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PorMax Stroh Kaufman

Humildad

HUMILDAD

En la parasha Behaalotja se habla de Moshe como la persona con mayor humildad…

Lo describe con las siguientes palabras:

Más Moisés era muy humilde (modesto), más que todo hombre que hay sobre la faz de la tierra” (12 :3).

La Biblia, el Talmud, los grandes sabios del judaísmo, han apreciado siempre el valor de la humildad, porque es algo muy difícil de manejar, para nosotros, como seres humanos

Cuenta una leyenda jasídica que el Rabino Yonatán Aibeshitz tenía por costumbre buscar entre todos los que se encontraban en la sinagoga durante las plegarias de Yom Kipur, a alguna persona que demostrara ser lo más auténtico posible.

Cuando encontró a uno que entre sus oraciones decía: “vasija de barro soy ante Ti en vida y con mayor razón así seré en la muerte”.

Entonces el rabino pensó que este sería una persona con humildad extrema.

La misma leyenda dice que cuando llegó la hora de la lectura de la Torá llamaron a otro judío antes que al “humilde” para que subiera a la lectura.

Este hombre protestó de una manera que no demostraba ningún tipo de humildad sino egoísmo y egocentrismo.

El rabino le preguntó;: ¿Cómo es posible que manifestara usted una humildad extrema y ahora demuestre lo contrario, buscando ser exaltado con honores?

El hombre contestó “En mis oraciones hablo con HaShem. ¡Aquí en la tierra soy más importante que muchos!

En la Torá que dice?

El Profeta Yirmiyahu/Jeremías se expresó de la siguiente manera:

Así dice el Eterno: Que el sabio no se gloríe de su sabiduría, que el fuerte no se gloríe de su fuerza ni el rico se gloríe de su riqueza.

Quien se gloría, que se gloríe de esto: de comprender y de conocerme.

Porque Yo Soy el Eterno que obra con compasión, justicia y rectitud en la tierra” (9:22-23).

Entonces, ¿Por qué la actitud de muchos tan egocéntrica y soberbia?

Porque así es la naturaleza humana… porque son muchas las preocupaciones que influyen sobre nuestro carácter, nos crean inseguridad o nos hacen sentir menos que los demás.

Y por ello actuamos con arrogancia, soberbia y muchas cosas más.

Qué es y qué no es humildad?

Pero humildad no significa “dejarse atropellar”

La humildad, por ejemplo, es la que nos permite admitir y reconocer los errores.

Ser humilde no significa que nuestra autovaloración esté disminuida. No hay que confundir los conceptos de avinut (humildad), con shiflut (autodegradación)

También nos permite explotar nuestros talentos, conocimientos, habilidades, destrezas, sin esperar, a cambio, recompensa personal.

Quien es humilde sabe agradecerle a HaShem por haberle otorgado todos aquellos regalos que le proporcionó, y no se alegra por ellos.

La persona humilde es aquella que no depende de la opinión de los demás, y pone su ego a un lado, si lo necesita, para hacer constantemente lo que es correcto.

Una persona humilde adecuada será querida y respetada por los demás, como consecuencia de esta virtud.

Y de nuestros sabios, ¿Qué encontramos?

Rambam (Maimónides) tiene una sentencia particular al respecto:

La humildad, esta pura cualidad, es la más sublime de todas las virtudes admirables“.

Y también la tiene Najmánides:

¿De qué debería estar orgulloso el hombre? Si posee riqueza, es HaShem quien lo ha hecho prosperar.

A HaShem pertenece el honor, entonces¿ De que te honras?

¿Sabes que el Eterno puede despojarte de la sabiduría que tienes, en cualquier momento?  Y te enorgulleces de tu sabiduría?

Todos los seres humanos estarán siempre en igualdad de condiciones, en frente de su Creador

Y todo el pueblo judío también debería ser humilde…

O sino, ¿Por qué la Torá fue entregada en el desierto?

Excesiva humildad tampoco es el camino correcto: Dijo el Rabino Najman de Breslev, cuando los justos se ven a sí mismos demasiado pequeños, fracasan en hacer todo lo que podrían llegar a hacer para acercar la redención.

Equilibrio es la palabra correcta

¿Cómo lograrlo? – Diez preguntas.

1.- Mide todas tus palabras y procura que sean pronunciadas suavemente… considera a todos los demás más grandes que tú…incluye all a toda persona que podría ser la más pequeña e insignificante de las que hayas conocido.

2.- Aprende a relacionarte con todos por igual… dándole la importancia que se merecen

3.- Controla tu enojo… este sólo te conduce hacia la soberbia.

Rambam fue uno de los que apoyó esta teoría diciendo:

“Asegúrate de que todas tus palabras sean dichas con un tono amable. Mantén tu cabeza gacha. Dirige tus ojos hacia la tierra y tu corazón elévalo hacia el cielo, cuando hables, no mires a nadie con desprecio”

Lo anterior, te dará humildad y tranquilidad espiritual y asimismo te salvará del enojo, lo cual es capaz de llevarnos a cosas nefastas.

4.- Valora cada oportunidad, tal como lo describe el  Rabino Zelig Pliskin en su libro Begin Again Now,

– Deja que la vida te enseñe a ser humilde. “Si alguien no te hable con respeto: “Ésta es una oportunidad para ganar humildad”.

Cuando no hagas las cosas tan bien como se esperaba: “Ésta es una oportunidad para ganar humildad”.

En el momento en que tomes conciencia de alguna debilidad o error: “Ésta es una oportunidad para ganar humildad”

5.- Dijo Rabino Zundel Salant: Que no te importe si eres pequeño a los ojos de tus semejantes y no te prestan atención, que no caiga tu rostro, pues también las estrellas se parecen a tí.

Y así como las estrellas son soles inmensos. por más que desde lejos se ven solamente como puntos diminutos, así también el ser humano puede ser espiritualmente gigantes, por más que a los ojos de los demás sea visto como pequeño.

6.- Desarrolla un Ain tov (Un buen ojo)  que va a ser la base de tu crecimiento y desarrollo espiritual: te permite ver bien a los demás y conocer sus valores.

7.- Aprende a quererte y valorarte más. Ten más confianza en tus capacidades, porque has sido creado a imagen y semejanza de HaShem (Tzelem Elohim).

8.- Aprende de las críticas.  En el 2014 el Harvard Business Review publicó los resultados de una encuesta que mostró que “Los mejores líderes son líderes humildes.”

9.- Aprende a decir la verdad… Dijo el Baal Shem Tov: La humildad es la fuerza de la verdad.

Porque, al final y al cabo, toda mentira o engaño – tarde o temprano- está destinada indefectiblemente a fracasar (pues a Hashem definitivamente que nunca lo podremos engañar),

10.- Recuerda ser agradecido (Hakarat hatov) : Esto es mucho más que decir “gracias” cada vez que nos hacen un favor, porque detrás del agradecimiento a las personas hay un reconocimiento a HaShem, como principal benefactor.

¿Conclusiones?

Lo mejor que podemos hacer es doblegar a nuestro orgullo aceptando las verdades espirituales simples y sencillas que nos enseñan la Torá y nuestro Judaísmo.

Recuerda: “Considera estos tres aspectos y no caerás en las garras del pecado. Ten conciencia de dónde vienes, hacia dónde te diriges y ante Quien estarás destinado a ser juzgado y llamado a rendir cuenta de tus actos” .

 

También recuerda esto siempre:  las personas humildes son una compañía agradable y se ganan el verdadero y continuo respeto de los demás.

 

30 de mayo de 2018 – 15 de Sivan de 5778

Redactado, recopilado, editado y/o adaptado para 321judaismo.com