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La prostitución y la Torá – Segunda Parte

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La prostitución y la Torá – Segunda Parte

La prostitución y la Torá – Segunda Parte

Sobre la prostitución y la Torá, hace algún tiempo atrás, habíamos revisado el tema.

Ahora nuestro interés es continuar y hacer un análisis de la Kedesha, Quedesha o Prostitución sagrada.

Kedesha o prostitución sagrada.

Iniciemos con la cita de la Torá: la encontramos en Devarim / Deuteronomio 23:18 diciendo así:

No ha de haber destinada a la prostitución entre las hijas de Israel; ni habrá destinado a pederastia entre los hijos de Israel.

Lo tiheyá kdeshá mibenot Israel velo yiyé kadésh mibenéi Israel.

También podemos citar a Levítico / Vayicrá 19:29 que dice:

No profanarás a tu hija haciendo que se prostituya; no sea que la tierra se entregue a la fornicación, y se llene la tierra de pensamientos lascivos.

Al tejalél et bitjá lehaznotá veló tizné haáretz umalá haáretz zimá.

Sin embargo, en la historia (torá) encontramos a Tamar, quien fue nombrada por Yehuda, con el término de kedeshá

Bereshit 38:21: Y preguntó a los hombres de aquel lugar diciendo: ¿Dónde está aquella consagrada que estaba a la vista junto al camino? Mas ellos dijeron: No ha estado aquí ninguna consagrada.

Vayishál et anshéi mekomá lemor ayé hakdesha hi vaEináim al hadaréj vayomerú lo hayetá vazé kedeshá.

Esta palabra, tiene en su origen, la raíz K,D;SH de donde se origina la palabra kadesh o kodesh que se relaciona con las siguientes inflexiones: santo, santidad, consagrado, separación, y que puede aplicarse a los atributos divinos

Cuando se refiere a un hombre o una mujer, involucra a los practicantes de la prostitución y eran personas que, a menudo, desempeñaban un papel importante en la adoración oficial del templo.

Esto sucedía y era muy común en el Antiguo Medio Oriente y sus culturas, en ocasiones más como rito a la fertilidad, que al mismo oficio.

Era una práctica tan importante y tan embebida en la cultura que, en los templos fenicios, las mujeres se prostituían por el servicio de la religión, creyendo que con esta conducta ganaban muchos puntos a su favor.

«Era una ley de los amorreos: que la que estaba a punto de casarse debía sentarse en fornicación siete días junto a la puerta del templo».

En la antigua Armenia, las familias más nobles dedicaron a sus hijas al servicio de la diosa Anaitis en su templo de Acilisena, donde las doncellas actuaron como prostitutas durante mucho tiempo antes de que fueran entregadas en matrimonio.

Nadie tenía escrúpulos en tomar a una de estas chicas, para hacerla su mujer, cuando terminaba su período de servicio.

Podemos traer a colación una diosa, que ha recibido varios nombres a lo largo de la historia de la humanidad y su impacto en diferentes civilizaciones, como Quedesha, Quetesh,  Shamhat, Ashera, Astarte, Anat, Afrodita, Nin-Gin Cibeles,La Diosa León etc. para explicar su referencia en la Torá, con el asunto de Tamar.

Ella, está representada por una mujer, desnuda, ubicada encima de un león (en ocasiones un leopardo) y puede tener en sus manos, flechas, o una serpiente, flores de loto, y otros símbolos más.

Aunque ha sido muy discutido por los historiadores modernos, se describe que Herodoto, a su vez un historiador griego, dijo que todas las mujeres babilónicas tenían que asistir al templo de Ishtar / Inanna para tener sexo con cualquier hombre que se lo pidiera.

Una vez que realizaba este ritual, el visitante masculino le daba dinero para que fuera donado al templo.

En referencias a la prostitución sagrada, hay referencias no comprobadas, donde la ciudad de Corinto, por ser un centro de comercio marítimo, con cientos de barcos atracados en sus muelles.

Las trabajadoras sexuales, iban allí para que quien quisiera disfrutar de sus servicios, lo podía hacer, con una aparente y posible compensación económica hacia los templos locales.

Hemos anotado casi que todas las referencias de Kedesha son hacia las mujeres, pero también hay que evidenciar que existen los “prostitutos” los cuales se conocen como Kedesh o Kadesh, cuya práctica fue, no tanto prohibida en la Torá, como si la de llevar los dividendos de este oficio hacia el Templo.

Quizás el último evento de prostitución en la Torá está en el libro de Ezequiel / Yejezkel, Capítulo 23 donde relaciona a dos mujeres llamadas “despectivamente” Oholá (En su tienda) y Oholiba (Mi tienda está en ella)

El Nuevo Testamento, no se salva de mencionar una trabajadora sexual: Ella era Maria Magdalena:

Alguna de las representaciones gráficas que se le han hecho a ella, implica una imagen en la que se encuentra sosteniendo el frasco de alabastro y llevando alrededor de su cintura lo que se conoce como la «Faja de Isis» o el nudo de Isis que usaban las sacerdotisas de Isis. (Prostitución sagrada)

Se asocia por algunos historiadores, legistas y teólogos, que las mujeres viajaban con Jesús, las cuales eran vistas en público y asistían a las comidas sin ningún apego a un varón o hogar específico, generaron un comportamiento muy sospechoso para las mujeres de cualquier posición social, teniendo en cuenta que “debían estar en sus hogares”.

En nuestro caso, el embarazo de Tamar es visto como una prueba de prostitución: Sale en busca de sustento económico por su situación familiar, y la reacción inmediata de Yehudá es que debería ser quemada.

El no muestra vacilación alguna con tal de castigar a una prostituta, en un principio, sin saber que él mismo fue la causa directa de la participación de Tamar en ella.

A pesar de la conducta de Yehuda, el Talmud ofrece mensajes contradictorios sobre la prostitución.

Al final, Yehuda recapacitó, como cada uno de nosotros debe hacerlo, porque podemos, y debemos, mirar a quienes juzgamos y cómo lo hacemos, para encontrar una manera de decir «tienen más razón que yo».

La Torá es muy parca después en describirnos qué sucedió con los hijos de Tamar, producto de esta relación.

¿Qué dice entonces el Talmud?

Un texto en el Talmud, sobre prostitución y la visita frecuente a las trabajadoras sexuales, por parte de los hombres judíos da una cierta autorización o permiso porque  «Mejor que un hombre secretamente transgreda y no profana públicamente el nombre de HaShem para que nadie aprenda de sus acciones»

También está escrito: «Si un hombre ve que su [maldad] la inclinación [yetzer o urgencia] lo abruma, debe ir a un lugar donde se lo desconoce, usar ropa negra y cubrirse de negro, y hacer lo que su corazón desea, para que no profane públicamente El nombre de Hashem «(Kiddushin 40a).

Esta práctica texto ha sido utilizada como una excusa para que los hombres judíos observantes de la religión frecuentan a las prostitutas, para que eviten la masturbación y el desperdicio de semen, como semillas de vida..

Es un tema muy complejo… lo mejor es actuar como Yehuda al final. Aprender a juzgar correctamente, después de haber escuchado todas las versiones posibles, y actuar adecuadamente, en nuestro caso específico, de la prostitución en la Torá y el judaísmo.

 

21 de noviembre de 2017 -03 de Kislev de 5778

Redactado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

 

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3 comentarios

    1. Cordial saludo Bulmaro. Mil gracias por tu comentario. Me llena de satisfacción. De verdad,mil gracias y espero que lo disfrutes. Como veo que te gusta el judaísmo, en la página,por supuesto, hay muchos mas temas que puedes indagar.Te invito también a ver los vídeos que con una muy sencilla técnica de grabación, están empezando a aparecer en YouTube, si quieres algo diferente a la sola lectura.

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