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PorMax Stroh Kaufman

Número ochocientos

Número ochocientos

 

En el hebreo el número 800 lo podemos representar por las letras kuf, shin y tav con las que podemos formar una palabras: keshet, que significa arco iris. (También el arco que dispara flechas).

 

La letra kuf,

Es un letra cuya forma recuerda o simboliza una reish arriba con una zain (1) descendiendo por debajo de la línea a la izquierda, representa la Belleza perfecta.

Entre otras cosas, nos dijo el Rabino Shimón ben Lakish, que esta letra representa a aquellas personas que por su maldad, deciden purificarse, entonces, desde el Cielo, lo ayudan. le preparan una puerta para que ingrese – que está representado por el espacio pequeño que hay entre el cuerpo y el pie de la letra kuf.

 

  1. Otros dicen que es una nun sofit pero allí no tendría el mismo significado.

 

La letra shin

Esta letra. la shin está formada por: 3 vav y tres y coronas, representan a los tres Patriarcas, o también la podíamos representar como la unión de una ayin (Ésta a su vez podría ser la unión de una nun y una zain) y una vav.

 

La Letra Tav

La letra tav. que es última del alfabeto hebreo, cuya forma puede provenir de la unión de una reish y una nun; también de una dalet y una nun o por último de una reish y una vav: Su valor, según la gematría es de 400 y representa “el final”

¿Por qué?

Como nos han enseñado nuestros sabios, las letras tienen que ver con l creación de los mundos: cuando esto inició, la letra tav fue la primera en presentarse y le dijo: Maestro de los mundos será bueno para ti crear el mundo conmigo, pues yo soy el sello acuñado por ti, que es emet “verdad” (la tav es la última letra de la palabra emet). Tu mismo tienes por nombre emet “verdad”, le conviene a un rey empezar por la verdad y servirte de ella para crear el mundo.

El Santo, bendito sea, le contestó: Eres digna y justa, pero no es apropiado crear el mundo contigo debido a que en el futuro serás señal sobre la frente de los hombres que han permanecido fieles a la Torah de la alef hasta la tav y que morirán bajo tu señal».

 

Número ochocientos: retomando

Sobre el número ochocientos encontramos que la literatura talmúdica tiene una colección de ochocientos años de existencia (entre los siglos 1 ó  2 al 9 ó 10 de la Era Común) entre homilías y discusiones (midrashim y suguiyot)

Con el número ochocientos se reúnen dos condiciones: el cierre de un ciclo representado por el cien y la perfección del ocho.

Cuando nos referimos a Keshet, como dijimos que representa el número 800, entendemos que es el arcoiris, el cual simboliza la promesa de HaShem, en la que nos asegura que Él ya no destruirá el mundo con una inundación. (2) porque está escrito

“He puesto mi arcoiris en las nubes, y será el signo del pacto entre Yo y el mundo. Cuando envíe nubes sobre la tierra, el arcoiris se verá en las nubes, y recordaré el pacto entre Yo mismo, ustedes y todas las almas vivientes, y nunca más habrá una inundación para destruir toda la vida. El arcoiris estará en las nubes y lo veré y recordaré el pacto eterno entre El Eterno y todas las almas vivientes en la tierra”.

 

Del rabino Nahmanides aprendimos que esto es así porque el arco iris (keshet) está siempre apuntando hacia arriba y no hacia abajo, lo cual “elimina la posibilidad” que cualquier “castigo” sea enviado a la tierra.

Gracias a ello, el arco iris es un signo de paz, reconciliación y la eternidad de la ley moral, aunque en culturas muy antiguas también fue un símbolo de guerra.

 

(2) A pesar de ello vemos muchas inundaciones producidas por fenómenos naturales como los huracanes – Katrina, Harvey e Irma – Tsunamis como el del 26 de diciembre de 2004, frente a la isla indonesia de Sumatra

 

NOTA FINAL

Hoy nosotros, 321judaismo.com hemos llegado al número ochocientos de publicaciones, como anotamos en un principio, y que hemos representado con la palabra keshet, en ocho años de trabajo, con un número múltiplo del mismo en seguidores por todas las redes sociales,

Por lo tanto agradecemos al Todopoderoso por habernos traído a este lugar, permitiéndonos establecer un nuevo y diferente sitio en la red mundial de información, que quiere mostrar la verdad acerca del judaísmo con el fin de que quienes nos siguen hoy y lo harán en el futuro, cuenten con las herramientas para poder establecer una adecuada relación con El Eterno  y con ello se pueda traerla santidad de los cielos hacia el futuro establecimiento de una casa de Hashem entre nosotros.

Hacemos hoy, con el número ochocientos, con el keshet, un convenio o un pacto con nuestros lectores de seguir produciendo material de óptima calidad, como cada uno de ustedes y nuestros futuros seguidores a través de las diferentes redes sociales (Facebook, Google+, instagram, Youtube) y/o los métodos que se vayan generando con los avances de la tecnología ya que nuestro propósito y visión es, en el 2021 ser la página de internet más grande acerca del judaísmo en español, con un contenido cordial, amable y de fácil comprensión.

321judaismo se compromete a estar “por encima del arco iris” como dice la canción, del mismo nombre, compuesta por dos judíos : la música por uno de nombre Hyman Arluck, más conocido como Harold Arlen y la letra por Yip Harburg

 

25 de Abril de 2018 – 10 de Iyar de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Parasha Ajarei Mot – Kedoshim

Parasha Ajarei Mot – Kedoshim

 

Ajarei Mot – Kedoshim es la parasha que leemos esta semana.

Si se hace la traducción literal, sin espacios, guiones, comillas, etc. estaríamos diciendo “Después de muertos seremos santos”

Muchas personas se preguntarán:

1.- ¿Después de muertos seremos santos?

2.- ¿Por qué seremos santos?

3.- ¿Por qué después de muertos?

4.- No es acaso mejor ser santo ahora?

 

Ser kedoshim – santos, puede llegar a ser, para muchos (por no decir todos), es una tarea imposible,

¿Por qué? Porque ser santos, en el sentido más elevado, implica ser “igual al Eterno”

Nos preguntamos entonces ¿Es acaso posible que nosotros podamos asemejarnos a Él?

Si de Él está dicho: “¿Quién como Tú, oh Eterno, entre los dioses? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, temible en hazañas dignas de alabanza, hacedor de maravillas?” (Shemot / Éxodo 15:11).

Tomemos como ejemplo esta otra expresión extraída del Tanaj, que nos hace “imposible” ser santos y que dice así: “¿A quién, pues, Me haréis semejante, para que Yo sea su igual?, dice el Santo.” (Yeshaiá(hu)  / Isaías 40:25).

 

Empecemos a responder las preguntas.

El hombre, a pesar de ser finito, si puede ser santo, ahora en vida, de una manera, que para la mayoría va a ser difícil. pero que arranca de una condición:

El hombre fue creado a imagen y semejanza de HaShem.  

Aprovechando la moda y el concepto actual que los coach le quieren dar al emprendimiento en cualquiera de sus fases, esto ya es el primer paso hacia un camino, en nuestro caso de santidad.

El segundo aspecto a resaltar, que lo da esta parasha, es que existe un “manual de instrucciones” llamada Torá (y Tanaj) que hace más fácil el transitar hacia la santidad.

En esta parashá hay unas instrucciones precisas como por ejemplo, las tres prohibiciones que hay acerca de tomar o retener el dinero de otro, o la prohibición del falso juramento, entre otros, que apoyan el llegar al estado de kedoshim (antes de morir incluso)

 

Recordemos que cada persona posee un alma diferente,lo cual hace que cada persona tenga que recorrer “un camino diferente”.

Pero, el principio de la fe y la actitud o intención (kavaná) con la que tome el camino, es lo que lo va a conducir hacia la santidad, estando en vida.

. En otras palabras, estas dos herramientas contenidas en el “manual de instrucciones” son parte fundamental para asegurar la santificación.

 

Hay quienes dirán: “La perfecta santificación no es alcanzable en esta vida “ y por ello la santidad se adquiere “ajarei mot” : después de muertos; pero, todos sabemos que la santidad es un trabajo de desarrollo gradual.

La santidad se lleva a cabo bajo muchos obstáculos, de ahí las frecuentes advertencias a la vigilancia, la oración y la perseverancia, como las contenidas en este “manual de instrucciones” que hemos mencionado para este segundo paso.

Nos adherimos al pensamiento de Ramban (Najmánides) cuando dice que esta parashá lo que busca es dejarnos una enseñanza general de cómo evadir los excesos.  

De cómo nos tenemos que separar de cosas que no están explícitamente prohibidas, cosas que van en contra del espíritu de la ley judía a pesar de que ellas están dentro de la ley y llama a quien incurre en este pecado un “menuval birshut haTorá” – un lascivo con el permiso de la Torá”. y que  nos pide que seamos santos – que nos separemos.

 

“Cuanto más santo es un hombre, más humilde, y más sensible se torna”

 

¿Qué es en realidad lo que se nos está reclamando en nuestra parashá?

 

Amar a nuestro prójimo,como a nosotros mismos

Esto lo dijo Hilel y lo aseguró en sus propias palabras al decir que “el resto de la Torá es complemento”

Esto es la parte fundamental que trae Divinidad al mundo,

Y hagamos lo que hagamos, esto es lo mejor que está en nuestras manos, lo más fácil y a la vez lo más difícil para hacer; con la finalidad de perfeccionarnos y mejorar el mundo en el cual vivimos.

El Eterno, en Su Torá, cuando nos manifiesta: que esta es la forma con la tendemos hacia la kedushá, la santidad, la consagración, mientras estamos en vida

 

¿Y cuando estamos muertos (ajarei mot) qué sucede?

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, de acuerdo con las enseñanzas de nuestros sabios es que, cuando “partimos de este mundo” es decir, después de que finalizamos con nuestra “vida física” debemos rendir cuentas

Estas cuentas, y nuestras malas acciones son las que frenan nuestra entrada al Mundo venidero (Olam HaBa)

Pero nuestras buenas acciones son las que dejan enseñanzas en las generaciones que nos sobreviven y son ellas  las que nos convierten en santos (kedoshim)

No somos hipócritas recordando sólo lo bueno de las personas que ya no están con nosotros…

Lo que hacemos es, por ejemplo, perpetuar la paz entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la naturaleza, mantenemos la dimensión de lo sagrado que es la vida humana y confirmamos lo escrito en la Torá que nos recuerda que cada uno de nosotros está llamado a convertirse…

Convertirse en un sacerdote y toda el pueblo de Israel a su vez se transformará en “un reino de sacerdotes, un pueblo santo”

A su vez también cumpliremos con lo escrito en la parashá

“Sed santos porque santo soy yo, Adonai, vuestro Elohim” (Levítico / Vayikra 19:2)

 

24 de Abril de 2018 – 09 de Iyar de 5778

Recopilado por Dr. Max Stroh kaufman para 321judaismo.com