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PorMax Stroh Kaufman

Lo Correcto y lo Incorrecto

Lo correcto y lo incorrecto

Lo Correcto y lo Incorrecto

Isaac acababa de llegar de Beér Lahai Roi, él estaba viviendo en el sur. Se fue a orar en el campo al atardecer. . . (Bereshit 24:62-63)

Hay muchas maneras de medir el éxito de uno en la vida, pero uno de los más importante de todo, explica la Torá, es la cualidad espiritual de las generaciones uno deja atrás.

Y aunque “generaciones” puede incluso significar las obras de uno,

De hecho, Rashi menciona en parashá de la semana pasada que:

Cualquier persona que cría un hijo justo, es como si él no muere. (Rashi, Bereshit 18:19)

Una razón obvia de esto es, porque un hijo justo, llora la pérdida de su padre como corresponde, diciendo Kadish y realiza actos por mérito y desempeño digno en nombre del padre fallecido durante todos los 11 meses después de la muerte.

Esto sirve para aumentar el mérito de los padres, algo que por lo general sólo se puede hacer cuando una persona está viva. Por lo tanto, a causa del hijo, es como si el padre no murió.

Incluso después de los 11 meses se hayan cumplido, si el hijo recuerda a sus padres en los días que se recita el Yizkor, y en el día del aniversario de su fallecimiento (yahrzeit) al igual que cuando ayuna en honor del padre fallecido, y continúa esto, año tras año, sus méritos continúan y se pueden aumentar por este actuar del hijo.

Y, por supuesto, no hay mayor testimonio de la grandeza espiritual de los padres que las acciones cotidianas de su hijo…

No sólo El Todopoderoso piensa de esta manera, puesto que los seres humanos también lo hacen, a menudo atribuyen las acciones buenas o malas de un hijo, a su padre, como por ejemplo cuando alguien pregunta por un muchacho y la respuesta es, “El es hijo de fulano de tal”.

Lo más interesante es que, en muchas familias, hay mucha diversidad. Dentro de una misma familia puede haber hijos justos, y los que no lo son.

Una familia puede tener tanto  “ovejas negras” al igual que buenos hijos, y esto no siempre es obvio ni para la gente, ni para los padres.

Ser una persona justa se convierte en un concepto relativo, por lo que hay que disponer de muchos elementos para tener en cuenta al juzgar la grandeza espiritual de otro individuo.

Recordamos entonces que, en el judaísmo, la recompensa es una función del esfuerzo, y no de su resultado (Pirkei Avot 5:22), porque como dice el Talmud, los resultados están siempre dependientes de las decisiones celestiales, excepto para aquellos quienes se dedican con esfuerzo, para conseguir metas (Brajot 34b).

Algunas personas crecen con poca o ninguna preocupación acerca del dinero: para ellos hacer una donación equivalente a unos miles de dólares puede ser algo muy fácil de hacer…

Hay otros a los cuales sus gastos han estado muy ajustados a sus limitados ingresos, para los cuales unas pocas monedas de caridad, puede ser muy significativo y muy difícil de realizar: sin embargo, cuando ellos dan tzedaká, ¿cuál de los dos actos de caridad es más resaltado por las personas?

Y ¿Cuál de los dos actos de caridad recibe mayor atención por parte del Todopoderoso?
Y, ¿qué tal si hablamos de un estudiante X que para mantener sus calificaciones en niveles de excelencia tiene que hacer muy poco esfuerzo para lograrlo mientras que en estudiante Y, dedica mucho tiempo con el mismo objetivo porque le cuesta trabajo incluso recordar el material recientemente estudiado?

¿Cuál de los dos estudiantes se ve más favorecido por el sistema? ¿Cuál de los dos va a ser más apreciado por el Todopoderoso?

Entonces, ¿que significa educar correctamente a un hijo?

Si el talento, que usualmente brinda el Todopoderoso, difiere de una persona a otra, como lo hacen las circunstancias en las que cada ser humano nace, entonces, ¿qué tanta opción tiene un padre promedio para que sus hijos sean correctos en su actuar?

Porque nos gustaría educar a nuestros hijos para que sea felices y ello los lleve a ser adultos felices y esto les aumente las probabilidades de ser ciudadanos correctos, y, para ello, hay muchas cosas que están en contra nuestra y que pueden estar fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, vemos, buena gente, como Jizkiá HaMélej, que venía de padres malos y gente mala, y aquellos como Menashe, su hijo, que descendía de padres rectos.

Las personas felices han surgido de hogares infelices mientras que las personas miserables han salido de hogares aparentemente felices. ¿Son estas simples excepciones a la regla, o son la regla en sí?
La historia de Menashe, curiosa e interesantemente, tiene un final feliz. Después de desandar lo que su padre había recorrido, se dedicó a la adoración de ídolos por un periodo de 33 años…

Menashe retornó al camino mediante la Teshuvá, y dedicó los últimos 7 años de su vida al reinado, haciendo las cosas de una manera correcta.

Uno podría decir que es muy poco o que es muy tarde, pero ciertamente es mejor poco bien hecho que nada.
¿Por qué lo hizo?

¿Cómo puede alguien ser tan malo, y luego llegar a ser tan justo?

¿Fue algo que comió para el desayuno, o algo que recibió de su padre mientras crecía?

un algo que no fue lo suficientemente fuerte como para que impedir que fuera malo, pero a la vez lo suficientemente fuerte como para impedir que permaneciera  siendo malo por el resto de su vida?

El Talmud nos cuenta por lo menos, tres historias de personas que, en el último minuto de la vida, cambiaron todo para el bien.

Y, cada vez que esto sucedía, el Talmud concluye diciendo (más o menos): Hay quienes adquieren, su parte en el mundo venidero, después de una vida entera, y hay otros que la adquieren en un solo momento (Avodá Zará 10b, 17a, 18a).

¡En un solo momento!

¿En nombre de qué es el mérito?

¿Por qué algunos hacen teshuvá, aun en el último momento, y algunos van a la tumba con una sonrisa malévola en el rostro?

El ejemplo de esto se puede ver de otra manera: por ejemplo, un padre lucha con su hijo para enseñarlo a ser alguien con un futuro promisorio, pero constantemente se niega a ello;

Con el tiempo este hijo crece, consigue un trabajo, y un día, alguien le dice: “¡Debes estar muy orgulloso de tu hijo!”
El padre, confundido, pregunta: “¿Qué hijo?”

Quizás, pensando que lo había confundido con otra persona, o quizás otro hijo, que él sabía que se comportaba mejor.

Pero, cuando la persona le mencionó su nombre de los compañeros de trabajo, y comenzó a contar algunas historias de su conducta, y su sacrificio por los demás. ”

¿Estás seguro de que estamos hablando de la misma persona?”, Pregunta nuevamente el padre, incrédulo.
Después de que esa persona le hizo una breve descripción de su hijo, se dio cuenta que era cierto lo que le estaba hablando sobre su hijo, y  lo equivocado que había estado sobre él.

Agradeció entonces a aquella persona por el cumplido, y entendió… se dió cuenta que aquel hijo, con quien había tenido tantos roces, ahora podia estar orgulloso de él, y lloró por todas las veces que lo había juzgado erróneamente.

Al final de cada día, el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos, es un sentido preciso del mal -y- el bien.

Esta escrito “dar” en lugar de “enseñar”, porque la enseñanza es sólo una etapa.

Los niños pueden ver todo tipo de cosas que se dan localmente, en el hogar y fuera de él: algunas buenas y otras no tan buenas, pero si ven a una familia fundada en verdades y comprometidas con ellas, ello se “pone bajo su piel”. Se convierte en parte de su conciencia, y que afectará a la forma de mirar la realidad que el resto de sus vidas.

Se convertirá en su núcleo, y no importa lo que hagan en la vida, con el tiempo saldrá a la superficie y los convertirá en mejores personas, si no lo son ya.
¡Qué tan grandes lleguen a ser nuestros hijos, o cuánto éxito logren en su vida puede depender de muchos factores que, como hemos dicho, están por lo general fuera de nuestro control!

Pero ¿Qué pasa con su sentido y su concepción del bien y del mal?

Lo que ellos reciben de nosotros, desde el hogar en el que crecen, sean ricos o pobres, tengan una vida cómoda o con sufrimiento, lo que ellos tienen, es ver cómo sus padres les enseñan a lidiar con la realidad y las oportunidades  que hay en la vida.

Esto puede hacer que un niño sea justo desde el principio, o por lo menos, les da la oportunidad de avanzar en esa dirección, y es sólo el Todopoderoso quien puede juzgar, a la hora de determinar quién es verdaderamente justo, y cuán justo es.

Quiera el Todopoderoso que este Rosh HaShana nos traiga la conciencia apropiada para crear los mecanismos que permitan conducir a nuestros hijos por el sendero de lo que es correcto, para que cuando ellos crezcan, no sólo hagan lo mismo con sus hijos, sino que nos de a nosotros, como padres, la satisfacción de haber hecho, lo correcto.

23 de septiembre de 2014  – 29 de Elul de 5774.

PorMax Stroh Kaufman

Teshuvá en Tiempos Modernos

Teshuvá en tiempos modernos: ¿Es realmente importante?

Acerca de la Teshuvá, todos hemos hablado o leído en alguna ocasión, y lo mínimo que podemos decir de ella es, que implica arrepentimiento o retorno: es un camino que cada ser humano escoge para mejorar sus acciones y entrar en contacto íntimo con El Creador.

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La Teshuvá, dicen los estudiosos, es para todos, sin distinción: para el rashá, para el beinoní, sobre quien está escrito:

“mi pecado está frente a mí siempre” e incluso para el tzadik, como está escrito: “no hay justo sobre la tierra que haga el bien y no peque” y porque cada uno de ellos es capaz de encontrar justificaciones varias para su comportamiento, pensando que, en verdad, está haciendo lo correcto.

Comparemos la Teshuvá con algo que muy seguramente nos ha sucedido a todos, en algún momento, gracias a la tecnología…

Todos tenemos algún dispositivo electrónico al cual “se le borró la memoria” (puede ser el listado telefónico, canciones, documentos, fotos, etcétera, sobre las cuales nunca creamos un respaldo físico)…

¡Qué angustia, ira, confusión, hemos llegado a sentir en ese momento!

¿Cuánto tiempo duró esta sensación? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas? Depende de lo que “hemos perdido”

¿Cuánto tiempo nos demoramos en recuperar lo perdido? La misma respuesta, puesto que todo depende de “lo que hemos perdido”

¿Qué tal si miramos la Teshuvá como un “borrón y cuentas nuevas” que nos permite hacer nuestro Creador?

¿Que al Todopoderoso, HaKadosh Baruj Hu “se le borre totalmente el archivo de nuestras acciones”?

Este, entonces es el momento en el cual, Él, se apiada de nosotros, y no nos castiga en lo que tiene que ver con nuestras acciones pasadas.

Y nosotros tenemos el tiempo y el momento necesario para “rellenar” el dispositivo electrónico de nuestras vidas, de nuevas memorias, nuevas canciones, nuevas fotos, nuevos números, etcétera…

Nuestro actuar, nuestro proceder y nuestra forma de pensar, va a permitir que esto suceda: esto es gracias a la Teshuvá, sea que la realicemos por temor, o por placer, porque vamos a trabajar sobre nosotros mismos para que no cometamos nuevamente, aquellas acciones que nos alejan del Todopoderoso y nos lleva, nuevamente, a la transgresión.

Y es el pensamiento de los cabalistas que, cuando cometemos una Averá (transgresión), una energía negativa aparece y cubre, no sólo al individuo sino a toda la humanidad, incluso a todo el universo.

Esta energía negativa creará a mediano y largo plazo, caos, que se manifestará como guerras, hambre, y desastres, como está descrito en el Pirkei Avot. “Una Mitzvá conduce a otra Mitzvá, una transgresión conduce a otra transgresión”.

el Rabino Najman de Bratzlav dijo: “El gran poder de la Teshuvá es el que puede transformar la transgresión de una persona a méritos.”

Aprovechemos entonces y utilicemos el “error tecnológico” por el que todos hemos pasado alguna vez y hagamos el ejercicio que nos permita que, el dispositivo electrónico de nuestras vidas, borre su memoria, con relativa frecuencia, y así logremos acercarnos, cada día más, a Nuestro Creador.

 

02 de Febrero de 2014 –  03 de Adar de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Teshuva y arrepentimiento

Teshuva y arrepentimiento

Época de Rosh HaShaná y Yom Kipur, época de teshuvá y arrepentimiento: es el momento en que se nos ha enseñado que HaShem cuida de nosotros, de la mejor forma posible, si nos acercamos a Él en arrepentimiento nuevo y sincero, aunque en muchos momentos de nuestras vidas, nos hubiéramos sentido rechazados por Él.

Rambam nos enseña que cuando hablamos de arrepentimiento, tiene que ser un “gran y sincero arrepentimiento” porque mientras más grande es, más cerca nos lleva a la presencia de El Eterno.

Continua diciendo: “aunque uno haya sido un malvado durante toda su vida, pero se arrepintió al final de ella, entonces, su maldad pasaría a ser inadvertida” como consecuencia del arrepentimiento sincero.

Dice así: de hecho, el arrepentimiento nos acerca al Todopoderoso de dos formas: la primera, en este mundo, por lo que nos permite una profunda sensación de satisfacción del alma, un sentimiento más seguro de estar en la presencia de HaShem cada día, y, la segunda, porque nos asegura un lugar en el Mundo Venidero, la cual es “una forma de vida sin muerte,” donde todo es bondad.

Algunos llegan a pensar, equivocadamente, que quienes habitan en el mundo venidero “comen y beben los mejore alimentos; visten bien, con ropa bordada, habitan en una casa de marfil, usan utensilios de oro y plata”.

Tratar de conocer cual “es el bien que el alma experimenta en el mundo por venir” es tan sublime y tan difícil que “está más allá de nuestra comprensión mundana”.

De hecho, no podemos imaginarnos el placer del mundo venidero del mismo modo como los ciegos no pueden saber acerca del brillo o del matiz de los colores ni los sordos pueden sentir el zumbido.

Porque “nadie puede conocer su grandeza, la belleza y la esencia a no ser que sea el Santo, Bendito Su Nombre”.

Ahora, para el proceso de Teshuva o arrepentimiento, Maimónides dice que necesitamos de una serie de fáciles y rápidos elementos que nos pueden ayudar en este proceso.

Lo más fácil de hacer es que, verbalmente, admitamos nuestro error ante El Todopoderoso y, ante alguna persona que hayamos ofendido, si ese es el caso; en segundo lugar, simplemente tenemos que buscar el  mecanismo que nos impida seguir cometiendo este acto, que algunos podrían llamar pecado, y asimilarlo, de tal manera que no lo volvamos a cometer de nuevo, y en tercer lugar, arrepentirse de haberlo cometido.

Hay algunas cosas que Maimónides también señala, se pueden hacer y que pueden llegar a ser exigentes en algún momento: “clama a Dios constantemente y de forma suplicante; da caridad, y procura alejarte de lo que te ha provocado el error o el pecado con una actitud que repetitivamente dice: ‘Yo soy otra persona, yo no soy la persona que hizo esas cosas, y deseo cambiar todas las cosas para bien y para justicia.”

Sabremos que realmente hemos logrado nuestro objetivo, que nos hemos transformado, cuando nos enfrentamos al reto o a la posibilidad de cometer el mismo hecho, otra vez, pero no lo hacemos: no porque alguien nos estaba mirando o vigilando ni porque en ese momento nos encontrábamos físicamente incapaces de hacerlo, sino, realmente porque nos hemos arrepentido.

De eso se trata y para ello son estos días de Rosh HaShaná y Yom Kipur: para hacer teshuvá o arrepentimiento sincero y para hacer un tikun (orden o reparación) de nuestro proceder

Que seamos inscritos en un año nuevo colmado de bendiciones

21 de Agosto de 2013 – 

PorMax Stroh Kaufman

Shavuot y Rey David

Biografía Rey David

 

David fue el segundo rey de Israel.

Su existencia puede situarse entre los años 1040 y 970 A. E. C.

Esta mencionado aproximadamente ochocientas veces en la Torá, el menor de los ocho hijos de Yishaí, de la tribu de Yehudá; su madre era Nitzevet hija de Adael y sus bisabuelos fueron  Rut y Boaz.

Uno de sus antepasados más famosos fue Najshón, el primero en saltar al mar cuando se dividió el Mar de los Juncos, en el éxodo de Egipto.

Nace 10 generaciones después de Yehudá y, David, fue el padre de uno de los grandes gobernantes de Israel, Shlómo.

David fue conocido, desde niño, por ser pastor de ovejas; posteriormente conocido como un aclamado guerrero, músico y poeta, y se le atribuye la autoría de los libros de los Salmos (Tehilím); su aspecto físico es descrito, en el Libro de Samuel, como rojizo, de hermosos ojos, prudente y muy bella presencia…

De su vida conyugal se sabe que además de muchas concubinas, tuvo ocho esposas: Mijal, quien fuera la segunda hija de rey Saúl; Ahinoam de Jezreel; Abigaíl, la carmelita; Maajá, hija de Talmai, quien fuera el rey de Gesur; Jaguit; Abital; Egla y por último, Betshabé, quien había sido inicialmente la esposa de Urías, el hitita.

Gracias a ello, tuvo numerosos hijos: Amnón con Ahinoam; Daniel con Abigail; Abshalóm y Tamár con Maajá; Adonías con Jaguit; Shfatía con Abital y Itream, con Egla.

Con su esposa Betshavé, tuvo a: Samúa, Sobab, Natán y Shlómo.

Otros hijos incluyen: Ibhar,  Elisúa,  Elifelet,  Noga,  Nefeg,  Jafía,  Elishama y Eliada (2 Samuel  5:14-16). Según 2Crónicas 11:18, Jerimot, y finalmente,  a Mefiboset, el hijo de Jonathan, su cuñado y su mejor amigo, a quien adopta como suyo propio, sin contar con los hijos que tuvo con sus concubinas, que cuentan mucho más de veinte herederos.

Con Mijal, sin embargo, nos cuenta la historia que no tuvo hijos, probablemente asociado a la discusión que tuvieron por la sensualidad el baile de David durante el traslado del Arca hacia Jerusalém: no hay información que nos certifique si se debió a celos, que no les permitió continuar con su vida sexual o por castigo Divino.

De su vida general, lo que más se conoce es su enfrentamiento contra Goliat, Filisteo quien se encargó de retar al ejercito del Israel de entonces, a quien con un golpe de honda, pudo derrotar para luego “cortar su cabeza” y exhibirla como trofeo:

Gracias a ello, la historia de su vida se “parte en dos”.

Porque a pesar de que asciende política y militarmente al poder desposar a la hija del rey, esto genera también una inconformidad creciente por parte del mismo rey quien lo declara como “enemigo” e intenta asesinarlo sin lograrlo, lo que lo convierte en un refugiado, un desterrado y también un bandido, pero ganando a la vez, un amigo incondicional  y permanente: Jonathan, el mismo hijo del Rey Shaúl.

Durante ese período de su vida, David vivió una permanente persecución, muchas veces escondiéndose en territorios enemigos, rodeado únicamente por sus pensamientos, luchas, ideales y miedos, lo que le permitió escribir acerca de esto en sus momentos de oración y forjar un carácter ejemplar y una fe inquebrantable, lo que le permitió depender única y exclusivamente en el Todopoderoso.

Este período de su vida le permitió además, a David,  llegar a ser un guerrero valiente y un líder notable; algunos de sus éxitos militares fueron: liberar a la ciudad de Queiló de los Filisteos…

Incursiones en las tribus vecinas a Siselag, le permitió devastar sus tierras y no dejando con vida hombre ni mujer; ataques militare a los Amalequitas, la conquista de la ciudad jebusita de Jerusalém, a la que hizo capital de su reino, como “la ciudad de David”, y una tras otra, le permitió llegar a crear una nación grande y poderosa, temida y respetada por las naciones circundantes: primero, gobernando Jebrón y luego desde Jerusalém.

Como líder, mostró su gran capacidad de gobernar y de juzgar, aún en el momento en que prefiere tres días de peste sobre la nación, a los tres años de hambruna o cuando derrama agua que sus soldados traen del pozo de los filisteos:

Por situaciones como estas, se le permitió estar cerca de los ancianos de Yehudá quienes representaban el alto mando espiritual de la región,  desposar a las hijas de Shaúl y, a la vez, desaprobar el asesinato de Avenir y vengar el homicidio de Cibal.

A la edad de treinta años, luego de  estos años, David está ya capacitado para reclamar el poder real.

Esto significa que llega triunfal a Jebrón donde es aceptado como tal: es ungido en forma pública y coronado como rey.

El anterior momento de gloria se combino también con uno de los episodios más dolorosos para David, se origina el día que su mejor amigo, Jonathan, muere, forjando aún más su carácter.

Su fortaleza militar se sigue viendo incrementada a partir de su coronación como rey de Jebrón, aunque vivía en permanentes guerras civiles en la zona, cada vez más, se veían sus victorias y sus triunfos, que se corona con el máximo esplendor al tomar a Jerusalém como Su ciudad y llevarla, en medio de maniobras políticas y militares, a la transformación de la ciudad capital de una provincia que se transformó en un reino;

Esto fue un acto de enorme inteligencia, puesto que Jerusalém  era un sitio políticamente neutral frente a las tribus, que tenían, sus ciudades capitales (al norte la capital era Siquén, y al sur Hebrón);

Gracias a dicha acción, todas las tribus se unen y forman una nación nuevamente creyentes en el Todopoderoso que los sacó de Egipto, creencia que se afirma con la decisión, también inteligente,  que el Rey David toma para trasladar el arca de la alianza a Jerusalém, que había  recuperado de manos de los filisteos.

En ese momento, cuando ya era rey de todo Israel se describe que tenía un ejército de aproximadamente 350.000 hombres bajo su mando y,  aproximadamente  1.300.000 hombres eran capaces de llevar armas.

Este ejército, además, estaba compuesto de doce cuerpos, cada uno de 24.000 hombres, se turnaban en el servicio durante un mes en un momento en que la guarnición de Jerusalém.

Otro de los hechos que nos cuenta la historia y sirven para alabar las capacidades de David fue la  que tuvo para organizar el culto religioso…

Asignó funciones sagradas a 24.000 levitas; para ello tuvieron que intervenir 6.000 escribas y jueces, 4.000 porteros, y 4.000 cantores;  también organizó  las diversas partes de los ritos, y asignó a cada sección sus tareas.

A los sacerdotes los dividió en veinticuatro familias y a los músicos en veinticuatro coros.

REY DAVID Y SHAVUOT

A pesar de toda la “perfección” anterior, David fue también un ser humano que cometió errores, que transgredió muchos conceptos tuvo actos erróneos como el asesinato y el adulterio, lo que hizo traer, nuevamente y sobre sí y su casa, tiempos de penuria y sufrimiento:

Esto último nos lo cuenta la Torá cuando nos habla de Batsheva (Betsabé) y Urias; esto generó tal vez, las crisis que más atormentaron los últimos años de la vida del Rey David; una situación con la cual se puede hacer una analogía, es el hecho de tirar una piedra al agua.

Aún mucho después que la piedra (el pecado) ha desaparecido en el agua, los círculos que se produjeron a su alrededor siguen extendiéndose, como los problemas se le fueron extendiendo a David;  sin embargo, este hombre contó siempre con la bendición del Eterno.

La frase como El Eterno lo escogió, diciéndole a Shmuél dice así:

No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”.

Gracias a la actitud de su corazón pudo hacer penitencia por sus pecados gracias a las sugerencias del profeta Natán, y como nos lo muestra uno de sus escritos, el Salmo / Tehilim 55 que dice:

Escucha, oh Adonai, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme”,

Como también en el Salmo 62, en el que  se describe

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; El Eterno es nuestro refugio.”

 

El Rey David murió a la edad de setenta años, habiendo reinado en Jerusalén treinta y tres años habiéndose asegurado que Shlómo, el hijo de su “ultimo pecado”.

Le sucedería en el trono, dejándole como enseñanza, la necesidad de ser fiel al Todopoderoso y ejercer  justicia, adecuadamente, diferenciando entre el bien y el mal, o cual lo haría famoso, y dejándole la misión de construir el Templo, donde se guardaría el Arca que él mismo trajo a Jerusalém.

 

Podemos encontrar en este resumen que la Torá no esconde los defectos de un ser humano como cualquier otro, ni tampoco se ensaña en alabanzas…

Recuerda que él fue un hombre de corazón y por ello fue escogido por el Todopoderoso para ser quien fue y Shabuot es la fecha en la cual nos enseñan nuestros sabios que nació y murió y es costumbre leer y estudiar acerca de su vida, la cual nos enseña que la rectitud del corazón es una virtud que le gusta al Eterno;

  • Que nadie es completamente malo ni nadie es completamente bueno;
  • Que la vida no es un lecho de rosas pero, que la kavaná, la intención que se tenga, es uno de los puntos principales que Adonai escoge de nosotros para brindarnos y colmarnos de sus bendiciones y una de ellas es a través de la oración:
  • A veces puede ser muy difícil encontrar la oración perfecta, pero con palabras tan sencillas como, ayúdame, enséñame y cuídame, podemos construir oraciones que van a hacer, poco a poco que aprendamos a confiar en El Todopoderoso: veamos un ejemplo, como, combinando las 3 palabras anteriores, podemos “armar” una oración

“Padre celestial, ¡ayúdame! ¡Ten misericordia de mí! ¡Cuídame siempre! Por favor, dame palabras de plegaria y la voluntad de dirigirme hacia Ti. Enséñame pedirte lo que necesito. Asegúrame que siempre puedo confiar en Ti, y que siempre estás conmigo. Abre mis labios, para que pueda elogiarte. Déjame siempre sólo dirigirme hacia Ti, porque Tú siempre estás allí, en cualquier momento, en cualquier lugar. Gracias. ¡Ayúdame siempre estar cerca de Ti, Amén!”

 

Como resumen podemos añadir que, el rey David es una fuente de enseñanza de cómo debemos realizar la Teshuvá,

Es decir, el arte del arrepentimiento sincero.

Es el ejemplo de cómo el dolor aceptado con alegría hace crecer la fe en nuestro creador y ayuda a transformar la adversidad en una experiencia de aprendizaje, y muchas cosas más.

Pero, la idea es que este shavuot, este día en el que recordamos la entrega de nuestra Torá, tengamos claro como enseñanza que, como lo hizo David, que no hay  mayor fuerza que la aceptación de los errores del pasado y tener el firme propósito de alejarse de ellos, nos conduce por el camino de la rectitud, y que la desesperación, sólo conduce al fracaso.

 

 

Terminado de redactar el 29 de mayo de 2012 – 8 de Siván de 5772

321judaismo.com agradece la diseminación de este trabajo, a través de cualquier método, electrónico o físico pero que cumpla con la condición de citar la fuente, y no alterar la palabra de la Torá: si lo imprime, procure no destruirlo; si se daña, entiérrelo, por razones de halajá y cuidados del medio ambiente.

PorMax Stroh Kaufman

Rosh HaShana, una perspectiva diferente

Rosh HaShana

Poco menos de un mes, y, como cada año judío, comienza un nuevo ciclo, un nuevo período importante en la vida de todos y cada uno de los judíos alrededor del mundo:

La primera pregunta que podemos hacernos es ¿Qué es Rosh HaShaná?

En el mundo moderno, que nos brinda a través de la tecnología, cualquier tipo de información, encontramos, por ejemplo, la definición que trae Wikipedia  respecto a la festividad.

Esta definición, de la que estamos hablando: es decir,  Rosh HaShaná o cabeza del año:

Ella nos dice así:

Es el Año Nuevo espiritual judío y se celebra el primero y el segundo día de tishrei,

Este es considerado como el mes en que El Eterno creó el mundo y, a partir de esta celebración, se cuentan los años.

En este día, según la tradición, fue creado el primer hombre: Adám.

Además nos dice la misma fuente que, El 1º de tishrei no es sólo el primer día del año, sino también su “Cabeza”.

Así como la cabeza comanda al resto del cuerpo, del mismo modo en este día se predestinan todos los hechos que ocurrirán durante el año.

Si nos dirigimos a fuentes más tradicionales, todas las páginas que se encuentran en la “red mundial ancha”  (www;  web ó internet como algunos la conocen), nos brindan, con palabras parecidas, una información que, dice algo como esto:

Rosh HaShaná es una festividad y una ocasión única, cuya meta final es la  coronación del Eterno como  rey, como se manifiesta en los rezos  a través las palabras como mamlij HaKodesh Baruj reinará el Eterno Bendito Sea Él.

Con ello logramos reconocer Su grandiosa presencia en nuestras vidas, lo que quiere decir, que queremos hacer que la voluntad del Eterno sea nuestra voluntad.

Que encontramos en la Torá?

Al profundizar en los textos básicos, la Torá, encontramos los siguientes conceptos:

•       En el séptimo mes, el primero de mes, habrá convocación sagrada para vosotros: no haréis ninguna labor de servicio; día para sonar las trompetas será para vosotros (Números / Bamidbar 29:1)

•       Holocausto, ofrenda ígnea para el Eterno, presente y oblación según la ley presentarás (Números / Bamidbar 29:2-6)

  • Y tornarás hasta el Eterno,  si oyeres su voz y todo lo que te encomiendo hoy, tú y tus hijos, con todo su corazón y toda su alma.  (Devarim  / Deuteronomio 30:1-2)

•       En el majzor de Rosh HaShaná se encuentra una frase que se repite varias veces.

“Este día señala el comienzo de tus acciones, es una recordación del primer día.”

Con esos pocos datos que hemos obtenido de la Torá, nos queda por preguntarnos algo:

•       ¿Acaso no festejamos ya Rosh Hashaná el año pasado?

La población judía del mundo, con dificultad sobrepasa la cifra de veinte millones,

Con ello alcanza a ser menos del 1% de la población mundial.

Como característica especial, la mayoría de los judíos vivimos en la diáspora, por lo cual nos vemos rodeados de otras costumbres que pueden influir en nuestro comportamiento…

Podemos entonces “lanzar otro par de preguntas al aire:”

•       ¿ACASO LA NAVIDAD NO LA FESTEJAMOS HACE UN AÑO?

•       EL ANIVERSARIO DE… ¿ACASO NO LO CELEBRAMOS EL AÑO PASADO?

 

Fin de la primera parte

Continuará—

 

PorPublicaciones

¿EXISTE EL PECADO EN EL JUDAISMO?

¿EXISTE EL PECADO EN EL JUDAÍSMO?

Cuando uno es judío y vive fuera del Estado de Israel, siempre se va a encontrar “rodeado de otras naciones, mundo gentil o goím”… Esto es una causa de muchas preguntas como la que tenemos como iniciación de este reflexión… ¿Existe el pecado en el judaísmo?

Es un poco difícil convencer a esas “naciones occidentales” que el judaísmo ha sido la base de todas sus creencias, y de igual manera, es muy difícil convencer a muchos judíos que han asimilado cosas de “las naciones” como el mismo concepto del pecado: la diferencia está en que las “naciones occidentales”  inician cualquier conversación al respecto a lo que ellos han aprendido, a través de las generaciones y que  la iglesia católica ha titulado como “El pecado original” cometido por Adán (Adám);  para empezar a explicar si hay o no pecado en el judaísmo, es importante iniciar desde el punto de vista del significado de la palabra misma:

Pecado  s. m.

Dice el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

  Falta cometida con conciencia contra la ley de Dios o de algún precepto de la doctrina, en algunas religiones.

— pecado original En algunas religiones, estado de culpa que, desde Adán y Eva (que desobedecieron a Dios y comieron la fruta del árbol prohibido), es inherente a la condición humana y del que la persona es liberada mediante el sacramento del bautismo.

  Acto que se aparta de lo que es recto y justo.

 fam. Acción o cosa lamentable, especialmente cuando se considera un despilfarro: es un pecado utilizar este vino tan exquisito para cocinar.

La siguiente pregunta es: ¿Cuántos pecados hay o cómo se clasifican los pecados?

Acudiendo a “fuentes modernas” como Wikipedia® encontramos que los pecados se clasifican en:

  • Pecado original
  • Pecado venial
  • Pecado mortal
  • Pecado contra la sociedad: los cuales son: el asesinato, la sodomía, oprimir viudas y huérfanos, y el defraudar de su jornal al trabajador; es decir, este pecado es el cometido contra la justicia en las relaciones entre persona y persona, entre la persona y la comunidad, y entre la comunidad y la persona.
  • Pecado capital: los cuales son: la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza.
  • Pecado imperdonable: se comete en contra del Espíritu Santo.

Recordemos los conceptos básicos del judaísmo, desde el origen del ser humano, Adam, y lo que nos dice la Torá: Bereshit / Génesis 1:26-27: Y dijo El Eterno:

Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y que señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en los animales, y en toda la tierra, y en todo el reptil que anda arrastrándose sobre la tierra, Y creó Adonai al hombre a su imagen, a imagen de Adonai lo creó, varón y hembra los creó.

Vayomer Elohim naasé adám betzalméinu kidemutéinu veyirdú bidegat hayám uveóf hashamáim uvabehemá ubejól haáretz ubejól haremés haromés al haáretz. Vayivrá Elohim et haadám betzalmó betzélem Elohim bará otó zajár unekevá bará otám.

Si se sigue la lectura, en forma cuidadosa y en su idioma original, el hebreo, cuando Adám es “descubierto” por lo que hizo, recibe una reprimenda por El Eterno, pero en ningún momento se mencionan las palabras hebreas jet, avón o pesha (palabras que son traducidas como pecado), para señalar a los dos primeros “humanos” (Adam y Java) como pecadores.

Lo que se describe es que es reprendido y/o castigado, tal como se lee en Bereshit3:22-24

Y dijo el Eterno: He aquí que el hombre se ha tornado como uno de nosotros, para conocer el bien y el mal. Y ahora él quizá extienda su mano y tome también del árbol de la vida y coma, y viva para siempre.

Y lo echó el Eterno del jardín de Edén para que cultivase la tierra de donde había sido sacado. Y expulso al hombre y colocó al oriente del jardín de Edén a los querubines, y la hoja (llameante) de la espada que se revolvía, para guardar el camino del árbol de la vida.

Vayomer Adonai Elohim hen haadám hayá keajád miménu ladáat tov vará veatá pen yishláj yadó velakáj gam meÉtz haJaím veajál vajái leolám.

Vayeshaljéhu Adonai Elohím migan Edén laavód et haadamá asher lukáj mishám. Vayegarésh et haAdám vayashkén mikédem legan Edén et hakruvím veét lahát hajérev hamithapéjet lishmor et dérej etz hajaím.

Continuando con nuestro análisis,  debemos de entender que, para comprender una transgresión, uno debe entender al transgresor.

¿Quién era Adám, cuyo “pecado” jugó un rol tan fundamental en la historia y en el destino del hombre?

Nuestros sabios nos enseñan, a través de los libros del Talmud que, “Adám era un ser que se extendía desde la tierra hasta el firmamento… desde un extremo al otro de la tierra” (Talmud – Jaguigá 12a).

Esta declaración que han hecho los diferentes estudiosos de la Torá, tiene una dimensión profundamente espiritual.

Ellos aclaran que, no había faceta alguna de la creación, desde la más mundana hasta la más sublime, que Adám no abarcara. Nada se ocultaba de él. Más aún, nadie jamás ha comprendido cómo cada una de sus acciones podía determinar el curso de la creación.

Los ángeles sabían que, en última instancia, no eran ellos quienes lo controlaban, sino que él los controlaba a ellos, pues la Providencia Divina hizo que el funcionamiento de la tierra dependiera de las acciones del hombre.

Es tan absoluta y difícil de comprender la grandeza de Adám, porque nuestra capacidad cerebral es, limitada, y por ello, no nos permite llegar a conocer nada acerca de su impresionante naturaleza. Sin embargo, la mejor forma de que intentemos lograr entenderlo, es que borremos de nuestras mentes el mito de “las manzanas en el Jardín del Edén”.

El mundo de Adám era muy diferente del que tenemos nosotros hoy en día.

Él labraba y plantaba sin herramientas: era consciente, en su vida cotidiana, de que trabajaba el Jardín del Edén a través del cumplimiento de los mandamientos positivos y lo protegía por medio de evitar la transgresión.

Nosotros, también,  sabemos y somos conscientes de esto, pero sólo en un sentido abstracto. Sabemos que nuestras acciones cuentan, pero como parte de un mundo físico de causa y efecto, nos encontramos notando y sintiendo la eficacia de medicinas y cirujanos, de topadoras y albañiles, de bombas y de físicos.

Para lo anterior, el Talmud dice: “No es la serpiente venenosa la que mata, sino que la transgresión mata” (Talmud Berajot 33a).

La serpiente, la bala, el automóvil que se da a la fuga, la enfermedad, no son sino los mensajeros que ejecutan un decreto sellado por la contravención humana.

No son ellos la causa de muerte…son los efectos físicos de las cosas las que traen efectos espirituales y viceversa, lo cual es muy difícil de entender para la mayoría de nosotros: esto que sucede es explicable porque es la voluntad de El Eterno: Él es quien dirige todas las acciones de cada uno de nosotros y es a Él a quien le debemos rendir cuentas.

Los grandes creyentes judíos sabían que esto era así, y lo confirman mediante la siguiente frase:

“Bendito es el hombre que confía en Adonai  y que hace de Adonai  la fuente de su confianza” (Yeremia / Jeremías 17:7).

Barúj haguéver asher yiftáj baAdonai vehayá Adonai mibatjó

Esto nos demuestra que cuanto más uno confía en El Eterno, más Adonai justifica su confianza con el resultado de que su confianza en Él continúe creciendo.

Nuestros más grandes personajes no tuvieron dificultad en abandonarse a su suerte por servir al Eterno, sin saber de dónde provendría el desayuno del día siguiente.

Esto lo vemos, como por ejemplo cuando la Torá fue entregada: ella fue dada sólo a la generación que comía el maná.

Esta generación  aprendió, que podían vivir en un desierto yermo sin temor, en la segura confianza de que la promesa que Adonai era su garantía del sustento para los siguientes días.

Solamente después de desarrollar una fe semejante, fue Israel digno de recibir La Torá, y todos sabemos que La Torá es la sabiduría de Adonai; el sabio de Torá une su propia mente con la inteligencia del Creador, al grado de llegar a saber que, si se interesa sólo por sus necesidades en este mundo, no podrá escapar a los señuelos que la vida le ofrece, y por consiguiente no podrá ascender a un nivel más elevado.

Para nosotros, que estamos envueltos en nuestra ética de trabajo y, como mínimo en una semana de 40 horas de trabajo, a veces arduo, la fe es un beneficio adicional que nos podemos permitir sólo luego de haber conseguido una falsa seguridad.

¿Cómo la adquirimos?

Generalmente después de que alguien nos cuenta una inspiradora historia sobre la fe perfecta de un gran tzadik, y es en aquel momento en el que volvemos a hacer un concentrado esfuerzo de fe.

Adám, por su parte, no tuvo quien le “contara cuentos;” sólo sabía que su servicio a  Adonai, era el factor determinante de su éxito.

Sin embargo, nuestra historia parece no tener un “final feliz” porque todos sabemos de que finalmente Adám fue expulsado del Jardín del Edén, por haber transgredido una orden, por haberse revelado o por haberse equivocado: es entonces cuando aparece el “defecto” de no asumir la responsabilidad de los actos que es quizás, nuestro más grande fracaso, desde tiempos inmemorables.

Adám exclamo: “La mujer que me diste me hizo comer del árbol” y esta actitud, de buscar alguien a quien comprometer para salvar nuestra responsabilidad y que conocemos como “chivo expiatorio”, es la culpable de muchas de las cosas que nos suceden: esta actitud de no reconocer nuestra responsabilidad es la que continúa invadiéndonos hoy en día: buscamos culpar a todo el mundo menos a nosotros mismos.

La familia, el hogar, el ambiente, y la escuela son señalados y, mientras tanto, nos vemos a nosotros mismos como pobres víctimas.

La Torá, como sabiduría de Adonai señala que, como tenemos libertad de elección, somos capaces de ser responsables de nuestras vidas y es allí donde cometemos errores, que muchos podrían catalogar como “pecados”

Fin de la primera parte.

CONTINUARÁ

 

 

Artículo terminado de elaborar el 8 de julio de 2011 – 6 de Tamuz de 5771

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PorPublicaciones

La controversia de Persia

Un Poema

Cuando la historia comienza con un “vaiehí”,

seguro no se augura buenas nuevas para mí

si bien con parte del pueblo a Israel alegre volví

todos mis antiguos yerros aún no revertí

y caí en manos de Ajashverosh y de Vashtí.

 

Bajo el régimen de este dictador poderoso

rey de Persia, un imperio que cual un oso

dilapida vorazmente, déspota y monstruoso

vive en un palacio opulento y por cierto fastuoso

soberbio, rapaz, cruel, cambiante y engañoso.

 

Preocupado por palabras de Irmiahu el profeta

calculó que muy pronto el Galut se completa

no sea que bajo su reino la Geulá sea concreta

contaba los días ansioso y en forma secreta.

 

Cuando vio superada la predicción molesta

suspiró con alivio por su pesadilla impuesta

así el rey decidió organizar su majestuosa fiesta

pregonando que a él no le importa la plata que cuesta.

 

A la población de Shushán mandó convocar

incluidos los judíos para el pecado incitar

con vino fino y exquisiteces, exigió agasajar

desde el alto noble al plebeyo vulgar.

 

Pero lo más triste de toda esta convocatoria

especialmente para aquellos que tenían memoria

fue su desprecio al Templo en forma notoria

¡sus utensilios sean empleados en esta vil maniobra!

 

Los judíos estaban frente a un grave dilema

desde siempre en la diáspora un mismo problema

y en este caso bajo aquella presión extrema

concurrieron aceptando la terrible anatema.

 

Al final de la fiesta, en Shabat, el rey embriagado

decidió llamar a Vashtí para que esté ella a su lado

y mostrando su belleza, él sea ante todos adulado

y así hacer olvidar su oscuro ayer muy bajo valorado.

 

No pudo convencer a la reina malvada

que sintió su propia estirpe ultrajada

de repente con lepra se vio contagiada

y con insultos y burlas respondió acalorada.

 

El rey humillado llamó a los Sabios de la Torá

que respondieron que en Galut no tienen Nevuá

preso de su ira por su incontenible Ga’avá

de sus siete ministros, pues, requirió ideas, el rashá.

 

Vashtí recibió una terrible condena

se redactó un decreto que anunciaba su pena

¡que no se repita en cada hogar la bochornosa escena!

¡será reemplazada por otra reina en hora buena!

 

Al despertar más sobrio al día siguiente

se arrepintió de lo hecho profundamente

a un concurso anunció inmediatamente

y que toda bella doncella ante él se presente.

 

Entre los judíos era Mordejai, el justo y anciano

maestro de niños, y también honorable cortesano

del Sanhedrín de otrora, valioso miembro veterano

y de Shaúl, el rey de Israel, un descendiente lejano.

 

Protegía a Esther, su prima hermana

que no la lleven a la corte pagana

era, de ella, tutor desde edad temprana

pero sorprendida, la secuestraron de mala gana.

 

Pobre muchacha, celosa de su castidad

hechizaba a todos con su gran bondad

y solo por ella, el rey sintió debilidad

Sin embargo, ella calló su identidad

guardó su secreto con responsabilidad

y cuidó aun más su espiritualidad.

 

Mordejai, intranquilo, velaba por su bienestar

y los pórticos del palacio solía frecuentar

desde ese sitio, Providencial, se pudo enterar

que dos sediciosos al monarca querían matar.

 

Fue así que se escribió en los anales reales,

pero de merecido premio ni hubo señales

es la Salvación de D”s que se adelanta a los males

en este mundo no hay errores ni casualidades

todo lo que ocurre siempre responde a causales.

 

Pasaron los años, y ascendió el malvado Hamán

ególatra, exigía honores de todos con gran afán

quienes su ejemplo soberbio imitarán

aprendan cómo terminó él y su nefasto plan.

 

Por orden del rey, se le inclinaban todos

pero Mordejai se negaba de todos modos

lo increparon y amenazaron contrariados

y a Hamán lo delataron estos malvados.

 

Puesto que aquel lo hacía por su religión

decidió Hamán vengarse de toda su nación

y para elegir la fecha de su ejecución

dejó a las suertes  su adivinación.

 

Creyó que el 13 de Adar le salió arbitrario

pero D”s mucho antes ya fijó el calendario

pedir permiso al rey entendió necesario

agregando una gran suma, pues era millonario.

 

 

Dijo: “Estos judíos están desunidos

no cumplen Mitzvot, pues están adormecidos

son vagos, perezosos y entumecidos

y a su D”s ya no le importa, está envejecido.

 

Ajashverosh agradeció la idea brillante

renunció a la suma de dinero exorbitante

su anillo entregó y se convirtió en firmante (¿y accedió al instante?)

co-responsable de un decreto tan aberrante.

 

Mordejai se enteró y a la plaza marchó

frente al palacio real su ropa desgarró

desafió en público los códigos, lloró y gritó.

La reina cuando de esta conducta se enteró

una muda de ropa limpia a él le envió

pero Mordejai no aceptó y al emisario indicó

que su pueblo en la trampa de Amalek se hundió.

 

Que la reina vaya al rey de inmediato

y que responda ante el infame alegato

que exponía a su pueblo al asesinato

para que anule el decreto vil e insensato.

 

“Ir así, sin que me llame, es muy peligroso

de no ser llamado el acceso es tan riguroso

y de no ofrecer su cetro en talante generoso

el fin de quien entre será muy doloroso”.

 

“No creas que estás a salvo en tu palacio

quién sabe si no es por esto que cubres este espacio

D”s espera de tí un gran sacrificio

llegó el momento de romper tu silencio”.

 

“Pues ayunen y recen todos por mi estos tres días

y hagan Teshuvá de los pecados y las rebeldías

reemplacen por modestia las altanerías

y que HaShem vea y se apiade por las agonías”.

 

Si bien era Pesaj, todo judío cumplió

y la Mitzvá de Matzá ese año omitió

con sus súplicas el propio Cielo estremeció

y HaShem, en las Alturas, el decreto anuló.

 

Al tercer día, se aprestó Esther

Vestida de reina a Ajashverosh fue a ver

sin la certeza aún de poder merecer

que a su querido pueblo logre socorrer.

 

Al divisar a la reina, al rey le dio pena

al extenderle su cetro, ella dijo serena:

“Invito a Su Majestad que venga a la cena,

Y si viene Hamán será más completa y amena”.

 

“Cenar contigo será un placer

y tus pedidos he de satisfacer

hasta medio reino te puedo ofrecer

sólo el Bet haMikdash jamás podrá ser”.

 

 

Sentados, comiendo, el rey volvió a insistir

pero prefirió Esther la invitación repetir

orgulloso Hamán por tal cena compartir

estalló de ira al Mordejai advertir.

 

“Vé al jardín y prepara una gran horca”

sugirieron amigos, y su esposa, muy oronda

“pide permiso de tu amigo, el tonto monarca

Casi es tuyo el trono que tanto te importa”.

 

El rey en su aposento no podía dormir

la conducta de Esther quería dirimir

la presencia de Hamán no podía digerir

¡¿será que entre ambos lo querrán destituir?!

 

El libro de su historia solicitó

y allí el nombre Mordejai apareció

y en ese momento se le recordó

que a aquel buen hombre nunca agradeció.

 

Afuera los pasos de Hamán impaciente

– nada sucede por mero accidente –

Ajashverosh preguntó, pues, a su confidente

cómo premiar al mejor de toda la gente.

Pensando solo en sí indecentemente,

Hamán pidió la corona inmediatamente

y ser paseado portándola abiertamente.

 

“¡Pues lleva de inmediato a Mordejai el judío!”

“¡¿pero no será ese – justo ese que es enemigo mío?!”

“¡Así es!” – respondió el rey en un estilo muy frío.

Y así se humilló Hamán frente a todo el gentío

Ya de vuelta en casa, sintió de todos el vacío

¡Se dieron vuelta las cosas al traicionero bravío!

 

Nuevamente a comer los tres al palacio

el rey a la reina le mostró su aprecio

Esther respondió y denunció el artificio

señaló a Hamán, trepador y asesino de oficio

quien a ella y a su pueblo mataría con su truco sucio

y que al imperio le causarían un enorme perjuicio.

 

Abrumado y sorprendido por la revelación

negó el ruego de clemencia y absolución

y con Jarvoná subrayando la confabulación

a Hamán mandó a la horca de su propia creación.

 

A Mordejai lo nombró sobre su ministerio

y nuevas misivas envió a todo el imperio

permitiendo a los judíos defenderse a criterio

posicionándolos contra todo adversario.

 

Los Iehudim adentraron la Ieshuá

y revalidaron su apego a la Torá

en el Cielo confirmaron lo que hicieron acá

el Iom Tov reforzaron con más Simjá

sintieron el privilegio de poseer Brit Milá

y Tefilín cumplieron con más Ahavá

 

 

Finalmente el 13 de Adar llegó

y por su vida el pueblo por doquier luchó

Hashem su victoria les aseguró

y a los hijos de Hamán el perverso entregó

 

Esther pidió para la posteridad

que el Sanhedrín le dé legitimidad

por la Teshuvá que hicieron con sinceridad

y la ayuda que recibieron en su necesidad

 

Se celebre Purim el 14 por la eternidad,

en cambio el 15 de Adar en toda aquella ciudad

que esté amurallada desde la antigüedad

como Ierushalaim – por su singular cualidad.

 

Mishloaj Manot envíen en señal de hermandad

y a los pobres regalos en fraternal solidaridad.

tras el disfraz de la historia vean Quién está de verdad

agradezcan por siempre a la Única Autoridad

Quién una vez más nos rescató con Su bondad.

 

Purim Sameaj!