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PorMax Stroh Kaufman

10 mandamientos sobre dar y recibir

10 mandamientos sobre dar y recibir

 

1.- “Si tienes mucho, da mucho, si tienes poco, no temas darle de acuerdo a eso, porque acumulas un buen tesoro para ti en el día de la necesidad”.  Libro apócrifo de Tobit

 

2.- “No endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado, pero … le prestarás suficiente para su necesidad”.  Deuteronomio / Devarim 15: 7

 

3.- “¡No dejes que tu mano se abra para tomar, y apriete a la hora de devolver!”  Ben Sira 4:13

 

4.- “Cuando des,que sea con gracia, alegría y simpatía”. Maimonides

 

5.- “Si ves a un hombre dando generosamente, significa que su riqueza crecerá: si ves a alguien que rechaza la caridad, significa que su riqueza disminuirá”.  Midrash Mishle

 

6.- “El que se burla de los pobres insulta a su Hacedor, el que se regocija por su calamidad no quedará sin castigo.” Proverbios / Mishle 17: 5

 

7.- Lo que sea que des o hagas, sea poco o sea mucho, que sea de buena voluntad. Talmud Shavuot

 

8.- “Del modo como una antorcha no se reduce a pesar de que enciende un millón de velas, tampoco va a perder quien da una por una buena causa”.  Midrash Exodo Babba

 

9.- “Quien da, y proporciona sustento a un individuo necesitado, está realizando un acto que sustenta la vida, y que permite imitar al Altísimo, y a su vez dirige a esta persona hacia la dirección más noble de la vida: “Caminar en los caminos de HaShem,” Rabino Schneerson

 

10.- Cuando damos, en realidad recibimos más de lo que dimos. Lo que hemos dado puede ser necesario, pero es finito. Lo que recibimos es el regalo de la sensibilidad. Eso no tiene precio y es infinito, y podemos compartirlo con el resto del mundo. – Rabino Mijael Gourarie

 

13 de Enero de 2018 – 26 de Tevet de 5778

Recopilado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Continuación

Revisamos en la primera parte que, la palabra Prosperidad, proviene del latín prosperitas, que simboliza el éxito que se alcanza en lo que se emprende, o que lo que sucede a nuestro alrededor es positivo, o cuando se trabaja en el desarrollo de un algo, se mantiene en condiciones siempre favorables.

Todos tenemos 24 horas al día y algunos de nosotros experimentamos comodidad, plenitud y abundancia de tiempo, logrando la prosperidad, mientras que otros están siempre apresurados y sin tiempo suficiente… esto es una de las formas de escasez.

Si trabajamos con constancia, disciplina, concentración, dedicación, fuerza, es nuestra forma de llegar a la prosperidad. Es la prosperidad en el judaísmo de la que queremos hablar y ya iniciamos el tema en una entrega anterior

Si confrontamos algunas (o la mayoría) de las creencias que nos limitan y las conductas negativas que normalmente tenemos; si  aprendemos a reconocerlas y a romper estas barreras, estamos construyendo nuevas posibilidades para crear prosperidad que a la vez nos traerán independencia y seguridad duradera.

Para recibir y mantener la prosperidad en el judaísmo, cada uno de nosotro debe mantener la palabra  prosperidad en su vocabulario, en su actividad, en forma permanente:

Como dice en Tehilim / Salmos 37:4-5 Deléitate asimismo en Adonai Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. “Encomienda a Adonai tu camino, Y confía en él; y él hará”.

También encontramos en Devarim / Deuteronomio 8;18:

Pero debes acordarse del Señor tu Elohim, porque es Él quien te da fuerzas para hacer riquezas, a fin de establecer su pacto que juró a tus antepasados, como lo es en este día

También Devarim / Deuteronomio 28:2

Y todas las bendiciones vendrán sobre ti y se unirán a ti, si obedeces a Adonai, tu Señor.

Pero para prosperar, necesitamos ser diligentes e inteligentes:

Mishlé / Proverbios 10:4 Un hombre pobre hace una escala engañosa, y la mano de aquellos que toman decisiones verdaderas los hará ricos.

Yeshaya(hu) / Isaias 48:17 Así dijo el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Elohim, que te enseña para tu provecho (prosperidad), que te guía por el camino por el que debes ir”.

Estos y muchos más son los consejos que encontramos en la Torá y en el Tanaj que nos indican que nuestra vida tiene que ser próspera.

 

Hay un dicho popular que dice: ’’el dinero llama al dinero’’ Por este motivo, la prosperidad, requiere de algún tipo de inversión: esta inversión no quiere decir que como “Yo trabajo ocho horas diarias, entonces, voy a trabajar diez horas diarias para prosperar” Requiere de una planificación estratégica, un tiempo de espera y por supuesto dinero.

Pero lo más importante, es la conexión que establezcamos, en el caso del judaísmo, con El Creador, demostrándole lo buen administrador que va a ser con lo que se obtiene: es decir, si quiero dinero en abundancia, tengo que dar algo a cambio que también es dinero, que el judaísmo nos lo enseña como Tzedaká o caridad pero en abundancia, porque de la manera como se da, se recibe.

Esto en el judaísmo abre los sefirot (ya lo mencionamos) y con el tiempo veremos los resultados

Teniendo en cuenta estos consejos y lo que revisamos en la primera entrega de Prosperidad en el judaísmo, debemos ser muy diligentes para que “nuestra mente VIBRE al ritmo que queremos, Y PODAMOS RECIBIR , lo que el UNIVERSO  y EL TODOPODEROSO quiere entregarnos”

 

31 de diciembre de 2017 – 13 de Tevet de 5778

PorMax Stroh Kaufman

La importancia de la toma de buenas decisiones

La importancia de la toma de buenas decisiones

¿Es importante tomar buenas decisiones? Todos los seres humanos, permanentemente, estamos expuestos y predispuestos a tomar algún tipo de decisiones: por ejemplo, desde que abrimos los ojos tomamos la decisión de despertar o no: esto sucede en todo momento, durante nuestras vidas, por lo tanto, no hay cosa más importante, que decidir, porque de esta manera, es como vamos marcando la diferencia entre una cosa y otra, y, en general, se trata sólo dos decisiones básicas: por el sí y no; ¿lo bueno o malo, es conveniente o no?  ¿Lo que yo decida, me hará el bien o el mal?

Lo anterior nos recuerda que siempre, nos tenemos que enfrentar a la toma de alguna decisión, sea buena o sea mala, pero sucede que, en muchos momentos y para no poca gente, esto puede llegar a convertirse en un proceso penoso, debido al temor que poseemos, posiblemente todos los seres humanos, de decidir de una manera equivocada y fallar; es decir que, en al momento de decidir, la conducta que adoptemos nos llevará y enfrentará, con probabilidades de éxito o fracaso… y a nadie le gusta o está interesado en fracasar. Esto es muy importante cuando se está pensando en calificar si lo que hemos hecho han sido malas o buenas decisiones.

En ocasiones, la necesidad de tomar decisiones tiene que ser rápida, sin importar si toda la información que se requiere para la toma de la decisión ha sido asimilada o no, y esto puede llegar a ser muy desconcertante.

En otras ocasiones, sucede todo lo contrario, y tenemos entonces “tiempo” para:

  • Identificar el problema o la situación
  • Analizar el problema o situación, con sus posibles alternativas
  • Evaluar las posibles alternativas y determinar las ventajas o los inconvenientes de cada alternativa
  • Selección de la mejor opción
  • Poner en práctica las medidas tomadas: esto nos permitirá reflexionar sobre si es correcta o no la decisión
  • Finalmente, evaluar el resultado.

 

Se tiene en cuenta que existen, básicamente tres tipos de decisiones:

De riesgo; cuando el evento es conocido con posibilidades de éxito conocidas.

De incertidumbre; para un evento conocido, pero con posibilidades de éxito desconocido.

De ignorancia; para un evento desconocido y con posibilidades desconocidas.

También sabemos que, la peor decisión que se puede tomar, es la de no tomar una decisión: esto ¿Por qué?  Porque no decidirse, nos inhabilita, nos frena y no nos permite continuar: nos paraliza y hace que nos resistamos al cambio. No podemos, en ningún momento, prescindir de la toma de decisiones: solamente porque hemos tomado la alternativa de decidir no tomar una decisión, ya esto de por sí implica de por sí, haberlo hecho.

El judaísmo nos brinda por lo menos once puntos que nos ayudarán a tomar una buena decisión, o al menos, la decisión correcta; ellos son:

  • Honestidad: Nuestras tradiciones nos “obligan” a ser honestos y confiables y a corregir las falsas impresiones (Los labios mentirosos son abominación para El Señor: Mas los obradores de verdad, su deleite – Proverbios / Mishle 22:10).
  • Integridad: implica confiabilidad, acción y convicción: Salmos / Tehilim 37:37 Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
  • Responsabilidad personal: Las personas éticas aceptan la responsabilidad por sus acciones y decisiones y haciendo esto, dan un ejemplo a los demás. Encontramos que, en nuestras tradiciones, como está en Mishna Baba Kamma 1:12, ellas nos enseñan que cada uno de nosotros es responsable de sus actos, sea voluntaria o involuntariamente.
  • Respeto por la ley: Muy importante sin que ello implique obediencia ciega.
  • Respeto por la dignidad humana: Las bromas son poderosas herramientas de enseñanza. El silencio de uno ante el racismo puede ser visto como concurrencia. Nuestra noción del valor infinito de la vida humana se deriva del hecho de que todas las personas son creadas “a imagen y semejanza del Eterno”. Por lo tanto, cada individuo merece el respeto por el hecho de ser una creación única de lo Divino.
  • Caridad: Se nos enseña a dar caridad, a abstenernos de juicios excesivos, a contribuir directamente a los necesitados ya extender palabras amables. Tzedaká implica justicia y justicia. Isaías 1:17 dice: “Busca justicia y alivia a los oprimidos”.
  • Lealtad: Se espera que seamos leales a El Eterno, a nuestros padres, a nuestras tradiciones, y a todos aquellos con quienes se establecen relaciones de confianza.
  • Rendición de cuentas: Uno no puede apuntar o señalar con el dedo a los demás y por lo tanto evitar tomar la responsabilidad de la inacción. Nuestra tradición nos hace responsables ante Dios y ante los demás por nuestra inacción, así como por nuestras acciones. “El judaísmo no dice: ‘Tú creerás’, sino ‘Tú lo harás'”. (Moisés Mendelssohn) “No te quedarás ocioso con la sangre de tu prójimo” (Levítico / Vayicrá 19:16).
  • Bondad: Del mismo modo como El Todopoderoso ha sido compasivo y bondadoso con nosotros, nuestro comportamiento hacia los demás debe ser igual, como está escrito en Zacarias 7:9: Así habló Adonai de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:
  • Pacto: Del mismo modo como existe una relación de pacto y contractual entre El Eterno y nosotros, debemos y tenemos que manifestarnos con nuestros congéneres de igual manera.
  • Tikun Olam: Nuestra tradición nos enseña que somos responsables de la reparación del universo (tikun olam), mediante nuestras acciones.

El reunir todos estos aspectos, que están imbuidos en lo más íntimo de nuestras fibras, nos permite, más calmadamente, a definir el problema cuidadosamente, analizar a las personas que pueden verse afectadas por nuestras decisiones, delimitar las posibles alternativas, priorizar, y tomar las medidas que implementen la toma de (buenas) decisiones.

Hay muchas dudas, que preocupan con respecto a la toma de decisiones, especialmente las que consideramos como buenas decisiones, en el texto de la Torá que dice (Deuteronomio / Devarim   30:19): Tomo hoy a los cielos y a la tierra por testigos contra vosotros, de que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escogerás pues la vida para que vivas, tú y tu descendencia…

Lo que debemos hacer es: interiorizar los puntos anteriores y así veremos como las decisiones tomadas nos llevarán por el camino que más nos va a favorecer. Eso es saber tomar buenas decisiones.

 

Recopilado por Max Stroh para 321judaismo.com

03 de Mayo de 2017 – 07 de Iyar de 5777

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