Tag Archive Torá

PorMax Stroh Kaufman

Lealtad en el judaísmo

Lealtad en el judaísmo

Lealtad puede ser definida como una parte del carácter de una persona, o animal, en el que se expresa un sentimiento de respeto y fidelidad hacia una persona, compromiso, comunidad, organizaciones, principios morales, entre otros.

También puede ser definida como  la dedicación y el cumplimiento que se tiene hacia un objetivo o un proyecto, aún cuando las circunstancias sean adversas.

Una tercera definición de lealtad es la que incluye la capacidad que tiene una persona para demostrar que posee valores morales y éticos como nobleza, rectitud, honradez, honestidad, a través de los cuales se generan vínculos entre los individuos, de confianza y respeto.

 

Algunas frases sobre lealtad:

    • -La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra. La traición a alguna de las tres provoca perder todas.-Anónimo.
    • Las piedras fundacionales para un éxito balanceado son las honestidad, carácter, integridad, fe, amor y lealtad.-Zig Ziglar.
    • Una onza de lealtad vale más que una libra de inteligencia.-Elbert Hubbard.
    • La lealtad que es comprada con dinero, puede ser superada por el dinero.-Séneca.

 

  • El culto no considera el oro y el jade como tesoros preciosos, si no a la lealtad y la buena fe.-Confucio.
  • “La prueba más alta para el Estado judío estará en su espíritu, en su lealtad a los grandes propósitos de los Profetas tal como se imaginaron para el final de los días”. – David Ben Gurion

 

En el Tanaj

 

  • Muchos dirán que son amigos leales, pero ¿quién puede encontrar uno que sea verdaderamente leal? Proverbios / Mishle 20:6

 

Lealtad: uno de los casos donde la lealtad, sin que esté mencionada, la sobreentendemos en la amistad de Yonatan con David

La lealtad se ve reflejada en el libro de Rut, cuando una joven viuda de Moab (Rut) elige seguir a su suegra israelita (Naómi / Noemí) viaja de regreso a Betlehem / Belén después de que Naómi /Noemí perdiera a su propio esposo y sus dos hijos.

Gracias a esta lealtad, Rut cambia rápidamente su condición inicial de nojriyá, extranjera, luego shifjá, sirvienta, hasta que, al final, se transforma en Ishá, esposa mujer,

Esta condición, de ser la esposa de Boaz, asciende a ser una antepasada del Rey David.

Lealtad

 

¿Cómo se dice lealtad en hebreo? = Nehemanut = ??????????

En esta palabra está involucrada la palabra Emuná = Fe

Teniendo en cuenta esta conexión de las dos palabras, debemos saber que a través de la lealtad, la fe, nos genera una condición especial con Nuestro Creador

El es quien, El es el único que nos brinda una apoyo incondicional y una conexión irrompible, con la podemos superar cualquier cosa.

El judaísmo surgió a través de una lucha con la idolatría, exigiendo lealtad al Único, al creador del universo.

Una lealtad que se expresa hacia la comunidad, la familia, los amigos,consigo mismo, el medio ambiente,  lo que nos rodea, es decir todo, absolutamente todo:

Esta lealtad consistía en encontrar la expresión de ciertas maneras, principalmente a través de la obediencia a la voluntad a Hashem expresada en la Torá y sus mitzvot.

¿Puede ser difícil? Si, probablemente, pero como todo principio, trae al final su recompensa.

Quién más fácil te demuestra la lealtad, es un canino.

Por consiguiente, mira cómo se comporta y aprende de él.

Posiblemente sea tu mejor maestro mientras caminas por el sendero de la Torá y sus mandamientos.

Quizás, tus logros sean superiores a los de Rut.

Para terminar, revisemos una pequeña historia que nos puede demostrar algo acerca de la lealtad que estamos hablando: Mientras un exhausto viajero andaba por el camino, notó una hoja seca y marchita.

Al levantarla, el viajero quedó sorprendido por el agradable aroma que de ella emanaba.

Exclamó. “¿De dónde obtuviste este exquisito perfume?”

“Por mucho tiempo he estado en compañía de una rosa”, fue la respuesta.

29 de octubre de 2017 – 09 de Jeshvan de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Beraja adaptada para toda ocasión…

Beraja (Bendición) adaptada para toda ocasión…

 

La siguiente bendición es una que puede ser utilizada para toda ocasión

Beraja veShalom

Bendiciones de Refua shlema para todos los que piden y necesitan, de sustento en abundancia, amor en la pareja, armonía en el hogar, hijos sanos y fuertes que sigan el sendero de la Torá.

Benditos y bendecidos sean todos los que rezan tehilim cada mes, cada día, cada vez que se les pide.

Bendecidos sean todos aquellos que todos los días visten con sus tefilim y por ello alaban al Creador.

Bendiciones lluevan para cada mujer que enciende las velas del Shabat y los días festivos; bendiciones por ser las encargadas de difundir la Torá y sus Mitzvot en casa, con sus hijos y con toda la familia.

Bendiciones sean derramadas para los que se ocupan en las necesidades de sus comunidades, de los necesitados física y espiritualmente.

Bendiciones se esparzan entre todos los que colaboran con la difusión de la Torá, y creen en el poder de la alegría y el triunfo que se obtiene frente a los tiranos que quieren someter a los pueblos a su voluntad, en contra de la Voluntad del Creador, Bendito sea Su Santo Nombre

Hoy es un momento para que cada uno de nosotros pueda tomar buenas decisiones para eliminar la locura de la maldad y la impureza, y podamos dirigirnos hacia el camino de la locura de lo bueno y lo sagrado, que nos permita salir de la esclavitud del hombre y nos lleve a servir al Eterno, todos juntos, todos los pueblos del Mundo.

Señor, Padre misericordioso, creador del Cielo y la tierra, de lo que hay en ellos y por encima de ellos, gracias por tu benevolencia y por escucharnos, hoy y siempre, en esta sencilla oración, para todos nuestros propósitos y los de nuestros semejantes

PorMax Stroh Kaufman

Conversion al judaismo – Preguntas y respuestas

Conversion: preguntas y respuestas

Pregunta de uno de nuestros lectores: ¿Puede un joven convertirse al judaísmo sin el consentimiento de los padres?

Hay que tener en cuenta como primer aspecto para resolver esta inquietud es que, el judaísmo no es un movimiento proselitista, porque sobreentiende que no hace falta ser judío para merecer la gracia del Todopoderoso y un lugar en el Mundo Venidero (Olam HaBá)…

Sin embargo, encontramos en el judaísmo, que siempre estará abierta la posibilidad de convertirse, para llegar a ser judío.

El proceso para ello, recibe el nombre hebreo de “Guiur” (Conversión) el cual es, en términos generales, es muy simple.

Consiste de cuatro pasos básicos:

  • 1) Circuncidarse (en el caso de un hombre) con el cumplimiento de las oraciones que son exigidas en el proceso de la conversión y las cuales confirman su adhesión al pacto:
  • 2) Sumergirse en una Mikve (baño ritual) ;
  • 3) Cumplir con un período de estudio (1) y
  • 4) Aceptar el cumplimiento de la Torá en su totalidad; estos pasos tienen que ser realizados o verificados ante y por un tribunal rabínico válido. Para poder llegar a estos pasos, se requiere de un periodo de estudio, indeterminado de tiempo, donde la mayoría de los tribunales rabínicos están de acuerdo que, el período mínimo, debe de ser de un año, en la forma más intensiva posible, para que así logre comprometerse sinceramente a observar la ley judía.

También hay que tener en cuenta que el judaísmo no es un negocio y al judaísmo no le interesa que la gente se convierta únicamente por interés, porque, se ve, con mucha frecuencia, que los matrimonios mixtos o intercongregacionales, buscan “el afán de la plata,” sobre todo, porque todos los judíos son ricos o simplemente por complacer a los papas del novio/novia judíos;

Tampoco le interesa que él o la conversa puedan viajar a Israel con los mismos derechos del nacional, ni para el que se emociona con la bandera de Israel, canciones hebreas, ropas negras y trenzas en las sienes.

igualmente, el judaísmo no está interesado en tener miembros de una comunidad que se han convertido, solo porque es “moda”: recordemos que, El Eterno, no discrimina negativamente por su origen, ni por raza, ni mucho menos por la nacionalidad; sino que retribuye con Justicia y Misericordia a cada persona de acuerdo a sus actos y no se necesita, como mencionamos previamente, de ser judío para recibir lo que el Todopoderoso tiene para cada uno de sus hijos.

Hagamos una analogía de lo que sería el proceso de conversión al judaísmo:

Un ciudadano nacido en cualquiera de los países de América Latina, ama profundamente a “la Nación del Norte (E.U.A)”, admira su desarrollo científico e intelectual, le agrada su estilo de vida, en sus sueños y en sus más grandes anhelos está el viajar a los EUA y radicarse allá, trabajar y vivir y volverse un “ciudadano americano,”

Lo primero que necesita es, aprender inglés y sus costumbres:

Lo segundo, es viajar, para radicarse en alguna de las ciudades de ese país: dependiente de la forma de ingreso a esa nación (legal o ilegal) tendrá que esperar algún tiempo para aplicar a la solicitud y obtener la respuesta…

En el momento en que esta llegue, deberá pasar por un examen, ante una entidad estatal, que le examinará los conocimientos históricos y políticos que tiene sobre dicha nación, le verificará que tiene ingresos suficientes para que no dependa de la “caridad” y le intentará hacerse arrepentir de la toma de la decisión al informarle que su comportamiento tiene que ser mucho más digno que el del ciudadano corriente, que el nacional, porque tendrá “muchos ojos observándolo” para que no incurra en ningún tipo de delito…

El judaísmo le da al converso un “estatus” de neonato (2) y le asegura que tiene que ser mucho más diligente en la práctica de las mitzov que el nacido en el judaísmo: mientras que un judío de nacimiento es judío a pesar de todo lo que piense, hable o haga, y la misma Torá lo determina, los rabinos te preguntan ‘¿Quién te obliga a convertirte en judío?´ ¡Es preferible que no se convierta y que siga cumpliendo con su misión en la vida como no judío, a que se convierta en judío y caiga en infracción!

 

Repasemos entonces: hay judíos de nacimiento, y judíos por opción.

El primero fue quien por condiciones determinadas por la halajá, recibió todos los derechos, en forma automática, porque nació de una madre judía; el segundo, se convirtió según la ley judía.

Los dos tienen un alma judía (3), pero uno la recibió a través de los medios biológicos; el otro, por los medios legales, pero dos cosas debemos recordar:

  • La primera, que literalmente, todos nosotros descendemos de conversos, desde el punto de vista que nuestros antepasados estuvieron de pie hace más de tres mil años en el Monte Sinaí, haciendo la misma aceptación de la Torá que hoy en día hace un converso.

Nuestros antepasados pasaron por una forma de conversión, por lo que nosotros, sus descendientes, somos irreversiblemente judíos…

  • La segunda cosa es que, hoy en día se requiere de una aceptación por un Bet Din para que confirme este estatus: sin embargo, es el comportamiento real y honesto lo que determina la “real conversión” como le correspondió, en su momento, a Abraham Avinu, y a Ruth la Moabita.

Muchos se preguntan y esto es parte también de la pregunta de nuestro lector, es, si la edad se constituye en un factor limitante para realizar la conversión.

Hay que recordar a que edad Abraham Avinu realizó su circuncisión, y ello nos demuestra que no hay edad límite; sin embargo, si el asunto se trata de menores de edad civil, los padres, son los que han de dar la autorización correspondiente:

¿Cuál es esa minoría de edad civil?

Antes de la Bar/Bat Mitva: si no hay padres, porque fallecieron, el menor de edad, dicen algunos estudiosos de la halajá que, por el hecho de tener que rezar el kadish,  adquiere un estatus religioso equivalente a la mayoría de edad, y por ello puede tomar la decisión de convertirse.

Por supuesto que tiene que haber un rabino que oriente a este menor de edad, en los pasos que va a asumir, en algunos casos, buscarle una fuente de financiación para que costee los gastos que la conversión implica, y llevar al joven a la Bar/Bat Mitva y en el caso del hombre, verificar que se realice una circuncisión quirúrgica y posterior a ello, la verificación de “la gota de sangre”.

Hoy en día existe, en todo el mundo, un movimiento judío general que busca a los llamados benei anusim, benei Efraim o Efraimitas, judíos sefarditas, o descendientes de las tribus perdidas, para reintegrarlos a la vida judía: sin embargo, sigue  dominando el concepto que se requiere de un tribunal rabínico para garantizar la “transparencia” del proceso: mientras menos ortodoxo sea el tribunal, menores serán las exigencias pero, no hay garantía absoluta que su conversión sea garantizada o aceptada internacionalmente y, especialmente, en el estado de Israel:

La decisión de buscar un tribunal ortodoxo, para realizar la conversión, depende de cada individuo, de dónde se sienta más a gusto, y dónde sepa que va a ser aceptado.

Inclusive, existe la comunidad judía Karaíta, que es la que no está de acuerdo con la Torá Oral (Torá she BealPé), que también realiza procesos de conversión.

Todo depende del individuo.

 

 

 

(1)    El movimiento conservador (masortí) internacional sugiere además la lectura de algunos libros como estos:

  • Abrazando el judaísmo, por Simcha Kling, revisada por Carl M. Perkins (Asamblea Rabínica, 1999). Libro del rabino Kling es un texto utilizado por muchos conversos judíos conservadores.
  • Su gente, mi gente: Encontrar Aceptación y cumplimiento como un Judio por elección, por Lena Romanoff con Lisa Hostein (Jewish Publication Society, 1990). Esta es una herramienta fácil de leer manual escrito por un converso de otros conversos.
  • Elegir el judaísmo, por Lydia Kukoff (UAHC Press, 1981). Este libro, además de un converso, analiza la conversión desde una perspectiva judía de la reforma.
  • Convertirse en un Judio, por Maurice Lamm (Jonathan David, 1991). El rabino Lamm presenta la conversión desde un punto de vista judío ortodoxo.
  • El libro de la creencia judía, por Louis Jacobs (Behrman House, 1984). Rabino Jacobs explica claramente las ideas básicas del pensamiento judío.
  • El libro de la práctica judía, por Louis Jacobs (Behrman House, 1987). En este volumen complementario, el Rabino Jacobs describe muchas de las prácticas religiosas judías centrales.

(2)    el Talmud (Ievamot 48b) utiliza al hablar de ‘conversos´ (auténticos): ‘Guer shenitgaiér kekatán shenolád dami´. Quiere decir: Un converso que se convirtió está considerado como un bebé recién nacido

(3)    Nuestros sabios explican el concepto del alma judía de la siguiente manera: Un converso auténtico es una persona que, aunque haya nacido de un vientre no judío, nació con una Neshamá, un alma judía.

Es esa Neshamá, la que le empuja a ‘convertirse´.

O sea, en cierta manera, podemos decir que nació (destinado o con una predisposición a convertirse en) ‘converso´.

Por ese motivo es que se le compara con un ‘bebé recién nacido´. Un bebé recién nacido, hace nueve meses que existe.

La diferencia entre el momento antes de nacer y después de nacer es que antes de nacer no es un ser independiente.

Del mismo modo, un ‘converso´ antes de pasar por el proceso de conversión se considera como un judío en estado ‘embrionario´ y no tiene las responsabilidades de un judío.

Una vez que se convierte, se transforma en un judío pleno.

 

18 de agosto de 2013 – 12 de Elul de 5773

 

PorMax Stroh Kaufman

Shavuot y Rey David

Biografía Rey David

 

David fue el segundo rey de Israel.

Su existencia puede situarse entre los años 1040 y 970 A. E. C.

Esta mencionado aproximadamente ochocientas veces en la Torá, el menor de los ocho hijos de Yishaí, de la tribu de Yehudá; su madre era Nitzevet hija de Adael y sus bisabuelos fueron  Rut y Boaz.

Uno de sus antepasados más famosos fue Najshón, el primero en saltar al mar cuando se dividió el Mar de los Juncos, en el éxodo de Egipto.

Nace 10 generaciones después de Yehudá y, David, fue el padre de uno de los grandes gobernantes de Israel, Shlómo.

David fue conocido, desde niño, por ser pastor de ovejas; posteriormente conocido como un aclamado guerrero, músico y poeta, y se le atribuye la autoría de los libros de los Salmos (Tehilím); su aspecto físico es descrito, en el Libro de Samuel, como rojizo, de hermosos ojos, prudente y muy bella presencia…

De su vida conyugal se sabe que además de muchas concubinas, tuvo ocho esposas: Mijal, quien fuera la segunda hija de rey Saúl; Ahinoam de Jezreel; Abigaíl, la carmelita; Maajá, hija de Talmai, quien fuera el rey de Gesur; Jaguit; Abital; Egla y por último, Betshabé, quien había sido inicialmente la esposa de Urías, el hitita.

Gracias a ello, tuvo numerosos hijos: Amnón con Ahinoam; Daniel con Abigail; Abshalóm y Tamár con Maajá; Adonías con Jaguit; Shfatía con Abital y Itream, con Egla.

Con su esposa Betshavé, tuvo a: Samúa, Sobab, Natán y Shlómo.

Otros hijos incluyen: Ibhar,  Elisúa,  Elifelet,  Noga,  Nefeg,  Jafía,  Elishama y Eliada (2 Samuel  5:14-16). Según 2Crónicas 11:18, Jerimot, y finalmente,  a Mefiboset, el hijo de Jonathan, su cuñado y su mejor amigo, a quien adopta como suyo propio, sin contar con los hijos que tuvo con sus concubinas, que cuentan mucho más de veinte herederos.

Con Mijal, sin embargo, nos cuenta la historia que no tuvo hijos, probablemente asociado a la discusión que tuvieron por la sensualidad el baile de David durante el traslado del Arca hacia Jerusalém: no hay información que nos certifique si se debió a celos, que no les permitió continuar con su vida sexual o por castigo Divino.

De su vida general, lo que más se conoce es su enfrentamiento contra Goliat, Filisteo quien se encargó de retar al ejercito del Israel de entonces, a quien con un golpe de honda, pudo derrotar para luego “cortar su cabeza” y exhibirla como trofeo:

Gracias a ello, la historia de su vida se “parte en dos”.

Porque a pesar de que asciende política y militarmente al poder desposar a la hija del rey, esto genera también una inconformidad creciente por parte del mismo rey quien lo declara como “enemigo” e intenta asesinarlo sin lograrlo, lo que lo convierte en un refugiado, un desterrado y también un bandido, pero ganando a la vez, un amigo incondicional  y permanente: Jonathan, el mismo hijo del Rey Shaúl.

Durante ese período de su vida, David vivió una permanente persecución, muchas veces escondiéndose en territorios enemigos, rodeado únicamente por sus pensamientos, luchas, ideales y miedos, lo que le permitió escribir acerca de esto en sus momentos de oración y forjar un carácter ejemplar y una fe inquebrantable, lo que le permitió depender única y exclusivamente en el Todopoderoso.

Este período de su vida le permitió además, a David,  llegar a ser un guerrero valiente y un líder notable; algunos de sus éxitos militares fueron: liberar a la ciudad de Queiló de los Filisteos…

Incursiones en las tribus vecinas a Siselag, le permitió devastar sus tierras y no dejando con vida hombre ni mujer; ataques militare a los Amalequitas, la conquista de la ciudad jebusita de Jerusalém, a la que hizo capital de su reino, como “la ciudad de David”, y una tras otra, le permitió llegar a crear una nación grande y poderosa, temida y respetada por las naciones circundantes: primero, gobernando Jebrón y luego desde Jerusalém.

Como líder, mostró su gran capacidad de gobernar y de juzgar, aún en el momento en que prefiere tres días de peste sobre la nación, a los tres años de hambruna o cuando derrama agua que sus soldados traen del pozo de los filisteos:

Por situaciones como estas, se le permitió estar cerca de los ancianos de Yehudá quienes representaban el alto mando espiritual de la región,  desposar a las hijas de Shaúl y, a la vez, desaprobar el asesinato de Avenir y vengar el homicidio de Cibal.

A la edad de treinta años, luego de  estos años, David está ya capacitado para reclamar el poder real.

Esto significa que llega triunfal a Jebrón donde es aceptado como tal: es ungido en forma pública y coronado como rey.

El anterior momento de gloria se combino también con uno de los episodios más dolorosos para David, se origina el día que su mejor amigo, Jonathan, muere, forjando aún más su carácter.

Su fortaleza militar se sigue viendo incrementada a partir de su coronación como rey de Jebrón, aunque vivía en permanentes guerras civiles en la zona, cada vez más, se veían sus victorias y sus triunfos, que se corona con el máximo esplendor al tomar a Jerusalém como Su ciudad y llevarla, en medio de maniobras políticas y militares, a la transformación de la ciudad capital de una provincia que se transformó en un reino;

Esto fue un acto de enorme inteligencia, puesto que Jerusalém  era un sitio políticamente neutral frente a las tribus, que tenían, sus ciudades capitales (al norte la capital era Siquén, y al sur Hebrón);

Gracias a dicha acción, todas las tribus se unen y forman una nación nuevamente creyentes en el Todopoderoso que los sacó de Egipto, creencia que se afirma con la decisión, también inteligente,  que el Rey David toma para trasladar el arca de la alianza a Jerusalém, que había  recuperado de manos de los filisteos.

En ese momento, cuando ya era rey de todo Israel se describe que tenía un ejército de aproximadamente 350.000 hombres bajo su mando y,  aproximadamente  1.300.000 hombres eran capaces de llevar armas.

Este ejército, además, estaba compuesto de doce cuerpos, cada uno de 24.000 hombres, se turnaban en el servicio durante un mes en un momento en que la guarnición de Jerusalém.

Otro de los hechos que nos cuenta la historia y sirven para alabar las capacidades de David fue la  que tuvo para organizar el culto religioso…

Asignó funciones sagradas a 24.000 levitas; para ello tuvieron que intervenir 6.000 escribas y jueces, 4.000 porteros, y 4.000 cantores;  también organizó  las diversas partes de los ritos, y asignó a cada sección sus tareas.

A los sacerdotes los dividió en veinticuatro familias y a los músicos en veinticuatro coros.

REY DAVID Y SHAVUOT

A pesar de toda la “perfección” anterior, David fue también un ser humano que cometió errores, que transgredió muchos conceptos tuvo actos erróneos como el asesinato y el adulterio, lo que hizo traer, nuevamente y sobre sí y su casa, tiempos de penuria y sufrimiento:

Esto último nos lo cuenta la Torá cuando nos habla de Batsheva (Betsabé) y Urias; esto generó tal vez, las crisis que más atormentaron los últimos años de la vida del Rey David; una situación con la cual se puede hacer una analogía, es el hecho de tirar una piedra al agua.

Aún mucho después que la piedra (el pecado) ha desaparecido en el agua, los círculos que se produjeron a su alrededor siguen extendiéndose, como los problemas se le fueron extendiendo a David;  sin embargo, este hombre contó siempre con la bendición del Eterno.

La frase como El Eterno lo escogió, diciéndole a Shmuél dice así:

No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”.

Gracias a la actitud de su corazón pudo hacer penitencia por sus pecados gracias a las sugerencias del profeta Natán, y como nos lo muestra uno de sus escritos, el Salmo / Tehilim 55 que dice:

Escucha, oh Adonai, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme”,

Como también en el Salmo 62, en el que  se describe

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; El Eterno es nuestro refugio.”

 

El Rey David murió a la edad de setenta años, habiendo reinado en Jerusalén treinta y tres años habiéndose asegurado que Shlómo, el hijo de su “ultimo pecado”.

Le sucedería en el trono, dejándole como enseñanza, la necesidad de ser fiel al Todopoderoso y ejercer  justicia, adecuadamente, diferenciando entre el bien y el mal, o cual lo haría famoso, y dejándole la misión de construir el Templo, donde se guardaría el Arca que él mismo trajo a Jerusalém.

 

Podemos encontrar en este resumen que la Torá no esconde los defectos de un ser humano como cualquier otro, ni tampoco se ensaña en alabanzas…

Recuerda que él fue un hombre de corazón y por ello fue escogido por el Todopoderoso para ser quien fue y Shabuot es la fecha en la cual nos enseñan nuestros sabios que nació y murió y es costumbre leer y estudiar acerca de su vida, la cual nos enseña que la rectitud del corazón es una virtud que le gusta al Eterno;

  • Que nadie es completamente malo ni nadie es completamente bueno;
  • Que la vida no es un lecho de rosas pero, que la kavaná, la intención que se tenga, es uno de los puntos principales que Adonai escoge de nosotros para brindarnos y colmarnos de sus bendiciones y una de ellas es a través de la oración:
  • A veces puede ser muy difícil encontrar la oración perfecta, pero con palabras tan sencillas como, ayúdame, enséñame y cuídame, podemos construir oraciones que van a hacer, poco a poco que aprendamos a confiar en El Todopoderoso: veamos un ejemplo, como, combinando las 3 palabras anteriores, podemos “armar” una oración

“Padre celestial, ¡ayúdame! ¡Ten misericordia de mí! ¡Cuídame siempre! Por favor, dame palabras de plegaria y la voluntad de dirigirme hacia Ti. Enséñame pedirte lo que necesito. Asegúrame que siempre puedo confiar en Ti, y que siempre estás conmigo. Abre mis labios, para que pueda elogiarte. Déjame siempre sólo dirigirme hacia Ti, porque Tú siempre estás allí, en cualquier momento, en cualquier lugar. Gracias. ¡Ayúdame siempre estar cerca de Ti, Amén!”

 

Como resumen podemos añadir que, el rey David es una fuente de enseñanza de cómo debemos realizar la Teshuvá,

Es decir, el arte del arrepentimiento sincero.

Es el ejemplo de cómo el dolor aceptado con alegría hace crecer la fe en nuestro creador y ayuda a transformar la adversidad en una experiencia de aprendizaje, y muchas cosas más.

Pero, la idea es que este shavuot, este día en el que recordamos la entrega de nuestra Torá, tengamos claro como enseñanza que, como lo hizo David, que no hay  mayor fuerza que la aceptación de los errores del pasado y tener el firme propósito de alejarse de ellos, nos conduce por el camino de la rectitud, y que la desesperación, sólo conduce al fracaso.

 

 

Terminado de redactar el 29 de mayo de 2012 – 8 de Siván de 5772

321judaismo.com agradece la diseminación de este trabajo, a través de cualquier método, electrónico o físico pero que cumpla con la condición de citar la fuente, y no alterar la palabra de la Torá: si lo imprime, procure no destruirlo; si se daña, entiérrelo, por razones de halajá y cuidados del medio ambiente.

PorPublicaciones

Estoy “ENFERMO” de… DEUDAS…!!!

Estoy enfermo de deudas

Hoy más que nunca, el mundo esta atravesando una situación de crisis que ha afectado a todas las personas, de todas las clases sociales, en todos los rincones del globo, sin ningún tipo de distinción: del mismo modo como en los últimos años han aparecido enfermedades endémicas y pandémicas, la iliquidez económica se ha propagado como lo haría un virus o un microorganismo sobre el cual no se puede ejercer control, porque no hay las medidas sanitarias.

Son muchas las personas que hoy en día deben dinero.

Muchas de ellas, ante esa situación, no hacen más que encogerse de hombros y exclamar, “Esto está más allá de mi control.

Es parte de la vida.” Su manera de actuar es como si la deuda fuera un mal decreto que no puede ser rescindido.

Más y más gente está hoy endeudada. Pocas son las personas prudentes que realmente logran vivir sin deudas y según sus medios.

Las deudas, como se menciona anteriormente, no hace distinciones de sexo, edad, posición social, raza ni lugar de residencia.

El mundo actual esta diseñado para que cada vez busquemos adquirir más y mas bienes: es decir, que seamos consumistas: computadoras que por la vertiginosa velocidad a la que se desarrolla la tecnología “deben ser reemplazados cada año”, juegos electrónicos cada vez más sofisticados, que los muchachos desean tener para “no quedarse atrasados en la tecnología”; aparatos de comunicación, también cada vez con más accesorios hacen parte de esta explosión comercial que el medio ambiente nos “obliga a adquirir”.

También la mayoría de los padres adoptan una actitud que, deja muy claro la necesidad de adquirir más compromisos, porque “sus hijos no deben pasar por las incómodas situaciones de necesidad que ellos atravesaron”; los bancos necesitan del dinero y ofrecen muchas facilidades para “adquirir, adquirir y adquirir” y eso proporciona los medios para adeudarse.


Aunque parezca mentira, muchos de los que hoy en día sufren de deudas no son ni pobres, ni ociosos.

Son personas serias, responsables, y con frecuencia en el tope de la escala económica.

A menudo nos encontramos con personas que ganan enormes sueldos, y deben a su vez, enormes sumas de dinero.

Estas son personas que corren de un banco o entidad financiera a la otra, de un fondo a otro, y de una persona a otra, tratando de encontrar nuevos préstamos para pagar viejas deudas, tratando de hacer juegos malabares con sus finanzas.

Nunca parecen tener bastante.

Esta situación podríamos compararla con la de aquella persona que tiene una manta o cobija corta, con la cual, si se cubren la cabeza, sus pies quedan descubiertos y viceversa; sus finanzas no son lo suficientemente grandes para cubrir todas sus deudas.

Estas personas, entre las cuales se puede incluir a los dueños de grandes corporaciones y negocios, apenas si pueden “mantener sus cabezas encima del agua”.

Incluso aunque trabajan despiadadamente de sol a sol, no pueden escapar de la ruina financiera en la cual se hunden más y más profundamente.

¿Es que acaso no hay ninguna esperanza?

Consideremos un par de aspectos importantes:

El primero de ellos nos recuerda que los problemas financieros y las deudas han existido desde el principio de los tiempos; la Torá nos habla de ellas, pero, el fenómeno de la gente que se “olvida” de cancelar a tiempo sus deudas, es una característica de los tiempos modernos.

El segundo de los aspectos a analizar, es la actitud de cada persona: por ejemplo, alguien que ha sacado un préstamo y considera que sus ingresos le permiten, de una manera cómoda, desembolsar la cantidad de dinero que le corresponde, no se considera a sí misma, como “endeudada”.

Por ejemplo, si un hombre tiene que sacar una hipoteca o tomar prestado el dinero para comprar una nueva casa, y puede permitirse los pagos mensuales justamente como puede permitirse pagar el alquiler cada mes, él no es considerado “endeudado.”

También, si toma prestado el dinero, pero tiene la garantía subsidiaria suficiente para cubrir la deuda, no es considerado “endeudado.”

El tercero de ellos dice que El que vive a la sombra de deudas sufre en todos niveles, pierde la tranquilidad mental, la felicidad matrimonial y la salud física y emocional.

La vida se transforma en un infierno de tensión y ansiedad.

Bajo esos conceptos, entonces, entendemos que una persona endeudada, es aquella que es incapaz de cubrir o devolver, en el tiempo y la manera acordada, el préstamo.
El judío NO DEBÍA ENDEUDARSE, porque la Torá dice que “No prestarás a tu hermano con interés”, y porque es una grave falta no devolver el dinero prestado.

También está escrito que “si tu hermano tiene una deuda contigo, trabajará seis años y en el séptimo año condonarás la deuda”

Otras dos consideraciones que la Torá tiene, dice, “devuelve el abrigo al necesitado” y “no atrases la paga al jornalero”.

Muchos deudores hoy en día no hacen ningún esfuerzo para devolver el préstamo.

Viven actuando como si no les debieran nada a nadie y, la persona que “voluntariamente” les prestó el dinero, y en el caso de que el dinero fuera otorgado por una entidad financiera ellos se transforman en “villanos o ingratos” porque ¡constantemente son acosados!

Esto se debe a la enorme distorsión de los valores morales que acompaña a la sociedad actual: el que presta, que quiere y necesita recuperar su dinero, deja de ser “el dueño de la situación” para convertirse en “esclavo” porque tiene que generar toda una serie de estrategias para poder recuperar su inversión y, esto, también se ve en todas las clases sociales.

El mundo entero, a lo largo de la historia de la humanidad, ha atravesado fenómenos de recesión económica, especialmente después del desarrollo del capitalismo, pero, en los últimos tiempos, el concepto de pagar, y “ponerse al día”, definitivamente ha cambiado por completo.

Si revisamos los conceptos que hay sobre las deudas, encontramos, por ejemplo que La Halajá determina que, “un prestatario es esclavo de quien le prestó dinero.”

El prestatario que no tiene los medios de reembolsar su deuda se asemeja a un esclavo, porque debe trabajar duramente para hacer lo necesario para devolver el dinero que debe.

El Shulján Arúj sostiene que el que recibió un préstamo es el subordinado del que prestó.
La Guemará también maneja conceptos semejantes a las revisiones anteriores.

El Rabino Shmuél Eliécer HaLevi Idelis, conocido como el “MaHarsha” dejó escrito, en lo que se llamó El consejo de las cuatro tierras, lo siguiente:

1. Si los Jueces del Bet Din (Tribunal Rabínico) llegan a averiguar que una persona que no reembolsa una deuda, no trabaja duramente para devolverla y aun viene con todo tipo de excusas porque no tiene los medios de pagarla, entonces, como primer paso, ¡le está prohibido entrar a la sinagoga de la comunidad mientras no reembolse su deuda!

2. 2. Si, después de eso, todavía no paga su deuda, también se le prohíbe a su esposa la entrada a la sinagoga mientras que su marido no reembolse su deuda.

3. Si las susodichas acciones no convencen al deudor a pagar sus deudas, ¡sus hijos son expulsados de la escuela!

Hoy en día podríamos considerar a los tres edictos como crueles y vengativos.

Sin embargo, las intenciones de los rabinos de esa época intuyeron la necesidad de que la esposa y los hijos fueran humillados en público para tratar de hacer entender al deudor, la necesidad de cancelar su deuda: era una época donde los principios morales eran distintos a los actuales; donde los negocios y los compromisos se hacían “de palabra” y ella tenía tanto valor, que por lo general no había necesidad de efectuar contratos, porque todo podría terminar siendo resuelto en el Tribunal Rabínico.

La moralidad de hoy en día está tan deteriorada que, muchas veces ni siquiera la actuación de las autoridades locales logra conciliar la deuda.

Hay una cuarta acción considerada por el documento anterior: consiste en someter a azotes al deudor, en el interior del tribunal.

Muchos de los judíos todavía se siguen basando en las leyes de la Torá, actuando de acuerdo a esas instrucciones: prestan sin interés alguno a su hermano judío, sirven de fiadores, condonan la deuda en el momento apropiado, pero, la mayoría procura vivir sin la necesidad del consumo excesivo, confiando en su protector, Adonai, quien se encarga de brindarle las condiciones necesarias para la supervivencia, en la cual se incluye el subsidio que otorga el Estado de Israel a aquellas personas que viven en Yeshivot y solamente están dedicados al estudio de la Torá: otros, por las situaciones de la vida, aprendieron oficios y profesiones lucrativas y no requieren de préstamos, logrando vivir bajo el estatus de “no endeudados” como se resalta aquí:

La unión intercomunitaria ha permitido que los verdaderamente necesitados, tengan también un apoyo, puesto que las enseñanzas de la Torá dejan muy claro que “siempre habrá pobres y necesitados”; pero lo más importante, viven con tranquilidad, gracias a que confían en El Altísimo, “dueño del oro y la plata y dador de toda bendición” por lo cual no se endeudan…

Y no se enferman…

Enfermo de deudas fue publicado por Max Stroh para 321judaismo. com  el: 8 Nov de 2010

Tiene derechos de autoría intelectual pero puede ser reproducido por cualquier método físico y/o electrónico citando el autor