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PorMax Stroh Kaufman

¿Es Halloween para los judíos?

¿Que relación tienen Halloween y el judaísmo?

Comencemos definiendo qué es esta fiesta y en qué consiste:

Halloween (contracción de All Hallows’ Evening), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta; tiene origen en la festividad del Samhain,

Esta palabra, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano, considerada como el «Año nuevo celta», el cual comienza con la estación oscura.

La tradición de los antiguos celtas les hacía creer que, una delgada línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba en este día, lo que permitía a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través .

Dichos espíritus según la costumbre druida, en esa fecha tenían la costumbre de dirigirse hacia lo que fue su casa en vida, a pedir comida.

Por ello, todos acostumbraban el uso de trajes y máscaras para ahuyentar especialmente,  a los espíritus malignos.

Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.

También se acostumbraba hacer balance de los alimentos disponibles para poder prepararse para enfrentar el invierno que estaba próximo a venir.

También se nos cuenta que era un día para hacer predicciones acerca del futuro.

Cuando los romanos invadieron los territorios celtas, en la expansión de su imperio, asimilan dicha festividad, aunque ellos ya venían celebrando los últimos días de octubre,  la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), logrando que se mezclaran ambas tradiciones.

Muchos años después,  los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) para que fuera celebrada el 1 de noviembre, sin lograr reemplazarla, sino que, igual se combinaran las dos.

Halloween se expande a América

En 1840 esta festividad llega a los Estados Unidos de Norteamérica, gracias a las tradiciones de los inmigrantes irlandeses quienes difundieron la costumbre de tallar los «Jack-o’-lantern»

Estas eran unas calabazas gigantes, huecas, con una vela en su interior inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño», quien era un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos.

Esta conducta le consiguió toda clase de enemistades pero también una reputación que rivalizaba con la del diablo.

Cuenta la leyenda que el diablo mismo quiso comprobar la maldad de este hombre.

Disfrazado, bebieron juntos y conversando con él, pudo comprobar su fama, por lo cual el diablo dijo que venía a llevárselo;  Jack le pidió una ronda adicional de bebidas, como última voluntad.

El Diablo se lo concedió pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para pagar la ronda y demostrar sus poderes.

Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata.

Incapaz de salir de allí el Diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack no lo hizo sino cuando el diablo le prometió que no lo iba a volver a molestar, durante un año.

Después de ese tiempo, el diablo volvió a visitar al granjero pero Jack, de nuevo, pidió un último deseo: le solicitó al diablo cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener su última comida antes de su tormento.

Cuando el diablo estaba en el árbol Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar, y en este momento  le dijo que para poder liberarlo, no debía volver sino en diez años, accediendo a ello.

Antes de que se cumplieran los diez años, el granjero fallece y se presenta al cielo, donde San Pedro, el guardián de dichas puertas, le impidió el acceso, por su mala vida pasada, y lo envía al infierno;

Como ya había hecho un pacto con el Diablo el cual no había cumplido el tiempo, fue expulsado  y  condenado a deambular por los caminos con un nabo hueco con un carbón ardiendo dentro como única luz que guiara su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal.

Con el paso del tiempo, los que recordaban esta leyenda, reemplazaron los nabos por calabazas, ya que eran más grandes y más fáciles de tallar,  para poder incluir el carbón encendido que le ayudara a iluminar el camino a los difuntos en  esta fecha y,  las personas empezaron a decorar sus casas con figuras horrendas, para evitar que Jack llamara a sus puertas.

Halloween desde el punto de vista de la Torá

La Torá, especialmente en Devarím / Deuteronomio 18:10-12, es muy clara en la relación que deben tener los hijos de Israel con respecto a la brujería; está escrito así:

No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Elohim, los destierra de delante de ti.

Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meónen umenajésh umjashéf. Vejovér javér veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija morísh otám mipanéija.

También encontramos otra referencia: Vayickrá / Levítico 20:6 Y la persona que se volviere a los nigromantes y a los adivinos para errar en pos de ellos, Yo pondré Mi rostro contra tal persona, y le segregaré de entre su pueblo.
Vehanéfesh asher tifné el haovót veél hayidoním liznót ajaréihem venátati et panái banéfesh hahí vehijráti otó mikérev amó.

A pesar de las múltiples advertencias, es clásico el suceso de Shaúl consultando a la Bruja de Ein Dor (libro 1 de Shmuel cap. 28).

Para ello grandes estudiosos han intervenido y han dejado sus opiniones en muchos escritos a lo largo y ancho de la historia judía.

Sabios y pensadores como Najmánides y Rambam, han dejado tal vez la huella más clara al respecto: ellos han dicho que aunque la brujería llegara a ser real, o solamente efectos especiales, refiriéndose específicamente al fenómeno de Shaúl  consultando a la médium, la palabra de El Eterno es clara: Halloween, ni la brujería deben tener ningún tipo de relación con el judaísmo y, por supuesto el Purim, la fiesta cuando cada judío se disfraza, no es, no se convierte ni equivale al Halloween de los judíos.

Artículo terminado de redactar el 02 de Noviembre de 2011 – 05 de Jeshvan de 5772

www.321judaismo.com

Articulo con derechos de autoría intelectual: sin embargo puede ser copiado y distribuido por cualquier método, físico o electrónico, con la condición de que se cite la fuente, que su distribución no sea con fines lucrativos y que no se cambie ni su contenido, ni la palabra de la Torá.

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La Meguilá

Capítulo I

Y aconteció en los días en que juzgaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y cierto hombre de Belén (Bet Léjem) en judá (Yehudá) fue a establecerse temporalmente en la tierra de Moab (Moav), él y su mujer y sus dos hijos. [2] Y el hombre se llamaba Elimelec (Elimélej), y su mujer llamábase Noemí (Naomí), y sus dos hijos Majalón (Majlón) y Quelión (Kilyon), efrateos de Belén en judá (Yehudá). Y llegaron a la tierra de Moab y se quedaron allí. [3] Y murió Elimelec (Elimélej), marido de Noemí y quedó ella con sus dos hijos. [4] Y ellos tomaron para sí mujeres de Moab. Una se llamaba Orpá y la otra Rut, y vivieron allí diez años. [5] Y murieron Majalón  (Majlón) y Quelión (Kilyon), y la mujer se quedó sin sus dos hijos y sin su marido [6]. Y ella se levantó con sus nueras para volver de la tierra de Moab, porque había oído en la tierra de Moab cómo el Eterno se había acordado de Su pueblo dándole pan. [7] Y ella se fue del lugar donde estaba, y sus dos nueras se fueron con ella, y tomaron el camino de retorno a la tierra de Judá (Yehudá). [8] Y les dijo Noemí  (Naomí), a sus dos nueras: “Andad, volveos cada cual a la casa de su madre. El Eterno será bondadoso con vosotras, como lo habéis sido con los muertos y conmigo. [9] Que el Eterno os dé paz cada cual en la casa de su marido”. Luego las besó, y ellas, alzando la voz, lloraron. [10] Y le dijeron: “No, sino que volveremos contigo a tu pueblo”. [11] Y dijo Noemí (Naomí),: “Volveos, hijas mías. ¿Por qué queréis venir conmigo? ¿Tengo acaso más hijos en mi seno que puedan ser vuestros maridos? [12] Volveos, hijas mías, id por vuestro camino, porque soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque yo pudiera tener marido esta noche y engendrara hijos, [13] ¿esperaríais que crecieran? ¿Os recluiríais esperándolos y (entretanto) no tendríais marido? No, hijas mías. Me apena mucho por vosotras, pero la mano del Eterno fue contra mí”. [14] Y elevaron sus voces y lloraron otra vez, y Orpá besó a su suegra (y se fue). Mas Rut estrechóse contra ella. [15] Y le dijo Noemí: “He aquí que tu cuñada ya se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses. Anda tras tu cuñada”. [16] Y dijo Rut: “No me ruegues que te deje y que no te siga más, porque dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera hayas de vivir, he de vivir yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. [17] Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada. Así me haga el Eterno, y más también, si algo, fuera de la muerte, nos separaré”. [18] Y cuando Noemí vio que Rut estaba firmemente dispuesta a ir con ella, dejó de hablarle. [19] De tal modo, ambas siguieron su camino hasta que llegaron a Belén. Y ocurrió, cuando llegaron a Belén, que toda la ciudad se puso en conmoción con respecto a ellas, y las mujeres decían: “¿Es esta Noemí?” [20] Y ella les respondió: “No me llaméis Noemí (Naomi, agradable); llamadme Mará (amarga), porque el Todopoderoso ha obrado muy amargamente conmigo. [21] Salí llena, y el Eterno me trajo de regreso vacía. ¿Por qué entonces llamarme Noemí, viendo que el Eterno dio testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?” [22] De tal modo volvió Noemí, y Rut la moabita, su nuera, con ella, quienes regresaron de la tierra de Moab a Belén en la época del comienzo de la cosecha de la cebada.

 

Capítulo II

Y tenía Noemí un pariente por parte de su marido, un hombre poderoso de la familia de Elimelec (Elimelej) llamado Booz (Boaz). [2] Y le dijo Rut la moabita a Noemí: “Permíteme ir ahora al campo a rebuscar entre las espigas en pos de aquel en cuyos ojos hallare gracia”. Y (Noemí) le contestó: “Vé, hija mía” [3] Y (Rut) se fue y espigó en el campo detrás de los segadores. Y ocurrió precisamente que esa parcela del campo pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec. [4] Y he aquí que vino Booz (Boaz) de Belén (Bet Lejem) y les dijo a los segadores: “El Eterno sea con vosotros”. Y ellos le respondieron: “El Eterno te bendiga”. [5] Entonces Booz (Boaz) le preguntó al criado suyo que estaba a cargo de los segadores: “¿De quién es esta joven?” [6] Y respondió el criado que estaba a cargo de los segadores, diciendo: “Es una joven moabita que vino con Noemí desde el campo de Moab, [7] y ella pidió que la dejara rebuscar entre las espigas detrás de los segadores entre las gavillas, de manera que vino y trabajó sin descanso desde la mañana hasta ahora, salvo un momento en que se sentó en la casa”. [8] Entonces le dijo Booz  (Boaz) a Rut: “¿No oyes, hija mía? No vayas a espigar en otra era, ni te pases de aqui. Quédate en estrecha compañía de mis criadas. [9] Fija tus ojos en el campo donde ellas segaren, y anda tras ellas. ¿No he mandado acaso a los jóvenes que no te toquen? Y cuando estés sedienta, vé a los cántaros y bebe de los que han traído los mozos”. [10] Y ella se prosternó, rostro en tierra, diciendo: “¿Por qué he hallado favor a tus ojos para que repares en mí, viendo que soy extranjera?” [11] Y le respondió Booz (Boaz): “Todo se me ha dicho: cómo te comportaste con tu suegra desde la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y tu tierra nativa, y viniste a un pueblo que no conocías. [12] Recompense el Eterno tu obra, y sea tu recompensa completa del Eterno, Señor de Israel, bajo Cuyas alas has venido a refugiarte”. [13] Y ella contestó: “Halle yo favor a tus ojos, señor mío, porque me has consolado y has hablado al corazón de tu criada, a mí que no soy siquiera como cualquiera de tus criadas”. [14] Y le dijo Booz  (Boaz) a la hora de comer: “Ven aquí y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre”. Ella pues se sentó al lado de los segadores, quienes le alcanzaron trigo tostado, y ella comió hasta saciarse, y se retiró. [15] Y cuando se levantó para espigar, Booz (Boaz) ordenó a sus mozos: “Dejadle espigar (tranquilamente) entre las gavillas, y no la avergoncéis. [16] Y sacad parte de las gavillas de propósito para ella, y dejad que ella la recoja, sin reñirle”. [17] Y ella espigó en la era hasta el atardecer, y desgranó lo que había recogido, que fue como una efa de cebada. [18] Y ella cargó con eso y marchó a la ciudad. Y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también Rut lo que le había quedado para comer después de haberse saciado y se lo dio a Noemí. [19] Y le preguntó su suegra: “¿Dónde espigaste hoy, y dónde trabajaste? Bendito sea el que reparó en ti”. Y Rut le contó a su suegra con quién había trabajado, y dijo: “El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz (Boaz)”. [20] Y le dijo Noemí a su nuera: “Sea él bendecido por el Eterno, que no retacea Su benevolencia a los vivos y a los muertos”. Y agregó Noemí (Naómi): “El hombre es pariente cercano nuestro”. [21] Y le respondió Rut la moabita: “Sí, y me dijo: Trabajarás con mis mozos hasta que terminen toda mi cosecha”. [22].Y le dijo Noemí (Naómi) a Rut, su nuera: “Es bueno, hija mía, que salgas con sus criadas y que no aparezcas en ningún otro campo”. [23] De tal modo, Rut espigó junto a las criadas de Booz  (Boaz) el fin de la cosecha de cebada y de la cosecha de trigo, y seguía viviendo con su suegra.

 

Capítulo III

Y le dijo Noemí (Naómi), su suegra: “Hija mía, ¿no he de buscarte descanso para que te vaya bien? [2] ¿Y no tenemos ahora a nuestro pariente Booz (Boaz), con cuyas criadas estuviste? He aquí que esta noche zarandeará la cebada en el granero. [3] Lávate pues y úngete y, ponte tus mejores ropas y baja al granero, pero no te hagas conocer al hombre hasta que haya comido y bebido. [4] Y será, cuando se acueste, que mirarás bien dónde se acuesta, y entrarás después, y descubrirás sus pies y te acostarás tú (allí), y él te dirá lo que deberás hacer”. [5] Y Rut le respondió: “Todo lo que me dices he de hacer”. [6] Y bajó al granero e hizo conforme a lo que le había recomendado su suegra. [7] Y cuando Booz (Boaz) hubo comido y bebido y su corazón estuvo contento fue a acostarse al término de una parva de trigo, y ella vino despaciosamente y descubrió los pies de él y se acostó. [8] Y aconteció a medianoche que el hombre se asustó y se volvió, y he aquí a una mujer a sus pies. [9] Entonces exclamó: “¿Quién eres tú?” Y ella contestó: “¿Soy Rut, tu sierva. Extiende tu manto sobre tu sierva porque eres un pariente cercano”. [10] Y él le contestó: “Bendita seas tú del Eterno, hija mía. Tu proceder ahora ha sido todavía más virtuoso que el anterior, desde que no fuiste tras los jóvenes, ya fueren pobres o ricos. [11] Y ahora, hija mía, no temas. Te haré todo lo que tú digas, porque todos los hombres en el portón (de la ciudad) saben que eres una mujer virtuosa. [12] Además es cierto que soy pariente cercano, pero hay uno más cercano que yo. [13] Pasa tranquila la noche, y será por la mañana que si él quiere redimirte como pariente cercano, que lo haga, pero si no deseare cumplir su parte como pariente tuyo, vive el Eterno que yo he de cumplir mi parte como pariente tuyo. Duérmete pues hasta la madrugada”. [14] Y ella siguió acostada a sus pies hasta el alba, y se levantó antes de que un hombre pudiera distinguir a otro. Porque él había recomendado: “No se sepa que vino mujer al granero”. [15] Y había dicho también: “Trae el manto que tenías puesto y tenlo bien”. Y ella lo tuvo bien, en tanto que él lo llenó con seis medidas de cebada. Y ella se fue a la ciudad.

[16] Y cuando llegó a (presencia de) su suegra, ésta preguntó: “¿Eres tú, hija mía?” Y ella le contó todo lo que el hombre le había hecho. [17] Y dijo: “Estas seis medidas de cebada él me las dio diciéndome que no fuera con las manos vacías a mi suegra”. [18] Y dijo Noemí (Naómi): “Siéntate tranquila, hija mía, hasta que sepas cómo caerá la cosa, porque el hombre no descansará hasta que haya acabado este asunto hoy mismo”.

 

Capítulo IV

 

Y Booz  (Boaz) subió al portón (de la ciudad), y sentóse allí, y aceptó a pasar por allí el pariente de quien había hablado Booz  (Boaz) y le dijo: “¡Oh! ¡Eres tú! Ven, siéntate aquí”. Y se sentó. [2] Y Booz (Boaz) tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad, y dijo: “Sentaos aquí”. Y se sentaron. [3] Y le dijo a su pariente: “Noemí ha vuelto del campo de Moab y vende la parcela de tierra que era de nuestro hermano Elimelec (Elimelej). [4] Y yo pensaba avisarte de ello, diciendo: Adquiérela delante de los que están sentados aquí y delante de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimirla, redímela:pero si no quieres redimirla,dímelo,porque no hay nadie para redimirla fuera de ti,y yo estoy después de ti”. Y él contestó: “La redimiré”. [5] Entonces dijo Booz (Boaz): “El día que compres el campo de la mano de Noemí (Naómi) también adquirirás (por mujer) a Rut la moabita mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto sobre su herencia”. [6] Y dijo el pariente: “Entonces no podré redimirlo para mí, para no perjudicar mi propia herencia. Toma pues mi derecho de redención sobre ti, porque no puedo redimir (el campo)”. [7] A la sazón esta era la costumbre en Israel en lo concerniente a redenciones y cambios, y confirmaciones de negocios: un hombre se quitaba el calzado y lo daba al otro, y esto servía de testimonio en Israel. [8] El pariente le dijo a Booz (Boaz): “Cómpralo tú mismo”. Y se quitó el calzado. [9] Y Booz anunció a los ancianos y a todos los presentes: “Sois testigos en este día de que he comprado todo lo que era de Elimelec (Elimelej) y todo lo que era de Quelión (Kilyon)  Majalón (Majlón), de la mano de Noemí (Naómi). [10] Además a Rut la moabita, mujer de Majalón (Majlón), la he adquirido para ser mi mujer, a fin de que se perpetúe el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos, y del portón de su lugar. De ello sois testigos en este día”. [11] Y todos los que estaban en el portón, y los ancianos, dijeron: “Testigos somos, y haga el Eterno a la mujer que ha entrado a tu casa como Raquel (Rajel) y como Lía (Leá) las dos que edificaron la casa de Israel. Y hazte fuerte en Efrat y sé famoso en Belén (Bet Lejem). [12] Y sea tu casa como la casa de Farés (Péretz), que Tamar le parió a Judá (Yehudá), de la simiente que el Eterno te dará de esta joven”. [13] De tal suerte Booz (Boaz) tomó a Rut y ella fue su mujer, y él llegóse a ella, y el Eterno la hizo concebir, y ella tuvo un hijo. [14] Y las mujeres (de la ciudad) le dijeron a Noemí (Naómi): “Bendito sea el Eterno, que no te ha dejado hoy sin un pariente cercano, y sea su nombre famoso en Israel. [15] Y será para ti un restaurador de vida y un sustentador en tu vejez, porque tu nuera, que tanto te ama, que es mejor para ti que siete hijos, lo ha engendrado”. [16] Y tomó Noemí (Naómi) al niño, y lo puso en su regazo, y fue su aya. [17] Y las mujeres que eran vecinas suyas le dieron un nombre, anunciando: Le ha nacido un hijo a Noemí (Naómi)”, y le llamaron Obed (Oved). Él fue padre de Isaí (Yishai), padre de David. [18] Y estas son las generaciones de Farés (Péretz): Farés (Péretz) engendró a Hezrón (jetzrón), [19] y Hezrón (Jetzrón) engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab (Aminadav), [20] y Aminadab engendró a Nasón (Najshón), y Nasón engendró a Salmón (Salmá), [21] Y Salmón engendró a Booz (Boaz), y Booz (Boaz) engendró a Obed (Oved), [22] y Obed (Oved) engendró a Isaí (Yishái), e Isaí (Yishái) engendró a David.

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La controversia de Persia

Un Poema

Cuando la historia comienza con un “vaiehí”,

seguro no se augura buenas nuevas para mí

si bien con parte del pueblo a Israel alegre volví

todos mis antiguos yerros aún no revertí

y caí en manos de Ajashverosh y de Vashtí.

 

Bajo el régimen de este dictador poderoso

rey de Persia, un imperio que cual un oso

dilapida vorazmente, déspota y monstruoso

vive en un palacio opulento y por cierto fastuoso

soberbio, rapaz, cruel, cambiante y engañoso.

 

Preocupado por palabras de Irmiahu el profeta

calculó que muy pronto el Galut se completa

no sea que bajo su reino la Geulá sea concreta

contaba los días ansioso y en forma secreta.

 

Cuando vio superada la predicción molesta

suspiró con alivio por su pesadilla impuesta

así el rey decidió organizar su majestuosa fiesta

pregonando que a él no le importa la plata que cuesta.

 

A la población de Shushán mandó convocar

incluidos los judíos para el pecado incitar

con vino fino y exquisiteces, exigió agasajar

desde el alto noble al plebeyo vulgar.

 

Pero lo más triste de toda esta convocatoria

especialmente para aquellos que tenían memoria

fue su desprecio al Templo en forma notoria

¡sus utensilios sean empleados en esta vil maniobra!

 

Los judíos estaban frente a un grave dilema

desde siempre en la diáspora un mismo problema

y en este caso bajo aquella presión extrema

concurrieron aceptando la terrible anatema.

 

Al final de la fiesta, en Shabat, el rey embriagado

decidió llamar a Vashtí para que esté ella a su lado

y mostrando su belleza, él sea ante todos adulado

y así hacer olvidar su oscuro ayer muy bajo valorado.

 

No pudo convencer a la reina malvada

que sintió su propia estirpe ultrajada

de repente con lepra se vio contagiada

y con insultos y burlas respondió acalorada.

 

El rey humillado llamó a los Sabios de la Torá

que respondieron que en Galut no tienen Nevuá

preso de su ira por su incontenible Ga’avá

de sus siete ministros, pues, requirió ideas, el rashá.

 

Vashtí recibió una terrible condena

se redactó un decreto que anunciaba su pena

¡que no se repita en cada hogar la bochornosa escena!

¡será reemplazada por otra reina en hora buena!

 

Al despertar más sobrio al día siguiente

se arrepintió de lo hecho profundamente

a un concurso anunció inmediatamente

y que toda bella doncella ante él se presente.

 

Entre los judíos era Mordejai, el justo y anciano

maestro de niños, y también honorable cortesano

del Sanhedrín de otrora, valioso miembro veterano

y de Shaúl, el rey de Israel, un descendiente lejano.

 

Protegía a Esther, su prima hermana

que no la lleven a la corte pagana

era, de ella, tutor desde edad temprana

pero sorprendida, la secuestraron de mala gana.

 

Pobre muchacha, celosa de su castidad

hechizaba a todos con su gran bondad

y solo por ella, el rey sintió debilidad

Sin embargo, ella calló su identidad

guardó su secreto con responsabilidad

y cuidó aun más su espiritualidad.

 

Mordejai, intranquilo, velaba por su bienestar

y los pórticos del palacio solía frecuentar

desde ese sitio, Providencial, se pudo enterar

que dos sediciosos al monarca querían matar.

 

Fue así que se escribió en los anales reales,

pero de merecido premio ni hubo señales

es la Salvación de D”s que se adelanta a los males

en este mundo no hay errores ni casualidades

todo lo que ocurre siempre responde a causales.

 

Pasaron los años, y ascendió el malvado Hamán

ególatra, exigía honores de todos con gran afán

quienes su ejemplo soberbio imitarán

aprendan cómo terminó él y su nefasto plan.

 

Por orden del rey, se le inclinaban todos

pero Mordejai se negaba de todos modos

lo increparon y amenazaron contrariados

y a Hamán lo delataron estos malvados.

 

Puesto que aquel lo hacía por su religión

decidió Hamán vengarse de toda su nación

y para elegir la fecha de su ejecución

dejó a las suertes  su adivinación.

 

Creyó que el 13 de Adar le salió arbitrario

pero D”s mucho antes ya fijó el calendario

pedir permiso al rey entendió necesario

agregando una gran suma, pues era millonario.

 

 

Dijo: “Estos judíos están desunidos

no cumplen Mitzvot, pues están adormecidos

son vagos, perezosos y entumecidos

y a su D”s ya no le importa, está envejecido.

 

Ajashverosh agradeció la idea brillante

renunció a la suma de dinero exorbitante

su anillo entregó y se convirtió en firmante (¿y accedió al instante?)

co-responsable de un decreto tan aberrante.

 

Mordejai se enteró y a la plaza marchó

frente al palacio real su ropa desgarró

desafió en público los códigos, lloró y gritó.

La reina cuando de esta conducta se enteró

una muda de ropa limpia a él le envió

pero Mordejai no aceptó y al emisario indicó

que su pueblo en la trampa de Amalek se hundió.

 

Que la reina vaya al rey de inmediato

y que responda ante el infame alegato

que exponía a su pueblo al asesinato

para que anule el decreto vil e insensato.

 

“Ir así, sin que me llame, es muy peligroso

de no ser llamado el acceso es tan riguroso

y de no ofrecer su cetro en talante generoso

el fin de quien entre será muy doloroso”.

 

“No creas que estás a salvo en tu palacio

quién sabe si no es por esto que cubres este espacio

D”s espera de tí un gran sacrificio

llegó el momento de romper tu silencio”.

 

“Pues ayunen y recen todos por mi estos tres días

y hagan Teshuvá de los pecados y las rebeldías

reemplacen por modestia las altanerías

y que HaShem vea y se apiade por las agonías”.

 

Si bien era Pesaj, todo judío cumplió

y la Mitzvá de Matzá ese año omitió

con sus súplicas el propio Cielo estremeció

y HaShem, en las Alturas, el decreto anuló.

 

Al tercer día, se aprestó Esther

Vestida de reina a Ajashverosh fue a ver

sin la certeza aún de poder merecer

que a su querido pueblo logre socorrer.

 

Al divisar a la reina, al rey le dio pena

al extenderle su cetro, ella dijo serena:

“Invito a Su Majestad que venga a la cena,

Y si viene Hamán será más completa y amena”.

 

“Cenar contigo será un placer

y tus pedidos he de satisfacer

hasta medio reino te puedo ofrecer

sólo el Bet haMikdash jamás podrá ser”.

 

 

Sentados, comiendo, el rey volvió a insistir

pero prefirió Esther la invitación repetir

orgulloso Hamán por tal cena compartir

estalló de ira al Mordejai advertir.

 

“Vé al jardín y prepara una gran horca”

sugirieron amigos, y su esposa, muy oronda

“pide permiso de tu amigo, el tonto monarca

Casi es tuyo el trono que tanto te importa”.

 

El rey en su aposento no podía dormir

la conducta de Esther quería dirimir

la presencia de Hamán no podía digerir

¡¿será que entre ambos lo querrán destituir?!

 

El libro de su historia solicitó

y allí el nombre Mordejai apareció

y en ese momento se le recordó

que a aquel buen hombre nunca agradeció.

 

Afuera los pasos de Hamán impaciente

– nada sucede por mero accidente –

Ajashverosh preguntó, pues, a su confidente

cómo premiar al mejor de toda la gente.

Pensando solo en sí indecentemente,

Hamán pidió la corona inmediatamente

y ser paseado portándola abiertamente.

 

“¡Pues lleva de inmediato a Mordejai el judío!”

“¡¿pero no será ese – justo ese que es enemigo mío?!”

“¡Así es!” – respondió el rey en un estilo muy frío.

Y así se humilló Hamán frente a todo el gentío

Ya de vuelta en casa, sintió de todos el vacío

¡Se dieron vuelta las cosas al traicionero bravío!

 

Nuevamente a comer los tres al palacio

el rey a la reina le mostró su aprecio

Esther respondió y denunció el artificio

señaló a Hamán, trepador y asesino de oficio

quien a ella y a su pueblo mataría con su truco sucio

y que al imperio le causarían un enorme perjuicio.

 

Abrumado y sorprendido por la revelación

negó el ruego de clemencia y absolución

y con Jarvoná subrayando la confabulación

a Hamán mandó a la horca de su propia creación.

 

A Mordejai lo nombró sobre su ministerio

y nuevas misivas envió a todo el imperio

permitiendo a los judíos defenderse a criterio

posicionándolos contra todo adversario.

 

Los Iehudim adentraron la Ieshuá

y revalidaron su apego a la Torá

en el Cielo confirmaron lo que hicieron acá

el Iom Tov reforzaron con más Simjá

sintieron el privilegio de poseer Brit Milá

y Tefilín cumplieron con más Ahavá

 

 

Finalmente el 13 de Adar llegó

y por su vida el pueblo por doquier luchó

Hashem su victoria les aseguró

y a los hijos de Hamán el perverso entregó

 

Esther pidió para la posteridad

que el Sanhedrín le dé legitimidad

por la Teshuvá que hicieron con sinceridad

y la ayuda que recibieron en su necesidad

 

Se celebre Purim el 14 por la eternidad,

en cambio el 15 de Adar en toda aquella ciudad

que esté amurallada desde la antigüedad

como Ierushalaim – por su singular cualidad.

 

Mishloaj Manot envíen en señal de hermandad

y a los pobres regalos en fraternal solidaridad.

tras el disfraz de la historia vean Quién está de verdad

agradezcan por siempre a la Única Autoridad

Quién una vez más nos rescató con Su bondad.

 

Purim Sameaj!

 

 

 

 

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La Meguilá

La Meguilá

Lectura de la Meguilat Ester en Purim

Capítulo I

Y aconteció en los días en que juzgaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y cierto hombre de Belén (Bet Léjem) en judá (Yehudá) fue a establecerse temporalmente en la tierra de Moab (Moav), él y su mujer y sus dos hijos.

[2] Y el hombre se llamaba Elimelec (Elimélej), y su mujer llamábase Noemí (Naomí), y sus dos hijos Majalón (Majlón) y Quelión (Kilyon), efrateos de Belén en judá (Yehudá). Y llegaron a la tierra de Moab y se quedaron allí.

[3] Y murió Elimelec (Elimélej), marido de Noemí y quedó ella con sus dos hijos.

[4] Y ellos tomaron para sí mujeres de Moab. Una se llamaba Orpá y la otra Rut, y vivieron allí diez años.

[5] Y murieron Majalón  (Majlón) y Quelión (Kilyon), y la mujer se quedó sin sus dos hijos y sin su marido [6]. Y ella se levantó con sus nueras para volver de la tierra de Moab, porque había oído en la tierra de Moab cómo el Eterno se había acordado de Su pueblo dándole pan.

[7] Y ella se fue del lugar donde estaba, y sus dos nueras se fueron con ella, y tomaron el camino de retorno a la tierra de Judá (Yehudá).

[8] Y les dijo Noemí  (Naomí), a sus dos nueras: “Andad, volveos cada cual a la casa de su madre. El Eterno será bondadoso con vosotras, como lo habéis sido con los muertos y conmigo.

[9] Que el Eterno os dé paz cada cual en la casa de su marido”. Luego las besó, y ellas, alzando la voz, lloraron.

[10] Y le dijeron: “No, sino que volveremos contigo a tu pueblo”.

[11] Y dijo Noemí (Naomí),: “Volveos, hijas mías. ¿Por qué queréis venir conmigo? ¿Tengo acaso más hijos en mi seno que puedan ser vuestros maridos?

[12] Volveos, hijas mías, id por vuestro camino, porque soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque yo pudiera tener marido esta noche y engendrara hijos,

[13] ¿esperaríais que crecieran? ¿Os recluiríais esperándolos y (entretanto) no tendríais marido? No, hijas mías. Me apena mucho por vosotras, pero la mano del Eterno fue contra mí”.

[14] Y elevaron sus voces y lloraron otra vez, y Orpá besó a su suegra (y se fue). Mas Rut estrechóse contra ella.

[15] Y le dijo Noemí: “He aquí que tu cuñada ya se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses. Anda tras tu cuñada”.

[16] Y dijo Rut: “No me ruegues que te deje y que no te siga más, porque dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera hayas de vivir, he de vivir yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

[17] Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada. Así me haga el Eterno, y más también, si algo, fuera de la muerte, nos separaré”.

[18] Y cuando Noemí vio que Rut estaba firmemente dispuesta a ir con ella, dejó de hablarle.

[19] De tal modo, ambas siguieron su camino hasta que llegaron a Belén. Y ocurrió, cuando llegaron a Belén, que toda la ciudad se puso en conmoción con respecto a ellas, y las mujeres decían: “¿Es esta Noemí?”

[20] Y ella les respondió: “No me llaméis Noemí (Naomi, agradable); llamadme Mará (amarga), porque el Todopoderoso ha obrado muy amargamente conmigo.

[21] Salí llena, y el Eterno me trajo de regreso vacía. ¿Por qué entonces llamarme Noemí, viendo que el Eterno dio testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?”

[22] De tal modo volvió Noemí, y Rut la moabita, su nuera, con ella, quienes regresaron de la tierra de Moab a Belén en la época del comienzo de la cosecha de la cebada.

Meguilá Capítulo II

Y tenía Noemí un pariente por parte de su marido, un hombre poderoso de la familia de Elimelec (Elimelej) llamado Booz (Boaz).

[2] Y le dijo Rut la moabita a Noemí: “Permíteme ir ahora al campo a rebuscar entre las espigas en pos de aquel en cuyos ojos hallare gracia”. Y (Noemí) le contestó: “Vé, hija mía”

[3] Y (Rut) se fue y espigó en el campo detrás de los segadores. Y ocurrió precisamente que esa parcela del campo pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec.

[4] Y he aquí que vino Booz (Boaz) de Belén (Bet Lejem) y les dijo a los segadores: “El Eterno sea con vosotros”. Y ellos le respondieron: “El Eterno te bendiga”.

[5] Entonces Booz (Boaz) le preguntó al criado suyo que estaba a cargo de los segadores: “¿De quién es esta joven?”

[6] Y respondió el criado que estaba a cargo de los segadores, diciendo: “Es una joven moabita que vino con Noemí desde el campo de Moab,

[7] y ella pidió que la dejara rebuscar entre las espigas detrás de los segadores entre las gavillas, de manera que vino y trabajó sin descanso desde la mañana hasta ahora, salvo un momento en que se sentó en la casa”. [8] Entonces le dijo Booz  (Boaz) a Rut: “¿No oyes, hija mía? No vayas a espigar en otra era, ni te pases de aqui. Quédate en estrecha compañía de mis criadas.

[9] Fija tus ojos en el campo donde ellas segaren, y anda tras ellas. ¿No he mandado acaso a los jóvenes que no te toquen? Y cuando estés sedienta, vé a los cántaros y bebe de los que han traído los mozos”.

[10] Y ella se prosternó, rostro en tierra, diciendo: “¿Por qué he hallado favor a tus ojos para que repares en mí, viendo que soy extranjera?”

[11] Y le respondió Booz (Boaz): “Todo se me ha dicho: cómo te comportaste con tu suegra desde la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y tu tierra nativa, y viniste a un pueblo que no conocías.

[12] Recompense el Eterno tu obra, y sea tu recompensa completa del Eterno, Señor de Israel, bajo Cuyas alas has venido a refugiarte”.

[13] Y ella contestó: “Halle yo favor a tus ojos, señor mío, porque me has consolado y has hablado al corazón de tu criada, a mí que no soy siquiera como cualquiera de tus criadas”.

[14] Y le dijo Booz  (Boaz) a la hora de comer: “Ven aquí y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre”. Ella pues se sentó al lado de los segadores, quienes le alcanzaron trigo tostado, y ella comió hasta saciarse, y se retiró.

[15] Y cuando se levantó para espigar, Booz (Boaz) ordenó a sus mozos: “Dejadle espigar (tranquilamente) entre las gavillas, y no la avergoncéis.

[16] Y sacad parte de las gavillas de propósito para ella, y dejad que ella la recoja, sin reñirle”.

[17] Y ella espigó en la era hasta el atardecer, y desgranó lo que había recogido, que fue como una efa de cebada.

[18] Y ella cargó con eso y marchó a la ciudad. Y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también Rut lo que le había quedado para comer después de haberse saciado y se lo dio a Noemí.

[19] Y le preguntó su suegra: “¿Dónde espigaste hoy, y dónde trabajaste? Bendito sea el que reparó en ti”. Y Rut le contó a su suegra con quién había trabajado, y dijo: “El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz (Boaz)”.

[20] Y le dijo Noemí a su nuera: “Sea él bendecido por el Eterno, que no retacea Su benevolencia a los vivos y a los muertos”. Y agregó Noemí (Naómi): “El hombre es pariente cercano nuestro”.

[21] Y le respondió Rut la moabita: “Sí, y me dijo: Trabajarás con mis mozos hasta que terminen toda mi cosecha”.

[22].Y le dijo Noemí (Naómi) a Rut, su nuera: “Es bueno, hija mía, que salgas con sus criadas y que no aparezcas en ningún otro campo”.

[23] De tal modo, Rut espigó junto a las criadas de Booz  (Boaz) el fin de la cosecha de cebada y de la cosecha de trigo, y seguía viviendo con su suegra.

Megulá Capítulo III

Y le dijo Noemí (Naómi), su suegra: “Hija mía, ¿no he de buscarte descanso para que te vaya bien?

[2] ¿Y no tenemos ahora a nuestro pariente Booz (Boaz), con cuyas criadas estuviste? He aquí que esta noche zarandeará la cebada en el granero.

[3] Lávate pues y úngete y, ponte tus mejores ropas y baja al granero, pero no te hagas conocer al hombre hasta que haya comido y bebido.

[4] Y será, cuando se acueste, que mirarás bien dónde se acuesta, y entrarás después, y descubrirás sus pies y te acostarás tú (allí), y él te dirá lo que deberás hacer”.

[5] Y Rut le respondió: “Todo lo que me dices he de hacer”.

[6] Y bajó al granero e hizo conforme a lo que le había recomendado su suegra.

[7] Y cuando Booz (Boaz) hubo comido y bebido y su corazón estuvo contento fue a acostarse al término de una parva de trigo, y ella vino despaciosamente y descubrió los pies de él y se acostó.

[8] Y aconteció a medianoche que el hombre se asustó y se volvió, y he aquí a una mujer a sus pies.

[9] Entonces exclamó: “¿Quién eres tú?” Y ella contestó: “¿Soy Rut, tu sierva. Extiende tu manto sobre tu sierva porque eres un pariente cercano”.

[10] Y él le contestó: “Bendita seas tú del Eterno, hija mía. Tu proceder ahora ha sido todavía más virtuoso que el anterior, desde que no fuiste tras los jóvenes, ya fueren pobres o ricos.

[11] Y ahora, hija mía, no temas. Te haré todo lo que tú digas, porque todos los hombres en el portón (de la ciudad) saben que eres una mujer virtuosa.

[12] Además es cierto que soy pariente cercano, pero hay uno más cercano que yo.

[13] Pasa tranquila la noche, y será por la mañana que si él quiere redimirte como pariente cercano, que lo haga, pero si no deseare cumplir su parte como pariente tuyo, vive el Eterno que yo he de cumplir mi parte como pariente tuyo. Duérmete pues hasta la madrugada”.

[14] Y ella siguió acostada a sus pies hasta el alba, y se levantó antes de que un hombre pudiera distinguir a otro. Porque él había recomendado: “No se sepa que vino mujer al granero”.

[15] Y había dicho también: “Trae el manto que tenías puesto y tenlo bien”. Y ella lo tuvo bien, en tanto que él lo llenó con seis medidas de cebada. Y ella se fue a la ciudad.

[16] Y cuando llegó a (presencia de) su suegra, ésta preguntó: “¿Eres tú, hija mía?” Y ella le contó todo lo que el hombre le había hecho.

[17] Y dijo: “Estas seis medidas de cebada él me las dio diciéndome que no fuera con las manos vacías a mi suegra”.

[18] Y dijo Noemí (Naómi): “Siéntate tranquila, hija mía, hasta que sepas cómo caerá la cosa, porque el hombre no descansará hasta que haya acabado este asunto hoy mismo”.

Meguilá Capítulo IV

Y Booz  (Boaz) subió al portón (de la ciudad), y sentóse allí, y aceptó a pasar por allí el pariente de quien había hablado Booz  (Boaz) y le dijo: “¡Oh! ¡Eres tú! Ven, siéntate aquí”. Y se sentó.

[2] Y Booz (Boaz) tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad, y dijo: “Sentaos aquí”. Y se sentaron. [3] Y le dijo a su pariente: “Noemí ha vuelto del campo de Moab y vende la parcela de tierra que era de nuestro hermano Elimelec (Elimelej).

[4] Y yo pensaba avisarte de ello, diciendo: Adquiérela delante de los que están sentados aquí y delante de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimirla, redímela:pero si no quieres redimirla,dímelo,porque no hay nadie para redimirla fuera de ti,y yo estoy después de ti”. Y él contestó: “La redimiré”.

[5] Entonces dijo Booz (Boaz): “El día que compres el campo de la mano de Noemí (Naómi) también adquirirás (por mujer) a Rut la moabita mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto sobre su herencia”.

[6] Y dijo el pariente: “Entonces no podré redimirlo para mí, para no perjudicar mi propia herencia. Toma pues mi derecho de redención sobre ti, porque no puedo redimir (el campo)”.

[7] A la sazón esta era la costumbre en Israel en lo concerniente a redenciones y cambios, y confirmaciones de negocios: un hombre se quitaba el calzado y lo daba al otro, y esto servía de testimonio en Israel.

[8] El pariente le dijo a Booz (Boaz): “Cómpralo tú mismo”. Y se quitó el calzado.

[9] Y Booz anunció a los ancianos y a todos los presentes: “Sois testigos en este día de que he comprado todo lo que era de Elimelec (Elimelej) y todo lo que era de Quelión (Kilyon)  Majalón (Majlón), de la mano de Noemí (Naómi).

[10] Además a Rut la moabita, mujer de Majalón (Majlón), la he adquirido para ser mi mujer, a fin de que se perpetúe el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos, y del portón de su lugar. De ello sois testigos en este día”.

[11] Y todos los que estaban en el portón, y los ancianos, dijeron: “Testigos somos, y haga el Eterno a la mujer que ha entrado a tu casa como Raquel (Rajel) y como Lía (Leá) las dos que edificaron la casa de Israel. Y hazte fuerte en Efrat y sé famoso en Belén (Bet Lejem).

[12] Y sea tu casa como la casa de Farés (Péretz), que Tamar le parió a Judá (Yehudá), de la simiente que el Eterno te dará de esta joven”.

[13] De tal suerte Booz (Boaz) tomó a Rut y ella fue su mujer, y él llegóse a ella, y el Eterno la hizo concebir, y ella tuvo un hijo.

[14] Y las mujeres (de la ciudad) le dijeron a Noemí (Naómi): “Bendito sea el Eterno, que no te ha dejado hoy sin un pariente cercano, y sea su nombre famoso en Israel.

[15] Y será para ti un restaurador de vida y un sustentador en tu vejez, porque tu nuera, que tanto te ama, que es mejor para ti que siete hijos, lo ha engendrado”.

[16] Y tomó Noemí (Naómi) al niño, y lo puso en su regazo, y fue su aya.

[17] Y las mujeres que eran vecinas suyas le dieron un nombre, anunciando: Le ha nacido un hijo a Noemí (Naómi)”, y le llamaron Obed (Oved). Él fue padre de Isaí (Yishai), padre de David.

[18] Y estas son las generaciones de Farés (Péretz): Farés (Péretz) engendró a Hezrón (jetzrón),

[19] y Hezrón (Jetzrón) engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab (Aminadav),

[20] y Aminadab engendró a Nasón (Najshón), y Nasón engendró a Salmón (Salmá),

[21] Y Salmón engendró a Booz (Boaz), y Booz (Boaz) engendró a Obed (Oved),

[22] y Obed (Oved) engendró a Isaí (Yishái), e Isaí (Yishái) engendró a David.