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PorMax Stroh Kaufman

Bechirat Chofshit

Bechirat Chofshit  (Bejirat Jofshit)

Libertad de Elección

¿Tenemos en el judaísmo Bechirat chofshit Libertad de elección?

Comencemos primero con lo que encontramos en Deuteronomio / Devarim 11:26-29

Mira que pongo delante de vosotros hoy la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Elohim, que yo os ordeno hoy; y la maldición, si no obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, sino que os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, andando en pos de otros dioses que no conocisteis. Y sucederá que cuando el Eterno, tu Dios, te haya introducido en la tierra a dónde vas para poseerla, pondrás a los que van a bendecir al pueblo frente al monte Guerizzim, y a los que van a maldecir, frente al monte Eval

Reé anojí notén lifneijém hayóm berajá uklalá. Et haberajá asher tishmeú el mitzvot Adonai Elohéijem asher anojí metzavé etjém hayóm. Vehakelalá im lo tishmeú el mitzvot Adonai Elohéijem vesartém min hadérej asher anojí metzavé etjém hayóm laléjet ajaréi elohim ajerím asher lo yedatém. Vehayá ki yeviája Adonai Elohéija el haáretz asher atá ba sháma lerishtá venatáta et habrajá al har Gerizím veét haklalá al har Eyvál.

Con las palabras anteriores, cualquiera de nosotros diría: No Hay opciones, estamos frente a una realidad de “blanco o negro” pero, si revisamos conceptos de los grandes estudiosos como el del El Gaón de Vilna, Él explicó que Nuestro Creador siempre nos da opciones diarias, y que depende de nosotros para elegir el bien y rechazar el mal, o podemos elegir el mal y rechazar el bien. La “buena vida” que vivamos, depende de nuestras decisiones en curso, no sobre lo que hemos hecho en el pasado ni tampoco de lo que podamos hacer en el futuro.

También podemos repasar lo que nos enseña Moshé Ben Maimón, RaMBaM o simplemente Maimónides con respecto a la Bechirat Chofshit o libertad de elección, descrita en Hiljot Teshuvá 5:1:

“Cada persona tiene permiso para elegir conducirse a sí misma por el buen camino y convertirse en un justo o para seguir un mal camino y convertirse en un malvado. Esto es lo que está escrito en la Torá: “Y ahora el hombre es como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal” (Bereshit 3:22).

Esto significa que el ser humano es único en la creación en cuanto que a través de su inteligencia puede distinguir entre el bien y el mal y en consecuencia puede elegir actuar de acuerdo con cualquiera de ellos; y no hay nadie que vaya a evitar que lo haga”.

También escribió en Hiljot Teshuvá 5:2

“No creas aquello que piensan los pueblos tontos y muchos judíos ignorantes, respecto a que cuando El Eterno crea a la persona. Él decreta si ella será justa o malvada. No es así. Por el contrario, cada persona tiene la capacidad de elegir convertirse en un justo como Moshé Rabeinu o en un malvado como Yerovam, o sabio o tonto, misericordioso o cruel… y lo mismo con respecto a cualquier otro atributo.

No hay nadie que pueda obligarla, ni ha sido decretado sobre la persona, ni nadie la empuja hacia uno de estos caminos. Más bien es la persona misma a través de su propia inteligencia la que elige el camino que ella desea”

Aunque haya muchos factores en los cuales nuestra voluntad no interviene, como por ejemplo, la familia donde nacemos, espiritualmente hablando, cada uno de nosotros tenemos bechirat chofshit para actuar y elegir nuestro propio destino. La libertad es el medio constitutivo de toda moralidad. Es decir, sólo se puede ser bueno si se puede elegir entre el bien y el mal. Está en la libre elección, todo lo que uno pueda alcanzar. Cada ser humano recibe la libertad para actualizar su propio destino y cada persona (judíos y gentiles), tiene un lugar en el mundo por venir. Nuestra bechirat chofshit es también la libertad que tenemos para hacer del mundo un lugar justo y santo. Nuestro compromiso está dado por ejemplo, con acciones como Veahavta lereiéja Kamója, a amar a los demás como a nosotros mismos, Tzedek, o justicia desde todo punto de vista, guemilut jasadim o actos de amor y bondad, y shalom rodef  o sea, la búsqueda de la paz y la creación de un sociedad más confiable…

Uno de los momentos en que más cuenta nos damos de nuestra Bechirat Chofshit es, cada vez que llegamos a Rosh HaShana, porque es en ese momento que nos damos cuenta cómo hemos utilizado nuestra libertad de elección, para tomar decisiones durante el año inmediatamente anterior: algunas de nuestras escogencias  fueron buenas,  algunas fueron malas; sin embargo, nuestra capacidad de libertad de elección, nos va a permitir, en el próximo año, tener nuevas opciones, aprovechando las lecciones aprendidas de los años anteriores; algunas de ellas igualmente serán buenas, otras serán malas; sin embargo, podemos escoger.

Entonces, si actuamos correctamente, esta Bechirat Chofshit o libertad de elección, es la que nos va a permitir cuidar cada una de las palabras que pronunciamos; nos va a evitar situaciones complicadas en las que el Yetzer Hara pueda tomar la batuta; nos permite rescatar valores que nos van a guiar en nuestra manera de ser, de andar y comportarnos.

Como lo dijo uno de los grandes maestros en el judaísmo, llamado Amram Anidjar “Somos responsables de tres cosas, lo que vemos con nuestros ojos, lo que tomamos con nuestras manos, y adonde nos dirigimos”.

Gracias a lo anterior, cada uno de nosotros es responsables de dichos actos, y no podemos ni debemos escudarnos, ni mucho menos justificarnos, cada vez que hacemos las cosas mal hechas, que el culpable de ello fue el Yetzer Hará”.

Sabiendo que, es la libertad de elección la que nos otorga la oportunidad de vivir de manera productiva cada día, permitiéndonos alcanzar la grandeza, y del mismo modo asumir plena responsabilidad por nuestros actos, quiera el Todopoderoso que podamos ocupar nuestros pensamientos en el estudio de la Torá, porque “Los estudiantes de la Torá aumentan la paz del mundo” y con ello, nuestra Bechirat Chofsit, nos guíe por el sendero de HaShem, para recibir la bendición que tiene para cada uno de nosotros.

 

 

27 de octubre de 2014 – 03 de Jeshvan 5775

 

PorMax Stroh Kaufman

Lo Correcto y lo Incorrecto

Lo correcto y lo incorrecto

Lo Correcto y lo Incorrecto

Isaac acababa de llegar de Beér Lahai Roi, él estaba viviendo en el sur. Se fue a orar en el campo al atardecer. . . (Bereshit 24:62-63)

Hay muchas maneras de medir el éxito de uno en la vida, pero uno de los más importante de todo, explica la Torá, es la cualidad espiritual de las generaciones uno deja atrás.

Y aunque “generaciones” puede incluso significar las obras de uno,

De hecho, Rashi menciona en parashá de la semana pasada que:

Cualquier persona que cría un hijo justo, es como si él no muere. (Rashi, Bereshit 18:19)

Una razón obvia de esto es, porque un hijo justo, llora la pérdida de su padre como corresponde, diciendo Kadish y realiza actos por mérito y desempeño digno en nombre del padre fallecido durante todos los 11 meses después de la muerte.

Esto sirve para aumentar el mérito de los padres, algo que por lo general sólo se puede hacer cuando una persona está viva. Por lo tanto, a causa del hijo, es como si el padre no murió.

Incluso después de los 11 meses se hayan cumplido, si el hijo recuerda a sus padres en los días que se recita el Yizkor, y en el día del aniversario de su fallecimiento (yahrzeit) al igual que cuando ayuna en honor del padre fallecido, y continúa esto, año tras año, sus méritos continúan y se pueden aumentar por este actuar del hijo.

Y, por supuesto, no hay mayor testimonio de la grandeza espiritual de los padres que las acciones cotidianas de su hijo…

No sólo El Todopoderoso piensa de esta manera, puesto que los seres humanos también lo hacen, a menudo atribuyen las acciones buenas o malas de un hijo, a su padre, como por ejemplo cuando alguien pregunta por un muchacho y la respuesta es, “El es hijo de fulano de tal”.

Lo más interesante es que, en muchas familias, hay mucha diversidad. Dentro de una misma familia puede haber hijos justos, y los que no lo son.

Una familia puede tener tanto  “ovejas negras” al igual que buenos hijos, y esto no siempre es obvio ni para la gente, ni para los padres.

Ser una persona justa se convierte en un concepto relativo, por lo que hay que disponer de muchos elementos para tener en cuenta al juzgar la grandeza espiritual de otro individuo.

Recordamos entonces que, en el judaísmo, la recompensa es una función del esfuerzo, y no de su resultado (Pirkei Avot 5:22), porque como dice el Talmud, los resultados están siempre dependientes de las decisiones celestiales, excepto para aquellos quienes se dedican con esfuerzo, para conseguir metas (Brajot 34b).

Algunas personas crecen con poca o ninguna preocupación acerca del dinero: para ellos hacer una donación equivalente a unos miles de dólares puede ser algo muy fácil de hacer…

Hay otros a los cuales sus gastos han estado muy ajustados a sus limitados ingresos, para los cuales unas pocas monedas de caridad, puede ser muy significativo y muy difícil de realizar: sin embargo, cuando ellos dan tzedaká, ¿cuál de los dos actos de caridad es más resaltado por las personas?

Y ¿Cuál de los dos actos de caridad recibe mayor atención por parte del Todopoderoso?
Y, ¿qué tal si hablamos de un estudiante X que para mantener sus calificaciones en niveles de excelencia tiene que hacer muy poco esfuerzo para lograrlo mientras que en estudiante Y, dedica mucho tiempo con el mismo objetivo porque le cuesta trabajo incluso recordar el material recientemente estudiado?

¿Cuál de los dos estudiantes se ve más favorecido por el sistema? ¿Cuál de los dos va a ser más apreciado por el Todopoderoso?

Entonces, ¿que significa educar correctamente a un hijo?

Si el talento, que usualmente brinda el Todopoderoso, difiere de una persona a otra, como lo hacen las circunstancias en las que cada ser humano nace, entonces, ¿qué tanta opción tiene un padre promedio para que sus hijos sean correctos en su actuar?

Porque nos gustaría educar a nuestros hijos para que sea felices y ello los lleve a ser adultos felices y esto les aumente las probabilidades de ser ciudadanos correctos, y, para ello, hay muchas cosas que están en contra nuestra y que pueden estar fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, vemos, buena gente, como Jizkiá HaMélej, que venía de padres malos y gente mala, y aquellos como Menashe, su hijo, que descendía de padres rectos.

Las personas felices han surgido de hogares infelices mientras que las personas miserables han salido de hogares aparentemente felices. ¿Son estas simples excepciones a la regla, o son la regla en sí?
La historia de Menashe, curiosa e interesantemente, tiene un final feliz. Después de desandar lo que su padre había recorrido, se dedicó a la adoración de ídolos por un periodo de 33 años…

Menashe retornó al camino mediante la Teshuvá, y dedicó los últimos 7 años de su vida al reinado, haciendo las cosas de una manera correcta.

Uno podría decir que es muy poco o que es muy tarde, pero ciertamente es mejor poco bien hecho que nada.
¿Por qué lo hizo?

¿Cómo puede alguien ser tan malo, y luego llegar a ser tan justo?

¿Fue algo que comió para el desayuno, o algo que recibió de su padre mientras crecía?

un algo que no fue lo suficientemente fuerte como para que impedir que fuera malo, pero a la vez lo suficientemente fuerte como para impedir que permaneciera  siendo malo por el resto de su vida?

El Talmud nos cuenta por lo menos, tres historias de personas que, en el último minuto de la vida, cambiaron todo para el bien.

Y, cada vez que esto sucedía, el Talmud concluye diciendo (más o menos): Hay quienes adquieren, su parte en el mundo venidero, después de una vida entera, y hay otros que la adquieren en un solo momento (Avodá Zará 10b, 17a, 18a).

¡En un solo momento!

¿En nombre de qué es el mérito?

¿Por qué algunos hacen teshuvá, aun en el último momento, y algunos van a la tumba con una sonrisa malévola en el rostro?

El ejemplo de esto se puede ver de otra manera: por ejemplo, un padre lucha con su hijo para enseñarlo a ser alguien con un futuro promisorio, pero constantemente se niega a ello;

Con el tiempo este hijo crece, consigue un trabajo, y un día, alguien le dice: “¡Debes estar muy orgulloso de tu hijo!”
El padre, confundido, pregunta: “¿Qué hijo?”

Quizás, pensando que lo había confundido con otra persona, o quizás otro hijo, que él sabía que se comportaba mejor.

Pero, cuando la persona le mencionó su nombre de los compañeros de trabajo, y comenzó a contar algunas historias de su conducta, y su sacrificio por los demás. ”

¿Estás seguro de que estamos hablando de la misma persona?”, Pregunta nuevamente el padre, incrédulo.
Después de que esa persona le hizo una breve descripción de su hijo, se dio cuenta que era cierto lo que le estaba hablando sobre su hijo, y  lo equivocado que había estado sobre él.

Agradeció entonces a aquella persona por el cumplido, y entendió… se dió cuenta que aquel hijo, con quien había tenido tantos roces, ahora podia estar orgulloso de él, y lloró por todas las veces que lo había juzgado erróneamente.

Al final de cada día, el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos, es un sentido preciso del mal -y- el bien.

Esta escrito “dar” en lugar de “enseñar”, porque la enseñanza es sólo una etapa.

Los niños pueden ver todo tipo de cosas que se dan localmente, en el hogar y fuera de él: algunas buenas y otras no tan buenas, pero si ven a una familia fundada en verdades y comprometidas con ellas, ello se “pone bajo su piel”. Se convierte en parte de su conciencia, y que afectará a la forma de mirar la realidad que el resto de sus vidas.

Se convertirá en su núcleo, y no importa lo que hagan en la vida, con el tiempo saldrá a la superficie y los convertirá en mejores personas, si no lo son ya.
¡Qué tan grandes lleguen a ser nuestros hijos, o cuánto éxito logren en su vida puede depender de muchos factores que, como hemos dicho, están por lo general fuera de nuestro control!

Pero ¿Qué pasa con su sentido y su concepción del bien y del mal?

Lo que ellos reciben de nosotros, desde el hogar en el que crecen, sean ricos o pobres, tengan una vida cómoda o con sufrimiento, lo que ellos tienen, es ver cómo sus padres les enseñan a lidiar con la realidad y las oportunidades  que hay en la vida.

Esto puede hacer que un niño sea justo desde el principio, o por lo menos, les da la oportunidad de avanzar en esa dirección, y es sólo el Todopoderoso quien puede juzgar, a la hora de determinar quién es verdaderamente justo, y cuán justo es.

Quiera el Todopoderoso que este Rosh HaShana nos traiga la conciencia apropiada para crear los mecanismos que permitan conducir a nuestros hijos por el sendero de lo que es correcto, para que cuando ellos crezcan, no sólo hagan lo mismo con sus hijos, sino que nos de a nosotros, como padres, la satisfacción de haber hecho, lo correcto.

23 de septiembre de 2014  – 29 de Elul de 5774.

PorMax Stroh Kaufman

Tocar el Shofar

10 razones para tocar el shofar

Esta lista fue recopilada en siglo 10 de la Era Común, por el Sabio y Rabino Saadia Gaon.

1. Tocar el Shofar es hacer sonar la trompeta que anuncia la coronación de un rey.

Es por eso que se utiliza en Rosh Hashaná, el cumpleaños del universo.

En ese momento aceptamos el liderazgo de Hashem.

Nuestras oraciones y las ráfagas del sonido del shofar son parte de la ceremonia de coronación en la que Congregación de Israel corona a Hashem como Su Soberano.

2. Tocar el Shofar nos invita a examinar nuestras acciones y volver a Hashem, que siempre nos acepta siempre que seamos sinceros.

Es por eso que hacemos sonar el Shofar, especialmente en Rosh Hashaná, que es el primero de los diez días de arrepentimiento o Aséret Yemíi Teshuvá.

3. Tocar el Shofar nos invita a recordar que Su Sonido se escuchó cuando la Torá fue dada en el Monte Sinaí, por ello, nos enseña que debemos estudiar y a recapacitar sobre la palabra de Hashem.

4. Tocar el Shofar nos recuerda el sonido de la voz de los Profetas (Neviím), cuyas voces sonaron para llamar a la gente a hacer justicia y misericordia y a seguir por los caminos santos de HaShem.

5. Tocar el shofar nos trae a la  memoria los sonidos de un llanto amargo, el cual nos recuerda la destrucción del Santo Templo (Beit HaMikdash), y por lo tanto nos llama a trabajar y rezar para la Redención (Gueulá).

6. El Shofar,  porque es un cuerno de carnero, nos recuerda la Akedát Itzjak o Sacrificio de Itzjak, cuando Hashem proveyó un carnero para que fuera sacrificado en su lugar.

Es por ello que estamos llamados a ser tan fieles a Hashem como lo fue Abraham, y ser inspirados por su ejemplo de sacrificio y el amor a HaKadosh Baruj Hu.

7. Tocar el Shofar y escuchar su sonido, nos llama a ser humildes: su poderoso y explosivo sonido, nos recuerda el poderío de Hashem y el hecho de que Hashem está en todas partes, en todo momento.

8. En el Día del Juicio, un shofar se tocará para anunciar El Reinado de Hashem:

El Shofar suena entonces, para recordarnos que  debemos prepararnos para el minucioso examen de todos nuestros actos, evaluados por Hashem.

9. El Shofar anuncia el regreso jubiloso a la libertad y la paz cuando todos regresemos a Jerusalém, en el tiempo del Mashíaj, por lo tanto, nos recuerda que debemos ser firmes en nuestra esperanza y nuestra fe en el poder salvador de Hashem.

10. El shofar se tocará en los tiempos mesiánicos en anunciando la redención de todo el mundo, y el momento cuando todas las naciones reconocerán que Hashem es Uno.

 

27 de agosto de 2013 – 21 de Elul de 5773 

PorMax Stroh Kaufman

Teshuva y arrepentimiento

Teshuva y arrepentimiento

Época de Rosh HaShaná y Yom Kipur, época de teshuvá y arrepentimiento: es el momento en que se nos ha enseñado que HaShem cuida de nosotros, de la mejor forma posible, si nos acercamos a Él en arrepentimiento nuevo y sincero, aunque en muchos momentos de nuestras vidas, nos hubiéramos sentido rechazados por Él.

Rambam nos enseña que cuando hablamos de arrepentimiento, tiene que ser un “gran y sincero arrepentimiento” porque mientras más grande es, más cerca nos lleva a la presencia de El Eterno.

Continua diciendo: “aunque uno haya sido un malvado durante toda su vida, pero se arrepintió al final de ella, entonces, su maldad pasaría a ser inadvertida” como consecuencia del arrepentimiento sincero.

Dice así: de hecho, el arrepentimiento nos acerca al Todopoderoso de dos formas: la primera, en este mundo, por lo que nos permite una profunda sensación de satisfacción del alma, un sentimiento más seguro de estar en la presencia de HaShem cada día, y, la segunda, porque nos asegura un lugar en el Mundo Venidero, la cual es “una forma de vida sin muerte,” donde todo es bondad.

Algunos llegan a pensar, equivocadamente, que quienes habitan en el mundo venidero “comen y beben los mejore alimentos; visten bien, con ropa bordada, habitan en una casa de marfil, usan utensilios de oro y plata”.

Tratar de conocer cual “es el bien que el alma experimenta en el mundo por venir” es tan sublime y tan difícil que “está más allá de nuestra comprensión mundana”.

De hecho, no podemos imaginarnos el placer del mundo venidero del mismo modo como los ciegos no pueden saber acerca del brillo o del matiz de los colores ni los sordos pueden sentir el zumbido.

Porque “nadie puede conocer su grandeza, la belleza y la esencia a no ser que sea el Santo, Bendito Su Nombre”.

Ahora, para el proceso de Teshuva o arrepentimiento, Maimónides dice que necesitamos de una serie de fáciles y rápidos elementos que nos pueden ayudar en este proceso.

Lo más fácil de hacer es que, verbalmente, admitamos nuestro error ante El Todopoderoso y, ante alguna persona que hayamos ofendido, si ese es el caso; en segundo lugar, simplemente tenemos que buscar el  mecanismo que nos impida seguir cometiendo este acto, que algunos podrían llamar pecado, y asimilarlo, de tal manera que no lo volvamos a cometer de nuevo, y en tercer lugar, arrepentirse de haberlo cometido.

Hay algunas cosas que Maimónides también señala, se pueden hacer y que pueden llegar a ser exigentes en algún momento: “clama a Dios constantemente y de forma suplicante; da caridad, y procura alejarte de lo que te ha provocado el error o el pecado con una actitud que repetitivamente dice: ‘Yo soy otra persona, yo no soy la persona que hizo esas cosas, y deseo cambiar todas las cosas para bien y para justicia.”

Sabremos que realmente hemos logrado nuestro objetivo, que nos hemos transformado, cuando nos enfrentamos al reto o a la posibilidad de cometer el mismo hecho, otra vez, pero no lo hacemos: no porque alguien nos estaba mirando o vigilando ni porque en ese momento nos encontrábamos físicamente incapaces de hacerlo, sino, realmente porque nos hemos arrepentido.

De eso se trata y para ello son estos días de Rosh HaShaná y Yom Kipur: para hacer teshuvá o arrepentimiento sincero y para hacer un tikun (orden o reparación) de nuestro proceder

Que seamos inscritos en un año nuevo colmado de bendiciones

21 de Agosto de 2013 – 

PorMax Stroh Kaufman

Tu Bishvat, el año nuevo de los árboles

Tu Bishvat,

El año nuevo de los árboles

La Mishná en el tratado Rosh Hashaná nos dice: Cuatro principios de año hay:

El primero del mes de Nisán principio de año para el calendario de los reyes y para las festividades, el primero del mes de Elul principio de año para el diezmo de los animales, pero según Rabí Eliézer y Rabí Shimón recae sobre el primero de Tishrei.

El primero de Tishrei, Rosh Hashaná para el calendario, para el año sabático y para el jubileo, para el cálculo de las siembras y para el diezmo de las verduras y hortalizas.

El primero del mes de Shevat principio de año para las miztvot relacionadas con los árboles según la escuela de Shamai, la escuela de Hillel dice el quince (Tu Bishvat).

¡Cuatro años nuevos! Cada aspecto tiene su fecha por separado pero, ¿qué importancia tienen las fechas que hasta en ellas encontramos discrepancias entre nuestros Sabios?

Para muchas culturas el comienzo del año significa el olvido del pasado, por eso va siempre envuelto con bebidas, jolgorio, fiestas, desorden…  

Para nuestro pueblo el principio del año significa obligaciones, preocupación por el futuro, aprendizaje del pasado, corrección de los errores. ¡Qué diferencia!

Tu BiShvat (15 de Shvat) es el principio de las obligaciones con respecto a los frutos de los árboles.  

  • Orlá: tres años estarán prohibidos los frutos en su uso.  
  • Neta Rebaí: al cuarto año de la plantación del árbol, podrá disfrutar de sus frutos solamente en Jerusalém y tras la exigencia de no olvidarse del Cohén, del pobre, la viuda, los huérfanos,
  • Leket
  • Olelot,
  •  Maaser Rishón
  • Maaser Shení…    ¡Qué sensación de impotencia! más que propietario de los frutos, se sentirá como el repartidor de una mensajería o el cajero de un banco.

En verdad esa es la realidad de todo judío debe sentir, ser el secretario del Creador.  

Qué feliz se siente el cajero de banco cuando vienen a pedirle dinero, acaso ¿siente que está entregando algo suyo?, Sino todo lo contrario cuando tras comprobar la veracidad de los documentos entrega la suma indicada siente un alivio de responsabilidad, ¡misión cumplida!.  

Así debemos de sentirnos con lo que el Todopoderoso nos facilita en este mundo.  Acaso ¿es nuestra sabiduría la razón de nuestras propiedades? 

¿Es el hijo del pobre responsable de su situación, o el enfermo culpable de su enfermedad?

Cuatro veces al año nos recuerdan del comienzo de nuestras obligaciones, no hay mayor sensación de plenitud sino el cumplimiento de la misión encomendada,

¡Qué suerte la nuestra que fuimos elegidos para administrar las propiedades que nos encomendó el Todopoderoso en este mundo!

Autor anónimo

14 de enero de 2013 – 03 de Shvat de 5773

¡ROSH HASHANÁ (TU BiSHVAT SAMEAJ)!