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PorMax Stroh Kaufman

Ayunar en Yom Kipur – Segunda Parte

Ayunar en Yom Kipur – segunda parte

 

Habíamos hablado sobre ayunar en Yom Kipur, diciendo cosas como esta:  

El ayuno debe ser estricto, ya que está prohibido probar la comida en Yom Kipur sin importar si es sólo para verificar su buen gusto; aunque la expela posteriormente y no la ingiera en absoluto. Asimismo está prohibido masticar “gomas de mascar” ó parecidos, las cuales, en otros ayunos, podrían ser toleradas.

 

Todos sabemos, por enseñanzas de nuestros sabios, que el ayuno genera una predisposición y una conciencia de y hacia la oración; incluso, la halajá puede permitir, cualquier día de ayuno fuera de los obligatorios, siempre y cuando desde la noche anterior, haga la consigna “mañana voy a ayunar” (Con Kavaná, pero no con la razón de bajar de peso): y lo puede realizar desde la salida de las estrellas hasta el anochecer del día siguiente: por todas estas razones, el ayuno de Yom kipur, se convierte en una “mitzvá”

 

Excepciones a esto puede ser en Israel, por la Santidad que el Estado de Israel implica, según nos enseñan también nuestros rabinos.

 

Hay un día en la semana en la cual no se ayuna, por enseñanza rabínica; es en Shabat, porque ese día es una fiesta en al cual gozamos (deberíamos) de todo lo espiritual que este día de descanso implica y por ello nos regocijamos con buena alimentación.

Sin embargo, Shabat, encontramos en la Torá (Tanaj) condiciones o momentos específicos en las que “se puede ayunar” y nos lo demuestra la Torá y el Tanaj, cuando:

1.- Moshé ayuno cuarenta días y cuarenta noches: Esto lo sobreentendemos que fueron continuos e ininterrumpidos. Durante ese lapso de tiempo, y dependiendo del día en que se inicie el ayuno, caerían entre 5 a 7 días (Shabat)

2.- Leemos en Daniel 1:8-15 que el profeta ayuno 10 días, período en el cual pudo haber 1 a 2 shabat

3.- Un tercer evento, también en el libro de Daniel, en el cual ayuna “severamente” 3 semanas: Allí también podemos tener 3 a 4 días que corresponden al Shabat

“Porque el propósito del ayuno es el arrepentimiento que, si es verdadero, nos lleva a cambiar nuestras acciones”.

Pero ¿qué sucede si Yom Kipur coincide con shabat?

Empecemos diciendo que Yom Kipur es considerado como Shabat Shabaton… literalmente el más grande de los Shabat, donde por obligación, se combina lo espiritual con lo físico, donde previamente hemos limpiamos nuestra casa, y hemos alistado ropas lindas para vestir durante el servicio religioso (Blanco es la costumbre) y la necesidad de crear una herramienta que nos conduzca al arrepentimiento, y así poder circular por una senda que nos conducirá a un mundo mejor.

La herramienta se llama ayunar… Ayunar en Yom Kipur.

Ayunar de por sí, es difícil, pero es esta dificultad es la que nos da la oportunidad de conectarnos con El Eterno de un modo más poderoso.

El rey David dijo,  “He aquí, los ojos de Adonai se dirigen a los que le temen, a los que esperan su bondad, a rescatar su alma de la muerte y sostenerla en hambre”.

En un sentido espiritual, “hambre” se refiere al anhelo del alma de cercanía a HaShem, y que  siempre desea reunirse con su Fuente. En Yom Kipur, el día más sagrado del año, nos alimentamos no de carbohidratos o proteínas, sino de la revelación de nuestra propia esencia y su relación intrínseca con el Todopoderoso: por ello, aunque caiga en Shabat, ayunamos de todos modos.

 

15 de noviembre de 2017 – 26 de Jeshvan de 5778

 

Redactado por Dr Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Exito: definición y la perspectiva judía

ÉXITO: DEFINICIÓN

 

Éxito es un término proveniente o relacionado con exitus del latín, que significa salida, y se refiere al  resultado o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.

Hay que tener en cuenta que la noción de éxito es subjetiva y relativa.

Porque una cosa es ganar una competencia, allí se fue exitoso UNA SOLA VEZ, mientras que en otros campos de acción, por ejemplo estudios, negocios, entre otros, es de permanente dedicación y esfuerzo

Una vez se alcanza el éxito en estos campos, siempre habrá otra persona que quiera superarnos, y por ello es la dedicación

A menudo asociado con la victoria y la obtención de grandes méritos, el éxito es parte de nuestra vida casi cotidiana y en general no se comparte con mucha gente.

En lo que hace a la subjetividad, podemos decir que cada vez que nos proponemos algo y lo conseguimos, sea mejorar nuestras condiciones laborales, aprobar un examen, dejar de fumar o simplemente ahorrar dinero para darnos un gusto, somos exitosos.

Sin embargo, la sociedad suele establecer una relación entre éxito, riqueza material y fama. Esta visión distorsionada y pobre de la realidad, afecta a muchísimas personas, generando un esquema simplificado de la vida que separa a exitosos de fracasados.

Y es justamente esta última palabra la que, al ser tomada como contrapartida de la primera, genera aún más confusión.

El éxito no debería ser entendido como algo unidimensional, sino como la consecución de un objetivo, sea pequeño y de carácter íntimo o grande y con gran repercusión.

Cabe destacar que la psicología habla del miedo al éxito cuando alguien que está cerca de alcanzar alguna meta personal desarrolla una acción, ya sea inconsciente o consciente, para no prosperar.

Ese miedo al éxito: es un miedo a veces innato en cada individuo o creado por la presión de amigos y familiares, este miedo se infunda en que la persona decide tomar un camino, pero las palabras, que desde niño se nos han inculcado como “ten cuidado”, “es peligroso” y muchas otras, tienen más peso que nuestra voluntad.

Muchas veces el miedo al éxito también es el resultante de los engaños que nos transmiten los medios de comunicación gracias a retorcidos y engañosos mensajes.

A veces también sucede que, los seres humanos no siempre ansiamos lo mejor para nosotros y nos conformamos escasamente con “lo que tenemos”, y pocas veces nuestros deseos nos mueven hacia resultados satisfactorios y beneficiosos.

La religión y los mensajes religiosos también ejercen una fuerte influencia en el resultado.

Todo lo relatado anteriormente, genera que, aquella persona, que se ha establecido un objetivo específico o determinado,experimente en su cerebro, sensaciones que le incomodan, le angustian, y le impiden continuar con la determinación que se tiene; y allí está presente ese miedo al éxito, que nuestra mente maneja a la perfección y no nos deja abrirnos hacia el camino que todos queremos.

ÉXITO EN EL JUDAÍSMO

El éxito en el judaísmo lo podemos resumir en una sola frase: “De acuerdo con el esfuerzo, así será la recompensa”

Lo dice Pirke Avot 5:27; libro que hace parte del Talmud, el cual recoge TODA la Tradición Oral, desde que la recibe Moshé en el Monte Sinaí. hasta que llega a la Gran Asamblea,y allí la distribuye en instrucciones específicamente dirigidas hacia los padres.

El éxito para el judaísmo supone que en algo debemos estar fallando, ya que cada mañana se nos brinda una oportunidad renovada de apuntar a la trayectoria del éxito. (Nos lo demuestra el rezo matutino)

Cada mañana oramos por todo, la salud, la parnasá, Israel, y cubrimos todos los aspectos de nuestras vidas (la terrenal y la del Olam HaBá) y hacemos énfasis en las virtudes y rasgos únicos y particulares que El Eterno nos dió; por ejemplo, el hombre dice “gracias por no hacerme mujer” y la mujer dice “gracias por crearme a Tu voluntad”

También podemos verlo cuando Moshé le pregunta al Todopoderoso “¿quién soy yo para ir al Faraón?” Nuestros sabios nos dicen que HaShem no le responde, ya que es Moshé quien debe descubrir  quién es, y debe moldearse para cumplir con su misión

El concepto anterior lo refuerza Maimónides, con su texto Leyes de Teshuva 5: 2 diciéndonos que ”Todos y cada uno de nosotros los judíos deberíamos esforzarnos por llegar a ser tan grandes como Moshé “.

El judaísmo sabe qué, procesos elementales de nuestras vidas como iniciar, conformar y mantener un negocio; tener un título universitario, inventar un producto; curar a un paciente, ganar una demanda, son cosas que todos tenemos que hacer y, lograrlas, es parte del éxito. Prácticamente para ello estamos en este mundo.

Aún tener una familia y garantizarle a ellos un “adecuado estilo de vida” es parte de nuestra razón de existir

Pero, el judaísmo no olvida que tenemos un alma, que hay que alimentar, de igual manera como se alimenta el cuerpo y hay una serie de consideraciones que observar, descritas en la Torá, que sirven de “alimento espiritual” y no son muy difíciles de manejar.

Ejemplo: cultivar la amabilidad a pesar de todos los inconvenientes. Pedir disculpas cuando se lastima a alguien: Levantarse todas las mañanas para elevar una oración. Dar caridad a alguien aún cuando no la haya solicitado.

Son ellos y muchos más, los pequeños momentos de conexión, bondad, sabiduría y amor que alimentan el alma.

Somo llamados  “Hijos del Eterno” Banim atem laAdonai Elohéijem (Deuteronomio / Devarim 14:1, y en Talmud – Pirkei Avot 3:18). Nuestro Padre Celestial, por consiguiente quiere que tengamos todo lo bueno.

Pero con un equilibrio entre lo racional y lo espiritual.

Esto es justamente lo que el Talmud, en palabras del Rabino Yishmael, opina: “Combina el estudio de la Torá con una ocupación mundana”

Es sólo enfocar nuestros esfuerzos por el camino correcto, como lo describe la siguiente leyenda: Se cuenta la historia del rabino Levi Itzjak de Berditchev, que vio a un hombre corriendo sin aliento por el mercado.

“¿Se puede saber por qué estás corriendo tan rápido?”, Preguntó el rabino.

“¿Qué quieres decir con por qué estoy corriendo tan rápido? ¡Me apresuro en mi búsqueda de mi sustento! “

“¿Cómo sabes que tu sustento está frente a ti y estás corriendo para alcanzarlo? Tal vez está detrás de ti, ¡y en realidad estás huyendo de eso! “

 

Lo hemos visto centenares de veces: cuando Israel hace la voluntad de HaShem, ellos tuvieron “lluvia de bendiciones”, lo que implica éxito..

Este es el verdadero secreto del éxito: Independientemente de nuestras limitaciones mortales, nuestro potencial para la grandeza es ilimitado cuando tenemos el poder del Todopoderoso detrás de nosotros.

 

13 de Noviembre de 2017 – 24 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Negatividad en el judaísmo

Negatividad en el judaísmo

Negatividad: ¿Qué es?

Es la cualidad de lo negativo

LA NEGATIVIDAD EN EL JUDAÍSMO

18 ASERCIONES ACERCA DE LA NEGATIVIDAD

 

Rambam escribió: Quien evita la felicidad, será juzgado culpable por su falta de alegría.

Por lo tanto, la negatividad para el judaísmo (está en contra de):

1.- El derecho de obtener placer por parte de su Creador, porque cada persona está rodeada de un potencial ilimitado para el placer y el disfrute.

2.- De estar del lado y contar con todo el amor del Eterno

3.- De construir una Relación con El Todopoderoso a través del cumplimiento de las mitzvot, porque cada acto en la vida puede ser dirigido a crear un lazo eterno con Él.

4.- Está en contra de la serenidad del alma, la plenitud y una satisfacción en el nivel más profundo.

5.- El fortalecimiento de los lazos familiares, siendo este uno de los objetivos más importantes de la Torá…

6.- Ser rico: Dice el Talmud: ¿Quién es rico? ¡El que está contento con su porción!” (Pirké Avot 4:1).

7.- Disminuye tu apreciación de los placeres simples de la vida.

Explicó el Rabino Avigdor Miller: “Estaba caminando en la calle cuando quien me acompañaba se quejó de la polución del aire en esta ciudad.

Me preocupó que su negatividad pudiera dañar mi valoración del gran regalo del oxígeno y de la respiración.

Apenas llegué a casa sumergí la cabeza en agua y no respiré durante un largo minuto. ¡Ahora nuevamente valoro la posibilidad de respirar!”

8.- Aumenta la envidia, el deseo material implacable y la búsqueda de honor, logrando así que la persona sea retirada de este mundo” (Pirké Avot 4:27).

9.- Aumenta el sufrimiento y el resentimiento.

10.- Nos lleva a una vida repleta de preocupaciones y a una existencia miserable.

11.- Aumenta nuestra exposición y predisposición al Lashon Hará

12.- La negatividad difícilmente nos dejará ver y sentir “cuando el vaso está lleno y rebosante”, por lo tanto impedirá que nuestras relaciones con los demás se tornen más amables, más compasivas y más importantes,y por supuesto, no nos permitirá ver y enfocar que es lo bueno que hay en los demás.

13.- Nos lleva a una carrera sin reglas y sin ganadores no mejora nuestra autoestima.

14.- Nos lleva a olvidarnos de, al menos de un principio fundamental:

“No aborrecerás en tu corazón a tu hermano… No te vengarás ni guardarás rencor…Vaikrá / Levítico 19:17,18

15.- También la negatividad crea prejuicios, y, lo más probable, es que nuestra esperanza para cumplir algún sueño, se vea truncada.

16.- Nos aleja, a cada uno de nosotros, de la capacidad o del poder de crear milagros.

De acuerdo con Cábala, si podemos visualizar algo que queremos, es porque ya existe.

Lo único que nos aleja de ellos son los bloqueos que ponemos en el camino a través de nuestra negatividad.

17.- Baruj Spinoza nos habló acerca de tener contactos con personas positivas: ellos potencian nuestras energías, además de darnos alegría, mientras que con personas negativas, se disminuyen nuestras energías y nos producen tristeza.

18.- : “Caer presa de la influencia de la negatividad no requiere mucho de nosotros.

Escoger la creatividad no es un acto voluntario sino una ausencia de esfuerzo. Elevarnos por encima de lo negativo y escoger conectar con lo positivo requiere un gran esfuerzo. Como un sabio cabalista dijo una vez: “Escalar una montaña es difícil pero caer de ella no requiere trabajo en lo absoluto”.

La frase uvearta hará mikirbeja se repite muchas veces en varias de las porciones o parashiot de la Torá

La misma se traduce literalmente como: “… y extinguir la negatividad de tu interior” –

Recordemos entonces que, mientras mayores sean nuestras acciones positivas (bloqueando todo tipo de negatividad), como por ejemplo, restarle importancia a lo que los demás opinen de tí, o cuando entiendas que el fracaso es sólo un paso hacia el éxito, entonces mayores serán las autopistas espirituales a través de los cuales la Energía del Universo entrará a nuestro reino físico, en cada momento de nuestras vidas, creándose y abriéndose las puertas de las bendiciones de abundancia y prosperidad. – Tanto en este mundo como en el Mundo por venir.

 

16 de Abril de 2016 – 8 de Nisan de 5776

PorMax Stroh Kaufman

El ángel de la muerte

EL ÁNGEL DE LA MUERTE (1)

 

Qué es el Ángel de la Muerte?

En la Biblia, la muerte se ve bajo la forma de un ángel enviado por El Eterno; es un ser privado de todo poder voluntario.

El “ángel del Señor” hiere a 185,000 hombres en el campamento asirio (Libro 2 Reyes 19:35).

“El destructor” (hamash?it) mata al primogénito de los egipcios (Shemot 12:32), y el “ángel destructor” (malaj hamash?it) se enfurece entre la gente de Jerusalém ( Libro 2 Samuel 24:15).

En 1 de Crónicas 21:15 el “ángel del Señor” es visto por David parado “entre la tierra y el cielo, teniendo una espada desenvainada en su mano extendida sobre Jerusalém”.

En Iyob /Job 33:22 se usa el término general “destructor” (memitim), que la tradición ha identificado con “destrucción de ángeles” (malajé ?abbalá) y en Mishle / Proverbios 14:14 se usa el término “ángel de la muerte” (malajéi hamávet).

El ángel de la muerte en la literatura rabínica

Los rabinos encontraron mencionado el ángel de la muerte en Tehilim / Salmos 89:45-48 donde el Targum traduce: “No hay hombre que viva y, al ver al ángel de la muerte, puede librar su alma de su mano” ;.

Este pasaje es explicado así: “No se puede escapar del ángel de la muerte, ni se le puede decir: ‘Espera a poner orden en mis asuntos’ o ‘Allí está mi hijo, mi esclavo; tómalo en mi lugar'”.

El ángel de la muerte se encuentra referenciado con mucha frecuencia en la literatura rabínica: Hay expresiones como las que se detallan a continuación

Donde aparece el ángel de la muerte no hay remedio (Números 49a; ?ul. 7b).

Si alguien que ha pecado ha confesado su falta, el ángel de la muerte no puede tocarlo (Tan., Bala?, ed Buber, 139).

El Todopoderoso protege del ángel de la muerte. Por actos de benevolencia se supera la ira del ángel de la muerte; cuando uno no realiza tales actos, el ángel de la muerte hará su aparición (Derej Ere? Zu?a 8).

El ángel de la muerte recibe su orden de parte de Dios (Ber. 62b). Tan pronto como ha recibido permiso para destruir, el no hace distinción entre bueno y malo (B. ?. 60a).

En la ciudad de Luz, el ángel de la muerte no tiene poder, y cuando los ancianos habitantes están listos para morir, salen de la ciudad (So?ah 46b, cf. Sanh. 97a).

Qué formas y funciones tiene el ángel de la Muerte?

El ángel de la muerte fue creado por El Eterno el primer día (Tan. En Gen. 39:1).

Su morada está en el cielo, desde donde llega a la tierra en ocho vuelos, mientras que la peste lo alcanza en uno (Ber. 4b).

Él tiene doce alas (Pir?e R. El 13). “Sobre todas las personas te he entregado el poder”, dijo El Eterno al ángel de la muerte, “pero no sobre este que ha recibido la libertad de la muerte a través de la Ley” (Tan. A Ex.31:18; ed Stettin, p. 315).

Se dice del ángel de la muerte está lleno de ojos. En la hora de la muerte, se para cerc a la cabeza del que se va, con una espada desenvainada, a la cual se aferra una gota de hiel.

Tan pronto como el moribundo ve al ángel, convulsiona y abre la boca, y el ángel arroja la gota en él. Esta GOTA causa su muerte; se vuelve pútrido, y su rostro se vuelve amarillo (Ab. Zarah 20b, y la putrefacción se ve también en Pesi?. 54b; Con relación a los ojos comparar Ezek. 1:18 y Rev. 4:6).

La expresión “al gusto de la muerte” se originó en la idea de que la muerte fue causada por una gota de hiel (“Jewish Cuart. Rev.” 6: 327).

El alma se escapa por la boca o, a través de la garganta; es por ello que, el ángel de la muerte se encuentra a la cabeza del paciente (Jellinek, l.c. 2:94, Midr.Teh. a Ps. xi.).

Cuando el alma abandona el cuerpo, su voz va de un extremo al otro del mundo, pero no se escucha (Gen. R. 6:7, Ex. R. 5:9; Pir?e R. El. 34.).

La espada desenvainada del ángel de la muerte, mencionada en el libro 1 Crónicas 21:15, indica que el ángel de la muerte fue destinado a ser como un guerrero que simplemente mata “El hombre, el día de su muerte, cae ante el ángel de la muerte como una bestia delante del matarife” (Grünhut, “Li??u?im”, v. 102a).

El padre de R. Samuel (c. 200) dijo: “El ángel de la muerte me dijo: ‘Sólo por el honor de la humanidad no les arranco el cuello como hago con las bestias sacrificadas'” (‘Ab. Zara 20b).

En representaciones posteriores, el cuchillo a veces reemplaza a la espada, y también se hace referencia al cordón del ángel de la muerte, que indica la muerte mediante estrangulamiento.

Moshé le dice a HaShem: “Temo el cordón del ángel de la muerte” (Grünhut, l.c. v. 103a et seq.).

De los cuatro métodos judíos de ejecución, tres son nombrados en conexión con el ángel de la muerte: ardor (vertiendo plomo caliente, una equivalencia a la gota de hiel), matando (decapitando) y estrangulando.

El ángel de la muerte administra el castigo particular que El Eterno ha ordenado por la comisión del pecado.

El ángel de la muerte adquiere la forma particular que mejor sirva a su propósito; por ejemplo, cuando se le aparece a un erudito adquiere la forma de un mendigo implorando lástima (M. ?. 28a).

“Cuando la pestilencia arrecia en la ciudad, no camine en el medio de la calle, porque el ángel de la muerte [es decir, la peste] avanza allí: si reina la paz en la ciudad, no camine en los bordes del camino. la ciudad, no vayas solo a la sinagoga, porque allí el ángel de la muerte guarda sus herramientas.

Si los perros aúllan, el ángel de la muerte ha entrado en la ciudad; si ellos hacen deporte, el profeta Elías ha venido “(B. ?. 60b).

El “destructor” (“sa?an hamash?it”) que está en la oración diaria, es el ángel de la muerte (Ber 16b).

En Maasé Torá está escrito: “Hay seis ángeles de la muerte: Gabriel sobre los reyes, ?ap?iel sobre los jóvenes, Mashbir sobre los animales, Mash?it sobre los niños, Af y ?emah sobre el hombre y la bestia”.

Identidad con el Anticristo

Cuando el Mashíaj venga, todos los muertos se levantarán, y habrá un final para la muerte; porque el mismo ángel de la muerte será destruido por el Mashíaj (Pesi? R., ed. Friedmann, página 161b). Satanás, como el ángel de la muerte, se identifica aquí con el Anticristo. “El último enemigo que será destruido es la muerte” (I Corintios 15:26, y compárese con Heb 51:14).

La misma idea parece expresarse en el Libro de los Jubileos 23:29: “Y cumplirán todos sus días en paz y gozo, y vivirán, ya que no habrá Satanás ni mal alguno que los destruya”.

El ángel de la muerte, que se identifica con Satanás, inmediatamente después de su creación tuvo una disputa con HaShem en cuanto a la luz del Mesías (Pesi?. R. 161b).

Cuando Eva tocó el árbol del conocimiento, ella percibió al ángel de la muerte, y pensó: “Ahora moriré, y El Eterno creará otra esposa para Adám” (Pir?e R. El.13., Final).

Adám también tuvo una conversación con el ángel de la muerte (Böklen, “Die Verwandtschaft der Jüdisch-Christlichen mit der Parsischen Eschatologie”, página 12).

El ángel de la muerte se sienta ante la cara de los muertos (Jellinek, l.c., ii.94).

Mientras Abraham estaba de luto por Sara, el ángel se le apareció, lo que explica por qué “Abraham se levantó de delante de sus muertos” (Génesis / Bereshit 23:3, Gen. R. 58:5, incomprendido por los comentaristas).

Samuel le dijo a Sara que Abraham había sacrificado a Itzjak a pesar de sus gemidos, y ello hizo que Sara muriera de horror y dolor (Pir?e R. El.32.).

Fue Moshé quien con mayor frecuencia tuvo tratos con el ángel. En la rebelión de Koraj, Moshé lo vio (Num. R. v. 7; Sanh. 82a). Fue el ángel de la muerte, presentándose en forma de pestilencia, que arrebató 15,000 personas cada año durante el vagar en el desierto (ib 70).

Cuando Moshé llegó al cielo, el ángel le dijo algo (Jellinek, l.c. i. 61).

Se narra así: Cuando el ángel de la muerte se acercó a Moshé y le dijo: “Dame tu alma”, Moshé lo llamó: “Donde yo estoy sentado, no tienes derecho a estar de pie”. Y el ángel se retiró avergonzado, e informó lo ocurrido a HaShem.

De nuevo, El Eterno le ordenó traer el alma de Moshé. El ángel fue, y, no hallándolo, acudió al mar, los montes y los valles; pero ellos no sabían nada de él (Sifre, Deut. 305).

Realmente, Moshé no murió a través del ángel de la muerte, sino a través del beso de HaShem (bi neshi?a); es decir, El Eterno sacó su alma de su cuerpo (B. B. 17a).

La leyenda se apodera de la historia de la lucha de Moshé con el ángel de la muerte y la amplía en profundidad (Tan., Ed. Stettin, págs. 624 y ss., Deut R. 9:11. Grünhut, lcv 102b, 169a). Del modo como Benaía ató a Ashmedai (Encyc.Judaica, 51. 218a), así Moshé ata al ángel de la muerte para que bendiga a Israel (Pesi? 199, donde la expresión “lifne motó” [Deuteronomio / Devarim 33:1] se explica cómo que se presenta “ante el Ángel de la muerte”).

Shlómo una vez se percató que el ángel de la muerte estaba afligido. Cuando se le preguntó sobre la causa de su dolor, él respondió: “Se me ha pedido que tome a sus dos bellos escribas”.

Shlómo de inmediato acusó a los shedim de llevar a sus escribas a Luz, donde el ángel de la muerte no podía entrar. Cuando estaban cerca de la ciudad, sin embargo, ambos murieron.

El ángel se rió al día siguiente, después de lo cual Shlómo preguntó la causa de su alegría. “Porque”, respondió el ángel, “tú enviaste allí a los jóvenes, de donde se me ordenó que los fuera a buscar” (Suq.53a).

La enseñanza de HaShem lo protege a uno del poder del ángel de la muerte.

Los hijos de Israel han aceptado la Torá sólo para que el ángel no tenga poder sobre ellos (‘Ab. Zarah 5a).

Dado que la muerte solo es el resultado del pecado, no puede, por supuesto, llegar a aquellos que viven de acuerdo con la Torá.

Aunque la sentencia de mortalidad una vez pronunciada nunca podría ser recordada (Ab. Zarah 5a), sin embargo, el ángel de la muerte no puede visitar a los maestros de la Ley; él es más bien su amigo (Ib 35b), e incluso les imparte conocimiento (Ber. 51a).

Nuestros Sabios y el Ángel de la muerte

Los maestros del Talmud del siglo 4 de la Era Común, en sus relatos, se asocian bastante familiarmente con él. Cuando se le apareció a uno en la calle, el maestro le reprochó que se precipitase sobre él como si fuera una bestia; Entonces el ángel lo llamó a su casa.

A otro le concedió un respiro de treinta días, para poder poner en orden sus conocimientos antes de entrar al otro mundo.

Para un tercero no tenía acceso, porque no podía interrumpir el estudio del Talmud.

A un cuarto le mostró una vara de fuego, por la cual es reconocido como el ángel de la muerte (M. K. 28a).

A menudo entraba a la casa de Bibi y conversaba con él (?ag 4b).

También, a menudo recurre a la estrategia de interrumpir, para agarrar a su víctima (B.M. 86a; Mak. 10a).

La muerte de Joshua ben Levi en particular está rodeada de una red de fábula. Cuando llegó el momento de morir y se le apareció el ángel de la muerte, exigió que se le mostrara su lugar en el paraíso.

Cuando el ángel consintió en esto, él solicitó que el ángel le diera su cuchillo, para que no lo asustara por el camino. Esta petición también se le concedió, y Joshua saltó con el cuchillo sobre la pared del paraíso; el ángel, a quien no se le permite entrar al paraíso, tuvo que agarrarlo por el extremo de su vestimenta.

Joshua entonces juró que no saldría de allí, y HaShem declaró que no debería abandonar el paraíso a menos que fuera absuelto de su juramento; si no era absuelto, él debía permanecer. El ángel de la muerte luego exigió su cuchillo, pero Joshua se negó.

En este punto, una voz celestial (“bat ?ol”) sonó: “Regrésale el cuchillo, porque los hijos de los hombres lo necesitan” (Ket 77b; Jellinek, lc ii. 48-51; Bacher, lci 192). y siguientes.).

En la literatura árabe

El ángel de la muerte se menciona en el Corán (sura 32:11, 79:1), y es llamado por los mahometanos Azrael, probablemente idéntico al ángel Asriel del Gehinom, según “Eme? ha-Melek” (“Ti??une Teshuba “, citado por Eisenmenger,” Entdecktes Judenthum “, 2.333).

“Cuando la Muerte fue creada por El Eterno, él, debido a su terrible poder, tuvo que ser puesto en 70,000 cadenas de mil años de recorrido cada una, y detrás de millones de barreras.

Cuando Azrael fue puesto en su cargo, llamó a los ángeles para que lo miraran, y cuando él, por orden del Eterno, extendió sus alas sobre él y abrió todos sus ojos, los ángeles se desmayaron y permanecieron inconscientes durante mil años.

“Azrael recibió todos los poderes de los cielos. para permitirle dominar la Muerte “.

Azrael llega de un extremo al otro del mundo (Jellinek, “B. H.” v. 49), y tiene 70,000 pies y 4,000 alas. Todo su cuerpo está cubierto de ojos (ver Ab. Zarah 20b) y con lenguas tan numerosas como las criaturas vivientes en la tierra.

Cuando cualquiera de estos últimos muere, el ojo correspondiente sobresale.

En el fin del mundo, todos estos ojos, con excepción de ocho, son arrancados por El Eterno: los de Israfil (Sarafel), Miguel, Gabriel, Azrael y los cuatro “?ayyot” de la carroza celestial son los que permanecen.

Los tiempos de la muerte de las personas se dan a conocer al ángel de la muerte a través del libro en rollo, que está en su poder, y que muestra una franja blanca alrededor del nombre de la persona condenada.

Cuarenta días antes de la muerte, sin embargo, una hoja cae del árbol de la vida, bajo el trono de Dios, en el regazo de Azrael, que está sentado en el séptimo cielo, anunciando así la muerte (compárese con Yer. Ber. Ii. 8, 5c, y la imagen de la higuera).

“Cuando la gente se lamenta y llora demasiado por la muerte de una persona, el ángel de la muerte se para a la puerta y dice: ‘¿Qué motivo tienes para quejarte de esta manera? Yo solo soy el mensajero del Eterno y he cumplido sus órdenes, y si te rebelas contra él, regresaré a menudo para tomar a alguien de tu casa “(comparar Midr. Yal?. con Deut. xiv 1, 2; ‘Er. 19b y Böklen, lc).

FINALMENTE

“Cuando una persona justa muere, el ángel de la muerte viene con una hueste de ángeles buenos, trayendo dulces olores del paraíso, y hace que el alma abandone el cuerpo como cuando una gota es tomada de un cubo de agua.

Cuando una persona malvada muere, el el ángel de la muerte viene en compañía de los demonios, que sacan el alma como con escupitajos de hierro “(comparar Midr. Teh. con Ps. 11 y” Nishmat ?ayim “, 2:20).

 

(1) Revisión desde el punto de vista de la Enciclopedia Judaica 1906

Traducido y adaptado al español por Dr Max Stroh Kaufman

06 de noviembre de 2017 – 17 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Hablar de Torá; Parashá Vayerá

Hablar de la Torá: Parasha Vayerá

Parashá Vayerá; Vamos a hablar de ella:

“¡Si un huésped entra a tu casa, no le hagas preguntas acerca de la Torá, a menos que tu sepas que él te va a contestar! ” – Sefer Jasidim

En la parasha Vayera, encontramos un relato de cuando El Eterno se le apareció a Avraham por tercera vez mediante tres ángeles que le vienen a visitar.

Avraham corre hacia ellos y se postra en la tierra en reconocimiento de Aquel que ellos representan.

Les pide que no pasen de largo y les prepara alimento, les lava los pies y, por supuesto, les ofrece el mejor lugar para reposar.

Mientras esto sucede, Los ángeles preguntan por Sará y uno de ellos da el anuncio del nacimiento de un hijo por medio de ella dentro del año próximo.

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Charla va, charla viene…

En algún momento, los hombres se levantan para ir a Sedom y Avraham los sigue para despedirlos.

Mientras van caminando juntos, el Eterno le revela la causa por la cual él había venido de esa manera.

Es el clamor del pecado de Sedom y Amorá (Sodoma y Gomorra), que es tan fuerte en los cielos que hace falta un juicio divino.

Dos de los ángeles se van para Sedom (El Talmud describe que son Mijael y Gavriel)

Avraham se queda hablando con uno de estos representantes de HaShem.

El tema: (El Talmud dice que fue Rafael), Avraham pidiendo misericordia a favor de los justos en Sedom.

Si hay diez justos en la ciudad, no será destruida.

Los dos ángeles, Mijael y Gavriel, que habían abandonado la tienda de Avraham, llegan a Sedom por la tarde.

Lot se levanta de su puesto de juez en la puerta y los recibe inclinándose hasta el suelo.

Les ruega que se hospeden en su casa una noche, pero ellos no quieren. Prefieren quedarse en la calle durante la noche.

Pero por la insistencia logra convencerles y así entran a comer panes sin levadura con él.

También,charla va, charla viene…

Los ángeles advierten a Lot que ellos van a destruir la ciudad y le ordenan sacar a sus familiares del lugar.

Como esta amenaza, no es tomada en serio, los dos ángeles toman a Lot, su esposa y sus dos hijas y los saca poniéndolos fuera de la ciudad diciéndoles:

“Huyan por sus vidas. No miren atrás y no se detengan en el valle. Escapen al monte para que no perezcan”.

En ambos casos, tenemos huéspedes entrando a la casa…

En ambos casos, Avraham y Lot se apegaron al concepto judío de “Mayor es la hospitalidad que recibir la presencia divina”.

Ambas situaciones no tuvieron que hacer preguntas de la Torá a ninguno de los visitantes porque sabían que eran ángeles (malajim),

Emisarios de Hashem y por lo tanto tendrían todas las respuestas con una profundidad tan grande, que quizás no hubieran entendido

Tenían temas de conversación muy distintas, que estaban relacionados con su futuro inmediato, lo cual le cambió la prioridad a la conversación

También cuando recibimos a los ushpizin, lo que hacemos es brindarles comida, hospedaje y esperar de ellos su bendición.

No preguntamos acerca de la Torá

Siempre habrá algo más de que hablar.

La Torá quedará relegada, en estos casos, a los momentos dedicados al estudio, y que el mismo HaShem ha determinado.

Escrito está bajo las palabras de Filón de Alejandría: “En la casa de un hombre sabio, nadie tarda en cumplir los deberes de hospitalidad”.

 

29 de Octubre de 2017 – 09 de Jeshván de 5778

Redactado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

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Estoy “ENFERMO” de… DEUDAS…!!!

Estoy enfermo de deudas

Hoy más que nunca, el mundo esta atravesando una situación de crisis que ha afectado a todas las personas, de todas las clases sociales, en todos los rincones del globo, sin ningún tipo de distinción: del mismo modo como en los últimos años han aparecido enfermedades endémicas y pandémicas, la iliquidez económica se ha propagado como lo haría un virus o un microorganismo sobre el cual no se puede ejercer control, porque no hay las medidas sanitarias.

Son muchas las personas que hoy en día deben dinero.

Muchas de ellas, ante esa situación, no hacen más que encogerse de hombros y exclamar, “Esto está más allá de mi control.

Es parte de la vida.” Su manera de actuar es como si la deuda fuera un mal decreto que no puede ser rescindido.

Más y más gente está hoy endeudada. Pocas son las personas prudentes que realmente logran vivir sin deudas y según sus medios.

Las deudas, como se menciona anteriormente, no hace distinciones de sexo, edad, posición social, raza ni lugar de residencia.

El mundo actual esta diseñado para que cada vez busquemos adquirir más y mas bienes: es decir, que seamos consumistas: computadoras que por la vertiginosa velocidad a la que se desarrolla la tecnología “deben ser reemplazados cada año”, juegos electrónicos cada vez más sofisticados, que los muchachos desean tener para “no quedarse atrasados en la tecnología”; aparatos de comunicación, también cada vez con más accesorios hacen parte de esta explosión comercial que el medio ambiente nos “obliga a adquirir”.

También la mayoría de los padres adoptan una actitud que, deja muy claro la necesidad de adquirir más compromisos, porque “sus hijos no deben pasar por las incómodas situaciones de necesidad que ellos atravesaron”; los bancos necesitan del dinero y ofrecen muchas facilidades para “adquirir, adquirir y adquirir” y eso proporciona los medios para adeudarse.


Aunque parezca mentira, muchos de los que hoy en día sufren de deudas no son ni pobres, ni ociosos.

Son personas serias, responsables, y con frecuencia en el tope de la escala económica.

A menudo nos encontramos con personas que ganan enormes sueldos, y deben a su vez, enormes sumas de dinero.

Estas son personas que corren de un banco o entidad financiera a la otra, de un fondo a otro, y de una persona a otra, tratando de encontrar nuevos préstamos para pagar viejas deudas, tratando de hacer juegos malabares con sus finanzas.

Nunca parecen tener bastante.

Esta situación podríamos compararla con la de aquella persona que tiene una manta o cobija corta, con la cual, si se cubren la cabeza, sus pies quedan descubiertos y viceversa; sus finanzas no son lo suficientemente grandes para cubrir todas sus deudas.

Estas personas, entre las cuales se puede incluir a los dueños de grandes corporaciones y negocios, apenas si pueden “mantener sus cabezas encima del agua”.

Incluso aunque trabajan despiadadamente de sol a sol, no pueden escapar de la ruina financiera en la cual se hunden más y más profundamente.

¿Es que acaso no hay ninguna esperanza?

Consideremos un par de aspectos importantes:

El primero de ellos nos recuerda que los problemas financieros y las deudas han existido desde el principio de los tiempos; la Torá nos habla de ellas, pero, el fenómeno de la gente que se “olvida” de cancelar a tiempo sus deudas, es una característica de los tiempos modernos.

El segundo de los aspectos a analizar, es la actitud de cada persona: por ejemplo, alguien que ha sacado un préstamo y considera que sus ingresos le permiten, de una manera cómoda, desembolsar la cantidad de dinero que le corresponde, no se considera a sí misma, como “endeudada”.

Por ejemplo, si un hombre tiene que sacar una hipoteca o tomar prestado el dinero para comprar una nueva casa, y puede permitirse los pagos mensuales justamente como puede permitirse pagar el alquiler cada mes, él no es considerado “endeudado.”

También, si toma prestado el dinero, pero tiene la garantía subsidiaria suficiente para cubrir la deuda, no es considerado “endeudado.”

El tercero de ellos dice que El que vive a la sombra de deudas sufre en todos niveles, pierde la tranquilidad mental, la felicidad matrimonial y la salud física y emocional.

La vida se transforma en un infierno de tensión y ansiedad.

Bajo esos conceptos, entonces, entendemos que una persona endeudada, es aquella que es incapaz de cubrir o devolver, en el tiempo y la manera acordada, el préstamo.
El judío NO DEBÍA ENDEUDARSE, porque la Torá dice que “No prestarás a tu hermano con interés”, y porque es una grave falta no devolver el dinero prestado.

También está escrito que “si tu hermano tiene una deuda contigo, trabajará seis años y en el séptimo año condonarás la deuda”

Otras dos consideraciones que la Torá tiene, dice, “devuelve el abrigo al necesitado” y “no atrases la paga al jornalero”.

Muchos deudores hoy en día no hacen ningún esfuerzo para devolver el préstamo.

Viven actuando como si no les debieran nada a nadie y, la persona que “voluntariamente” les prestó el dinero, y en el caso de que el dinero fuera otorgado por una entidad financiera ellos se transforman en “villanos o ingratos” porque ¡constantemente son acosados!

Esto se debe a la enorme distorsión de los valores morales que acompaña a la sociedad actual: el que presta, que quiere y necesita recuperar su dinero, deja de ser “el dueño de la situación” para convertirse en “esclavo” porque tiene que generar toda una serie de estrategias para poder recuperar su inversión y, esto, también se ve en todas las clases sociales.

El mundo entero, a lo largo de la historia de la humanidad, ha atravesado fenómenos de recesión económica, especialmente después del desarrollo del capitalismo, pero, en los últimos tiempos, el concepto de pagar, y “ponerse al día”, definitivamente ha cambiado por completo.

Si revisamos los conceptos que hay sobre las deudas, encontramos, por ejemplo que La Halajá determina que, “un prestatario es esclavo de quien le prestó dinero.”

El prestatario que no tiene los medios de reembolsar su deuda se asemeja a un esclavo, porque debe trabajar duramente para hacer lo necesario para devolver el dinero que debe.

El Shulján Arúj sostiene que el que recibió un préstamo es el subordinado del que prestó.
La Guemará también maneja conceptos semejantes a las revisiones anteriores.

El Rabino Shmuél Eliécer HaLevi Idelis, conocido como el “MaHarsha” dejó escrito, en lo que se llamó El consejo de las cuatro tierras, lo siguiente:

1. Si los Jueces del Bet Din (Tribunal Rabínico) llegan a averiguar que una persona que no reembolsa una deuda, no trabaja duramente para devolverla y aun viene con todo tipo de excusas porque no tiene los medios de pagarla, entonces, como primer paso, ¡le está prohibido entrar a la sinagoga de la comunidad mientras no reembolse su deuda!

2. 2. Si, después de eso, todavía no paga su deuda, también se le prohíbe a su esposa la entrada a la sinagoga mientras que su marido no reembolse su deuda.

3. Si las susodichas acciones no convencen al deudor a pagar sus deudas, ¡sus hijos son expulsados de la escuela!

Hoy en día podríamos considerar a los tres edictos como crueles y vengativos.

Sin embargo, las intenciones de los rabinos de esa época intuyeron la necesidad de que la esposa y los hijos fueran humillados en público para tratar de hacer entender al deudor, la necesidad de cancelar su deuda: era una época donde los principios morales eran distintos a los actuales; donde los negocios y los compromisos se hacían “de palabra” y ella tenía tanto valor, que por lo general no había necesidad de efectuar contratos, porque todo podría terminar siendo resuelto en el Tribunal Rabínico.

La moralidad de hoy en día está tan deteriorada que, muchas veces ni siquiera la actuación de las autoridades locales logra conciliar la deuda.

Hay una cuarta acción considerada por el documento anterior: consiste en someter a azotes al deudor, en el interior del tribunal.

Muchos de los judíos todavía se siguen basando en las leyes de la Torá, actuando de acuerdo a esas instrucciones: prestan sin interés alguno a su hermano judío, sirven de fiadores, condonan la deuda en el momento apropiado, pero, la mayoría procura vivir sin la necesidad del consumo excesivo, confiando en su protector, Adonai, quien se encarga de brindarle las condiciones necesarias para la supervivencia, en la cual se incluye el subsidio que otorga el Estado de Israel a aquellas personas que viven en Yeshivot y solamente están dedicados al estudio de la Torá: otros, por las situaciones de la vida, aprendieron oficios y profesiones lucrativas y no requieren de préstamos, logrando vivir bajo el estatus de “no endeudados” como se resalta aquí:

La unión intercomunitaria ha permitido que los verdaderamente necesitados, tengan también un apoyo, puesto que las enseñanzas de la Torá dejan muy claro que “siempre habrá pobres y necesitados”; pero lo más importante, viven con tranquilidad, gracias a que confían en El Altísimo, “dueño del oro y la plata y dador de toda bendición” por lo cual no se endeudan…

Y no se enferman…

Enfermo de deudas fue publicado por Max Stroh para 321judaismo. com  el: 8 Nov de 2010

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