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PorMax Stroh Kaufman

Pedir excusas (to apologize)

Pedir excusas (To apologize)

Para nadie es un secreto que quizás la frase más difícil de pronunciar es “lo siento, me equivoqué”

Y la que le sigue, también: “le(s) pido excusas”

También sabemos que, del mismo modo como tenemos poder para ofender (desde cualquier punto de vista), también tenemos el poder de pedir excusas, de forma sincera, para corregir o remediar lo que hemos hecho o dicho.

Pedir excusas, o disculparse sinceramente, ante los demás (y por supuesto ante El Creador), es el primer paso para sanar el quebrantamiento que existe dentro de nosotros mismos y en el mundo que nos rodea.

Sucede que, muy a menudo conservamos en nuestras mentes recuerdos de todo lo que nos ha lastimado, sin siquiera saber que lo estamos haciendo.

Todas las veces que alguien nos ignoró. O nos insultó. O nos decepcionó.


Podemos llegar a pensar que esto lo estamos haciendo, de alguna manera, para protegernos de ser heridos de nuevo, pero todo lo que realmente hace es mantener nuestros propios corazones y mentes sumidos en la negatividad.

Esto es una forma de pensar que la gran mayoría de nosotros la tiene presente y es lo que interviene en la dificultad para pedir excusas.

También solemos decir, pensar o actuar bajo el siguiente pretexto: “No confío en nadie y nadie confía en mí”.

Esto ¿por qué? Porque cuando somos lastimados, es muy fácil y cómodo “construir muros alrededor de nuestros corazones” para no confiar en nadie, ya que, si no confiamos en los demás, entonces no pueden lastimarnos nuevamente.

También es un argumento de la mayoría de nosotros, e igualmente válido para no pedir excusas.

Es que todos tenemos, por defecto, una “resistencia natural (humana)” de admitir nuestras equivocaciones: podemos decir o pensar, y así oponernos a pedir excusas, aún con los detalles más pequeños.

Es que yo soy… (mayor, autoridad, más inteligente, hombre, mujer, de más experiencia, etc), suele ser nuestra posición y por ello no pido excusas.

Estas y otras posiciones hacen que para algunas personas les resulta muy difícil acercarse a una persona a la que han lastimado y lleguen a pedir excusas por el dolor que pueden haber causado.

No podemos olvidar que el judaísmo tiene una posición muy particular… que todo lo que sucede en el mundo en general, y en nuestras vidas en particular, sucede bajo las leyes de la divina providencia y, por lo tanto, en mi beneficio (gam zu le tová reúne este concepto), por lo tanto nuestra posición debería ser siempre hacía pedir excusas en lugar de poner pretextos…

No podemos olvidar tampoco este otro concepto del judaísmo: cada uno de nosotros es responsable del Tikún Olam (restauración del mundo) y pedir excusas hace parte del gran conjunto de restauración

¿Y cómo hacerlo?

¡Simplemente… dar el paso!

Es difícil….sin lugar a dudas, pero no es imposible… Nada es imposible.

Recuerda que es fácil pensar y suponer que “mañana lo haré”… ¿Pero y si no hay mañana?

Llegaràs a la corte celestial con un perdón que  nunca solicitaste y así serás juzgado…

Somos nosotros mismos los que creamos nuestros propios obstáculos esperando comportamientos y acciones de otros para en algún momento decepcionarnos. Si dejamos de hacerlo, podemos seguir adelante y pasar por alto lo que nosotros mismos causamos con nuestros propios malos sentimientos.

No olvidemos que hay mecanismos que nos apoyan a reflexionar de como pedir excusas:

Uno de ellos se llama Kavana (intención): es quizás el primero de los mecanismos a recurrir

Hidbodedut sería el segundo que podríamos mencionar (capacidad de reflexionar A SOLAS, y relacionarse con El Eterno)

Otro, el ayuno… no hace mucho pasamos por Yom Kipur, y debimos habernos arrepentido los suficiente como para poder pedir excusas.

Son muchos más…

Sin embargo, recuerda lo que dijo Benjamín Franklin cuando vas a pedir excusas, “Nunca arruines una disculpa con una excusa”.(“Never ruin an apology with an excuse.”)

321judaismo.com

20 de octubre de 2017 – 30 de Tishrei de 5778

PorMax Stroh Kaufman

En la búsqueda de la felicidad

EN LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

 

Cuando iniciamos el camino de “en busca de la felicidad” en el judaísmo, podemos empezar diciendo que, aunque suene contradictorio,  los israelíes están entre las personas más felices del mundo.

 

¿Cómo puede ser esto? No parece tener sentido.

Israel es un país, una nación que acaba de cumplir 69 años de existencia como estado moderno, rodeado de un mundo musulmán adverso, pero lo hace, desde el punto de vista civil, porque también es monitoreado por una gran cantidad de países, que lo juzgan y lo aprecian, si fuera necesario, lo que estimula en sus ciudadanos,la capacidad de convertir la adversidad en una ventaja.

El concepto que todavía existe en esta nación de familia, es quizás el primer paso para proveer la felicidad, porque da y genera confianza, enseña respeto, y estimula la creencia que no se necesita de la aprobación de otra persona para expresar los sentimientos

El ser una nación que ha surgido de los medios más inhóspitos también genera en el israelí una sensación de autoconfianza, que les permite caminar en el sendero de la búsqueda de la felicidad.

Tercero de los mecanismos que brindan felicidad, está involucrado en el término Jutzpá, que significa audacia, pero bien podría significar “tener agallas”, o “tener los pantalones bien puestos” que de alguna manera implica que las cosas se deben aceptar los retos para que todo salga bien y a no aceptar el negativismo.

Cuarto, el nivel educativo: es quizás uno de los países con mayor nivel de universitarios y hasta profesionales con título de phD en el mundo,lo que garantiza, para muchos, felicidad.

 

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA RELIGIOSO.

 

Desde del punto de vista religioso, y aplicable ya para todo judío, no solo el israelí, podemos empezar tomando El Talmud como referencia, porque esta asociación de textos nos informa que la oración y el estudio están destinados a ser actividades alegres.

Una de las mayores contribuciones que hace el judaísmo a la búsqueda de la felicidad, se resume en la frase  “ivdu et Hashem besimjá”, que traduce, debemos servir a Hashem con alegría.

Esto es lo que predica el judaísmo: la felicidad debe cultivarse activamente si queremos prosperar en esta vida.

El pesimismo y el cinismo son vicios en el pensamiento judío.

La postura del rabino jasídico Nachman nos enseñó esta famosa frase que dice “es una gran mitzvá siempre ser feliz”.

En el Tanaj, también encontramos referencias similares a la de la búsqueda de la felicidad: por ejemplo:

Nehemías 8:9-10 “No llores ni gimas. Ve y disfruta de la comida y las bebidas dulces de elección, y envía algo a aquellos que no tienen nada preparado. Este día es sagrado para nuestro Señor. No te aflijas, porque la alegría del Señor es tu fuerza”.

El Tikun Olam o reparación del mundo, es una acepción filosófica / cabalista donde cada persona es responsable de este proceso, lo que implica es que hay que trabajar para la mejora de la sociedad, desde todos los puntos de vista, por ejemplo, eliminando la compañía negativa, ya que ella nunca proporcionará una vida positiva, el NO PERMITIR que la amargura ajena cambie la persona que es cada uno de nosotros, el cambiar la actitud de preocuparse más por lo que todos piensan en lugar de los propios pensamientos…y muchas otras cosas más

El camino es largo, tedioso, a veces difícil, pero la búsqueda de la felicidad debe ser una meta para cada uno de nosotros, porque sabemos que Hashem está con cada uno de nosotros y nos protege; estamos vinculado con el Creador y el Creador está ligado con nosotros, con cada uno de nuestros miembros y órganos, además de todas nuestras facultades; ese es el principio fundamental, del camino en la búsqueda de la felicidad.

 

Recopilado para 321judaismo.com por Dr Max Stroh Kaufman

17 de octubre de 2017 – 27 de Tishrei de 5778