Tag Archive Yetzer Hara

PorMax Stroh Kaufman

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

AUTOSUPERACIÓN EN EL JUDAÍSMO.

 

Con autosuperación entendemos un proceso o un camino que una persona, un ser humano decide recorrer, voluntariamente. sin importar miedos, fracasos  tropiezos, planificadamente y con etapas, para algunos camino sin fin, con el único objetivo de lograr, de sí mismo, lo mejor.

Autosuperación es un concepto que se ha venido implantando en la sociedad moderna casi que en los últimos 150 años,una vez que medidas como el medidas como el sicoanálisis, y otros mostraran, la fragilidad del ser humano, sus múltiples debilidades, defectos, su ego(ismo), la capacidad para dejarse influir por medios externos (por lo general en forma negativa), etc.

 

La autosuperación no es un concepto moderno: Culturas y formas de vida tan antiguas como el Taoísmo han hablado de la autosuperación como una forma de inmortalidad

Las religiones llamadas monoteístas también han hablado del concepto de autosuperación.

 

En nuestro caso, el judaísmo adjudica enorme valor al concepto y a la práctica del desarrollo personal y la autosuperación. el que está definido como un esfuerzo continuo de toda la vida, que se va logrando de a un paso por vez. –semana a semana; día a día, hora a hora, para lograr lo mejor de cada uno de nosotros y en esto está de acuerdo con todas las concepciones que existen acerca de la autosuperación.

Hay frases y expresiones en el judaísmo relacionadas con autosuperación, tales como estas;

El Talmud afirma: “Cada persona debe declarar: ‘El mundo fue creado para mi’” (Sanhedrin 37a). Para ello, Rashi la explica diciendo que, cada uno de nosotros es considerado tan importante como todo el mundo…

Moshe Jaim Luzzato dijo:Todo en la vida sirve como desafío y prueba para elevarnos. Por lo tanto, es correcto estar agradecido por la oportunidad de aprender y crecer a través de abordar esta experiencia de la vida real.

El Gaón de Vilna dijo: El total propósito de nuestra existencia es sobreponernos a nuestros hábitos negativos.

 

La autosuperación en cualquier revisión que se le haga al tema, es un proceso muy difícil y complicado: también lo es la autosuperación en el judaísmo…es tan extremadamente difícil, porque se debe desarraigar, en el proceso, la fuerza de las cualidades negativas del carácter; Así dijo alguna vez el Rabino Israel Salanter: “es más fácil aprender el Talmud de memoria que arrancar de raíz una sola cualidad negativa”. Sin embargo no es un camino infranqueable: El Rabino Reuven Dessler;en  Tnuat HaMusar, Volumen V, página 174, escribió: “Al trabajar sobre uno mismo, es fácil desalentarse porque no se ve suficiente progreso. Pero debes seguir intentándolo y no darte por vencido. Cada pequeña mejora es un éxito”

Es importante tener en cuenta que el camino de la autosuperación per sé, es de carácter individual: no se puede generalizar  porque cada persona es diferente, aunque compartieran las mismas metas, esto es algo que está descrito, también, en las obras filosóficas judías; Por ejemplo, Maimónides (Rambam) lo dejó plasmado en su obra, Las Leyes del Comportamiento.

El judaísmo apoya la autosuperación, basada en los textos como Tora, Tanaj, Halajá, haciendo énfasis en el conocimiento y cumplimiento de las mitzvot, porque a través de ellos, somos guiados en el desarrollo personal, en el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, nos aleja del Yétzer HaRá, y lo hace describiendo el proceso como una escalera que nos lleva a conectarnos verdaderamente con dimensiones más elevadas y trascendentes  ( teniendo en cuenta que algunas de las mitzvot tienen el objetivo de inculcar valores espirituales) – Porque, como está escrito, “vamos a imitar los caminos de HaShem” y a la vez, vamos a permanecer anclados en la tierra

El  Pirkei Avot, y un Tratado entero de la Mishná están dedicados al tema de cómo mejorar las cualidades personales y por supuesto, autosuperación a partir de ello.

Al final, todos estos aportes descritos, nos permiten reflexionar sobre las ideas que están en ellos contenidos y también nos dejan analizar de qué manera podemos aplicarlas a la vida. Esta reflexión nos lleva a una introspección, la cual se constituye en una inversión en tiempo y nos permite que podamos llegar a un increíble nivel de desarrollo personal

Escribió Moshe Jaim Luzzato: La regla es que una persona debe inspeccionar todos sus actos y controlar sus caminos para no quedarse con ningún mal hábito o mala cualidad; y obviamente con ninguna transgresión. Entiendo que es necesario que la persona realice un balance diario de sus actos, tal como los prominentes empresarios evalúan constantemente sus negocios para no terminar en ruinas.

La persona debe designar momentos y horas para hacerlo, para que esta deliberación no sea algo esporádico, sino que por el contrario tenga gran consistencia, porque es algo muy efectivo.

La Torá es una herramienta muy efectiva para la autosuperación en el judaísmo: para ayudarnos, a cada uno de nosotros, para que aprendamos a reconocer en qué nivel nos encontramos, como persona y desde el punto de vista espiritual… nos ayuda a revisar cual o cuales cualidades debemos desarrollar o mejorar; nos ayuda a describir cómo es nuestra personalidad y en dónde podemos fracasar con más facilidad..

Si se empieza con la corrección de una cualidad, esto automáticamente será un peldaño en el camino para corregir otras cualidades o defectos, y siempre son muchos sobre los cuales se debe trabajar;  La Torá y su estudio genera la disciplina necesaria para el cumplimiento de la misión a cumplir y ayuda a inculcar cualidades positivas y valores en la persona. y es valiosa porque, a medida que se avanza en su comprensión y análisis, es posible realizar un balance personal diario, en el que se esté evaluando si se están logrando los objetivos materiales y espirituales que nos hemos formulado.  .

La Torá y el judaísmo son entonces compatibles con la autosuperación. ¡Haz de la autosuperación una parte esencial de tu ser!

03 de julio de 2017 – 09 de Tamuz de 5777

PorMax Stroh Kaufman

Bechirat Chofshit

Bechirat Chofshit  (Bejirat Jofshit)

Libertad de Elección

¿Tenemos en el judaísmo Bechirat chofshit Libertad de elección?

Comencemos primero con lo que encontramos en Deuteronomio / Devarim 11:26-29

Mira que pongo delante de vosotros hoy la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Elohim, que yo os ordeno hoy; y la maldición, si no obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, sino que os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, andando en pos de otros dioses que no conocisteis. Y sucederá que cuando el Eterno, tu Dios, te haya introducido en la tierra a dónde vas para poseerla, pondrás a los que van a bendecir al pueblo frente al monte Guerizzim, y a los que van a maldecir, frente al monte Eval

Reé anojí notén lifneijém hayóm berajá uklalá. Et haberajá asher tishmeú el mitzvot Adonai Elohéijem asher anojí metzavé etjém hayóm. Vehakelalá im lo tishmeú el mitzvot Adonai Elohéijem vesartém min hadérej asher anojí metzavé etjém hayóm laléjet ajaréi elohim ajerím asher lo yedatém. Vehayá ki yeviája Adonai Elohéija el haáretz asher atá ba sháma lerishtá venatáta et habrajá al har Gerizím veét haklalá al har Eyvál.

Con las palabras anteriores, cualquiera de nosotros diría: No Hay opciones, estamos frente a una realidad de “blanco o negro” pero, si revisamos conceptos de los grandes estudiosos como el del El Gaón de Vilna, Él explicó que Nuestro Creador siempre nos da opciones diarias, y que depende de nosotros para elegir el bien y rechazar el mal, o podemos elegir el mal y rechazar el bien. La “buena vida” que vivamos, depende de nuestras decisiones en curso, no sobre lo que hemos hecho en el pasado ni tampoco de lo que podamos hacer en el futuro.

También podemos repasar lo que nos enseña Moshé Ben Maimón, RaMBaM o simplemente Maimónides con respecto a la Bechirat Chofshit o libertad de elección, descrita en Hiljot Teshuvá 5:1:

“Cada persona tiene permiso para elegir conducirse a sí misma por el buen camino y convertirse en un justo o para seguir un mal camino y convertirse en un malvado. Esto es lo que está escrito en la Torá: “Y ahora el hombre es como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal” (Bereshit 3:22).

Esto significa que el ser humano es único en la creación en cuanto que a través de su inteligencia puede distinguir entre el bien y el mal y en consecuencia puede elegir actuar de acuerdo con cualquiera de ellos; y no hay nadie que vaya a evitar que lo haga”.

También escribió en Hiljot Teshuvá 5:2

“No creas aquello que piensan los pueblos tontos y muchos judíos ignorantes, respecto a que cuando El Eterno crea a la persona. Él decreta si ella será justa o malvada. No es así. Por el contrario, cada persona tiene la capacidad de elegir convertirse en un justo como Moshé Rabeinu o en un malvado como Yerovam, o sabio o tonto, misericordioso o cruel… y lo mismo con respecto a cualquier otro atributo.

No hay nadie que pueda obligarla, ni ha sido decretado sobre la persona, ni nadie la empuja hacia uno de estos caminos. Más bien es la persona misma a través de su propia inteligencia la que elige el camino que ella desea”

Aunque haya muchos factores en los cuales nuestra voluntad no interviene, como por ejemplo, la familia donde nacemos, espiritualmente hablando, cada uno de nosotros tenemos bechirat chofshit para actuar y elegir nuestro propio destino. La libertad es el medio constitutivo de toda moralidad. Es decir, sólo se puede ser bueno si se puede elegir entre el bien y el mal. Está en la libre elección, todo lo que uno pueda alcanzar. Cada ser humano recibe la libertad para actualizar su propio destino y cada persona (judíos y gentiles), tiene un lugar en el mundo por venir. Nuestra bechirat chofshit es también la libertad que tenemos para hacer del mundo un lugar justo y santo. Nuestro compromiso está dado por ejemplo, con acciones como Veahavta lereiéja Kamója, a amar a los demás como a nosotros mismos, Tzedek, o justicia desde todo punto de vista, guemilut jasadim o actos de amor y bondad, y shalom rodef  o sea, la búsqueda de la paz y la creación de un sociedad más confiable…

Uno de los momentos en que más cuenta nos damos de nuestra Bechirat Chofshit es, cada vez que llegamos a Rosh HaShana, porque es en ese momento que nos damos cuenta cómo hemos utilizado nuestra libertad de elección, para tomar decisiones durante el año inmediatamente anterior: algunas de nuestras escogencias  fueron buenas,  algunas fueron malas; sin embargo, nuestra capacidad de libertad de elección, nos va a permitir, en el próximo año, tener nuevas opciones, aprovechando las lecciones aprendidas de los años anteriores; algunas de ellas igualmente serán buenas, otras serán malas; sin embargo, podemos escoger.

Entonces, si actuamos correctamente, esta Bechirat Chofshit o libertad de elección, es la que nos va a permitir cuidar cada una de las palabras que pronunciamos; nos va a evitar situaciones complicadas en las que el Yetzer Hara pueda tomar la batuta; nos permite rescatar valores que nos van a guiar en nuestra manera de ser, de andar y comportarnos.

Como lo dijo uno de los grandes maestros en el judaísmo, llamado Amram Anidjar “Somos responsables de tres cosas, lo que vemos con nuestros ojos, lo que tomamos con nuestras manos, y adonde nos dirigimos”.

Gracias a lo anterior, cada uno de nosotros es responsables de dichos actos, y no podemos ni debemos escudarnos, ni mucho menos justificarnos, cada vez que hacemos las cosas mal hechas, que el culpable de ello fue el Yetzer Hará”.

Sabiendo que, es la libertad de elección la que nos otorga la oportunidad de vivir de manera productiva cada día, permitiéndonos alcanzar la grandeza, y del mismo modo asumir plena responsabilidad por nuestros actos, quiera el Todopoderoso que podamos ocupar nuestros pensamientos en el estudio de la Torá, porque “Los estudiantes de la Torá aumentan la paz del mundo” y con ello, nuestra Bechirat Chofsit, nos guíe por el sendero de HaShem, para recibir la bendición que tiene para cada uno de nosotros.

 

 

27 de octubre de 2014 – 03 de Jeshvan 5775

 

PorMax Stroh Kaufman

Hitbodedut o el aislamiento para hablar con El Eterno

Hitbodedut

Personas no judías, muy queridas han escrito a nuestro correo con la inquietud de saber si en el judaísmo existe algún momento especial en el cual pueda haber una especie de “retiro espiritual” que permita un momento de conexión con El Eterno, que ellos comúnmente llaman “vigilias”

Nuestra respuesta a dicha inquietud se conoce con el nombre de Hitbodedut.

Personalmente quisiéramos aclarar con un par de ejemplos, en el cual Jesús (Yeshu- Yeshúa), hace varios “reclamos:” por ejemplo, ¡Abba, láma sabactáni!  Otro de estos ejemplos, es el momento en el cual Jesus, Yeshu o Yeshúa despierta a sus discípulos y los estimula a continuar con sus oraciones, y un tercer momento, se presenta cuando se refiere a “retirarse a sus oraciones” en la mitad de la noche…

Veamos un par de citas de dichos textos:

– Pero tú cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a Tu padre que está en secreto. Porque Tu Padre ve lo que está en secreto y él te recompensará.

– “Cuando estén orando, no sean prolijos, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo. ”

Esto es conocido en el judaísmo como Hitbodedut…

Entendemos como Hitbodedut , el momento más elevado de ser humano, en el cual  eleva sus oraciones: es un momento en el cual el hombre debe fijar una hora o más, de cada uno de sus días, para aislarse en una habitación o en el campo, para hablar con el Todopoderoso.

Su estructura, como la conocemos hoy en día, se le debe al rabino Najman de Breslev, pero es mucho más antigua que eso,

Nos enseñan nuestros sabios que el rey David ya ha elogiado al proceso de Hitbodedut cuando dijo (Tehilim 55, 7-8):

“¿Quién me diera las alas de una paloma para que yo pudiera volar y vivir lejos y se encuentran en el desierto para siempre, Selah.”

Durante esos momentos, el hombre debe transmitir todo lo que tiene guardado en su corazón, mediante palabras de súplica y gracia, en su propio idioma, en su propio lenguaje, para que las palabras fluyan con mayor facilidad.

Esto debe hacerse, de preferencia, en voz alta, como si se estuviera hablando con un amigo.

Ese momento de encuentro con El Eterno,

Es para desarrollar una relación especial con el Todopoderoso, en el  que expresamos nuestro anhelo de tener una relación llena de gozo, y en la que se procura demostrar nuestro amor, admiración por lo que Él es y lo que Él hace.

Podríamos pensar de que no existe ningún protocolo para estar en conexión directa con Nuestro Creador, pero si se hace una comparación con el momento en que vamos a tener una entrevista personal con alguien importante: allí hay una fase en la que se “rompe el hielo” y otro momento en el cual se habla de aspectos generales y, por último, cuando  “se llega al tema central” y, es por ello que podemos dividirlo en etapas:

La primera de ellas, se encarga de dedicar unos minutos de alabanza a todo lo grande y maravilloso que es El eterno y todo lo que hace por nosotros.

La segunda de ellas, en la que confesamos nuestras transgresiones  y errores, definimos el arrepentimiento  por el pasado y hacemos un compromiso porque, de este momento en adelante estaremos con todas nuestras mejores intenciones y toda nuestra voluntad para no repetir estas  transgresiones: suplicamos por el apoyo que El Eterno nos va a dar para que cumplamos con nuestro propósito.

La tercera, es la que se encarga de pedir al Todopoderoso para que esté siempre proporcionándonos su guía y asistencia tanto en forma espiritual, como material.

Podríamos hablar de una cuarta fase en la cual no hay que preocuparse por el tiempo, es decir, por ejemplo, si la conversación demora cinco minutos: por ser una práctica diaria, se perfecciona con el tiempo y puede llegar a ser hasta de varias horas.

Uno de los aspectos sobre los cuales el Rabino Najman escribió acerca de la hitbodedut es el siguiente hecho: dice que cada uno de nosotros debe orar por todo.

Si la ropa se rompe y tiene que ser reemplazada, ruegue al Eterno que le supla por una nueva.

Hay que hacer esto para todo.

Hay que hacer un hábito de orar por todo lo que se necesita, sin importar si es grande o es pequeño.

Las oraciones principales deben ser los fundamentos para que El Todopoderoso nos ayude en nuestra devoción y que podamos ser dignos de acercarnos a él.

Sin embargo, también debemos orar, incluso para cosas triviales. HaShem nos da la comida, la ropa y todo lo necesario, aunque no se lo estemos reclamando.

En esa fase podríamos ser comparados con un animal cualquiera, porque HaShem se encarga de dar, a cada ser vivo, su pan.

Solamente, a través de la oración, es que nuestro estilo de vida deja de ser como la de las bestias del campo.

Para que un hombre pueda obtener todas las necesidades de la vida, El Eterno se las concede sólo a través de la oración.

Para describir el poder del Hitbodedut existe una leyenda parcialmente descrita en el Talmud, que cuenta acerca de un rey, Hiskiahu, quien era un Rey Tzadik, un rey piadoso que había realizado una campaña de educación a toda la nación judía.

Se dedicó exclusivamente para formar a los niños en el camino del bien, de la ética, de la moral, de las tradiciones.

Su hijo, Menashé,  al tomar el trono que dejó su padre, se convirtió en la antítesis de lo que él había sido.

Durante 50 años, pecó e hizo pecar al pueblo sin que quedara rastros de lo que su padre había sembrado; no se permitía la tradición, la ética, la moral.

En una oportunidad a Menashé, en una de sus guerras, lo tomaron prisionero los enemigos, y por su maldad, ellos, se quisieron vengarse de lo que él había realizado.

Lo colocaron en una especie de olla gigante; esta olla era como un colador, tenía orificios en su base, y estaba apoyada sobre una enorme fogata y empezaron a calentarla: en un principio, como el fuego no penetraba tanto,  Menashé no sufría del calor ni de las quemaduras.

Sin embargo, llegó un momento en el que empezó a sufrir tanto, que empezó a invocar a todos los dioses existentes, para que lo salvaran: como nada sucedió, empezó a invocar al Todopoderoso, el Elohim de Israel.

Los ángeles obstruyeron todos los caminos por los cuales son conducidos los rezos al cielo.

Todos los ángeles del universo se pusieron de acuerdo en cerrar en ese momento todos los senderos de los rezos y no permitir que penetre en el cielo ningún rezo de ningún ser humano que pudiera interceder por Menashé .

A pesar de todos estos esfuerzos, El Eterno creó un sendero nuevo en ese momento que los ángeles no lo conocían; y la tefilá (oración) de Menashé entró en ese sendero y llegó hasta Él.

Teniendo en cuenta que, durante 50 años pecó e hizo pecar al pueblo, su kavaná (intención), su hitbodedut (plegaria a solas), permitió un camino de Teshuvá (retorno) hacia el  bien, orientado por el Yétzer haTov (el buen instinto),  y HaShem lo acepta.

Cuenta que el milagro hizo que la olla con los orificios, empezara a flotar, volar, y aterrizara en el jardín de su palacio.

A partir de ese momento, volvió al buen camino y empezó a tratar de remediar los errores que había cometido.

El hitbodedut ayuda a eliminar las frustraciones que surgen de la presión de las emociones, sin tener dónde descargarlas.

HaShem está siempre íntimamente cerca, pues Él reside en nuestro corazón dentro de nuestro espacio vacío; como tenemos un mandamiento en la Torá, Deuteronomio / Devarim11:33 que dice:

”Servid a Adonai con todo vuestro corazón,” tendremos la seguridad que El Eterno siempre escucha.

Entonces, el hitbodedut, que podemos llamar como el lado dulce de comunicarse con El Eterno, para agradecerle, es como tener dinero: es fácil acostumbrarse a el.

Pruébalo, que te va a gustar.

 

 

 

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de Septiembre de 2011 – 26 de Elul de 5771

 

Articulo con derechos reservados de autoría intelectual © para el grupo editorial de www.321judaísmo.com pero con posibilidad de ser copiado y distribuido de cualquier forma, sea electrónica o mecánica, siempre y cuando se cumpla con una serie de condiciones básicas: la primera que sea para uso personal y no con finalidad lucrativa y, la segunda, que no se alteren ni se modifiquen las bendiciones ni mucho menos la palabra de la Torá: la tercera, se pide que se cite a la fuente, en cada una de las distribuciones que se le haga a este material, y la cuarta es que, si el texto impreso se daña, no lo destruya: entiérrelo, contribuyendo también con el medio ambiente.

 

PorPublicaciones

Hablando de ayunos… La dieta de la emuná

Entre ayunos y dietas, la dieta de la Emuná

Solemos encontrarnos, todos los días, con diferentes tipos de dietas: unas que están de moda, otras que ya pasaron por sus “cinco minutos de fama”, pero todos los días estamos buscando alguna que se acomode a nosotros y lo que encontramos es que algunas de ellas hacen más mal que bien, o también suele resultar que su funcionamiento es, por poco tiempo…

La mayoría de nosotros nunca nos concentramos en lo que realmente significa una comida sana: solemos decir frases como las que, yo nunca desayuno, no me gusta el sabor del café; tampoco fumo ni bebo alcohol; apenas si hago comida frita… y, gracias a ello, solemos creer que somos una persona bastante sana.

Y cuando empezamos a hacer un “inventario” de las cosas que utilizamos, solemos decir que uso solamente aceite de oliva súper-sano para todas las comidas; que dejamos de usar la harina blanca y estamos utilizando solamente harina de trigo integral. Podemos asegurar y jurar que hace una eternidad que no compramos una botella de bebida Cola en ninguno de sus nombres ni presentaciones; que en nuestra alimentación ya no incluimos el “monosodium glutamate” y que no usamos margarina.

También podríamos asegurar que ya no comemos hamburguesas todos los días y que usamos la sal, con moderación, y con ello hemos garantizado una alimentación sana, pero llega un momento de nuestras vidas en la cual, una enfermedad en nosotros (Has ve Shalom1) o una persona muy allegada,(infarto, diabetes, falla renal, enfermedad cerebro vascular) nos hace caer en cuenta que lo que estábamos haciendo era únicamente la mitad de la ecuación: dicha mitad la llamaremos los Preceptos alimenticios Negativos – “lo taasé”.

En ese momento nos damos cuenta que lo que estábamos haciendo, era tratar de evitar un montón de los problemas crónicos de salud que afectan a los que verdaderamente comen basura, como por ejemplo, la obesidad, los problemas de piel, las jaquecas y todas las otras consecuencias del consumo de ciertas sustancias y productos químicos… pero aún no somos exactamente lo que se dice “una persona sana”.

Es entonces ese momento que HaShem nos envía un llamada de atención para que dejemos de ser tan complacientes con una dieta que realmente no nos va a brindar ningún beneficio y empecemos a preocuparnos porque la buena comida, y la buena nutrición, si es, en verdad un tema importante, como cualquiera de los otros preceptos y mandamientos.

Vemos entonces que es el momento de empezar a observar la otra mitad de la ecuación, o sea, los “preceptos alimenticios positivos”.

Todos sabemos cuáles son esos preceptos: beber más agua; comer un montón de frutas y verduras, incluyendo brotes de todo tipo de semillas; comer a horas fijas del día, etc.

Una vez que empecé a cumplir con las dos partes de la ecuación de la “comida sana”, Es muy probable que vamos a sentirnos mucho mejor, después de empezar a guiar nuestra alimentación con los principios positivos.

Al principio, es muy probable que quienes nos rodean vayan a generar muchos comentarios y preguntas acerca de lo que estamos haciendo y, vamos a notar también, “resistencia” de los escépticos que no pensaban que comer semillas, espinaca y repollo fermentado y evitar el azúcar y la cafeína y el chocolate lo más posible eran cosas tan importantes…

Va a llegar un momento en el cual, después de iniciar los preceptos positivos de la alimentación en los cuales nos vamos a dar cuenta de que todas estas cosas sí hacen una gran diferencia, después de todo…

Ese momento, en que llegamos a experimentar lo que realmente se puede denominar como la comida sana (o llamémosla “salud física”), ella es en cierta forma un calco de la experiencia con la religión que tienen tantas personas (o “salud espiritual”).

Como dijimos al principio, hay tantas dietas dando vueltas por ahí; dietas que no funcionan o que hacen más mal que bien o que funcionan pero solamente por poco tiempo.

 

Entonces ¿qué pasa? La gente se queda muy desilusionada con toda esta charlatanería y decide que es mejor seguir tirando y seguir haciendo lo mismo que hacían antes que engancharse con la “Dieta de Atkins”, o la “Dieta de South Beach” o la “Dieta del Pomelo”…

Desde el punto de vista espiritual, hay tantas “religiones de moda” dando vueltas… Todas, excepto una, han demostrado ser ineficientes o causan más mal que bien o funcionan en forma superficial y limitada.

Entonces la gente con cerebro se da por vencida, porque piensa: “Yo no asalto a abuelas por la calle para robarles el collar de oro ni le soy infiel a mi esposa; tampoco robo… Es suficiente con eso”.

Ésos son los “preceptos negativos espirituales”, pero como vimos que ocurre con la comida y la salud física, eso es sólo la mitad de la ecuación y simplemente no basta para mantener la salud espiritual en buen estado a largo plazo.

 

El Judaísmo es de origen Divino; los 613 preceptos fueron diseñados por El Todopoderoso, para que gozáramos de la mejor salud espiritual posible, es decir, para que estuviéramos contentos, despreocupados, sonrientes, agradecidos, optimistas y calmos.

Cada Precepto opera sobre una parte diferente del alma, pero si uno quiere mantener su alma en las mejores condiciones, el alimento espiritual más importante es el que podemos obtener a través de una relación directa con El Creador, en la cual dedicamos un espacio exclusivo para ello: un espacio de solo comunicación y agradecimiento por todo lo que tenemos que se lo vamos a dedicar al Todopoderoso.

Ese tipo de oración dedicada, que requiere de tiempo, concentración y esfuerzo personal, algunos lo han denominado como Hitbodedút: esta situación especial, que nos la enseñan nuestros sabios en todas las formas, podemos compararla con un equivalente espiritual que nos puede producir, por ejemplo una mezcla de repollo fermentado con jugo de zanahorias, alfalfa y del pan integral y remolachas: todo en una sola “píldora”.

La persona que habla con El Eterno en forma fija desarrolla, a través de dicha herramienta de comunicación personal con el Eterno, una gran Emuná, la cual es la más poderosa garantía de salud espiritual (y física…).

En el mundo vamos a encontrarnos con muchos escépticos dando vueltas por todos lados… entre ellos, algunos que nos van a decir que la Hitbodedút2 y sus enseñanzas, no logran todo lo que se dice que logran.

Te dicen que la mayoría de la gente se las arregla lo más bien sin las herramientas espirituales que hemos mencionado previamente (así como la gente que come golosinas y papas fritas se las arreglan lo más bien… hasta el infarto, Has veShalóm, o el primer diagnóstico de Diabetes…).

Pero ¿saben qué? Los escépticos en realidad no saben de lo que están hablando.

Ellos nunca hicieron el intento y si lo hicieron, duró una semana o dos y entonces se dieron por vencidos.

Con el tema de la comida sana nos podemos dar cuenta de qué es lo que se oculta tras todo el escepticismo: es demasiado costoso el cambiar.

Cambiar los hábitos que uno ha adquirido con el correr de los tiempos, es muy difícil, incluso cuando uno sabe que esos hábitos literalmente lo están matando.

 

De hecho, resulta prácticamente imposible cambiar, porque la verdad es que no estamos en control de nosotros mismos. La que tiene control sobre nosotros es la Mala Inclinación (el Yétzer HaRá). Y eso da miedo…

La mayoría de las personas saben que es muy difícil lograr controlarse a sí mismas.

Quieren controlarse, pero es, tal vez, demasiado complicado, y requiere de demasiado esfuerzo…

Tienen tantos deseos de ser flacos, pero no logran aguantar la dieta por muy corto tiempo, quizás no más que un par de semanas.

 

Lo mismo ocurre en el ámbito espiritual -eso es, a menos que le pidas a Adonai que te ayude.

Ésa es la única forma de adherirnos al programa. Todos los días, cuando terminemos la hora de Hitbodedút, debemos pedirla a Él que nos ayude a volver a hacer Hitbodedút al día siguiente.

¡Y Él nos va a ayudar! ¡Es seguir que sí!

Esto va a suceder cuando separemos un lapso de nuestro tiempo en nuestra agenda tan atareada para estar a solas con nuestro Creador, que nos permita abrirle nuestro corazón y lleguemos a pedirle orientación y perdón y que logremos poder compartir nuestros problemas con Él, uniéndonos con el Todopoderoso, para lograr que Él forme parte de nuestra vida diaria.

 

Lo espiritual siempre refleja lo material. Aquello que se nos interpone en el camino cuando queremos comer comida sana es lo mismo que se nos interpone en el camino cuando queremos acercarnos a Adonai.

La sociedad de hoy en día es tan poco sana y está formando tantos “enfermos” que casi perdemos la esperanza. Pero uno de los rabinos de los últimos doscientos años, nos ha logrado enseñar que no debe existir la desesperación en el mundo.

 

Que existe una cura para todo lo que nos duele, tanto en el alma como en el cuerpo y esa cura si existe y hay que aprender a usarla, tener paciencia y los resultados saltarán a la vista. Su principal nombre, EMUNÁ.

El cuerpo no se vuelve sano de la noche a la mañana. El alma tampoco.

Lleva tiempo, esfuerzo, perseverancia y por sobre todo, claridad mental para saber adónde estás yendo con tus decisiones.

 

También encontramos el término HITBODEDUT, como la conversación privada con el Creador que la compone cada uno en un momento específico, es mucho más seguro y efectivo. (Likuté Moharán 2-97)

Si optamos por comer hamburguesas o fumar un paquete de cigarrillos por día, tarde o temprano vamos a pagar un precio, tal vez muy alto. Lo mismo ocurre con el alma.

Podemos ignorar las necesidades del alma durante años enteros, pero tarde o temprano, pagamos el precio: con tristeza, con depresión, con enojos incontrolables, con constante preocupación y ansiedad, con reacciones viscerales que asustan a los que más amamos.

No es fácil cambiar.

Pregúntenle a cualquier adicto a la televisión que fue por primera vez a hacer jogging; pregúntenle a cualquier adicto a los McDonald’s que de repente tuvo que empezar a comer ensalada.

¡Pero el cambio SÍ es posible!

Imaginémonos en esta situación: estamos contentos. Imaginémonos en completa calma, rodeados por las personas que nos aman y a las que amamos.

Procuremos mantener esa imagen en nuestras mentes y pongámonos el traje de gimnasia espiritual.

Llegó la hora de darnos un adecuado entrenamiento, con la dieta de la Emuná, ya que sin ella, carecemos de fuerzas para luchar, para convivir, para conseguir lo que deseamos.

 

Artículo terminado de elaborar el 23 de julio de 2011 – 21 de Tamuz de 5771

 

1 Expresión utilizada en el ámbito religioso para tratar de significar que “No nos ocurra a nosotros” o que “Adonai no lo quiera”

2 Hitbodedút o Agradecimiento al Eterno, es un placer exquisito, al punto en que el Rabino Najmán nos dice que es el componente más importante del deleite concedido en el Mundo que Viene. Él nos enseña que cuanto más reconoces y eres consciente de Adonai, más cercana es tu relación con Él.”

MATERIAL ELABORADO POR GRUPO EDITORIAL 321JUDAISMO.COM

TIENE DERECHOS RESERVADOS DE AUTORÍA INTELECTUAL PERO SE PERMITE SU LIBRE DISTRIBUCIÓN POR CUALQUIER MEDIO FÍSICO Y/O ELECTRÓNICO, BAJO LAS SIGUIENTES CONSIDERACIONES:

1.- NO DEBE SER UTILIZADO CON FINES LUCRATIVOS

2.- NO DEBE SER DESTRUIDO SI SE DAÑA EL MATERIAL, SINO ENETRRADO, POR CUESTIONES HALAJICAS Y DE CONSERVACION DEL MEDIO AMBIENTE.

3.- NO DEBE MODIFICARSE SU CONTENIDO PUESTO QUE LLEVA PALABRA QUE MERECE EL DEBIDO RESPETO POR SALIR DE LA FUENTE DEL TANAJ Y SUS LIBROS COMPLENTARIOS