Tag Archive Siete Semanas de Consolación

PorMax Stroh Kaufman

Haftara Ki Tetze

Haftara Ki Tetze

Lectura de la Haftara Ki Tetze

Isaías 54:1-10

Esta semana leemos la Haftara Ki Tetze, y la vamos a repasar: corresponde también a una de las haftarot de las siete semanas de consolación, antes de Rosh HaShana y Yom Kipur

¡Canta, oh estéril (Jerusalém), tú que no pariste! ¡Rompe en cánticos y alza el grito de júbilo, tú que no tuviste dolores de parto! Porque más serán los hijos de la mujer solitaria que los de la casada, dice el Eterno. i Ensancha el espacio de tu tienda, y sean extendidas las cortinas de tus moradas! ¡No te contengas! ¡Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas! Porque te extenderás a la derecha y a la izquierda; y tu posteridad poseerá naciones, y hará que se habiten las ciudades desoladas. No temas, porque no serás avergonzada, y no te abochornes, porque no serás humillada; pues te olvidarás de la afrenta de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque marido tuyo es quien te hizo, el Eterno de las huestes es su nombre, y tu redentor es el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque el Eterno te ha vuelto a llamar, como a una mujer desamparada y de espíritu triste; como la mujer de la mocedad que fue repudiada, te consideró tu Dios; por un breve momento te abandoné, pero con grandes misericordias te volveré a recoger. En un acceso pasajero de ira te escondí momentáneamente mi rostro, pero con eterna benevolencia me compadezco de ti, dice el Eterno, tu Redentor. Pues esto es para Mí semejante a las aguas de Noé; porque de la manera que juré que las aguas de Noé no hayan de pasar sobre la tierra, asimismo he jurado que no me encolerizaré más contra ti, ni te reprenderé. Porque las montañas se alejarán (de sus lugares) y las colinas serán removidas; pero mi benevolencia no se alejará de ti, ni será removido mi pacto de paz, dice el Eterno que se compadece de ti.

Haftara Ki Tetze: Lectura en fonética hebrea

Roni akará lo yaladá pitsjí rina vetzahal lo- jalá ki rabím benéi shomemá mibenéi veulá amar Adonay. Harejiví mekóm aholéj viriót mishkenotáij yatú al tajsojí haarijí meitaráij vitedotáij jazeki. Ki yamín usmól tifrotzí vezaréj goím yirásh vearím neshamot yoshívu. Al tirí ki lo tevoshí veál tikalmí ki lo tajpirí ki vóshet alumáj tishkají vejerpát almenutáj lo tizkerí od. Ki voaláij osáij Adonai Tzevaót shemó vegoaléj kedósh Israel Elohéi kol haáretz yikaré. Ki keishá azuvá vaatzuvát rúaj keraáj Adonai veéshet neurím ki timaés amár Eloháij. Beréga katón azavtij uberajamím guedolím akabetzéj. Beshetzéf kétzef histárti fanái réga miméj ubejésed olám rijamtíj amar goaléj Adonai. Ki méi Nóaj zot li asher nishbatí meavór méi Nóaj od al haáretz ken nishbatí miketzóf aláij umigueór baj. Ki heharím yamúshu vehaguevaót temuteiná vejasdí meitéj lo yamúsh ubrit shlomí lo tamút amár merajaméj Adonai.

Esta fue la Haftara Ki Tetze.

04 de septiembre de 2014

PorMax Stroh Kaufman

Haftara Vaetjanan

Haftara Vaetjanan

La siguiente es la lectura de la Haftara Vaetjanan

Isaías / Yesháya 40:1-26

Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios, Hablad al corazón de Jerusalém y decidle a voces que se ha cumplido el tiempo que le fue fijado (para su servidumbre); que ha sido perdonada su iniquidad, porque ha recibido de manos del Eterno el doble por todos sus pecados. Una voz clama: Preparad el camino del Eterno (para hacer volver a los cautivos); allanad en el yermo una calzada para nuestro Dios (que andará entre ellos). Todo valle sea elevado, y todo monte y colina rebajados, y lo torcido sea enderezado, y los lugares escabrosos, allanados; Y sea manifestada la gloria del Eterno, y toda criatura juntamente la verá, porque la boca del Eterno lo ha dicho. Una voz dice (a mí, Isaías): “¡Clama!” Y (mi espíritu) responde: “¿Qué he de clamar?” “Esto: toda criatura mala es como la hierba, y toda su benevolencia como la flor del campo; se seca la hierba, se marchita la flor, porque el hálito del Eterno sopla sobre ella”. Verdaderamente los malos de entre el pueblo son como hierba; se seca la hierba, se marchita la flor, más la palabra de nuestro Señor permanecerá para siempre. ¡Súbete sobre el monte alto, albriciadora (asamblea de profetas) de Tzión! ¡Alza con fuerza tu voz, albriciadora de Jerusalém! ¡Levántala, no temas! Di a las ciudades de Yehudá: ¡He aquí a vuestro Elohim! He aquí que el Eterno viene con poder, y su mismo brazo dominará sin ayuda de nadie; he aquí que el premio debido a cada uno de acuerdo con sus acciones, está con él. Como pastor El apacentará su rebaño; en su brazo recogerá a los corderitos y los llevará en su seno; conducirá suavemente a las que amamantan. El que midió las aguas con el hueco de su mano, y tomó las dimensiones de los cielos con palmos, y midió con shalish (medida grande) el polvo de la tierra, y pesó en romana las montañas, y los collados en balanzas de platillos, (tiene también el poder de cumplir sus promesas). ¿Quién ha dirigido el espíritu del Eterno y como su consejero le ha enseñado? ¿Con quién tomó El consejo y le hizo entender, y le instruyó en la senda de justicia, y le enseñó la ciencia, y le hizo conocer el camino de la inteligencia? He aquí que las naciones son para El como la gota de agua que está para caer de un balde, y como polvo menudo en las balanzas; he aquí que El arrebata las islas como polvo finísimo que se levanta. Ni todos los árboles del Líbano bastan para quemar en su altar, ni los animales que hay en él, para serle ofrecidos en holocausto. Todas las naciones son como nada delante de Él; son consideradas por El como si nada fuesen y como un vacío. ¿A quién pues podéis comparar al Todopoderos, o con qué imagen le asemejaréis? En cuanto al ídolo, el artífice lo funde, y el orive lo cubre con láminas de oro y funde (para él) cadenillas de plata. Aquél que es conocedor de maderas, escoge una que no se pudra; busca para sí un artífice perito que le prepare un ídolo que no se disgregue. ¿Acaso no sabéis? ¿Acaso no oís? Ciertamente se os ha anunciado desde el principio. Ciertamente habéis entendido quién puso los fundamentos de la tierra. Es Aquél que está sentado en los cielos que rodean la tierra, cuyos habitantes son para El, como langostas; el que extiende los cielos como cortina y los despliega como pabellón para habitar en ellos; el que reduce los príncipes a la nada y torna en nulidad a los jueces de la tierra. Y ellos serán como si nunca hubiesen sido plantados ni sembrados, y como si no hubiesen arraigado su tronco en la tierra; y cuando (el viento) sopla en ellos, se secan, y el torbellino se los lleva como hojarasca. ¿A quién pues me comparáis para que Yo le sea igual?, dice el Santo. Levantad hacia lo alto vuestros ojos y ved: ¿Quién creó estas cosas? El que hace salir diariamente el ejército de los astros de los cielos, y llama a cada uno por su nombre; a causa de la grandeza de sus fuerzas y de la pujanza de su poder, ninguno de ellos llega a faltar.

 

Lectura de la Haftara Vaetjanan en fonética hebrea

Najamú najamú ami yomar Elohéijem. Daberú al lev Yerushalaim vekirú eléya ki malá tzevaá ki nirtzá avoná ki lakjá miyad Adonay kiflaím bejól jatotéya. Kol koré bamidbar panú dérej Adonai yashrú baaravá mesilá leElohéinu. Kol guey yinasé vejól har veguivá yishpalú vehayá heakóv lemishór veharejasím leviká. Veniglá kevód Adonai veraú kol basar yajdáv ki pi Adonai dibér. Kol omér kerá veamár ma ekrá kol habasár jatzír vejól jasdó ketzítz hasadé. Yavésh jatzír navél tzitz ki rúaj Adonai nashvá bo ajén jatzír haám. Yavésh jatzír navel tzitz udevar Elohéinu yakúm leolám. Al har gavóa ali laj mevaséret Tzion hárimi vakóaj koléj mevaséret Yerushalaim harimí al tiraí imrí learéi Yehudá hine Elohéijem. Híne Adonai Elohim bejazak yavó uzroó moshlá lo hiné sjaró itó ufeulató lefanáv. Keroé edró yiré bizroó yekabétz tlaím ubejeikó yisá alot yenahél. Mi madád beshaaló máim veshamáim bazéret tikén vejól bashalísh afár haáretz veshakál bapelés harím uguevaót bemoznáim. Mi tikén et rúaj Adonai veísh atzató yodiénu. Et mi noátz vayevinéhu vayelamdéhu beóraj mishpát vayelamdéhu dáat bedérej tevunót yodiénu. Hen goím kemár midlí ujeshaják moznáim nejshavú hen iyím kadák yitól. ULebanón éin déi baér vejayató éin déi olá. Kol hagoím keáin negdó meéfes vatohú nejshevú lo. Veél mi tedameyún El uma demút taarjú lo. Hapésel nasáj jarásh vetzoréj bazahav yerakénu uretukót késef tzoréf. Hamesukán trumá etz lo yirkáv yivjár jarásh jajám yevakésh lo lehajín pésel lo yimót. Hálo tedú hálo tishmaú hálo hugád merósh lajém hálo havinotém mosdót haáretz. Hayoshév al jug haáretz veyoshvéiha kajagavím hanoté jadok shamáim vayimtajém kaohél lashavet. Hanotén rozním leáin shoftéi éretz katohú asá. Af bal nitaú af bal zoraú af bal shóresh baáretz guizám vegám nasháf bahém vayivashú useará kakásh tisaém. Veél mi tedamiuní veeshvé yomár kadósh. Seú maróm einéijem urú mi vará éle hamotzí vemispár tzevaám lejulám beshém yikrá meróv oním veamítz kóaj ish lo nedár.