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PorMax Stroh Kaufman

Pidion HaBen o Rescate del Primogénito.

Pidion HaBen o Rescate del Primogénito.

Segunda Parte

Continuamos con nuestro tema de Pidion HaBen o rescate del Primogénito

¿Qué se hace en la ceremonia de Pidion HaBen?
El padre trae al recién nacido delante del Cohen y las cinco monedas o su equivalente e informa que el niño, es el primero, el primogenito, el que “abrió el vientre de su madre” y dice:
Mi esposa ha dado a luz a mi primogénito varón, que estoy presentando hoy.

El Cohen le preguntará:
¿Cuál de las cosas que estás obligado a traer delante de mí es la que prefieres: a tu primogénito o a los cinco ciclos de plata?
Entonces el padre contesta:
¡Quiero a mi hijo, a mi primogénito y aquí tienes los cinco ciclos de plata los cuales me son requeridos para la Redención.

En el momento en que el padre entrega el dinero de la redención, agrega:
Bendito eres Tú Adonai, Nuestro Señor, Rey del Universo quien nos ha santificado con sus mandamientos y nos ha ordenado que estemos obligados a la redención del varón primogénito.
Bendito eres Tu, Adonai, Nuestro Señor, Rey del Universo, quien nos ha dado la vida, nos ha sostenido, y nos ha permitido llegar a estos momentos.

Para los Ashkenazím se agrega lo siguiente:
El Cohen coloca las 5 monedas sobre la cabeza del niño y dice:
Esto en lugar de este; este es un sustituto de aquel; esto es el perdón por este: Y esto conducirá al camino de la vida, del estudio de la Torá, y del temor Al Eterno; quiera Adonai, que del mismo modo como este varón ha entrado en la redención, pueda entrar en el estudio de la Torá, en la Jupá y en los buenos actos, ¡Amén!

El Cohen luego coloca las manos sobre la cabeza del niño y dice:
Quiera El Eterno hacerte como Efraím y Menashe.
Que El Eterno te bendiga y te guarde.

Que el Eterno dirija Su Rostro hacia ti para darte la garantía de Su Gracia Que el Eterno dirija Su Rostro hacia ti para darte la garantía de Su Paz.
Que el Eterno te proteja de Toda maldad y quiera El proteger tu alma.
Para que largos días y años de vida te sean añadidos.

El Eterno te guardará contra el mal y cuidará tu alma.
La bendición básica de un padre que redime a su hijo dice “al pidión habén,” y se acompaña de la bendición de “shehejeyánu”

La usanza sefaradí es un poco distinta: al comienzo de la comida festiva el Cohen toma el niño de los brazos de la madre, se dirige al padre y le pregunta:
¿Es este tu hijo? ¿Es el primogénito?
El padre contesta:
Si.
El Cohen nuevamente pregunta:
¿Cuál de las cosas que estás obligado a traer delante de mí es la que prefieres: a tu primogénito o a los cinco ciclos de plata?
Entonces el padre contesta:
¡Quiero a mi hijo!
El Cohen le pregunta a la madre:
Este que dices es tu hijo, ¿Es tu primogénito? Tal vez has dado a luz a otro bebe en algún momento previo, o ¿Tal vez previamente has abortado?
La madre contesta:
Este hijo es mi primogénito: no he concebido ni he dado a luz con anterioridad, ni por mi comportamiento he abortado previamente.

El Cohen entonces dice:
Este varón recién nacido es un primogenitor y El Santo Bendito Sea Su Nombre, ha ordenado redimirlo, de la forma como Él lo ha estipulado “La redención debe hacerse desde la edad de un mes, de acuerdo con su valor, cinco shekalim de plata, de acuerdo con el shekel kodesh, el cual equivale a veinte gerás.

Cuando te encontrabas en el vientre de tu madre, estabas bajo la jurisdicción de Tu Padre Celestial y, bajo la jurisdicción también de tu padre y tu madre; Ahora, tu te encuentras en mi jurisdicción, porque yo soy un Cohen, y tu padre y tu madre desean redimirte, porque tu eres un primogénito santificado.

Por ello digo: “Adonai habló a Moshé diciendo: Santifica ante Mí a todo primogenitor, a todo aquel que abre el vientre materno, de entre los hijos de Israel, tanto hombre como animal, ellos me pertenecen”.

El padre levanta el dinero y dice:
¡Deseo redimirlo a él como lo dice la Torá! “Ciertamente redimirás al primogenitor del hombre; su redención se hará a la edad de un mes, de acuerdo con su valor, cinco monedas (ciclos) de plata, los cuales de acuerdo con el Shekel Santo equivale a veinte gerás”.

Bendito eres Tú Adonai, Nuestro Señor, Rey del Universo quien nos ha santificado con sus mandamientos y nos ha ordenado que estemos obligados a la redención del varón primogénito.
Bendito eres Tu, Adonai, Nuestro Señor, Rey del Universo, quien nos ha dado la vida, nos ha sostenido, y nos ha permitido llegar a estos momentos.

El padre sostiene los cinco ciclos de plata, entregándoselos al Cohen y dice:
Este es el dinero por la redención de mi primogénito, el varón.
El Cohen recibe el dinero y dice:
He recibido de ti las cinco monedas de la redención por tu hijo. El ahora ha sido redimido por ellas, de acuerdo con la Ley de Moshé y de Israel.

¡Sea Tu Voluntad, Señor nuestro y de nuestros padres, que del mismo modo como este hijo ha alcanzado el mérito de la redención, obtenga el mérito de estudiar la Torá y sus mitzvot y llegue a la Jupá mientras sus padres están vivos, Amén! ¡Que sea esta Tu voluntad!

Para quienes acostumbran a preparar una comida festiva en honor de la redención del recién nacido, el Cohen recita la oración del pan y del vino, antes, o durante la comida: también puede hacerse sobre otro tipo de bebidas, como en cualquier comida festiva.

También existe una gran variedad de opiniones acerca costumbres como el de la bendición que dice “she hasimjá bimonó” en el momento de la comida festiva, o como si el pidión habén puede hacerse en Jol HaMoéd, porque en este caso estaría mezclando dos momentos felices que son clasificados por los estudiosos como meárvin simjá besimjá, que, para los que no están de acuerdo con esta postura dicen que es prohibido juntar dos ocasiones felices con la excepción de un matrimonio en una fecha especial.

¿Cuándo, exactamente debe hacerse el pidión habén?

De la misma manera como hemos visto en los puntos anteriores, aquí también se generan diversas opiniones para determinar el tiempo exacto del pidión habén:

Generalmente nos referimos a un mes al espacio en el que transcurren 30 días: si hablamos de un mes lunar, las opiniones empiezan a variar puesto que hay diferentes consideraciones: casi todas oscilan en 29 y medio días solares , por lo tanto, las opiniones van, desde el momento en que pasa el tiempo descrito, hasta el día 32 de su nacimiento: Para algunos, también hay una consideración especial si el bebé nació en Shabat: en este caso, habría que esperar un día más.

Se pueden presentar situaciones especiales que posterguen la ceremonia del Pidión haBén: una de ellas, se presenta en el caso de que el bebé naciera con alguna enfermedad que no le permita se le realice la Brit Milá en el momento correcto: es decir, en este caso en particular, sucede que si el bebe llegara a sanar de su enfermedad en el momento que correspondería a la fecha del Pidión habén, primero debe recibir la Brit Milá. Sin embargo, si el bebe no ha mejorado en su condición clínica, debe ser redimido y, cuando esté sano, se le realiza la Milá.

Se han citado casos en la literatura de nuestros sabios, en los cuales el padre “ha olvidado” redimir a su hijo, y este podrá redimirse a sí mismo, cuando cumpla mínimo, la edad de la Bar Mitzvá; sin embargo, la insistencia de muchos, basados en las enseñanzas del Séfer haJinúj, es que, independiente de la edad del niño, el padre siempre deberá redimirlo, aunque la edad del varón le permita hacerlo por sí solo.

Otra de las situaciones especiales que se han descrito en la literatura, es que, se utilice un intermediario, que no sea el padre, para realizar el Pidión haBén: esto se basa en lo escrito en la Parasha Kí Tisá (Shemot 34:20) donde se menciona, en conjunto, la redención del primogénito y, la necesidad de subir a Jerusalém en el momento de las festividades:
Más a todo (macho) de asno que abre la matriz de su madre, redimirás con cordero, y si no lo redimieres quebrarás su cerviz. Todo primogénito de tus hijos redimirás. Y (cuando vengan al Templo en las tres fiestas) ninguno ha de presentarse ante Mí con las manos vacías.

Ufeter jamor tifdé vese veím lo tifdé vaaraftó kol bejór banéija tifdé veló yeraú fanái reikám.
Para quienes están de acuerdo con esta postura, envían un mensajero a Jerusalém para que ocupe el lugar del padre y del hijo, en frente de un Cohen, en dicha ciudad, cumpliendo con las dos mitzvot.

Fin.

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