otra persona aún más.

Lo que esto nos está diciendo es que lo que estamos buscando en última instancia, es un vínculo espiritual. Nosotros estamos buscando el Rostro del Eterno.

Hay estudiosos que hacen la equivalencia de Yesod con la Torá, porque esta es un intermediario entre el hombre y El Creador: tiene las bases o fundamentos para acercarse a Él, para entenderlo a Él y comportarse en Santidad como Él, pero en un lenguaje comprensible por el ser humano.

  1. El atributo final es Maljut, “reinado”.

Este atributo se refiere a nuestra habilidad de materializar el reinado de Dios en todo el mundo y en nuestros propios corazones.

Es el poder expresar los pensamientos y las emociones a sí mismo y a los demás; y sirve para establecer una identificación con la realidad exterior, y en lo más profundo de la espiritualidad, es aceptarse en el devoto servicio del individuo con el Creador, o sea recibir, bajo un compromiso total y absoluto, el “yugo del reino de los cielos”

La manera de hacer esto es mediante el reconocimiento de que nuestras misiones son de significado infinito. Al mismo tiempo mantenemos la humildad que resulta de saber que sólo podemos ver como propio un pequeño trozo de infinidad.

Estos son los siete aspectos de la santidad que se entrecruzan en estas siete semanas comprendidas entre Pesaj y Shavuot.

Ellos tienen el potencial espiritual para darnos la habilidad de hacer que nuestras historias se desarrollen.

Nosotros podemos hacer que cada día cuente, y lograr ser más humanos de lo que jamás hubiésemos imaginado.

Feliz cuenta de Omer

07 de abril de 2015 — 18 de Nisan de 5775

PorMax Stroh Kaufman

Lo Correcto y lo Incorrecto

Lo correcto y lo incorrecto

Lo Correcto y lo Incorrecto

Isaac acababa de llegar de Beér Lahai Roi, él estaba viviendo en el sur. Se fue a orar en el campo al atardecer. . . (Bereshit 24:62-63)

Hay muchas maneras de medir el éxito de uno en la vida, pero uno de los más importante de todo, explica la Torá, es la cualidad espiritual de las generaciones uno deja atrás.

Y aunque “generaciones” puede incluso significar las obras de uno,

De hecho, Rashi menciona en parashá de la semana pasada que:

Cualquier persona que cría un hijo justo, es como si él no muere. (Rashi, Bereshit 18:19)

Una razón obvia de esto es, porque un hijo justo, llora la pérdida de su padre como corresponde, diciendo Kadish y realiza actos por mérito y desempeño digno en nombre del padre fallecido durante todos los 11 meses después de la muerte.

Esto sirve para aumentar el mérito de los padres, algo que por lo general sólo se puede hacer cuando una persona está viva. Por lo tanto, a causa del hijo, es como si el padre no murió.

Incluso después de los 11 meses se hayan cumplido, si el hijo recuerda a sus padres en los días que se recita el Yizkor, y en el día del aniversario de su fallecimiento (yahrzeit) al igual que cuando ayuna en honor del padre fallecido, y continúa esto, año tras año, sus méritos continúan y se pueden aumentar por este actuar del hijo.

Y, por supuesto, no hay mayor testimonio de la grandeza espiritual de los padres que las acciones cotidianas de su hijo…

No sólo El Todopoderoso piensa de esta manera, puesto que los seres humanos también lo hacen, a menudo atribuyen las acciones buenas o malas de un hijo, a su padre, como por ejemplo cuando alguien pregunta por un muchacho y la respuesta es, “El es hijo de fulano de tal”.

Lo más interesante es que, en muchas familias, hay mucha diversidad. Dentro de una misma familia puede haber hijos justos, y los que no lo son.

Una familia puede tener tanto  “ovejas negras” al igual que buenos hijos, y esto no siempre es obvio ni para la gente, ni para los padres.

Ser una persona justa se convierte en un concepto relativo, por lo que hay que disponer de muchos elementos para tener en cuenta al juzgar la grandeza espiritual de otro individuo.

Recordamos entonces que, en el judaísmo, la recompensa es una función del esfuerzo, y no de su resultado (Pirkei Avot 5:22), porque como dice el Talmud, los resultados están siempre dependientes de las decisiones celestiales, excepto para aquellos quienes se dedican con esfuerzo, para conseguir metas (Brajot 34b).

Algunas personas crecen con poca o ninguna preocupación acerca del dinero: para ellos hacer una donación equivalente a unos miles de dólares puede ser algo muy fácil de hacer…

Hay otros a los cuales sus gastos han estado muy ajustados a sus limitados ingresos, para los cuales unas pocas monedas de caridad, puede ser muy significativo y muy difícil de realizar: sin embargo, cuando ellos dan tzedaká, ¿cuál de los dos actos de caridad es más resaltado por las personas?

Y ¿Cuál de los dos actos de caridad recibe mayor atención por parte del Todopoderoso?
Y, ¿qué tal si hablamos de un estudiante X que para mantener sus calificaciones en niveles de excelencia tiene que hacer muy poco esfuerzo para lograrlo mientras que en estudiante Y, dedica mucho tiempo con el mismo objetivo porque le cuesta trabajo incluso recordar el material recientemente estudiado?

¿Cuál de los dos estudiantes se ve más favorecido por el sistema? ¿Cuál de los dos va a ser más apreciado por el Todopoderoso?

Entonces, ¿que significa educar correctamente a un hijo?

Si el talento, que usualmente brinda el Todopoderoso, difiere de una persona a otra, como lo hacen las circunstancias en las que cada ser humano nace, entonces, ¿qué tanta opción tiene un padre promedio para que sus hijos sean correctos en su actuar?

Porque nos gustaría educar a nuestros hijos para que sea felices y ello los lleve a ser adultos felices y esto les aumente las probabilidades de ser ciudadanos correctos, y, para ello, hay muchas cosas que están en contra nuestra y que pueden estar fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, vemos, buena gente, como Jizkiá HaMélej, que venía de padres malos y gente mala, y aquellos como Menashe, su hijo, que descendía de padres rectos.

Las personas felices han surgido de hogares infelices mientras que las personas miserables han salido de hogares aparentemente felices. ¿Son estas simples excepciones a la regla, o son la regla en sí?
La historia de Menashe, curiosa e interesantemente, tiene un final feliz. Después de desandar lo que su padre había recorrido, se dedicó a la adoración de ídolos por un periodo de 33 años…

Menashe retornó al camino mediante la Teshuvá, y dedicó los últimos 7 años de su vida al reinado, haciendo las cosas de una manera correcta.

Uno podría decir que es muy poco o que es muy tarde, pero ciertamente es mejor poco bien hecho que nada.
¿Por qué lo hizo?

¿Cómo puede alguien ser tan malo, y luego llegar a ser tan justo?

¿Fue algo que comió para el desayuno, o algo que recibió de su padre mientras crecía?

un algo que no fue lo suficientemente fuerte como para que impedir que fuera malo, pero a la vez lo suficientemente fuerte como para impedir que permaneciera  siendo malo por el resto de su vida?

El Talmud nos cuenta por lo menos, tres historias de personas que, en el último minuto de la vida, cambiaron todo para el bien.

Y, cada vez que esto sucedía, el Talmud concluye diciendo (más o menos): Hay quienes adquieren, su parte en el mundo venidero, después de una vida entera, y hay otros que la adquieren en un solo momento (Avodá Zará 10b, 17a, 18a).

¡En un solo momento!

¿En nombre de qué es el mérito?

¿Por qué algunos hacen teshuvá, aun en el último momento, y algunos van a la tumba con una sonrisa malévola en el rostro?

El ejemplo de esto se puede ver de otra manera: por ejemplo, un padre lucha con su hijo para enseñarlo a ser alguien con un futuro promisorio, pero constantemente se niega a ello;

Con el tiempo este hijo crece, consigue un trabajo, y un día, alguien le dice: “¡Debes estar muy orgulloso de tu hijo!”
El padre, confundido, pregunta: “¿Qué hijo?”

Quizás, pensando que lo había confundido con otra persona, o quizás otro hijo, que él sabía que se comportaba mejor.

Pero, cuando la persona le mencionó su nombre de los compañeros de trabajo, y comenzó a contar algunas historias de su conducta, y su sacrificio por los demás. ”

¿Estás seguro de que estamos hablando de la misma persona?”, Pregunta nuevamente el padre, incrédulo.
Después de que esa persona le hizo una breve descripción de su hijo, se dio cuenta que era cierto lo que le estaba hablando sobre su hijo, y  lo equivocado que había estado sobre él.

Agradeció entonces a aquella persona por el cumplido, y entendió… se dió cuenta que aquel hijo, con quien había tenido tantos roces, ahora podia estar orgulloso de él, y lloró por todas las veces que lo había juzgado erróneamente.

Al final de cada día, el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos, es un sentido preciso del mal -y- el bien.

Esta escrito “dar” en lugar de “enseñar”, porque la enseñanza es sólo una etapa.

Los niños pueden ver todo tipo de cosas que se dan localmente, en el hogar y fuera de él: algunas buenas y otras no tan buenas, pero si ven a una familia fundada en verdades y comprometidas con ellas, ello se “pone bajo su piel”. Se convierte en parte de su conciencia, y que afectará a la forma de mirar la realidad que el resto de sus vidas.

Se convertirá en su núcleo, y no importa lo que hagan en la vida, con el tiempo saldrá a la superficie y los convertirá en mejores personas, si no lo son ya.
¡Qué tan grandes lleguen a ser nuestros hijos, o cuánto éxito logren en su vida puede depender de muchos factores que, como hemos dicho, están por lo general fuera de nuestro control!

Pero ¿Qué pasa con su sentido y su concepción del bien y del mal?

Lo que ellos reciben de nosotros, desde el hogar en el que crecen, sean ricos o pobres, tengan una vida cómoda o con sufrimiento, lo que ellos tienen, es ver cómo sus padres les enseñan a lidiar con la realidad y las oportunidades  que hay en la vida.

Esto puede hacer que un niño sea justo desde el principio, o por lo menos, les da la oportunidad de avanzar en esa dirección, y es sólo el Todopoderoso quien puede juzgar, a la hora de determinar quién es verdaderamente justo, y cuán justo es.

Quiera el Todopoderoso que este Rosh HaShana nos traiga la conciencia apropiada para crear los mecanismos que permitan conducir a nuestros hijos por el sendero de lo que es correcto, para que cuando ellos crezcan, no sólo hagan lo mismo con sus hijos, sino que nos de a nosotros, como padres, la satisfacción de haber hecho, lo correcto.

23 de septiembre de 2014  – 29 de Elul de 5774.

PorMax Stroh Kaufman

Vanidad en el judaismo

Vanidad

Vanidad en el Judaismo.

En el libro Deberes del Corazón, el Rabino Bachaye escribió una anécdota relacionada con la vanidad, en la que cita a un hombre sabio que le dijo a sus discípulos:

“Si ustedes no encuentran defectos dentro de ustedes mismos, me temo que tienen el mayor defecto de todos: la vanidad”.

En otras palabras, ustedes caerían entre la categoría de las personas que lo ven todo desde la perspectiva de “Yo soy grande / el mejor”, y, por supuesto, son personas que creen que no hacen nada mal;

Al respecto, encontramos en el libro de Kohelet / Proverbios, que No hay ninguna persona en la tierra que sea tan justo, que todo lo que hace, lo hace bien y no peca.

Nuestros sabios a través de lo consignado en el Talmud y en el Tanaj, nos enseñan que la vanidad es un signo de ignorancia de la Torá, como está escrito en el tratado de Kiddushin 49b…

El Talmud y las obras éticas son muy enfáticos en condenar la vanidad como el peor de todos los rasgos de carácter.

Mientras que la presencia divina es infinita, y El Eterno no abandona incluso al peor de los pecadores, no puede enfrentarse con la persona vanidosa, como está escrito en Tehilim / Salmos 101:5 que dice: Al que solapadamente difama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

El mismo libro de Kohelet inicia diciendo: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. (Hevel Havalim)” donde analiza el carácter pasajero de la vida y lo breve y efímero de la existencia de cada individuo y aconseja a las personas a temer al Todopoderoso y cumplir sus leyes – pues ese es el contenido de la vida…

Sin embargo, la vida moderna nos incita a lo contrario: a pensar que somos los mejores y que los demás son los que se equivocan.

En el Pirké Avot encontramos que “La envidia, la lujuria y la vanidad sacan al hombre del mundo”

¿A quién no le gusta que lo alaben, que le digan que lo que hace es maravilloso o está bien hecho? A todos…Pero cuando esto se transforma en una necesidad, debemos preocuparnos, porque podemos estar cayendo en problemas; uno de ellos es estimular la vanidad.

No podemos o no debemos depender de la valoración que terceros hagan de nosotros, porque, si yo sé que valgo, que tengo habilidades y actitudes que me hacen ser sobresaliente en algo, nada me agrega que me aplaudan y me alaben, y si en verdad el aplauso es inmerecido, se transforma en un daño.

Quien tiene una saludable autoestima no necesita la alabanza y la aprobación de los demás.

El rey Shlómo, con los pensamientos escritos en el libro de Kohelet, nos exhorta a trascender nuestro impulso natural por preocuparnos únicamente de nuestro bienestar, y – en cambio – mirar más allá y ver el beneficio de las acciones que no tienen un rédito inmediato, puesto que, como no conocemos nuestro futuro personal, ni sabemos qué sucederá mañana, debemos evitar la vanidad.

Evidentemente, con tan solo una leve reflexión, Kohelet nos despierta hacia las realidades de la vida.

No conocemos el mañana, pero estamos certeros de una cosa: El Todopoderoso estará con nosotros.

07 de diciembre de 2013 – 05 de Tevet de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Estudiar la Tora

La importancia de estudiar la Tora

El pueblo judío es conocido por ser muy brillante:

¿Cuál podría ser la causa de esto?

Que el pueblo judío ha sido un pueblo de libros, especialmente aquellos que tienen que ver con la sabiduría,  durante un período mayor a 4000 años, lo cual podría convertirse en una cantidad incalculable de libros leídos.

Pero, ¿De qué clase de sabiduría podríamos estar hablando?

De aquella sabiduría y conocimientos básicos del cómo es, cuándo es, qué hacer, con quién estar, dónde estar, etc.

Para ello existen miles y millones de aportes, entregados al pueblo judío a través de leyendas, ejemplos, parábolas e incluso, historias de la vida real, los cuales si se recogieran en textos, podríamos armar una extensa biblioteca (1) que está siempre a la disposición de  cada uno de nosotros y que siempre ha estado allí, a nuestro lado, esperando que dispongamos de ella.

Muchos podrían pensar que, al hablar de una extensión innumerable de textos, jamás seríamos capaces de terminarlos, pero, sólo uno, es el principio básico y fundamental de todos ellos, es la Torá.

La palabra Tora tiene en su etiología la palabra or, orá, que significan luz.

¿Qué importancia tiene esto? Que sus enseñanzas brillan y han brillado a través de los tiempos, mostrándonos e indicándonos cuál debe ser nuestro sendero y nuestra forma de ser y actuar.

Estudiar la Torá, se constituye entonces en una gran mitzvá si entendemos el concepto anterior y, es tal vez, la mitzvá más grande que tenemos en nuestras vidas…

¿Cuándo es el mejor momento para estudiar la Tora?

Dicen nuestros sabios a través de la siguiente reflexión: “Debes enseñarla a tus hijos y hablarles con palabras claras cuando estés en tu casa, cuando vas por la calle, cuando te acuestas y cuando te levantas” frase que sale de la misma Torá, en el libro de Deuteronomio…

Otra reflexión que tenemos parte de las palabras del Sifrí que nos dicen: Y las enseñarás diligentemente a tus hijos, porque  estos son tus alumnos”.

Un judío debería estar siempre estudiando la Torá: en una jornada que podríamos catalogar como 24/7/365; por supuesto que hay que descansar, dormir, comer, entre otras cosas, para poder estar activo y con energías, para sentirse revitalizado y dedicarse, “de lleno” a este, considerado como su propósito principal.

Lo que sobre de tiempo, debería estar dedicado a la oración.

Esto es lo que permite a cada judío establecer una conexión directa con El Todopoderoso quien se encargará de entregarnos el complemento que falta para adquirir y manejar la sabiduría que la Torá enseña.

Por las “obligaciones” que nos impone la vida, sin embargo nuestros sabios han sugerido que se ajuste un horario por la mañana y un horario por la noche,  o, que al menos se tenga de una oportunidad de asistir a una escuela de enseñanza que haya en la localidad, sea una Yeshivá, o la sinagoga local con un compañero de estudios.

¿Quién debe estudiar la Tora?

¿Quién? El hombre rico, el hombre pobre, el que está sano y el que está enfermo; el joven y el viejo, el inteligente y el no tanto;  La Tora es la mejor herencia personal que tiene cada judío.

¿Qué y por donde estudiar?

Dicen también nuestros sabios a través de otra reflexión encontrada en el libro de Ética de los Padres o Pirke Avot, No es tu trabajo completar con la meta, pero no eres libre ni estás absuelto para no intentarlo”.

La forma quizás más práctica de empezar con el estudio es comenzar a través de las situaciones que más pueden impactar en la vida cotidiana, como el Shabat y las celebraciones; ellas podrían constituirse en el “trampolín” que nos lanza a querer estar cada vez más empapados de lo que la Torá implica en nosotros y en nuestro estilo de vida.

Esto es lo que podría empezar a generar un impacto, que nos genere un método de estudio y luego, permitiendo un pequeño instante de conexión espiritual, va a impactar, de modo definitivo, en nuestro ser y en nuestro interés por estar más “lleno de luz”

Debemos estar seguros, plenamente convencidos de que estudiar la Torá es una gran mitzvá, puesto que  gracias la observancia de la misma, el Santo, Bendito sea, nos prometió vida eterna.

Por esta razón decimos en las bendiciones antes de estudiar Torá: “Y la vida eterna que Él ha puesto en nosotros”.

Recordemos que debemos siempre permitir ese instante para estudiar la Torá, que como se explica previamente, es la luz que va a guiar nuestro sendero y no seamos solo lectores de Biblia, cuyo nombre está implícito la palabra Babel, que en hebreo traduce “confusión”.

Recordemos también las palabras de Rabí Yojanán ben Zakai (2) ,por intermedio de las enseñanzas que recibió de Hilel y Shamai y que fueron consignadas en el libro Ética de nuestros Padres, Pirké Avot: “Si has estudiado mucha Torá, no te enorgullezcas, ya que ese es el propósito por el que has sido creado”

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(1) Cuando hacemos la comparación con las bibliotecas “de antaño” con libros físicos y no memorias, discos duros, racks, espacio en la nube etc.

(2)     Discípulo predilecto de Hilel, vivió entre los años -37 a 83 de la Era Común.

 

Publicado 24 de Shevat de 5772 – 18 de Febrero de 2012

 

PorMax Stroh Kaufman

El mal de ojo

El mal de ojo

Existen dos conceptos en lo que se refiere al ojo:

Uno de ellos el que es considerado como un “ojo generoso” y el otro, el que lo considera como un “mal ojo”.

Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida y el comportamiento de un hombre.

En la historia del pueblo judío, Abraham fue el paradigma de aquel individuo poseedor de un “ojo generoso”.

Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres.

Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un “mal ojo” de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Pirke Avot 5:19).

El Talmud, cuando se refiere al mal ojo, le adjudica poderes casi místicos.

Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona.

Es esa una de las razones por la cual la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra.

La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso.

Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a).
Usualmente el “mal ojo” se entiende como el mirar a la otra persona, con intención de que le suceda algo malo.

También se incluye en este concepto, el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás.

Debido a lo anterior, el Rabino Najmán nos enseña que el mal ojo lleva a una persona a presentar cambios como la aceleración del ritmo respiratorio.

De alguna manera, la envidia y la ira que son generados por el éxito del otro, hacen que una persona, en este caso envidiosa, acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13).
Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), “Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios / Mishlé 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá…´”.

Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios / Mishlé 23:6), “No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo”.
Esto no es meramente una cuestión de superstición.

Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae.

La avaricia es la fuente del poder del mal de ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Que El Señor no lo permita. (Jaz ve Jalila).

Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra.

De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero “mirar de nuestros ojos”, traerles bendiciones.
Cuando comprendemos lo que quiere decir la frase que los ojos son las “ventanas de la mente (o del alma)”, comprendemos entonces la importancia del concepto relacionado con el “mal de ojo”.

Enseña en sus escritos el Rabino Najmán:
La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo / Shemot 13:9), “[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos”.

Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo — de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad.

El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado.

De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4).
Pero no debemos vivir con el temor constante del mal de ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño.

Enseña el Rabino Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él.

Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo.
Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona.

Este mal de ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir).

Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de HaShem mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de HaKadosh Baruj Hú (El Santo Bendito sea Su Nombre), en el mundo.

De esta manera, uno demuestra su lealtad al Boré HaOlam (creador del Universo) más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4)

RECOPILACIÓN PARA ESTUDIO EL 07-11-09 – 20 de Jeshván de 5770
PUEDE SER REPRODUCIDO DE CUALQUIER MANERA, FÍSICA Y/O ELECTRÓNICA, PROCURANDO NO ALTERAR Y NO MODIFICAR LA PALABRA SAGRADA DE LA TORÁ, LA CUAL ES LA FUENTE DE ESTE ESTUDIO.