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PorMax Stroh Kaufman

Lo Correcto y lo Incorrecto

Lo correcto y lo incorrecto

Lo Correcto y lo Incorrecto

Isaac acababa de llegar de Beér Lahai Roi, él estaba viviendo en el sur. Se fue a orar en el campo al atardecer. . . (Bereshit 24:62-63)

Hay muchas maneras de medir el éxito de uno en la vida, pero uno de los más importante de todo, explica la Torá, es la cualidad espiritual de las generaciones uno deja atrás.

Y aunque “generaciones” puede incluso significar las obras de uno,

De hecho, Rashi menciona en parashá de la semana pasada que:

Cualquier persona que cría un hijo justo, es como si él no muere. (Rashi, Bereshit 18:19)

Una razón obvia de esto es, porque un hijo justo, llora la pérdida de su padre como corresponde, diciendo Kadish y realiza actos por mérito y desempeño digno en nombre del padre fallecido durante todos los 11 meses después de la muerte.

Esto sirve para aumentar el mérito de los padres, algo que por lo general sólo se puede hacer cuando una persona está viva. Por lo tanto, a causa del hijo, es como si el padre no murió.

Incluso después de los 11 meses se hayan cumplido, si el hijo recuerda a sus padres en los días que se recita el Yizkor, y en el día del aniversario de su fallecimiento (yahrzeit) al igual que cuando ayuna en honor del padre fallecido, y continúa esto, año tras año, sus méritos continúan y se pueden aumentar por este actuar del hijo.

Y, por supuesto, no hay mayor testimonio de la grandeza espiritual de los padres que las acciones cotidianas de su hijo…

No sólo El Todopoderoso piensa de esta manera, puesto que los seres humanos también lo hacen, a menudo atribuyen las acciones buenas o malas de un hijo, a su padre, como por ejemplo cuando alguien pregunta por un muchacho y la respuesta es, “El es hijo de fulano de tal”.

Lo más interesante es que, en muchas familias, hay mucha diversidad. Dentro de una misma familia puede haber hijos justos, y los que no lo son.

Una familia puede tener tanto  “ovejas negras” al igual que buenos hijos, y esto no siempre es obvio ni para la gente, ni para los padres.

Ser una persona justa se convierte en un concepto relativo, por lo que hay que disponer de muchos elementos para tener en cuenta al juzgar la grandeza espiritual de otro individuo.

Recordamos entonces que, en el judaísmo, la recompensa es una función del esfuerzo, y no de su resultado (Pirkei Avot 5:22), porque como dice el Talmud, los resultados están siempre dependientes de las decisiones celestiales, excepto para aquellos quienes se dedican con esfuerzo, para conseguir metas (Brajot 34b).

Algunas personas crecen con poca o ninguna preocupación acerca del dinero: para ellos hacer una donación equivalente a unos miles de dólares puede ser algo muy fácil de hacer…

Hay otros a los cuales sus gastos han estado muy ajustados a sus limitados ingresos, para los cuales unas pocas monedas de caridad, puede ser muy significativo y muy difícil de realizar: sin embargo, cuando ellos dan tzedaká, ¿cuál de los dos actos de caridad es más resaltado por las personas?

Y ¿Cuál de los dos actos de caridad recibe mayor atención por parte del Todopoderoso?
Y, ¿qué tal si hablamos de un estudiante X que para mantener sus calificaciones en niveles de excelencia tiene que hacer muy poco esfuerzo para lograrlo mientras que en estudiante Y, dedica mucho tiempo con el mismo objetivo porque le cuesta trabajo incluso recordar el material recientemente estudiado?

¿Cuál de los dos estudiantes se ve más favorecido por el sistema? ¿Cuál de los dos va a ser más apreciado por el Todopoderoso?

Entonces, ¿que significa educar correctamente a un hijo?

Si el talento, que usualmente brinda el Todopoderoso, difiere de una persona a otra, como lo hacen las circunstancias en las que cada ser humano nace, entonces, ¿qué tanta opción tiene un padre promedio para que sus hijos sean correctos en su actuar?

Porque nos gustaría educar a nuestros hijos para que sea felices y ello los lleve a ser adultos felices y esto les aumente las probabilidades de ser ciudadanos correctos, y, para ello, hay muchas cosas que están en contra nuestra y que pueden estar fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, vemos, buena gente, como Jizkiá HaMélej, que venía de padres malos y gente mala, y aquellos como Menashe, su hijo, que descendía de padres rectos.

Las personas felices han surgido de hogares infelices mientras que las personas miserables han salido de hogares aparentemente felices. ¿Son estas simples excepciones a la regla, o son la regla en sí?
La historia de Menashe, curiosa e interesantemente, tiene un final feliz. Después de desandar lo que su padre había recorrido, se dedicó a la adoración de ídolos por un periodo de 33 años…

Menashe retornó al camino mediante la Teshuvá, y dedicó los últimos 7 años de su vida al reinado, haciendo las cosas de una manera correcta.

Uno podría decir que es muy poco o que es muy tarde, pero ciertamente es mejor poco bien hecho que nada.
¿Por qué lo hizo?

¿Cómo puede alguien ser tan malo, y luego llegar a ser tan justo?

¿Fue algo que comió para el desayuno, o algo que recibió de su padre mientras crecía?

un algo que no fue lo suficientemente fuerte como para que impedir que fuera malo, pero a la vez lo suficientemente fuerte como para impedir que permaneciera  siendo malo por el resto de su vida?

El Talmud nos cuenta por lo menos, tres historias de personas que, en el último minuto de la vida, cambiaron todo para el bien.

Y, cada vez que esto sucedía, el Talmud concluye diciendo (más o menos): Hay quienes adquieren, su parte en el mundo venidero, después de una vida entera, y hay otros que la adquieren en un solo momento (Avodá Zará 10b, 17a, 18a).

¡En un solo momento!

¿En nombre de qué es el mérito?

¿Por qué algunos hacen teshuvá, aun en el último momento, y algunos van a la tumba con una sonrisa malévola en el rostro?

El ejemplo de esto se puede ver de otra manera: por ejemplo, un padre lucha con su hijo para enseñarlo a ser alguien con un futuro promisorio, pero constantemente se niega a ello;

Con el tiempo este hijo crece, consigue un trabajo, y un día, alguien le dice: “¡Debes estar muy orgulloso de tu hijo!”
El padre, confundido, pregunta: “¿Qué hijo?”

Quizás, pensando que lo había confundido con otra persona, o quizás otro hijo, que él sabía que se comportaba mejor.

Pero, cuando la persona le mencionó su nombre de los compañeros de trabajo, y comenzó a contar algunas historias de su conducta, y su sacrificio por los demás. ”

¿Estás seguro de que estamos hablando de la misma persona?”, Pregunta nuevamente el padre, incrédulo.
Después de que esa persona le hizo una breve descripción de su hijo, se dio cuenta que era cierto lo que le estaba hablando sobre su hijo, y  lo equivocado que había estado sobre él.

Agradeció entonces a aquella persona por el cumplido, y entendió… se dió cuenta que aquel hijo, con quien había tenido tantos roces, ahora podia estar orgulloso de él, y lloró por todas las veces que lo había juzgado erróneamente.

Al final de cada día, el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos, es un sentido preciso del mal -y- el bien.

Esta escrito “dar” en lugar de “enseñar”, porque la enseñanza es sólo una etapa.

Los niños pueden ver todo tipo de cosas que se dan localmente, en el hogar y fuera de él: algunas buenas y otras no tan buenas, pero si ven a una familia fundada en verdades y comprometidas con ellas, ello se “pone bajo su piel”. Se convierte en parte de su conciencia, y que afectará a la forma de mirar la realidad que el resto de sus vidas.

Se convertirá en su núcleo, y no importa lo que hagan en la vida, con el tiempo saldrá a la superficie y los convertirá en mejores personas, si no lo son ya.
¡Qué tan grandes lleguen a ser nuestros hijos, o cuánto éxito logren en su vida puede depender de muchos factores que, como hemos dicho, están por lo general fuera de nuestro control!

Pero ¿Qué pasa con su sentido y su concepción del bien y del mal?

Lo que ellos reciben de nosotros, desde el hogar en el que crecen, sean ricos o pobres, tengan una vida cómoda o con sufrimiento, lo que ellos tienen, es ver cómo sus padres les enseñan a lidiar con la realidad y las oportunidades  que hay en la vida.

Esto puede hacer que un niño sea justo desde el principio, o por lo menos, les da la oportunidad de avanzar en esa dirección, y es sólo el Todopoderoso quien puede juzgar, a la hora de determinar quién es verdaderamente justo, y cuán justo es.

Quiera el Todopoderoso que este Rosh HaShana nos traiga la conciencia apropiada para crear los mecanismos que permitan conducir a nuestros hijos por el sendero de lo que es correcto, para que cuando ellos crezcan, no sólo hagan lo mismo con sus hijos, sino que nos de a nosotros, como padres, la satisfacción de haber hecho, lo correcto.

23 de septiembre de 2014  – 29 de Elul de 5774.

PorMax Stroh Kaufman

Embarazo en el Judaísmo

Embarazo en el Judaísmo

Parte 1

¿El embarazo en el judaísmo tiene alguna diferencia con el embarazo en cualquier otro tipo de ideología?

Cualquiera diría que el embarazo reúne unas características, que identifica este proceso por el cual, al menos una vez en la vida, la mayoría de las mujeres atraviesa, y son iguales para todas.

Sin embargo, nos damos cuenta que cada mujer atraviesa por el embarazo sujeta a una serie de influencias variables que hace que sea único para ellas, sin importar el número por el cual tengan que pasar.

En la Torá tenemos el siguiente relato:

“Y los bendijo El Eterno, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos [Perú Urevú], y henchid la tierra y sometedla; y tened dominio sobre los peces del mar, en las aves de los cielos, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.” (Bereshit / Génesis 1:28)

Vayevaréj otám Elohim vayomer lahém Elohim peru urevu umilú et haáretz vekiveshuá uredú bidegát hayám uveóf hashamáim ubejól jayá haroméset al haáretz.

Esta mitzvá honra entonces el hecho de que la mujer quede en embarazo: aquí no hay límite en la cantidad, porque ha sido el ser humano quien ha impuesto la cantidad de hijos que desea tener.

Sin embargo, un embarazo puede ser excitante pero puede ser también lo más agotador posible.

El sólo hecho de que el abdomen cada día sea más grande, sin poder impedirlo, puede explicar esta dualidad de sentimientos: saber que hay que someterse a múltiples evaluaciones médicas, tal como lo dictan los diferentes Colegios de Ginecología y Obstetricia en el mundo, es otro factor de estrés y de felicidad…porque ellos buscan asegurar que no haya enfermedades sexualmente transmisibles, defectos genéticos (Tay-Sachs, Gaucher, defectos del Tubo Neural), enfermedades de transmisión por zoonosis (Toxoplasmosis), etc.

Tal vez una de las costumbres más conocidas en el mundo occidental es la reunión de regalos conocida como “baby shower”

En la tradición judía, sin embargo, esto es considerado como un tabú: Ni la Halajá ni las leyes judías prohíben los regalos; sin embargo, las costumbres lo prohíben.

El dar regalos antes del nacimiento del bebé e incluso el asignarle un nombre, es considerado por la judería ortodoxa, como un llamado de atención que puede ser aprovechado por espíritus, que conduzcan hacia el Mal de Ojo.

Esto se relaciona con el antiguo proverbio que dice “no cuentes los pollos hasta que no hayan salido del huevo”

Algunos interpretan esto por el lado de las energías cósmicas, que tienen un efecto de acción y reacción y otros también lo relacionan como el actuar del hombre de negocios, que no dice nada de su proyecto, hasta que no lo concreta exitosamente…  

Para los menos ortodoxos se dice que “si se no se hace el baby shower, es porque se haciendo como un acto de fe, está mostrando su confianza en El Eterno, y admitiendo que no siempre se tiene el control de las cosas.”

Pero el embarazo comienza a diferenciarse desde el primer momento, de los embarazos de otros grupos culturales, porque los sabios piden que se incluya, en el servicio religioso, el # 20, para la salud y la protección personal; también dicen que, la noticia del embarazo no debe salir del grupo familiar más cercano, hasta el segundo trimestre, o hasta que se haga visible.

La razón, para esta costumbre es que, si una mujer llegara a abortar durante el primer trimestre del embarazo, tener que compartir esta trágica noticia con conocidos, compañeros de trabajo, y parientes lejanos, sería muy complicado.

La tradición judía anima a las mujeres embarazadas a mantener, celosamente, un comportamiento y una actitud de optimismo y positivismo, evitando situaciones como estar escuchando y estar pendiente de cosas no tan positivas espiritualmente como la calumnia, el chisme, el odio, la envidia y la mentira, ya que el estado de ánimo materno es permanentemente transmitido al embrión y/o feto en todo momento y esto afectará su salud física y espiritual.

A pesar de esta consideración hay que tener en cuenta el siguiente concepto de la Halajá: Un feto se considera parte del cuerpo de la madre y no un ser humano completo. El libro del Éxodo / Shemot (21:22) dice…

Cuando riñeren hombres y golpearen a una mujer preñada, de modo que salieren sus criaturas sin que haya desgracia (de muerte en la mujer), el culpable será ciertamente multado conforme a lo que impusiere el marido de la mujer, lo cual piará (por el aborto) Más si resultare desgracia (de muerte en la mujer), darás vida por vida,

Veji yinatzú anashím venaguefú ishá hará veyatzéu yeladéiha veló yiyé asón anósh yeanésh kaashér yashít aláv báal haishá venatán biflilím. Veím asón yiyé venatáta néfesh tájat náfesh.

Sin embargo, aunque el feto no tiene la personalidad y por lo tanto ninguno de los derechos y privilegios de un ser humano, la Halajá recuerda que su vida debe ser protegida como un ser humano en potencia, y no debe causarle daño de ningún tipo.

Esto está reforzado porque es de conocimiento que durante la gestación, el feto es visitado por un ángel que le enseña TODA LA TORÁ,  y cuando nace, otro ángel toca sus labios, para que se olvide de ella y tenga que aprenderla de nuevo.

A una mujer judía nunca se le dice “felicitaciones” cuando da a conocer la noticia del embarazo, (bajo el término en hebreo mazal tov) sino que se le dice, “en hora buena” (be shaá tová)

Otra de las diferencias está dada en que aunque la Torá insiste en que se requiere del trabajo del hombre para mantener a su familia, es un principio fundamental de judaísmo que todo el éxito viene de El Eterno; que es Su bendición la que provee el sustento; es El Todopoderoso quien ofrece todo lo que necesitan todas sus criaturas y por ello, otra boca no le va a sobrecargar.

Otro de los asuntos que hay que considerar, como diferencia es que, aunque existen leyes para la Nidá, que es el tiempo de separación sexual de la pareja, para el embarazo no hay leyes específicas relacionadas con el sexo durante este período de tiempo: sin embargo, el Talmud dice: “el sexo en los tres primeros meses del embarazo, es difícil y complicado, tanto para la mujer como para el feto”.

En el segundo trimestre del embarazo, las relaciones sexuales son difíciles y complicadas para la mujer, pero beneficiosas para el feto.

En los tres últimos meses del embarazo, las relaciones sexuales son beneficiosos tanto para la mujer como para el feto, y por lo tanto el feto las aprovecha bastante bien.” El Jazón Ish dijo al respecto que, tener relaciones sexuales una vez por semana está bien, y no es difícil de cumplir.

Aunque para el judaísmo es importante que los padres tengan como mínimo una pareja de hombre y mujer, los sabios nos enseñan que pueden prever el sexo del bebé: la fuente, El Talmud, en donde se escribe que, si el orgasmo de una esposa es anterior al de su marido, el bebé será un niño.

¿Cómo calculan la duración del embarazo algunos rabinos?

Algunos que sugieren que el embarazo dura 271 días, sugiriendo que, en la antigüedad, los hombres tenían sexo con sus esposas sólo los días martes, miércoles, jueves y viernes por la noche, para evitar que sus mujeres dieran a luz en el shabat, causando una violación de los días santos, y la cuenta se hace desde el mismo momento de la concepción.

Ellos aprendieron del verso que dice “Entonces Boaz tomó a Rut, y ella fue su mujer, y cuando llegó a ella, el Señor le dio que concibiese [herayon], y ella dio a luz un hijo” (Rut 4:13).

Ellos convirtieron la palabra herayon en su valor numérico (guematria), que es 271, los días de embarazo de una mujer.

09 de Julio de 2014

321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Conversion al judaismo – Preguntas y respuestas

Conversion: preguntas y respuestas

Pregunta de uno de nuestros lectores: ¿Puede un joven convertirse al judaísmo sin el consentimiento de los padres?

Hay que tener en cuenta como primer aspecto para resolver esta inquietud es que, el judaísmo no es un movimiento proselitista, porque sobreentiende que no hace falta ser judío para merecer la gracia del Todopoderoso y un lugar en el Mundo Venidero (Olam HaBá)…

Sin embargo, encontramos en el judaísmo, que siempre estará abierta la posibilidad de convertirse, para llegar a ser judío.

El proceso para ello, recibe el nombre hebreo de “Guiur” (Conversión) el cual es, en términos generales, es muy simple.

Consiste de cuatro pasos básicos:

  • 1) Circuncidarse (en el caso de un hombre) con el cumplimiento de las oraciones que son exigidas en el proceso de la conversión y las cuales confirman su adhesión al pacto:
  • 2) Sumergirse en una Mikve (baño ritual) ;
  • 3) Cumplir con un período de estudio (1) y
  • 4) Aceptar el cumplimiento de la Torá en su totalidad; estos pasos tienen que ser realizados o verificados ante y por un tribunal rabínico válido. Para poder llegar a estos pasos, se requiere de un periodo de estudio, indeterminado de tiempo, donde la mayoría de los tribunales rabínicos están de acuerdo que, el período mínimo, debe de ser de un año, en la forma más intensiva posible, para que así logre comprometerse sinceramente a observar la ley judía.

También hay que tener en cuenta que el judaísmo no es un negocio y al judaísmo no le interesa que la gente se convierta únicamente por interés, porque, se ve, con mucha frecuencia, que los matrimonios mixtos o intercongregacionales, buscan “el afán de la plata,” sobre todo, porque todos los judíos son ricos o simplemente por complacer a los papas del novio/novia judíos;

Tampoco le interesa que él o la conversa puedan viajar a Israel con los mismos derechos del nacional, ni para el que se emociona con la bandera de Israel, canciones hebreas, ropas negras y trenzas en las sienes.

igualmente, el judaísmo no está interesado en tener miembros de una comunidad que se han convertido, solo porque es “moda”: recordemos que, El Eterno, no discrimina negativamente por su origen, ni por raza, ni mucho menos por la nacionalidad; sino que retribuye con Justicia y Misericordia a cada persona de acuerdo a sus actos y no se necesita, como mencionamos previamente, de ser judío para recibir lo que el Todopoderoso tiene para cada uno de sus hijos.

Hagamos una analogía de lo que sería el proceso de conversión al judaísmo:

Un ciudadano nacido en cualquiera de los países de América Latina, ama profundamente a “la Nación del Norte (E.U.A)”, admira su desarrollo científico e intelectual, le agrada su estilo de vida, en sus sueños y en sus más grandes anhelos está el viajar a los EUA y radicarse allá, trabajar y vivir y volverse un “ciudadano americano,”

Lo primero que necesita es, aprender inglés y sus costumbres:

Lo segundo, es viajar, para radicarse en alguna de las ciudades de ese país: dependiente de la forma de ingreso a esa nación (legal o ilegal) tendrá que esperar algún tiempo para aplicar a la solicitud y obtener la respuesta…

En el momento en que esta llegue, deberá pasar por un examen, ante una entidad estatal, que le examinará los conocimientos históricos y políticos que tiene sobre dicha nación, le verificará que tiene ingresos suficientes para que no dependa de la “caridad” y le intentará hacerse arrepentir de la toma de la decisión al informarle que su comportamiento tiene que ser mucho más digno que el del ciudadano corriente, que el nacional, porque tendrá “muchos ojos observándolo” para que no incurra en ningún tipo de delito…

El judaísmo le da al converso un “estatus” de neonato (2) y le asegura que tiene que ser mucho más diligente en la práctica de las mitzov que el nacido en el judaísmo: mientras que un judío de nacimiento es judío a pesar de todo lo que piense, hable o haga, y la misma Torá lo determina, los rabinos te preguntan ‘¿Quién te obliga a convertirte en judío?´ ¡Es preferible que no se convierta y que siga cumpliendo con su misión en la vida como no judío, a que se convierta en judío y caiga en infracción!

 

Repasemos entonces: hay judíos de nacimiento, y judíos por opción.

El primero fue quien por condiciones determinadas por la halajá, recibió todos los derechos, en forma automática, porque nació de una madre judía; el segundo, se convirtió según la ley judía.

Los dos tienen un alma judía (3), pero uno la recibió a través de los medios biológicos; el otro, por los medios legales, pero dos cosas debemos recordar:

  • La primera, que literalmente, todos nosotros descendemos de conversos, desde el punto de vista que nuestros antepasados estuvieron de pie hace más de tres mil años en el Monte Sinaí, haciendo la misma aceptación de la Torá que hoy en día hace un converso.

Nuestros antepasados pasaron por una forma de conversión, por lo que nosotros, sus descendientes, somos irreversiblemente judíos…

  • La segunda cosa es que, hoy en día se requiere de una aceptación por un Bet Din para que confirme este estatus: sin embargo, es el comportamiento real y honesto lo que determina la “real conversión” como le correspondió, en su momento, a Abraham Avinu, y a Ruth la Moabita.

Muchos se preguntan y esto es parte también de la pregunta de nuestro lector, es, si la edad se constituye en un factor limitante para realizar la conversión.

Hay que recordar a que edad Abraham Avinu realizó su circuncisión, y ello nos demuestra que no hay edad límite; sin embargo, si el asunto se trata de menores de edad civil, los padres, son los que han de dar la autorización correspondiente:

¿Cuál es esa minoría de edad civil?

Antes de la Bar/Bat Mitva: si no hay padres, porque fallecieron, el menor de edad, dicen algunos estudiosos de la halajá que, por el hecho de tener que rezar el kadish,  adquiere un estatus religioso equivalente a la mayoría de edad, y por ello puede tomar la decisión de convertirse.

Por supuesto que tiene que haber un rabino que oriente a este menor de edad, en los pasos que va a asumir, en algunos casos, buscarle una fuente de financiación para que costee los gastos que la conversión implica, y llevar al joven a la Bar/Bat Mitva y en el caso del hombre, verificar que se realice una circuncisión quirúrgica y posterior a ello, la verificación de “la gota de sangre”.

Hoy en día existe, en todo el mundo, un movimiento judío general que busca a los llamados benei anusim, benei Efraim o Efraimitas, judíos sefarditas, o descendientes de las tribus perdidas, para reintegrarlos a la vida judía: sin embargo, sigue  dominando el concepto que se requiere de un tribunal rabínico para garantizar la “transparencia” del proceso: mientras menos ortodoxo sea el tribunal, menores serán las exigencias pero, no hay garantía absoluta que su conversión sea garantizada o aceptada internacionalmente y, especialmente, en el estado de Israel:

La decisión de buscar un tribunal ortodoxo, para realizar la conversión, depende de cada individuo, de dónde se sienta más a gusto, y dónde sepa que va a ser aceptado.

Inclusive, existe la comunidad judía Karaíta, que es la que no está de acuerdo con la Torá Oral (Torá she BealPé), que también realiza procesos de conversión.

Todo depende del individuo.

 

 

 

(1)    El movimiento conservador (masortí) internacional sugiere además la lectura de algunos libros como estos:

  • Abrazando el judaísmo, por Simcha Kling, revisada por Carl M. Perkins (Asamblea Rabínica, 1999). Libro del rabino Kling es un texto utilizado por muchos conversos judíos conservadores.
  • Su gente, mi gente: Encontrar Aceptación y cumplimiento como un Judio por elección, por Lena Romanoff con Lisa Hostein (Jewish Publication Society, 1990). Esta es una herramienta fácil de leer manual escrito por un converso de otros conversos.
  • Elegir el judaísmo, por Lydia Kukoff (UAHC Press, 1981). Este libro, además de un converso, analiza la conversión desde una perspectiva judía de la reforma.
  • Convertirse en un Judio, por Maurice Lamm (Jonathan David, 1991). El rabino Lamm presenta la conversión desde un punto de vista judío ortodoxo.
  • El libro de la creencia judía, por Louis Jacobs (Behrman House, 1984). Rabino Jacobs explica claramente las ideas básicas del pensamiento judío.
  • El libro de la práctica judía, por Louis Jacobs (Behrman House, 1987). En este volumen complementario, el Rabino Jacobs describe muchas de las prácticas religiosas judías centrales.

(2)    el Talmud (Ievamot 48b) utiliza al hablar de ‘conversos´ (auténticos): ‘Guer shenitgaiér kekatán shenolád dami´. Quiere decir: Un converso que se convirtió está considerado como un bebé recién nacido

(3)    Nuestros sabios explican el concepto del alma judía de la siguiente manera: Un converso auténtico es una persona que, aunque haya nacido de un vientre no judío, nació con una Neshamá, un alma judía.

Es esa Neshamá, la que le empuja a ‘convertirse´.

O sea, en cierta manera, podemos decir que nació (destinado o con una predisposición a convertirse en) ‘converso´.

Por ese motivo es que se le compara con un ‘bebé recién nacido´. Un bebé recién nacido, hace nueve meses que existe.

La diferencia entre el momento antes de nacer y después de nacer es que antes de nacer no es un ser independiente.

Del mismo modo, un ‘converso´ antes de pasar por el proceso de conversión se considera como un judío en estado ‘embrionario´ y no tiene las responsabilidades de un judío.

Una vez que se convierte, se transforma en un judío pleno.

 

18 de agosto de 2013 – 12 de Elul de 5773

 

PorMax Stroh Kaufman

Aprender judaismo y Estudiar Tora

¿Como estudiar Tora?

¿Por qué debemos aprender judaísmo?

¿Por qué debemos estudiar la Torá?

Contaba un rabino: Un día llegó un hombre y me dijo:

-Rabí, soy un ignorante. No conozco ni siquiera los cinco libros de Moshé.

-¿Y por qué no los has estudiado?

-Porque nuestro Padre en los Cielos no me ha dado suficiente inteligencia ni discernimiento.

-¿Cuál es tu ocupación?

-Soy pescador.

-¿Quién te enseñó a tejer redes y prepararlas para la pesca?

-El cielo me dio suficiente inteligencia para eso.

-Si El Eterno te ha dado suficiente inteligencia para saber pescar, también te la ha dado para estudiar la Torá, de la que escribió: “No es demasiado difícil ni está demasiado lejos… la palabra está muy cerca de ti” (Devarim 30:11 y 14).

El pescador empezó a suspirar y a ponerse triste. Le dijo:

-No te aflijas. Otras personas han opinado lo mismo que tú: pero sus ocupaciones demuestran que sus argumentos no tienen validez. Nunca es tarde para comenzar a estudiar.

Séder Eliáhu Zutá  14

Revisemos algunas frases célebres relacionadas con la sabiduría, el estudio de la Torá, adquirir sus conocimientos, sus ventajas y sus aplicaciones, no sólo por las palabras de la Torá y de sus estudiosos, sino del público en general.

 

Revisemos 36 citas:

1.- Grande es el saber, porque lleva al hacer. (Talmud, tratado de Kidushín 40b).

2.- Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja. (Lin Yutang)

3.- Acostumbraba a decir Ben Bag-Bag: Dale vuelta una y otra vez (la Torá), vuelve sus páginas, porque todo se halla en ella. Estúdiala y envejece sobre ella y no te muevas de ella, porque no encontrarás regla de vida mejor que ella. (Pirkéi Avot 8:25)

4.- No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer. (Johann Wolfgang Goethe).

5.- Rabí Janiná decía:

-¿Por qué las palabras de la Ley son comparadas con el agua? (Yeshayáhu 55:1) Porque así como el agua evita los lugares altos y tiende a los lugares bajos, así las palabras de la Ley van solamente a los humildes de espíritu.

-Y, ¿por qué las palabras de la Ley son comparadas con el agua, el vino y a la miel? Porque esas sustancias se guardan en vasijas humildes y no en metales finos. Y así mismo las palabras de la Torá se cumplen sólo en un espíritu humilde. (Talmud Tratado Taanit 7a).

6.- Cada día sabemos más y entendemos menos. (Albert Einstein)

7.- Las palabras serenas de los sabios son escuchadas (Eclesiastés 9:17)

8.-La sabiduría no es otra cosa que la medida del espíritu, es decir, la que nivela al espíritu para que no se extralimite ni se estreche. (San Agustín)

9.- Un ignorante no puede ser un piadoso -porque quien no sabe, no puede hacer (Mishná, tratado de Avot 2:5).

10.- La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones. (Confucio)

11.- El principio de la sabiduría es el temor de Adonai (Proverbios / Mishlé 1:7)

12.- La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua. (Michel Eyquem de Montaigne)

13.- Sé perseverante en el estudio de la Torá; aprende a contestarle a un hereje; sabe para quién trabajas y quién es el Señor de tus obras, que te retribuirá por tus acciones. (Pirkéi Avot  2:19)

14.- El sabio no enseña con palabras, sino con actos. (Lao-tsé).

15.- Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. (Proverbios / Mishlé 8: 11)

16. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y al entendimiento llama parienta”. (Proverbios / Mishlé 7: 4)

17.- Sabiduría es conocer y transformar. (Paulo Coelho).

18.- Nadie entiende la Torá hasta que tropieza con ella. (Talmud tratado Guitín 43ª)

19.- Cuando el sabio señala la luna, el tonto se fija en el dedo. (Anónimo)

20.- Disminuye tus afanes en los negocios y afánate en la Torá modesto ante los hombres, mas si dejas la Torá serán muchas las holganzas. Si te esfuerzas en la Torágrande será tu recompensa. (Pirkéi Avot  4:12)

21.- La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla. (Jean Jacques Rousseau).

22.- Rabán Yojanan ben Zacái solía decir: Si has aprendido mucho de la Torá, no te enorgullezcas por ello: para eso fuiste creado. (Pirkéi Avot  2:9)

23.- La sabiduría es como una flecha. La mente serena es el arco que la dispara. (Dalai Lama).

24.- Es posible comparar la Torá con un tonel lleno de miel, si le echas agua en su interior se deteriora. Igual tu corazón, si junto con la Torá le dejas penetrar cosas mundanas, ésta se viciará. (Midrash Tehilim al Salmo  119:41)

25.- Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad. (Proverbio Árabe).

26.- Hay seis cosas que El Eterno odia y siete que detesta: Ojos altaneros, lengua embustera, manos que derraman sangre inocente, un corazón que trama planes perversos, pies que corren a cometer maldades, un testigo mentiroso y una persona que siembra discordia entre hermanos.

 

27.- Para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones. (Sócrates).

28.- Rabí Yoséi decía: Aquél que honra la Toráes a su vez más honrado por los hombres; más aquél que deshonra la Torá, es a sí mismo deshonrado por los hombres. (Pirkéi Avot 4:8)

29.- Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento espiritual. (Proverbio Chino)

30.-  “Y multiplíquense como los peces sobre la tierra” (Bereshit  48:16).

Así como los peces que viven en el mar, cuando cae una gota de agua del cielo la reciben con sed como una persona que no ha probado el gusto del agua en su vida, así los hijos de Israel viven en las aguas de la Torá; y cuando ellos escuchan algo nuevo de la Torá, lo reciben con sed como una persona que no ha escuchado una palabra de ella en toda su vida. (Talmud Tratado Bereshit Rabá  97:3)

31.- Para cambiar es necesario saber; para saber hay que aprender; y para aprender hay que hacer grandes sacrificios. (Samuel Aun Weor)

32.- Del mismo modo en que una persona se viste para presentarse ante el público, la Torá se “reviste” con diferentes “ropajes” para que los hombres puedan acercarse a ella gradualmente, haciéndola parte de sus vidas. (Rabino Jaim Zukerwar)

33.- Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla. (Aristóteles)

34.- La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan.

Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes.

La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

El comienzo de la Sabiduría es el verdadero deseo de instruirse, querer instruirse, es amarla; amarla, es cumplir sus leyes, observar sus leyes, es garantía de incorruptibilidad y la incorruptibilidad hace estar cerca de Adonai.

35.- Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría. (Proverbio Árabe).

36.- Donde vayas, yo iré. Donde mores, yo moraré. Su pueblo es mi pueblo y su Elohim es mi Elohim. (Ruth 1:16)

 

Y una “ñapa” o regalo extra

Guarda, hijo, los mandamientos de tu padre y no desprecies las enseñanzas de tu madre; lleva las palabras de ambos atadas siempre a tu cuello y grabadas sobre tu corazón, que ellas te guiarán cuando camines, te cuidarán cuando duermas y dialogarán contigo cuando despiertes.

Que los mandamientos son lámparas, las enseñanzas son luces, y el atender correcciones encarrila la vida. (Mishlé / Proverbios 6:16-23)

 

 

 

Recopilado y publicado por 321judaismo.com

11 de Tamuz de 5772 –  01 de Julio de 2012

PorMax Stroh Kaufman

Número cien

Número cien.

¿Qué es el número cien?

Reflexión

El número cien es el primer número de tres cifras.

Es un número que se relaciona con un siglo y significa el cierre de un ciclo.

Represnta el número de grados centígrados en la que hierve el agua al nivel del mar; es el número en el cual se dividen las divisas de casi todas las naciones del mundo (cien centavos conforman la unidad).

Es la suma de los primeros nueve números primos (2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23);

También, cien cantos tiene la Divina Comedia…

Cien nombres (atributos) tiene El Todopoderoso en El Corán, como también dice que el hombre y la mujer a los cuales se les encuentra culpables de adulterio recibirán cada uno 100 golpes de látigo, y el número 100 está mencionado cinco veces en este libro.

Argus, en la mitología griega, tenía 100 ojos y podía dormir teniendo cincuenta de ellos abiertos.

El segundo reinado de Napoleón duró cien días.

En el hebreo el número 100 está representado por la letra kuf, la cual está formada por una RESIH que se cierne sobre una ZAIN que desciende, las cuales al juntarse forman 3 palabras: zar, que significa extraño, zeir, que significa corona, y raz,  que significa misterio;

Cuando el número cien se pronuncia en hebreo, se dice méa, que también puede ser leído como (significa qué); los cabalistas le asignan a este número las  propiedades de ser la belleza perfecta, la perfección del cuadrado (10X10) y equivale a las cien bendiciones diarias que deben ser pronunciadas por todos los judíos.

Cien son los sonidos del Shofar que se escuchan durante el servicio de Rosh Hashana,  en el año nuevo judío; también lo relacionan con las diez sefirot intercluídas.

Algunos dicen que el número cien simboliza al Eterno, quien está por encima de todo y de la nada, amo del infinito y creador único sobre todas las cosas, al igual que para algunos es el número de la suerte.

Nostradamus (astrónomo francés de origen judío), compuso sus profecías en cuartetas  llamadas centurias porque fueron agrupadas de 100 en 100;

Al llegar a los cien años, mientras que para algunos es significado de longevidad, los cabalistas dicen que a la persona se le considera como muerto y es anulado de este mundo, aunque Abraham tuvo a su hijo Itzjak a esa edad.

Con relación al número cien, también se nos enseña que Obadia se consideró digno de ser llamado profeta porque escondió 100 profetas en una cueva y que dice que el Rabino Zira ayunó 100 veces para poder olvidar el Talmud de Babilonia y acoger el de Jerusalém.

En Devarim / Deuteronomio encontramos  que si alguien acusa falsamente a una mujer “virgen” tiene que pagar cien ciclos (1); Cien prepucios de los filisteos, cortó David para tomar como mujer a Mijal (2); Cien hombres marcharon con Guidón /Gedeón (3); cien barras de plata fue el tributo que obligó a pagar el rey de Egipto (4).

También encontramos, como enseñanza, en el libro de Proverbios /Mishlé, que “Cala más un regaño en el hombre prudente que cien latigazos en el obstinado.”

MÉA, que significa el número cien, como se escribió previamente, también puede ser leído como (que); entonces preguntamos:

¿Qué te pide Hashém?

Cien bendiciones diarias, como nos enseñan nuestros sabios, cien sonidos del shofar para escuchar en Rosh HaShaná, para despertar la compasión del Todopoderoso; es decir, debemos lograr trascender las cosas mundanas, para transformar un decreto negativo en una celebración de vida.

Nota final

Hoy nosotros, 321judaismo.com hemos llegado al número cien de publicaciones, a los cien seguidores en el Facebook y cien seguidores en el Tweeter, por lo tanto agradecemos al Todopoderoso por habernos traído a este lugar, permitiéndonos establecer un nuevo y diferente sitio en la red mundial de información, que quiere mostrar la verdad acerca del judaísmo con el fin de que quienes nos siguen hoy y lo harán en el futuro, cuenten con las herramientas para poder establecer una adecuada relación con El Eterno  y con ello se pueda traerla santidad de los cielos hacia el futuro establecimiento de una casa de Hashem entre nosotros.

 

 

 

(1)    Y le multarán con cien siclos de plata, los que darán al padre de la joven, porque aquél propaló mala fama contra una virgen de Israel, y ella será su mujer; no podrá él despedirla en todos sus días.
Veanshú otó méa késef venatenú laaví hanaará ki hotzí shem ra al betulát Israel velo tiheyé leishá lo yujal leshaljá kol yamáv

(2)    Pero Shaúl insistió: Díganle a David: “Lo único que el rey quiere es vengarse de sus enemigos, y como dote por su hija pide cien prepucios de filisteos.” En realidad, lo que Shaúl quería era que David cayera en manos de los filisteos.

Vayomer Shaúl: Ko tomerú leDavid Éin jéfetz lemélej bemohér ki beméa orlót plishtím lehicanés leoibéi hamélej veShaúl jasháv lehapil et David beyád plishtím.

(3)    Guidón y los cien hombres que iban con él llegaron a las afueras del campamento durante el cambio de guardia, cuando estaba por comenzar el relevo de medianoche. Tocaron las trompetas y estrellaron contra el suelo los cántaros que llevaban en sus manos.

Vayavó Guidón veméa ish asher itó biktzá hamajané rosh haashmóret hatijoná ej hakím hikímu et hashomrím vayitkeú bashofarot venafótz hakadím asher beyadám.

(4)    Sin embargo, el rey de Egipto lo quitó del trono para que no reinara en Jerusalém, y le impuso al país un tributo de cien barras de plata y una barra de oro.

Vayesiréhu mélej mitzráim beYerushaláim vayaanosh et haáretz méa kikár késef vekikár zaháv.

 

Publicado por 321juudaismo.com

17 de Adar de 5772 – 11 de marzo de 2012

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PorMax Stroh Kaufman

¿Es valioso ser judío?

REFLEXIÓN: ¿Es valioso ser Judio?

 

Ser judío, que es y que representa o que valor tiene?, veamos.

En el tratado de Avodá Zará, el Talmud cuenta que el Cesar envió a su sobrino Onkelós[1] a que salga a conocer el mundo, pues él sería el heredero del trono, y para poder ser un buen emperador había que conocer las necesidades del pueblo, tanto las económicas como las sociales.

Onkelós salió a cumplir con el pedido de su tío y como era de esperarse, él se encontró con el pueblo judío. No transcurrió mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que la verdad estaba en el pueblo judío y no en el imperio romano.

Onkelós siguió averiguando e investigando hasta que decidió convertirse al judaísmo.
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Obviamente, esa no fue una decisión fácil para él, pues en esa época el imperio romano dominaba sobre la mayor parte del mundo, y él era el heredero del trono.

Y por supuesto que al convertirse al judaísmo, él perdería todo ese gran honor.

A pesar de la gran prueba que tenía delante de él, Onkelós decidió formar parte del pueblo judío, y después de convertirse no regresó al palacio real, pues naturalmente prefirió vivir entre los judíos.

Al enterarse de esto, el Cesar mandó una distinguida comitiva para que lo convencieran de volver al palacio, y de esta manera abandonar su nuevo camino.

Pero cuando los hombres de la comitiva se encontraron con Onkelós, éste comenzó a formularles preguntas que los convencieron de que no hay una mejor vida que la del judío, y todos ellos terminaron convirtiéndose.

Al llegarle esta noticia al Cesar, decidió enviar otra comitiva ordenándoles que trajeran a su sobrino sin hablar ni una palabra con él.

Ellos llegaron a la tierra de Israel, y sin decir ni una sola palabra, lo arrestaron.

Cuando estaban saliendo de la casa, Onkelós se acercó a la puerta y besó la mezuzá.

Él les preguntó: “¿Saben qué es esto?”.

“No” – respondieron.

Entonces Onkelós les respondió que eso era una mezuzá, y que se ponía en el marco de las puertas para que HaShem cuide a quienes están adentro.

“Y esta es la diferencia entre Adonai  y los reyes humanos” – agregó.

“Pues los reyes están sentados en sus tronos y sus soldados los cuidan, pero HaShem se comporta de manera opuesta, pues mientras sus hijos están sentados adentro, Él los cuida desde afuera”.

De esta manera, él logró convertir también a la segunda comitiva.

Cuando el Cesar se enteró de lo ocurrido, ya no volvió a insistir.

Se había dado cuenta de que el cambio que hizo su sobrino fue bien meditado, y no la consecuencia de un entusiasmo momentáneo, motivo por el cual no podría persuadirlo de volver al palacio.

Permitió un cambio total de tradiciones.

Este es un punto muy importante que aprendemos de nuestra reflexión:

La responsabilidad que tiene cada judío de demostrar mediante su comportamiento que hay una sola verdad y a ella todos pueden acceder, aprendiendo qué es lo que El Eterno pide de nosotros.


[1] Fue un Taná (sabio de la Mishná) del segundo siglo de la Era Común.

Nació en una adinerada y noble familia romana, se tiene noticias de que su padre se llamaba Kalonymus o Kalonikos, y que su madre era hermana del emperador Tito.

Onkelos fue quien tradujo el Pentateuco al arameo de acuerdo a las instrucciones de Rabí Eliezer y de Rabí Ioshua, con una calidad tal actualmente es considerada como la versión no hebrea oficial del Pentateuco.

Nos relata el Talmud que Onkelós era muy estricto y pío en la observancia de los preceptos, incluso superando al Patriarca Gamaliel II en rigidez y adhesión a la Torá y la Tradición.

Terminado de editar el 02 Septiembre, 2011 – 03 de Elul de 5771

PorPublicaciones

Estoy “ENFERMO” de… DEUDAS…!!!

Estoy enfermo de deudas

Hoy más que nunca, el mundo esta atravesando una situación de crisis que ha afectado a todas las personas,,,

De todas las clases sociales, en todos los rincones del globo, sin ningún tipo de distinción…

Del mismo modo como en los últimos años han aparecido enfermedades endémicas y pandémicas, la iliquidez económica se ha propagado como lo haría un virus o un microorganismo sobre el cual no se puede ejercer control, porque no hay las medidas sanitarias.

Son muchas las personas que hoy en día deben dinero.

Muchas de ellas, ante esa situación, no hacen más que encogerse de hombros y exclamar, “Esto está más allá de mi control.

Es parte de la vida.” Su manera de actuar es como si la deuda fuera un mal decreto que no puede ser rescindido.

Más y más gente está hoy endeudada. Pocas son las personas prudentes que realmente logran vivir sin deudas y según sus medios.

Las deudas, como se menciona anteriormente, no hace distinciones de sexo, edad, posición social, raza ni lugar de residencia.

El mundo actual esta diseñado para que cada vez busquemos adquirir más y mas bienes:

es decir, que seamos consumistas…

computadoras que por la vertiginosa velocidad a la que se desarrolla la tecnología “deben ser reemplazados cada año”,

juegos electrónicos cada vez más sofisticados, que los muchachos desean tener para “no quedarse atrasados en la tecnología”;…

Aparatos de comunicación, también cada vez con más accesorios hacen parte de esta explosión comercial que el medio ambiente nos “obliga a adquirir”.

También la mayoría de los padres adoptan una actitud que, deja muy claro la necesidad de adquirir más compromisos, porque “sus hijos no deben pasar por las incómodas situaciones de necesidad que ellos atravesaron”;

Los bancos necesitan del dinero y ofrecen muchas facilidades para “adquirir, adquirir y adquirir” y eso proporciona los medios para adeudarse.


Aunque parezca mentira, muchos de los que hoy en día sufren de deudas no son ni pobres, ni ociosos.

Son personas serias, responsables, y con frecuencia en el tope de la escala económica.

A menudo nos encontramos con personas que ganan enormes sueldos, y deben a su vez, enormes sumas de dinero.

Estas son personas que corren de un banco o entidad financiera a la otra, de un fondo a otro, y de una persona a otra, tratando de encontrar nuevos préstamos para pagar viejas deudas…

Tratando de hacer juegos malabares con sus finanzas.

Nunca parecen tener bastante.

Esta situación podríamos compararla con la de aquella persona que tiene una manta o cobija corta, con la cual, si se cubren la cabeza, sus pies quedan descubiertos y viceversa;

Sus finanzas no son lo suficientemente grandes para cubrir todas sus deudas.

Estas personas, entre las cuales se puede incluir a los dueños de grandes corporaciones y negocios, apenas si pueden “mantener sus cabezas encima del agua”.

Incluso aunque trabajan despiadadamente de sol a sol, no pueden escapar de la ruina financiera en la cual se hunden más y más profundamente.

¿Es que acaso no hay ninguna esperanza?

Consideremos un par de aspectos importantes:

El primero de ellos nos recuerda que los problemas financieros y las deudas han existido desde el principio de los tiempos;

La Torá nos habla de ellas, pero, el fenómeno de la gente que se “olvida” de cancelar a tiempo sus deudas, es una característica de los tiempos modernos.

El segundo de los aspectos a analizar, es la actitud de cada persona: por ejemplo, alguien que ha sacado un préstamo y considera que sus ingresos le permiten, de una manera cómoda, desembolsar la cantidad de dinero que le corresponde, no se considera a sí misma, como “endeudada”.

Por ejemplo, si un hombre tiene que sacar una hipoteca o tomar prestado el dinero para comprar una nueva casa, y puede permitirse los pagos mensuales justamente como puede permitirse pagar el alquiler cada mes, él no es considerado “endeudado.”

También, si toma prestado el dinero, pero tiene la garantía subsidiaria suficiente para cubrir la deuda, no es considerado “endeudado.”

El tercero de ellos dice que El que vive a la sombra de deudas sufre en todos niveles, pierde la tranquilidad mental, la felicidad matrimonial y la salud física y emocional.

La vida se transforma en un infierno de tensión y ansiedad.

Bajo esos conceptos, entonces, entendemos que una persona endeudada, es aquella que es incapaz de cubrir o devolver, en el tiempo y la manera acordada, el préstamo.

¿Que pasa con el judío?

El judío NO DEBÍA ENDEUDARSE, porque la Torá dice que “No prestarás a tu hermano con interés”, y porque es una grave falta no devolver el dinero prestado.

También está escrito que “si tu hermano tiene una deuda contigo, trabajará seis años y en el séptimo año condonarás la deuda”

Otras dos consideraciones que la Torá tiene, dice, “devuelve el abrigo al necesitado” y “no atrases la paga al jornalero”.

Muchos deudores hoy en día no hacen ningún esfuerzo para devolver el préstamo.

Viven actuando como si no les debieran nada a nadie y, la persona que “voluntariamente” les prestó el dinero, y en el caso de que el dinero fuera otorgado por una entidad financiera ellos se transforman en “villanos o ingratos” porque ¡constantemente son acosados!

Esto se debe a la enorme distorsión de los valores morales que acompaña a la sociedad actual…

El que presta, que quiere y necesita recuperar su dinero, deja de ser “el dueño de la situación” para convertirse en “esclavo”

Por qué?

Porque tiene que generar toda una serie de estrategias para poder recuperar su inversión y, esto, también se ve en todas las clases sociales.

El mundo entero, a lo largo de la historia de la humanidad, ha atravesado fenómenos de recesión económica,

Especialmente después del desarrollo del capitalismo…

Pero, en los últimos tiempos, el concepto de pagar, y “ponerse al día”, definitivamente ha cambiado por completo.

Si revisamos los conceptos que hay sobre las deudas, encontramos, por ejemplo que La Halajá determina que, “un prestatario es esclavo de quien le prestó dinero.”

¿Por qué?

El prestatario que no tiene los medios de reembolsar su deuda se asemeja a un esclavo, porque debe trabajar duramente para hacer lo necesario para devolver el dinero que debe.

El Shulján Arúj sostiene que el que recibió un préstamo es el subordinado del que prestó.
La Guemará también maneja conceptos semejantes a las revisiones anteriores.

El Rabino Shmuél Eliécer HaLevi Idelis, conocido como el “MaHarsha” dejó escrito, en lo que se llamó El consejo de las cuatro tierras, lo siguiente:

1. Si los Jueces del Bet Din (Tribunal Rabínico) llegan a averiguar que una persona que no reembolsa una deuda, no trabaja duramente para devolverla y aun viene con todo tipo de excusas porque no tiene los medios de pagarla, entonces, como primer paso, ¡le está prohibido entrar a la sinagoga de la comunidad mientras no reembolse su deuda!

2. 2. Si, después de eso, todavía no paga su deuda, también se le prohíbe a su esposa la entrada a la sinagoga mientras que su marido no reembolse su deuda.

3. Si las susodichas acciones no convencen al deudor a pagar sus deudas, ¡sus hijos son expulsados de la escuela!

La situación hoy…

Hoy en día podríamos considerar a los tres edictos como crueles y vengativos.

Sin embargo, las intenciones de los rabinos de esa época intuyeron la necesidad de que la esposa y los hijos fueran humillados en público para tratar de hacer entender al deudor, la necesidad de cancelar su deuda:

Era una época donde los principios morales eran distintos a los actuales; donde los negocios y los compromisos se hacían “de palabra” y ella tenía tanto valor, que por lo general no había necesidad de efectuar contratos,

Esto porque todo podría terminar siendo resuelto en el Tribunal Rabínico.

La moralidad de hoy en día está tan deteriorada que, muchas veces ni siquiera la actuación de las autoridades locales logra conciliar la deuda.

Hay una cuarta acción considerada por el documento anterior: consiste en someter a azotes al deudor, en el interior del tribunal.

Muchos de los judíos todavía se siguen basando en las leyes de la Torá, actuando de acuerdo a esas instrucciones:

Prestan sin interés alguno a su hermano judío, sirven de fiadores, condonan la deuda en el momento apropiado,

Pero, la mayoría procura vivir sin la necesidad del consumo excesivo, confiando en su protector, Adonai, quien se encarga de brindarle las condiciones necesarias para la supervivencia, en la cual se incluye el subsidio que otorga el Estado de Israel a aquellas personas que viven en Yeshivot y solamente están dedicados al estudio de la Torá:

Otros, por las situaciones de la vida, aprendieron oficios y profesiones lucrativas y no requieren de préstamos, logrando vivir bajo el estatus de “no endeudados” como se resalta aquí:

La unión intercomunitaria ha permitido que los verdaderamente necesitados, tengan también un apoyo, puesto que las enseñanzas de la Torá dejan muy claro que “siempre habrá pobres y necesitados”;

Pero lo más importante, viven con tranquilidad, gracias a que confían en El Altísimo, “dueño del oro y la plata y dador de toda bendición” por lo cual no se endeudan…

Y no se enferman…

Enfermo de deudas fue publicado por Max Stroh para 321judaismo. com  el: 8 Nov de 2010

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