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PorMax Stroh Kaufman

Yajatz o Yachatz

Yajatz o Yachatz

Todos sabemos que, en la noche del Seder, uno de los primeros pasos de esta ceremonia, consiste en romper la matzá que se encuentra en el medio de las otras. Este símbolo, es el que llamamos Yajatz – yachatz.

De lo que dividimos, solemos guardar la mitad, usualmente el trozo más grande, y la ocultamos para que ella se constituya en el afikoman, que por tradición. los niños la esconden y los adultos la tienen que buscar, e incluso pedir y pagar una recompensa por ella, y  luego se come al final del Seder.

 

Aunque sabemos que los 15 pasos del seder fueron instituidos por Moisés Cordovero, hay literatura que nos informa cómo, algunos Rishonim, partían la matzá de encima, aduciendo que uno debe romper la matzá superior según la regla de ein ma’aviren al ha-mitzvot – no pasar por alto una mitzvá preparada.

 

La costumbre es envolver el afikoman en un tipo de tela para recordar que a los judíos les tocó salir de Egipto con los alimentos empacados, muchos de ellos sin siquiera terminar su cocción y empacarlos en sacos, para llevarlos sobre sus hombros.

 

Todo el resto del Seder y las bendiciones se llevan a cabo con esta matzá, que está partida.

 

La explicación tradicional del Yajatz – Yachatz es, que este pan nos recuerda el dolor y la pobreza de nuestros antepasados bajo la opresión egipcia.

La situación fue dura y complicada y ellos tuvieron que racionar cuidadosamente su comida.

Nuestros antepasados tuvieron que dividir sus comidas, comer un poco ahora y guardar el resto para más adelante.

La matzá rota nos recuerda la pobreza y el hambre en esos tiempos difíciles.

 

Hemos aprendido que las tres matzot representan a los Cohanim, a los Levitas y a Israel

También encontramos explicaciones que las tres matzot representan a los tres patriarcas (1)..

 

Tenemos otras explicaciones:

Un rabino contemporáneo llamado David Gowin sugirió, en base a enseñanzas del también Rabino Yoel Teitelbaum, la razón para el yajatz (yachatz) “-” es que, como todavía estamos en el exilio tenemos que romper la Matzá del medio por culpa de los “Rashoim” – “gente malvada”

Estos, los Rashoim,  deben estar separados, hasta el momento en el que hayan hecho la teshuvá perfecta, o “Tikun” , con la que llegara la Geulá Shelemá, es decir la redención perfecta del pueblo de Israel.

 

Otra explicación de la costumbre de partir la matzá (del medio) es porque la matzá rota es un recordatorio de que El Eterno dividió el mar.

Del mismo modo, el mar no se dividió por igual en dos partes, por lo que dividimos la matzá en dos partes desiguales.

 

También nos enseñan nuestros rabinos que el Yajatz (yachatz) es un recordatorio de que la décima plaga, la cual ocurrió en medio de la noche.

Por lo tanto, rompemos la matzá media en dos piezas desiguales porque Moisés dijo; “Así dijo el Señor: Alrededor de la medianoche saldré entre los egipcios …” (Shemot / Éxodo 11: 4)

Moisés dijo kejatzot, lo que quiere decir “alrededor de la medianoche”, y no exactamente a la medianoche, ya que solo HaShem es capaz de conocer el momento exacto de un evento.

La matzá rota es entonces, un recordatorio de las limitaciones humanas y la grandeza del Todopoderoso…

Una cuarta razón por la cual se realiza el yajatz (yachatz) es porque a pesar que al pueblo de Israel le fue “prometida” una esclavitud por 400 años…  

Sólo lo fueron por 210 años (más de la mitad del número mencionado); Por ello, la matzá se divide dos piezas: una más grande que la otra.

La pieza más grande queda escondida como un símbolo de la mayoría de los años en que los israelitas fueron esclavizados, y la pieza más pequeña se coloca de nuevo en el plato como un símbolo de la libertad de Israel.

 

Quizás la quinta razón es más espiritual: Los seres humanos somos “incompletos” si no contamos con la fuerza y el apoyo que El Eterno, El Todopoderoso nos da, en todo momento; por lo general, teniendo en cuenta la “libertad de elección” que tenemos, a muchos les gusta estar así y, en el momento de la llegada del Mashíaj, será la reunificación del pueblo de Israel, con su creador

 

Que sea el Seder de Pesaj un momento muy especial, y nos ayude a liberarnos de nuestra propia esclavitud.

Jag Pesaj kasher ve sameaj

Le Shaná habaá beYerushaláim Habnuyá

 

321judaismo.com

29 de Marzo de 2018 – 13 de Nisan de 5778

 

 

  • (1) Explicar el porqué la matzá de los Levitas o la de Itzjak resulta dividida la trataremos en una lección aparte… próximamente

 

 

PorMax Stroh Kaufman

Pecados inconscientes

Los pecados inconscientes

Cuando comenzamos a leer la parashá Vaikrá, encontramos la posibilidad de que una persona pueda pecar sin saberlo, es un pecado inconsciente, que en hebreo es llamdo como bishgagá,

Justamente encontramos una frase que dice:nefesh ki tajtá bishgagá, “un alma que peca sin saberlo”.

Y esta frase la sigue repitiendo en ejemplos varios: desde el alma más común hasta la del Sacerdote ungido.

Todas y cada una de las diferentes almas pueden cometer “pecados inconscientes”.

Seguramente habrá muchas personas que insistan en que no hay pecado inconsciente, porque cualquier acto humano incluye la voluntad y la intencionalidad, sin las cuales no existe responsabilidad.

Nos dirán que, un familiar, un amigo, o un ser querido, nos puede inducir a cometer “errores” o pecar, simplemente a través de una simple voz o consejo que suele darse con buenas intenciones.

Lo anterior, porque intenta ayudar, y ello ya no lo hace ver como un pecado inconsciente sino lo contrario.

Sin embargo, nuestra parashá nos lo está recordando.

A cada uno de esos “pecados inconscientes” les está colocando una ofrenda específica para ser presentada, ante El Eterno.

Por supuesto que estamos hablando de la época en la que existía el Templo, y en la actualidad, los judíos “no están obligados” a llevar ninguna ofrenda (de tipo sacrificio). sino que tienen diferentes leyes con respecto a la ofrenda del pecado que debe traer.

Cuando se acude a llevar una ofrenda, es porque cualquiera de las almas, independientemente de a quién pertenece, ella ya ha caído en cuenta de lo que hizo inconscientemente.

Y si toma conciencia de esto, por supuesto que considera que, al llevar la ofrenda para expiar el pecado, logra rectificar la profunda raíz psicológica inconsciente del pecado.

 

Rabeinu Iona dice que, que la expiación principal no se logra a través del sacrificio, sino a través del arrepentimiento, y el objetivo de “dicho sacrificio” es despertar al hombre al arrepentimiento.

Rabeinu Iona insiste que, este arrepentimiento, suele despertar, a un individuo, por el camino de la Teshuvá.

Entonces, hoy en día que no existen los sacrificios rituales, ¿Cuál es nuestro camino a seguir?

Algunos (Muchos) optarán por reemplazar el sacrificio ritual por otro concepto: ejemplo, Tzedaká, Bikur Jolim, Tefilin, y muchos otros más.

¿Por qué?

Porque cada uno de nosotros tiene una responsabilidad con todo el mundo: parte del proceso de Tikún Olam o reparación del Universo

 

Yo, como ser individual, tengo la responsabilidad de auto anular mi pecado para que no se vea reflejado en el mundo…

Debo (practicar la teshuva) rezar y servir de inspiración hacia los demás; rezar por todos, por todo el pueblo judío, por todo el mundo, por la redención, para que llegue el Mashíaj.

Si no lo hago, todas las almas que están a mi nivel y a nivel superior, van a seguir “pecando” pero esto no va a estar dentro del concepto de,nefesh ki tajtá bishgagá, “una alma que peca sin saberlo”.

Entonces, si cada uno de nosotros inicia un proceso de rectificación y de anulación, traeremos expiación a nuestras almas y, todos juntos, unidos, podemos a su vez  conseguir la redención al mundo.

 

14 de Marzo de 2018 – 27 de Adar de 5778

PorMax Stroh Kaufman

EL ABORTO DESDE EL PUNTO DE VISTA JUDÍO

HABLEMOS DEL ABORTO

SEGUNDA PARTE

Volviendo al tema del aborto en el judaísmo, cabe aclarar que la Ley Judía o Halajá no es ley, nomos, tal como es considerada en la teología cristiana. Israel transforma su vivencia religiosa, su espiritualidad, en una manera de ser y estar con El Eterno en el mundo, experiencia que es traducida a través del término hebreo Halajá, del verbo halaj, “ir” o “andar” y en la medida en que la ciencia entrega al hombre conocimiento y herramientas tecnológicas para hacer de su vida algo mejor, ella se encarga de revisar a la Torá, para presentarse como una opción o alternativa, que proporciona las pautas éticas acerca de cómo deben ser utilizadas dichas herramientas.

Regresando a los aspectos históricos de la legislación judía acerca del aborto, encontramos muchos autores que, en el transcurrir del tiempo, han aportado datos sobre aspectos “médico-legales”: uno de ellos, Najmánides: el fue una de las más grandes autoridades relacionadas con la halajá del siglo 13 de la era común en España, y el fundador de un movimiento que procuraba el asentamiento en el Estado de Israel, en sus fronteras actuales, desde esa época, y recopiló, una monografía que se relaciona con las leyes de la curación y sus implicaciones “legales”; dicho tratado también hizo un extenso análisis acerca de las leyes del duelo y sus ramificaciones.

Como muchos de los autores halájicos de la época, Najmánides fue médico de profesión y tituló su trabajo con el nombre de “Torat HaAdám” (La vía de la Persona; el posible origen del nombre de esta obra son las palabras del Rey David que dijo: “Y hablaste a la casa de tu sirviente desde lejos y esto es la vía de la persona (Torat HaAdám; 2 Shmuel 7:19).”

Este libro contiene muchas referencias acerca de los procesos de curación que está encargado de realizar un médico…  De acuerdo con lo escrito en dicho texto, el permiso que tiene el médico para curar, se asume como un compromiso del tipo mandamiento (mitzvá); Si se relaciona el hecho de que salvar vidas es una gran mitzvá.

Cualquier médico, basado en sus conocimientos, está obligado a sanar, y cualquiera que se niegue, está desperdiciando – regando sangre.” (Ver Talmud Yomá 8:5, que relaciona el peligro a la vida humana por  sobreponerse al Shabat).

Najmánides por consiguiente, se manifestó diciendo, en su texto, que: “Este tipo de permiso es una concesión que tiene la fuerza de una mitzvá para sanar. (Torat HaAdam, id. at 42).”

También tenemos que repasar uno de los conceptos que habla en el Talmud sobre los médicos: está escrito: el mejor de los médicos merece el “Gehinom” (Kidushin 92b).

Esta es una declaración basada en los siguientes dos ejemplos: 1) Ha habido muchos charlatanes a través de la historia que han ofrecido terapias (muchas veces nocivas) a pacientes desesperados, sólo basadas en el lucro. 2) Los médicos que no tienen fe en El Eterno y sólo creen en su propio ego, son transgresores.

El Rambam (Moshé Ben Maimón o Maimónides) dice claramente: el médico llega a curar sólo como agente de Adonai, nuestro Creador.

Incluso el profesor más grande en medicina o cirugía del mundo, ejerce su talento y sabiduría para servir a su prójimo, como una extensión de la “Shejina” (la Presencia Divina).

Aunque todos los principios en el judaísmo tienen relevancia, algunos priman más que otros: en este caso, el de salvar vidas, se anticipa a cualquier otro concepto de la Torá excepto idolatría, cierto tipo de actitudes sexuales y el asesinato – Talmud Babilónico: Yoma 82a, Sanhedrin 74 a, derivándose de los preceptos que dicen así:

1.- “Observaréis mis estatutos y mis ordenanzas destinadas a hacer vivir al hombre”“You shall keep my statutes and laws; by the pursuit of them man shall live (Vayickrá 18:5).”

2.- “Quien destruye una vida, es como si destruyera todo un mundo y quien salva una vida, es como si hubiera salvado un mundo entero” Talmud, Sanedrín 37 a.

Estos, y muchos otros conceptos hicieron que autoridades como Maimónides llegaran a la conclusión acerca de este tipo de obligación: es decir, con lo estipulado y con lo que encontramos también en Vayickrá 19:16  donde se nos advierte la necesidad de “no ser indiferente ante la sangre de tu prójimo”, es que es importante salvar una vida, especialmente desde el punto de vista médico.

La unión de todos esos conceptos, esto hizo que nuestros sabios acordaran que una persona debe salvar a su prójimo, del peligro. (Bava Kamma 81b, Sanhedrin 73a).[13]

Y es a partir de esto que Maimónides deriva un principio el cual dice que es una obligación bíblica para el médico el sanar.  A lo anterior, se suma otro concepto bíblico de Devarim 22:2 en el que se estipula el aspecto de la restauración; por consiguiente, es obligación de sanar, cuando uno ve a alguien en peligro y debe usar su cuerpo, su dinero o su conocimiento[14].

Resumiendo, nos damos cuenta, claramente, que el pensamiento judío coloca al médico la obligación de sanar, pero también encontramos que hay una obligación relacionada con el paciente, para dejarse sanar.

Pero, con respecto al aborto, no es lo mismo que la madre quiera dejarse tratar de cualquier dolencia, a que el feto lo haga, por lo que caemos nuevamente en el concepto de que el feto, es parte del organismo materno, hasta el momento del parto (como ya se describió, cuando la cabeza emerge de las entrañas maternas, por lo que se incluye allí la intervención quirúrgica o cesárea).

El sanarse y dejarse sanar, está apoyado por dos conceptos halájicos: el primero de ellos es el que promueve el bienestar de la sociedad, conocido como tikún olám, y el segundo, se basa en el hecho de que cada hombre es responsable, siempre, por sus actos, conocido como adám muád leolám.

También está apoyado por tres frases adicionales: la primera, en el Talmud, que dice: “Aquel que tiene dolor, va a la casa del médico (Talmud Babilónico Bava Kamma 46b);”

La segunda y la tercera se relacionan con quien decide no aceptar los tratamientos médicos viola las Escrituras donde dice: “You shall guard yourselves well (Devarim 4:15)”

“Indeed, the blood of your lives I will demand (Bereshit 9:5).”

Si repasamos lo que hemos visto anteriormente, nos damos cuenta de cuál es la posición de la halajá sobre el aborto, la cual es sumamente complicada: no se asemeja a la extrema derecha cristiana que considera todo aborto un acto de asesinato pero tampoco tiene la posición de la izquierda política que demanda el “derecho” del aborto a quien lo demande.

La posición del judaísmo es moderada y considera el valor de la vida de la madre y el respeto a la vida, clasificada en potencia, del feto: esta cuestión es tratada en una de las Parashiot, en el caso de Tamar.

Revisemos dicha parashá (Vayeshev)

“Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo.” (Bereshit. 38:25)

Rashi aquí está explicando que Tamar le rogó a Yehudá que tuviera misericordia sobre las tres almas que ella contenía. Específicamente el alma de ella y las almas de los gemelos que ella cargaba. De acuerdo al Talmud en Sanedrín 59 a, abortar un feto es un crimen para todos, incluyendo allí las leyes Noájidas[15] que aplican a toda la humanidad de acuerdo a la Torá.

Al citar a los niños ella se defendía usando una defensa de dos caminos; si la pena de muerte por adulterio se impone de acuerdo a las leyes gentiles existentes en esos momentos ellos deberían de esperar a que los niños nazcan y si es de acuerdo a la ley judía no deberían de matarla pues el deber del matrimonio levirato le aplicaba a la familia de Judá y ellos se rehusaron a hacerlo.

Considerando este argumento de parte de Tamar podemos entender por qué Yehudá responde “ella está bien, porque yo no le di mi hijo Shela.”

El admite que la estaba tratando de acuerdo a la ley gentil y los fetos deberían de ser salvados aún bajo esa consideración. Luego también reconoció sus materiales y vio que fue él mismo que había engendrado esos hijos.

Deberíamos de recordar que los reyes de Israel, David y el futuro rey de Israel el Mesías descendiente de la casa de David nacen de esta unión de Tamar y Yehudá.

Si esta criatura hubiera sido muerta en el vientre de su madre no hubiera nacido el progenitor de la línea de David y no se podría establecer la línea del Mesías, la mejor esperanza para el mundo.

fin de la segunda parte – continuará

 

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[13] Tomado de New Horizons in Medical Ethics, The First International Colloquium; Medicine, Ethics & Jewish Law  1993; página 40.

[14] (Comentario de la Mishná Nedarim 4:4 de Maimónides)

 

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TERMINADO DE ELABORAR EL 18 DE ABRIL DE 2011 – 14 DE NISAN  DE 5771.

PorMax Stroh Kaufman

Pedir excusas (to apologize)

Pedir excusas (To apologize)

Para nadie es un secreto que quizás la frase más difícil de pronunciar es “lo siento, me equivoqué”

Y la que le sigue, también: “le(s) pido excusas”

También sabemos que, del mismo modo como tenemos poder para ofender (desde cualquier punto de vista), también tenemos el poder de pedir excusas, de forma sincera, para corregir o remediar lo que hemos hecho o dicho.

Pedir excusas, o disculparse sinceramente, ante los demás (y por supuesto ante El Creador), es el primer paso para sanar el quebrantamiento que existe dentro de nosotros mismos y en el mundo que nos rodea.

Sucede que, muy a menudo conservamos en nuestras mentes recuerdos de todo lo que nos ha lastimado, sin siquiera saber que lo estamos haciendo.

Todas las veces que alguien nos ignoró. O nos insultó. O nos decepcionó.


Podemos llegar a pensar que esto lo estamos haciendo, de alguna manera, para protegernos de ser heridos de nuevo, pero todo lo que realmente hace es mantener nuestros propios corazones y mentes sumidos en la negatividad.

Esto es una forma de pensar que la gran mayoría de nosotros la tiene presente y es lo que interviene en la dificultad para pedir excusas.

También solemos decir, pensar o actuar bajo el siguiente pretexto: “No confío en nadie y nadie confía en mí”.

Esto ¿por qué? Porque cuando somos lastimados, es muy fácil y cómodo “construir muros alrededor de nuestros corazones” para no confiar en nadie, ya que, si no confiamos en los demás, entonces no pueden lastimarnos nuevamente.

También es un argumento de la mayoría de nosotros, e igualmente válido para no pedir excusas.

Es que todos tenemos, por defecto, una “resistencia natural (humana)” de admitir nuestras equivocaciones: podemos decir o pensar, y así oponernos a pedir excusas, aún con los detalles más pequeños.

Es que yo soy… (mayor, autoridad, más inteligente, hombre, mujer, de más experiencia, etc), suele ser nuestra posición y por ello no pido excusas.

Estas y otras posiciones hacen que para algunas personas les resulta muy difícil acercarse a una persona a la que han lastimado y lleguen a pedir excusas por el dolor que pueden haber causado.

No podemos olvidar que el judaísmo tiene una posición muy particular… que todo lo que sucede en el mundo en general, y en nuestras vidas en particular, sucede bajo las leyes de la divina providencia y, por lo tanto, en mi beneficio (gam zu le tová reúne este concepto), por lo tanto nuestra posición debería ser siempre hacía pedir excusas en lugar de poner pretextos…

No podemos olvidar tampoco este otro concepto del judaísmo: cada uno de nosotros es responsable del Tikún Olam (restauración del mundo) y pedir excusas hace parte del gran conjunto de restauración

¿Y cómo hacerlo?

¡Simplemente… dar el paso!

Es difícil….sin lugar a dudas, pero no es imposible… Nada es imposible.

Recuerda que es fácil pensar y suponer que “mañana lo haré”… ¿Pero y si no hay mañana?

Llegaràs a la corte celestial con un perdón que  nunca solicitaste y así serás juzgado…

Somos nosotros mismos los que creamos nuestros propios obstáculos esperando comportamientos y acciones de otros para en algún momento decepcionarnos. Si dejamos de hacerlo, podemos seguir adelante y pasar por alto lo que nosotros mismos causamos con nuestros propios malos sentimientos.

No olvidemos que hay mecanismos que nos apoyan a reflexionar de como pedir excusas:

Uno de ellos se llama Kavana (intención): es quizás el primero de los mecanismos a recurrir

Hidbodedut sería el segundo que podríamos mencionar (capacidad de reflexionar A SOLAS, y relacionarse con El Eterno)

Otro, el ayuno… no hace mucho pasamos por Yom Kipur, y debimos habernos arrepentido los suficiente como para poder pedir excusas.

Son muchos más…

Sin embargo, recuerda lo que dijo Benjamín Franklin cuando vas a pedir excusas, “Nunca arruines una disculpa con una excusa”.(“Never ruin an apology with an excuse.”)

321judaismo.com

20 de octubre de 2017 – 30 de Tishrei de 5778

PorMax Stroh Kaufman

En la búsqueda de la felicidad

EN LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

 

Cuando iniciamos el camino de “en busca de la felicidad” en el judaísmo, podemos empezar diciendo que, aunque suene contradictorio,  los israelíes están entre las personas más felices del mundo.

 

¿Cómo puede ser esto? No parece tener sentido.

Israel es un país, una nación que acaba de cumplir 69 años de existencia como estado moderno, rodeado de un mundo musulmán adverso, pero lo hace, desde el punto de vista civil, porque también es monitoreado por una gran cantidad de países, que lo juzgan y lo aprecian, si fuera necesario, lo que estimula en sus ciudadanos,la capacidad de convertir la adversidad en una ventaja.

El concepto que todavía existe en esta nación de familia, es quizás el primer paso para proveer la felicidad, porque da y genera confianza, enseña respeto, y estimula la creencia que no se necesita de la aprobación de otra persona para expresar los sentimientos

El ser una nación que ha surgido de los medios más inhóspitos también genera en el israelí una sensación de autoconfianza, que les permite caminar en el sendero de la búsqueda de la felicidad.

Tercero de los mecanismos que brindan felicidad, está involucrado en el término Jutzpá, que significa audacia, pero bien podría significar “tener agallas”, o “tener los pantalones bien puestos” que de alguna manera implica que las cosas se deben aceptar los retos para que todo salga bien y a no aceptar el negativismo.

Cuarto, el nivel educativo: es quizás uno de los países con mayor nivel de universitarios y hasta profesionales con título de phD en el mundo,lo que garantiza, para muchos, felicidad.

 

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA RELIGIOSO.

 

Desde del punto de vista religioso, y aplicable ya para todo judío, no solo el israelí, podemos empezar tomando El Talmud como referencia, porque esta asociación de textos nos informa que la oración y el estudio están destinados a ser actividades alegres.

Una de las mayores contribuciones que hace el judaísmo a la búsqueda de la felicidad, se resume en la frase  “ivdu et Hashem besimjá”, que traduce, debemos servir a Hashem con alegría.

Esto es lo que predica el judaísmo: la felicidad debe cultivarse activamente si queremos prosperar en esta vida.

El pesimismo y el cinismo son vicios en el pensamiento judío.

La postura del rabino jasídico Nachman nos enseñó esta famosa frase que dice “es una gran mitzvá siempre ser feliz”.

En el Tanaj, también encontramos referencias similares a la de la búsqueda de la felicidad: por ejemplo:

Nehemías 8:9-10 “No llores ni gimas. Ve y disfruta de la comida y las bebidas dulces de elección, y envía algo a aquellos que no tienen nada preparado. Este día es sagrado para nuestro Señor. No te aflijas, porque la alegría del Señor es tu fuerza”.

El Tikun Olam o reparación del mundo, es una acepción filosófica / cabalista donde cada persona es responsable de este proceso, lo que implica es que hay que trabajar para la mejora de la sociedad, desde todos los puntos de vista, por ejemplo, eliminando la compañía negativa, ya que ella nunca proporcionará una vida positiva, el NO PERMITIR que la amargura ajena cambie la persona que es cada uno de nosotros, el cambiar la actitud de preocuparse más por lo que todos piensan en lugar de los propios pensamientos…y muchas otras cosas más

El camino es largo, tedioso, a veces difícil, pero la búsqueda de la felicidad debe ser una meta para cada uno de nosotros, porque sabemos que Hashem está con cada uno de nosotros y nos protege; estamos vinculado con el Creador y el Creador está ligado con nosotros, con cada uno de nuestros miembros y órganos, además de todas nuestras facultades; ese es el principio fundamental, del camino en la búsqueda de la felicidad.

 

Recopilado para 321judaismo.com por Dr Max Stroh Kaufman

17 de octubre de 2017 – 27 de Tishrei de 5778

PorMax Stroh Kaufman

La importancia de la toma de buenas decisiones

La importancia de la toma de buenas decisiones

¿Es importante tomar buenas decisiones?

Todos los seres humanos, permanentemente, estamos expuestos y predispuestos a tomar algún tipo de decisiones: por ejemplo, desde que abrimos los ojos tomamos la decisión de despertar o no…

Esto sucede en todo momento, durante nuestras vidas, por lo tanto, no hay cosa más importante, que decidir, porque de esta manera, es como vamos marcando la diferencia entre una cosa y otra, y, en general, se trata sólo dos decisiones básicas: por el sí y no; ¿lo bueno o malo, es conveniente o no?  ¿Lo que yo decida, me hará el bien o el mal?

Lo anterior nos recuerda que siempre, nos tenemos que enfrentar a la toma de alguna decisión, sea buena o sea mala,

Sucede que, en muchos momentos y para no poca gente, esto puede llegar a convertirse en un proceso penoso, debido al temor que poseemos, posiblemente todos los seres humanos, de decidir de una manera equivocada y fallar; es decir que, en al momento de decidir, la conducta que adoptemos nos llevará y enfrentará, con probabilidades de éxito o fracaso… y a nadie le gusta o está interesado en fracasar.

Esto es muy importante cuando se está pensando en calificar si lo que hemos hecho han sido malas o buenas decisiones.

En ocasiones, la necesidad de tomar decisiones tiene que ser rápida, sin importar si toda la información que se requiere para la toma de la decisión ha sido asimilada o no, y esto puede llegar a ser muy desconcertante.

En otras ocasiones, sucede todo lo contrario, y tenemos entonces “tiempo” para:

  • Identificar el problema o la situación
  • Analizar el problema o situación, con sus posibles alternativas
  • Evaluar las posibles alternativas y determinar las ventajas o los inconvenientes de cada alternativa
  • Selección de la mejor opción
  • Poner en práctica las medidas tomadas: esto nos permitirá reflexionar sobre si es correcta o no la decisión
  • Finalmente, evaluar el resultado.

¿Es importante tomar buenas decisiones?

Se tiene en cuenta que existen, básicamente tres tipos de decisiones:

De riesgo; cuando el evento es conocido con posibilidades de éxito conocidas.

Por incertidumbre; para un evento conocido, pero con posibilidades de éxito desconocido.

Debido a la ignorancia; para un evento desconocido y con posibilidades desconocidas.

También sabemos que, la peor decisión que se puede tomar, es la de no tomar una decisión:

Esto ¿Por qué?  

Porque no decidirse, nos inhabilita, nos frena y no nos permite continuar: nos paraliza y hace que nos resistamos al cambio.

No podemos, en ningún momento, prescindir de la toma de decisiones: solamente porque hemos tomado la alternativa de decidir no tomar una decisión, ya esto de por sí implica de por sí, haberlo hecho.

El judaísmo nos brinda por lo menos once puntos que nos ayudarán a tomar una buena decisión, o al menos, la decisión correcta;

Cuales son estos puntos?

  • Honestidad: Nuestras tradiciones nos “obligan” a ser honestos y confiables y a corregir las falsas impresiones– Lo encontramos en Proverbios / Mishle 22:10).
  • Integridad: implica confiabilidad, acción y convicción: Salmos / Tehilim 37:37 Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
  • Responsabilidad personal: Las personas éticas aceptan la responsabilidad por sus acciones y decisiones y haciendo esto, dan un ejemplo a los demás. Encontramos que, en nuestras tradiciones, como está en Mishna Baba Kamma 1:12, ellas nos enseñan que cada uno de nosotros es responsable de sus actos, sea voluntaria o involuntariamente.
  • Respeto por la ley: Muy importante sin que ello implique obediencia ciega.
  • Respeto por la dignidad humana: Las bromas son poderosas herramientas de enseñanza. El silencio de uno ante el racismo puede ser visto como concurrencia. Nuestra noción del valor infinito de la vida humana se deriva del hecho de que todas las personas son creadas “a imagen y semejanza del Eterno”. Por lo tanto, cada individuo merece el respeto por el hecho de ser una creación única de lo Divino.
  • Caridad: Se nos enseña a dar caridad, a abstenernos de juicios excesivos, a contribuir directamente a los necesitados ya extender palabras amables. Tzedaká implica justicia y justicia. Isaías 1:17 dice: “Busca justicia y alivia a los oprimidos”.
  • Lealtad: Se espera que seamos leales a El Eterno, a nuestros padres, a nuestras tradiciones, y a todos aquellos con quienes se establecen relaciones de confianza.
  • Rendición de cuentas: Uno no puede apuntar o señalar con el dedo a los demás y por lo tanto evitar tomar la responsabilidad de la inacción. Nuestra tradición nos hace responsables ante El Todopoderoso y ante los demás por nuestra inacción, así como por nuestras acciones. “El judaísmo no dice: ‘Tú creerás’, sino ‘Tú lo harás'”. (Moisés Mendelssohn) “No te quedarás ocioso con la sangre de tu prójimo” (Levítico / Vayicrá 19:16).
  • Bondad: Del mismo modo como El Todopoderoso ha sido compasivo y bondadoso con nosotros, nuestro comportamiento hacia los demás debe ser igual, como está escrito en Zacarias 7:9: Así habló Adonai de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:
  • Pacto: Del mismo modo como existe una relación de pacto y contractual entre El Eterno y nosotros, debemos y tenemos que manifestarnos con nuestros congéneres de igual manera.
  • Tikun Olam: Nuestra tradición nos enseña que somos responsables de la reparación del universo (tikun olam), mediante nuestras acciones.

Conclusiones

El reunir todos estos aspectos, que están imbuidos en lo más íntimo de nuestras fibras, nos permite, más calmadamente, a definir el problema cuidadosamente, analizar a las personas que pueden verse afectadas por nuestras decisiones, delimitar las posibles alternativas, priorizar, y tomar las medidas que implementen la toma de (buenas) decisiones.

Hay muchas dudas, que preocupan con respecto a la toma de decisiones, especialmente las que consideramos como buenas decisiones.

En el texto de la Torá que dice (Deuteronomio / Devarim   30:19): Tomo hoy a los cielos y a la tierra por testigos contra vosotros, de que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escogerás pues la vida para que vivas, tú y tu descendencia…

Lo que debemos hacer es: interiorizar los puntos anteriores y así veremos como las decisiones tomadas nos llevarán por el camino que más nos va a favorecer.

Eso es saber tomar buenas decisiones.

 

Recopilado por Max Stroh para 321judaismo.com

03 de Mayo de 2017 – 07 de Iyar de 5777

Puede ser reproducido por cualquier medio: físico o electrónico

PorMax Stroh Kaufman

Teshuva y arrepentimiento

Teshuva y arrepentimiento

Época de Rosh HaShaná y Yom Kipur, época de teshuvá y arrepentimiento: es el momento en que se nos ha enseñado que HaShem cuida de nosotros, de la mejor forma posible, si nos acercamos a Él en arrepentimiento nuevo y sincero, aunque en muchos momentos de nuestras vidas, nos hubiéramos sentido rechazados por Él.

Rambam nos enseña que cuando hablamos de arrepentimiento, tiene que ser un “gran y sincero arrepentimiento” porque mientras más grande es, más cerca nos lleva a la presencia de El Eterno.

Continua diciendo: “aunque uno haya sido un malvado durante toda su vida, pero se arrepintió al final de ella, entonces, su maldad pasaría a ser inadvertida” como consecuencia del arrepentimiento sincero.

Dice así: de hecho, el arrepentimiento nos acerca al Todopoderoso de dos formas: la primera, en este mundo, por lo que nos permite una profunda sensación de satisfacción del alma, un sentimiento más seguro de estar en la presencia de HaShem cada día, y, la segunda, porque nos asegura un lugar en el Mundo Venidero, la cual es “una forma de vida sin muerte,” donde todo es bondad.

Algunos llegan a pensar, equivocadamente, que quienes habitan en el mundo venidero “comen y beben los mejore alimentos; visten bien, con ropa bordada, habitan en una casa de marfil, usan utensilios de oro y plata”.

Tratar de conocer cual “es el bien que el alma experimenta en el mundo por venir” es tan sublime y tan difícil que “está más allá de nuestra comprensión mundana”.

De hecho, no podemos imaginarnos el placer del mundo venidero del mismo modo como los ciegos no pueden saber acerca del brillo o del matiz de los colores ni los sordos pueden sentir el zumbido.

Porque “nadie puede conocer su grandeza, la belleza y la esencia a no ser que sea el Santo, Bendito Su Nombre”.

Ahora, para el proceso de Teshuva o arrepentimiento, Maimónides dice que necesitamos de una serie de fáciles y rápidos elementos que nos pueden ayudar en este proceso.

Lo más fácil de hacer es que, verbalmente, admitamos nuestro error ante El Todopoderoso y, ante alguna persona que hayamos ofendido, si ese es el caso; en segundo lugar, simplemente tenemos que buscar el  mecanismo que nos impida seguir cometiendo este acto, que algunos podrían llamar pecado, y asimilarlo, de tal manera que no lo volvamos a cometer de nuevo, y en tercer lugar, arrepentirse de haberlo cometido.

Hay algunas cosas que Maimónides también señala, se pueden hacer y que pueden llegar a ser exigentes en algún momento: “clama a Dios constantemente y de forma suplicante; da caridad, y procura alejarte de lo que te ha provocado el error o el pecado con una actitud que repetitivamente dice: ‘Yo soy otra persona, yo no soy la persona que hizo esas cosas, y deseo cambiar todas las cosas para bien y para justicia.”

Sabremos que realmente hemos logrado nuestro objetivo, que nos hemos transformado, cuando nos enfrentamos al reto o a la posibilidad de cometer el mismo hecho, otra vez, pero no lo hacemos: no porque alguien nos estaba mirando o vigilando ni porque en ese momento nos encontrábamos físicamente incapaces de hacerlo, sino, realmente porque nos hemos arrepentido.

De eso se trata y para ello son estos días de Rosh HaShaná y Yom Kipur: para hacer teshuvá o arrepentimiento sincero y para hacer un tikun (orden o reparación) de nuestro proceder

Que seamos inscritos en un año nuevo colmado de bendiciones

21 de Agosto de 2013 –