MARIHUANA Y JUDAISMO – quinta y última parte.

Marihuana y Judaismo

MARIHUANA Y JUDAISMO – quinta y última parte.

Una de las mentes actuales más brillantes respecto a la Halajá, quien vivió a finales del siglo 20, es el Rabí Moshé Feinstein, quien fue el jefe de la Asociación Ortodoxa de Científicos Judíos, escribió muchos artículos sobre ética médica judía entre los cuales está la muerte cerebral y el trasplante cardiaco, con una decisión controvertida por muchas autoridades acerca de no prohibir fumar cigarrillo,

Escribió un comentario relacionado con el consumo de la marihuana:

Lo compara con el hecho del “Ben sorer umoré” que puede ser traducido como “hijo rebelde”.

¿Qué relación tiene esto?

Ben sorer Umoré es un joven que roba la carne y el vino de su padre para aprovecharse de ello.

La Torá pide la pena de muerte en tal caso.

Porque en este caso el hijo es adicto a los placeres físicos, en última instancia, el Ben Sorer umoré hará cualquier cosa para mantener a su hábito, incluso podría llegar a robar y matar.

Continua afirmando el rabino Fenstein;

Lo mismo puede decirse de las drogas.

Las personas que consumen drogas suelen adquirir un comportamiento el cual hará que, para mantener su hábito, se desarrolle una fuerte dependencia física y / o  psicológica.

Hay respuestas también como las del Licenciado Yehuda Ribco en su página de Internet en la que dice:

“¿cuántos mandamientos se quiebran al usar drogas blandas?

Permítame un sólo ejemplo, entre infinidad: si los padres niegan al hijo el consumo de Marihuana, y sin embargo éste la fuma,

¿acaso no está violentando el precepto de honrar a los padres?
Una vez esclavos de las drogas, los tormentos y dolores suelen ser negados; o se fantasea con estar en control de la situación, siendo que en verdad el control lo está ejerciendo la droga, y su enfermiza influencia invade de a poco todas las áreas del ser.”

Otra respuesta que tiene el judaísmo para ayudar a disminuir la tendencia al consumo de las drogas sicoativas, está apoyada a través de las enseñanzas de la Torá Oral, que contiene gran cantidad de parábolas y de leyendas:

una de ellas, es  el ejemplo que nos deja  el relato de lo que el Rabino Mendel Futterfas:

él fue capturado y llevado como prisionero a un campamento en Siberia, por el solo hecho de brindar su ayuda a cualquiera de sus correligionarios para que escapara de la Antigua URSS en la época del oscurantismo posterior a la segunda Guerra Mundial.

Muchas de las personas que permanecían en prisión, eran profesionales e intelectuales de la alta alcurnia de la sociedad, y ellos, como el rabino, habían sido tomados prisioneros porque constituían un  riesgo ostensible para la ideología soviética de ese entonces.

Mendel, mantenía su comportamiento y maneras agradables, sin importar las condiciones infrahumanas que prevalecían en el campamento.

Cuando ellos lo cuestionaban, inmediatamente respondía.

Ustedes están abatidos porque la prisión les aleja y les previene de materializar sus ideales y metas para la vida.

Mi objetivo en la vida es servir al Eterno, y eso es lo que yo puedo hacer, sin importar el lugar en el que me encuentre.

Con esta actitud demostraba que su propio esfuerzo le permitía superar dificultades que parecían imposibles de superar… y esto lo equiparan, los sicólogos y los analistas, con la posibilidad de evitar “caer en las garras de las drogar y superar las secuelas que deja el consumo de las mismas”

El judaísmo también trae una frase que podríamos clasificarla como de “consuelo” para quienes tienen un familiar o un ser querido consumiendo sustancias sicoactivas, que nos hace pensar o reflexionar, y se relaciona con la capacidad que El Eterno nos da para soportar o tolerar las distintas situaciones o etapas “críticas” de la vida: para ello utiliza una frase, popular entre nuestros sabios, que dice que…

“Todo lo que hace Adonai, es para bien”.

Esto nos quiere indicar que hay una enseñanza y hay un proceso por el cual tenemos que pasar, durante los “malos momentos” ero, al final, habrá una salida.

Otro mecanismo con que cuenta el judío es que en cada uno de los días de su vida, procura repetir la oración de «Modé Aní lefanéja:

Esto lo hace tan pronto como abre sus ojos cada mañana y, con ella quiere decir que:

A pesar de que yo me sienta el mismo centro del universo, sé que Tu presencia está allí, como Creador del Universo: Tu eres más grande que yo.” Con esas palabras, cada judío se encarga de abrir una vía de escape de nuestra prisión existencial la cual, mientras nosotros lo permitimos, va a permanecer sellada.

Y a través de esa oración matutina es como nosotros empezamos a  abrirnos paso hacia el camino de la libertad.

El judío no debe, ni puede, por consiguiente, caer en un fenómeno de “racionalización de un hábito” mediante el uso de  frases como esta: «es que todos vamos a morir de algo… Yo por lo tanto merezco disfrutar de lo que a mí me gusta».

O como esta:

¿Qué tiene de malo experimentar con las drogas después de un largo y duro día?

El judío sabe que cada acción que el realiza, tiene un reflejo tanto a nivel individual, como comunitario y que sus actuaciones, si están de acuerdo con la Torá,  le permitirá llegar a un estado de alegría duradera, mediante la cual se  obtendrá  un nivel más alto que el que produce el placer temporal y fugaz placer que rápidamente pasa.

Y cuanto más es capaz de hacer esto, el más feliz podrás ser. Hoy, mañana y todos los días.

Adicionalmente encontramos en el Talmud la siguiente parábola:

El ratón (que roba un trozo de alimento) no es un ladrón: el que lo roba es el agujero (a través del cual el ratón escapa). (Gittin 45a)

En esta situación, el Talmud explica que el culpable del robo es el agujero en la pared, porque sin esta brecha, el ratón no hubiera sido capaz de robar el alimento. (1)

Cuando esta situación se aplica, por ejemplo al tratamiento del consumo de sustancias sicoactivas, hay un concepto que se llama “permisividad”;

Todas aquellas personas que alimentan esa permisividad, son las que, en esencia, están permitiendo que un “drogadicto” continúe consumiendo aquellas sustancias consideradas como ilegales.

Como analogía, aunque el oxígeno no causa un incendio, es imposible que se genere la combustión en su ausencia, y se requiere que llegue al fuego agua o algún tipo de sustancia que prevenga la llegada del oxígeno y así se genere o incremente el fenómeno de la combustión.

De modo semejante, un drogadicto, no podría continuar con su consumo por largo tiempo, en ausencia de personas permisivas.

Es, a veces, más difícil convencer a las personas que pierdan la permisividad que convencer a un a un consumidor para que deje su “vicio”.

En el caso de la Marihuana (Cannabis) específicamente hablando, tenemos una dualidad creada por unas empresas multinacionales las cuales son las encargadas de producir papel a partir de los árboles y se dieron cuenta que el cáñamo, necesita de mucho menos de una hectárea para producir una tonelada de papel, y en un tiempo hasta 10 veces menor que con el árbol y ante ello se generó un veto que hoy lo conocemos como “prohibición por los daños que hace al organismo”:

Si de daños físicos se trata, ni la academia médica norteamericana ni la europea han logrado demostrar a través de estudios científicos controlados, que el cannabis sea más dañino que el cigarrillo. (2)

Tampoco hay estudios de accidentabilidad que demuestren que el usuario de la Marihuana (que es la que estamos tratando) tenga o haya producido más accidentes fatales que el alcohol, puesto que los estados de ánimo variables por el consumo de cannabis, tienden a mantener al usuario calmado, en lugar de la agresividad y la pérdida del autocontrol, que otros producen incluyendo el alcohol.

El problema está cuando se cambia el cannabis a otros sicoactivos:

Allí es donde se generan trastornos agudos de la personalidad, que si pueden terminar en agresiones físicas y actitudes criminales:

Es entonces cuando reclamamos que hay intolerancia ante el crimen y la injusticia;

Sin embargo, ellos existen por la simple y llana razón de que nosotros las toleramos.

Por ejemplo, existen muchos argumentos que protegen los derechos de aquellos que violan la ley, y el precio que pagamos por ello es que permitimos que cualquier tipo de violación a las normas, principios, o leyes se sigan dando.

En cada sociedad, comunidad o familia, existen las personas que son permisivos…

En ocasiones, aquellos que son los más condenadores, son generalmente, los más permisivos y la permisividad depende de nosotros mismos para que situaciones prevenibles, no se sigan repitiendo.

A pesar que desde el año 2008 los rabinos están aprobando el consumo del cannabis como alimento (3) y se aprueba para fumar desde el presente año (2013), nuestra recomendación es, desde el punto de vista judío es, que hagamos, todos los días una búsqueda en nuestro yo interior (introspección), que nos permita determinar si actualmente nuestro comportamiento es el adecuado y de nosotros mismos dependen las cosas que hagamos, especialmente ahora, que estamos cerca de Rosh HaShana y Yom Kipur.

(1)     En Colombia existe un libro que narra situaciones semejantes y se llama “La culpa es de la vaca”

(2)     No hay que olvidar que, en el año de 1964, el investigador Rafael Mechoulam, de la Universidad Hebrea de Jerusalém, identificó al delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), como el componente al que se atribuyen prácticamente todos los efectos medicinales de la marihuana;

El mismo Dr. Mechoulam descubrió un pequeño ácido graso, producido por el cerebro y que imitaba todas las actividades de la marihuana.

La llamó anandamida, del sánscrito ananda, «el que trae bendición y tranquilidad interna».

Esto llevo al desubrimiento, en el año 1997 por los investigadores Daniele Piomelli y Nephi Stella, de la Universidad de California, de otro lípido, el 2-araquidonoil glicerol, (2-AG), aún más abundante que la anandamida, y ello conduce al conocimiento de los endocanabinoides y a su vez al uso de cannabis medicinal, por la capacidad de curar dolores entre otros.

(3)     una nota que sale de la Agencia Judía de Noticias y del diario Aurora del 30/06/08 que cita, textualmente, lo siguiente:

El Partido de la Hoja Verde (Alé Iarok) ha terciado en el debate al aconsejar a los consumidores de marihuana que, si les preocupa cumplir estrictamente con esta norma, se abstengan de hacerlo e incluso saquen de sus casas las plantaciones de cáñamo durante esta festividad, que concluye el próximo 9 de abril”.

«No hay ningún conflicto entre judaísmo y marihuana. La marihuana es ‘kosher’ durante todo el año.

Además, dice el partido verde (de Israel), somos un partido secular que no debe guiarse por este tipo de cuestiones religiosas», dijo su fundador y anterior presidente, Boaz Wachtel.

Por otra parte, ningún rabino se atrevió a determinar si la marihuana forma parte de las plantas proscritas en Pésaj.

Sin embargo, el rabino Daniel Kohn explicó que últimamente cada religioso decide, según su propio juicio, si cabe o no aprobar el consumo de «kitniyot» (las legumbres y semillas prohibidas para los ashkenazíes, pero permitido en la Torá) y, por tanto, la de la marihuana.

El tribunal religioso del Instituto Shiló decidió permitir a todos los judíos -tanto sefardíes como ashkenazíes- el consumo de estos productos de la tierra durante estas fiestas.

«La prohibición de comer ‘kitniyot’ es una tradición que la gente mantenía porque quería extender el perímetro tan lejos de la actual ley de la Torá que no pudieran violarla», explicó Dan Sieraski, que trabaja desde hace años en un libro sobre drogas y judaísmo.

«Claramente puedes usar cáñamo en la comida.

Puedes mezclarlo con ‘brownies'», pero no puedes hacer pan con él ya que en Pésaj están prohibidos los productos que fermentan», agregó.

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Artículo terminado de elaborar el 28 de agosto de 2010 – 14 de Shevat de 5771

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