Ángel guardián

Ángel guardián

16/11/2017 0 Por Max Stroh Kaufman

ÁNGEL GUARDIÁN. UNA NUEVA REVISIÓN

¿Tenemos nosotros un ángel guardián?

¿Qué dice el judaísmo al respecto?

Es mucho lo que se puede hablar de ángeles y, más específicamente de un ángel guardián: son muchas las hipótesis, muchas las especulaciones.

La primera noción, en la Torá, acerca de un ángel, la tenemos cuando Adám y Java son “expulsados” del Gan Edén.  

Otra de las veces, y claramente anotada, se da cuando Yosef los ve “subir y bajar por escaleras al cielo y desde allí, es relativamente poco lo que se habla de ellos en la Torá (1).

Pero, cuando se refiere a un ángel guardián, la respuesta es escasa o nula, tal vez, tres o cuatro referencias: la primera, por ejemplo, de Daniel a quien se le menciona que “está custodiado” por Michael (Miguel).

La segunda, en 1Reyes / Melajim 19:5 donde un ángel toca Eliahu (Elías) a y dice así:

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: “Levántate y come.”

La tercera, en Tehilim, donde está escrito que, “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.

La cuarta, es la de Éxodo / Shemot 23:20 que dice “He aquí que Yo envío un ángel delante de ti para guardarte en el camino, y para introducirte en el lugar que te tengo preparado” (Híne anojí sholéaj maláj lefanéija lishmorjá badaréj velahaviajá el hamakóm asher hajinotí).

Aprendimos de las citas anteriores y de nuestros sabios, que los ángeles fueron creados para obedecer los mandatos del Eterno y que cada ángel puede hacer sólo un trabajo; a partir de ello, se originaron conceptos que las religiones monoteístas adoptaron para “formalizar la idea” que cada uno de nosotros tiene un ángel guardián, que lo acompaña, para cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo, como un compañero de viaje que está con él, en las buenas y en las malas, y no se separa de él ni un solo momento.

La Cábala nos enseña que los ángeles son parte integral del universo: son ellos los que nos guían, nos envían mensajes e intervienen cuando es necesario, trabajando a través y alrededor de nosotros.

Los ángeles facilitan la circulación de la energía a través del universo, teniendo un impacto directo en todo lo que ocurre en el mundo, ya sea grande o pequeño.   

Teniendo en cuenta lo anterior, entendemos que, el ángel guardián es quien influencia y afecta nuestra vida, estemos o no consciente de ello; y como compañero espiritual, es quien nos va a maximizar nuestros méritos y minimizar nuestros defectos; nos va a ayudar a alcanzar niveles materiales y espirituales que no podríamos alcanzar solos; nos encarrila cuando nos salimos del camino y nos ayuda a ampliar nuestra conciencia…  

Directa o indirectamente, hay una aceptación tácita o implícita de los ángeles guardianes y su trabajo protector, en las oraciones, como el Shalom Aleijem (La paz sea sobre todos nosotros) que se reza durante la ceremonia del Shabat y, en la Keriat Shemá al haMitá (Lectura del Shemá en la cama).

En esta última dice: “A HaShem Todopoderoso, el Señor de Israel: Que Michael esté a mi lado derecho, Gabriel a mi lado izquierdo, delante de mí Rafael y Uriel detrás de mí, y sobre mí la presencia divina de Adonai.”

La mayoría de los rabinos nos van a insistir que todo lo que los ángeles hagan, ello será siempre y cuando sea con el aval del Eterno.

Michael, Gabriel, Uriel, y Rafael son los nombres de los ángeles guardianes más conocidos en el Judaísmo… y algunas fuentes citan a estos “ángeles” como custodios del Trono del Todopoderoso, respectivamente a la derecha, al frente, a la izquierda y en la parte posterior.

Maimónides describió un “escalafón” de 10 tipos de ángeles

Y, por consiguiente, SI… si tenemos ángeles guardianes:  ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan  al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad, nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

La  literatura rabínica Medieval, asigna ángeles a cada ser humano (Pesikta Rabbati 44:8) al igual que nos recuerda que dos ángeles nos acompañan de regreso a la casa en cada Shabat;  pero a diferencia de otras costumbres, “nos cuidamos de no orarles a ellos ni pedirles favores de ellos. Eso es casi idolatría y está prohibida en el judaísmo. Debemos dirigir toda oración y solicitudes sólo al Todopoderoso.”

 

  1. Sin contar las referencias de los libros apócrifos como el de Henoch.

 

04 de diciembre de 2015 – 22 de Kislev de 5776

Revisado, preparado y elaborado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman