Mikve en el siglo 21

PorMax Stroh Kaufman

Mikve en el siglo 21

¿Se puede pensar en una mikve en la época actual?
Nuestra intención no es extendernos en las halajot, porque sería un tema muy largo, sobre el cual, en este momento, no hay necesidad de hacerlo: para saber de ellas, se pueden buscar en el tratado de la Mishná llamado Mikvaot, y en el Shulján Aruj, Yoré Deá 201.
Lo que queremos hacer es revisar que si hay posibilidad de tener, en su propia casa, una mikve y para ello, debemos hacer, es una revisión de cuáles son los requerimientos básicos para la realización de una inmersión ritual acorde a la normativa:
Absolutamente nada debe estar adherido al cuerpo: tela adhesiva (esparadrapo, micropore®, curitas), manchas de tinta o sangre, anillos, aros, cosméticos, prótesis dentales móviles, etc. todo lo descrito aquí debe ser retirado antes de realizar la inmersión.
En caso de que se tengan obturaciones dentales provisionales, tapones de algodón u otras sustancias en los oídos que hayan sido formulados bajo prescripción médica, es importante consultar personalmente con algún rabino que tenga amplio conocimiento y experiencia en el tema.
Los cabellos deben ser cuidadosamente desenredados, las uñas de manos y pies deben estar bien cortadas y aseadas, (algunas autoridades prefieren que el esmalte o los colores usados en las uñas sea retirados antes del procedimiento), los dientes enjuagados y cepillados, incluso con los materiales que se requieran para el cuidado de los trabajos dentales fijos y, la nariz y ojos bien limpios.
Se debe realizar un baño con abundante agua y jabón previo a la inmersión ritual.
Se debe sumergir completamente la persona en la mikve, debidamente acondicionada. Se levanta y vuelve a sumergirse totalmente por una segunda vez. (Hay autoridades que sugieren hasta una tercera vez). El cabello, por estar suelto y desenredado, debe mojarse en su totalidad.
Dependiendo del motivo de la tevilá (inmersión), puede resultar necesario pronunciar alguna bendición entre la primera y segunda inmersión. A veces, y de acuerdo al objetivo, es necesario también la presencia de testigos y/o veedores.
Debe sumergirse estando de pie, con los brazos y piernas ligeramente separados. Ojos y boca no deben estar fuertemente cerrados, sino débilmente entrecerrados.
El cabello debe estar suelto.
En el caso de no querer testigos (por pudor), se debe conversar previamente con ellos (ellas) para que hagan las bendiciones previas por fuera, y den las instrucciones de cómo hacer la inmersión.
Con respecto a la mikve:
El término mikve proviene de la raíz hebrea, que infiere la reunión de las aguas, tal como leemos en el relato de la creación: “júntense las aguas debajo del cielo en un solo lugar” (Bereshit 1:9).
La mikve es una pileta o reserva de agua natural pura (no de tuberías de conducción que tienen las obras sanitarias), tal como la de lluvia, la de un arroyo fresco o la de nieve derretida (conocida como “otzar”). No existe, ni en la halajá ni en ningún registro, un dato acerca de las dimensiones mínimas que debe tener una mikve; sin embargo, el único requisito es que debe contener como mínimo 40 seá (762 litros) de agua reunida, lo que interesa es que tenga una profundidad que le permita a una persona adulta de estatura promedio sumergirse completamente.
Se nos enseña que, cuando una persona se sumerge en la Mikve, se sumerge en un estado en donde el pasado, el presente y el futuro “se reúnen”, constituyendo esto, en consecuencia, su máxima libertad.
Si consideramos un apartamento (conocido también como apartamiento o departamento según el país de residencia) promedio de nuestra época, donde podría tener un mínimo de 60 m2 habitables, resulta muy difícil adaptar los espacios a la necesidad, puesto que se trata de una vivienda multifamiliar, ubicada en un edificio o condominio, que tiene unos requisitos mínimos que tienen relación con la convivencia y las modificaciones tienen que realizarse con una serie de permisos que por lo general, son muy difíciles de lograr, a no ser que toda la comunidad que allí resida, sea judía y/o noájica (como son llamados algunos no judíos que tienen la intención de acercarse más a los conceptos judíos) y practicantes de la ceremonia de la mikve.
En el caso de una vivienda unifamiliar, sin importar el número de pisos que ella tenga, el mejor sitio para realizar las transformaciones va a ser, en el patio interno, o en el sitio donde se encuentre el conocido “baño social,” puesto que son las áreas que permitirán adaptar la vivienda. No están recomendadas las tinas, los yacusi (jacuzzi), para dicho fin puesto que el ritual requiere de la inmersión, de pie (no acostado), y si la altura no lo permite, que la persona adopte la posición fetal.
Hablando del siglo 21 de la era común, en la que estamos tratando de tomar conciencia acerca de temas ecológicos tan importantes como es la conservación del medio ambiente, los cuidados de los recursos no renovables como lo puede llegar a ser el agua, la mikve se transforma en la construcción más ecológica del momento ya que, como hemos mencionado, su fuente es las aguas lluvias y ecológicamente hablando, existen métodos caseros que permiten la recolección de estas aguas, el almacenamiento y su reutilización para que sea considerada una mikve: eso sí, los costos dependen de la complejidad que se le quiera adaptar a ello.

Publicado 19 de noviembre de 2011 – 23 de Jeshván de 5772.

Diseño de mikve: ver en facebook.com/Soska.Arki

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