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PorMax Stroh Kaufman

Arrogancia y Koraj

Arrogancia y Parasha Koraj

¿De donde viene la palabra arrogancia?

La palabra arrogancia proviene del latín y deriva del término arrogare que significa apropiarse.

Este concepto está formado por dos partes:  ad y rogare, tratando de dar a entender el hecho de apropiarse o tomar honores que no se merecen.

La arrogancia  expresa una característica o un defecto de la personalidad de un individuo que se siente y se cree superior a todos los demás.

Ser arrogante significa ser altivo, altanero, jactancioso, prepotente, engreído, tener la convicción de ser un experto en varios temas y por lo tanto no tener ningún interés en escuchar otras opiniones, e incluso desprecia y ofende a los demás.

El arrogante se clasifica como orgulloso, soberbio, presuntuoso y extremadamente vanidoso y presumido.

Arrogancia no es tener confianza en sí mismo

La arrogancia es entonces, un estado en el cual estamos convencidos de tener el derecho de estar por sobre los otros.

 

¿Cómo se puede ser arrogante?

Es muy fácil ser arrogante:

Sólo sigue estos pasos y lo lograrás:

1.- Esfuérzate por ser el mejor: Entrena duro y dedica tiempo a la disciplina en que deseas sobresalir. La arrogancia se ve como ignorancia si alardeas de algo que no entiendes por completo ni practicas.

2.- Mejora tu presencia : Párate erguido en todo momento, manteniendo los hombros hacia atrás y la cabeza en alto..

Cuando camines, hazlo con decisión. pasos firmes, largos y directo al punto de destino sin merodear ni dar vueltas.

3.- Compite regularmente para mantener tus habilidades y tus ansias de ganar a tope.Sé competitivo en todos los aspectos de tu vida. Mientras más temprano seas competitivo, mejor.

4.- Aprende a competir: Si estás pensando en ser arrogante, debes identificar a la competencia y mantenla de tu lado entablando una amistad para que, trabajando juntos ganes su confianza y seas tu quien llegue primero.

5.- desafía siempre al más débil, mientras más se ponga en evidencia su debilidad, más harás notar tu “fortaleza”

6.-  Cambia tu manera de vestir y házlo con la ropa apropiada para lo que quieres demostrar. Por ejemplo, un mejor traje, una corbata, o algo que haga lucir tu estado físico.  

7.- Alardea: todo el tiempo, de las cosas que sabes hacer únicamente y maquilla esas palabras para que luzcan “impresionante”

8.- Vanagloriate: Cuando recibas una felicitación di frases como: “eso es muy fácil… no tuve que hacer mucho esfuerzo”

9.- Confía en ser tan bueno como dices. Recuérdate que eres el mejor y enorgullécete de cada cosa que hagas.

10,.  Asegúrate de evitar los conflictos y las confrontaciones en una competencia en la que no tengas por lo menos una oportunidad de ganar.

11.- Sigue siempre poniéndote nuevas metas nuevos retos por enfrentar para mejorar como persona. Si haz logrado ser el mejor en algún campo , intenta en otro. Ponte metas sin fin y alcánzalas.

12.- Cuando hables con los demás, debes trabajar duro para aumentar tu repertorio de réplicas, con dichos ingeniosos y bromas sarcásticas.

 

¿Cómo disminuir o disimular la arrogancia?

La revista Forbes, en un artículo del 14/11/17 clasificó 8 gestos que nos hacen ver como ignorantes aunque no lo hagamos de forma consciente:

 

1.- Evitar el contacto visual

Dependiendo de la situación, puede hacerte parecer increíblemente arrogante, Porque da la impresión de que te crees superior, demasiado bueno como para ser parte de una conversación.

 

  1. Cruzar los brazos

Aunque se adopte de forma inconsciente, los brazos cruzados te distancia de los demás, haciéndote parecer inaccesible o incluso un poco enfadado.

 

  1. Mantener el mentón excesivamente alto

Poner la barbilla a más de noventa grados de la línea de tu cuello, te hará parecer arrogante, porque nadie le gusta que le miren desde arriba mientras le hablan.

 

  1. Señalar con el dedo

Es un gesto agresivo que denota mala educación.

 

  1. Mirar demasiado el reloj

Mirar el reloj continuamente es como si quisieses marcharte por estar aburriéndote mortalmente o se estuviese haciendo tarde mientras la otra persona habla la hará sentir incómoda e insegura.

Es un hábito que hace dar la impresión de que te crees demasiado importante como para perder tu tiempo.

 

  1. Suspirar a menudo

Algo tan inocente como un suspiro transmite un mensaje muy fuerte: la conversación te cansa, aburre o exaspera.

 

  1. Levantar las cejas

Levantar una ceja, o las dos, mientras la otra persona está hablando, probablemente hará que se sienta insegura o perpleja, y le dará la impresión de que no tomas en serio lo que estás diciendo.

 

  1. Mirar de arriba abajo

Hace sentir incómodo a cualquier persona, por lo cual es importante tratar de evitarlo por todos los medios.

 

Y ¿Que tiene que ver esto con Koraj?

Koraj tenía muchas cosas que podía usar a su favor: cualidades superiores las cuales pocas personas podían igualar:

1.- Era parte de la más importante de las familias Levitas.

2.- Koraj era un primo hermano de Moshé y Aarón.

3.- Era un hombre muy inteligente e instruido

4.- Era dueño de una fabulosa riqueza, porque nuestros sabios nos enseñan que fue el tesorero del Faraón

5.- Sabía que sus descendientes incluirían al famoso profeta Shmuel.

6.- Había sido escogido como uno de los portadores del arón ha kodesh

 

Está escrito estos son los Dinim ocultos del Creador, “Pues Él paga al hombre según su obra”, para ser juzgado por su juicio, por esas obras que el hombre realiza en este mundo y lo eleva para ser sentenciado de acuerdo a sus acciones, y él está perdido para el mundo.

Esta fue una de las condiciones por las cuales Koraj perdió su derecho al liderazgo y sucediera lo conocido.

 

La arrogancia hizo que Kóraj, el primo de Moshé, se ganara la distinción de ser sinónimo del conflicto.

Porque el Talmud dice “Quienquiera se dedica a sembrar la discordia viola una prohibición Divina, pues está escrito: “Y no será como Kóraj y su compañía”

 

14 de junio de 2018

PorMax Stroh Kaufman

Vanidad en el judaismo

Vanidad

Vanidad en el Judaismo.

En el libro Deberes del Corazón, el Rabino Bachaye escribió una anécdota relacionada con la vanidad, en la que cita a un hombre sabio que le dijo a sus discípulos:

“Si ustedes no encuentran defectos dentro de ustedes mismos, me temo que tienen el mayor defecto de todos: la vanidad”.

En otras palabras, ustedes caerían entre la categoría de las personas que lo ven todo desde la perspectiva de “Yo soy grande / el mejor”, y, por supuesto, son personas que creen que no hacen nada mal;

Al respecto, encontramos en el libro de Kohelet / Proverbios, que No hay ninguna persona en la tierra que sea tan justo, que todo lo que hace, lo hace bien y no peca.

Nuestros sabios a través de lo consignado en el Talmud y en el Tanaj, nos enseñan que la vanidad es un signo de ignorancia de la Torá, como está escrito en el tratado de Kiddushin 49b…

El Talmud y las obras éticas son muy enfáticos en condenar la vanidad como el peor de todos los rasgos de carácter.

Mientras que la presencia divina es infinita, y El Eterno no abandona incluso al peor de los pecadores, no puede enfrentarse con la persona vanidosa, como está escrito en Tehilim / Salmos 101:5 que dice: Al que solapadamente difama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

El mismo libro de Kohelet inicia diciendo: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. (Hevel Havalim)” donde analiza el carácter pasajero de la vida y lo breve y efímero de la existencia de cada individuo y aconseja a las personas a temer al Todopoderoso y cumplir sus leyes – pues ese es el contenido de la vida…

Sin embargo, la vida moderna nos incita a lo contrario: a pensar que somos los mejores y que los demás son los que se equivocan.

En el Pirké Avot encontramos que “La envidia, la lujuria y la vanidad sacan al hombre del mundo”

¿A quién no le gusta que lo alaben, que le digan que lo que hace es maravilloso o está bien hecho? A todos…Pero cuando esto se transforma en una necesidad, debemos preocuparnos, porque podemos estar cayendo en problemas; uno de ellos es estimular la vanidad.

No podemos o no debemos depender de la valoración que terceros hagan de nosotros, porque, si yo sé que valgo, que tengo habilidades y actitudes que me hacen ser sobresaliente en algo, nada me agrega que me aplaudan y me alaben, y si en verdad el aplauso es inmerecido, se transforma en un daño.

Quien tiene una saludable autoestima no necesita la alabanza y la aprobación de los demás.

El rey Shlómo, con los pensamientos escritos en el libro de Kohelet, nos exhorta a trascender nuestro impulso natural por preocuparnos únicamente de nuestro bienestar, y – en cambio – mirar más allá y ver el beneficio de las acciones que no tienen un rédito inmediato, puesto que, como no conocemos nuestro futuro personal, ni sabemos qué sucederá mañana, debemos evitar la vanidad.

Evidentemente, con tan solo una leve reflexión, Kohelet nos despierta hacia las realidades de la vida.

No conocemos el mañana, pero estamos certeros de una cosa: El Todopoderoso estará con nosotros.

07 de diciembre de 2013 – 05 de Tevet de 5774