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Lavado de manos

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Lavado de manos

Lavado de manos

Lavado de manos en el judaísmo

La primera actividad de la mañana debe ser el lavado de las manos, en forma ritual, dos veces, hasta la muñeca, pronunciando la bendición siguiente:

Baruj ata Adonai Elohenu mélej ha’olam, asher kideshanu bemiztvotav vetzivanu ´al netilat yadáim.

Bendito  eres Tú, Eterno, Di-s Nuestro. Soberano del universo, que nos ha santificado con Tus mandamientos y nos ha ordenado con respecto al lavado de las manos.

Después de efectuar las necesidades fisiológicas hay que lavarse las manos, en la forma indicada anteriormente, es importante- la higiene-  para la buena salud, y debe repetirse cada vez que se efectúen las necesidades fisiológicas. Después de haberse secado las manos se pronuncia la bendición siguiente en la que se agradece a Dios por crear y mantener el cuerpo humano en buen  estado:

Baruj atá Adonai Elohenu mélej haolam, asher yatzar et haadam Bejojmá ubará bo nekabim  nekabim jalulim jalulim. Galui veyadúa lifné jisé jebodeja, sheim yisatem ejad mehem o im yipatéaj ejad mehem,  iefshar lehitkayem afilu shaá ejat. Baruj Atá Adonai, rofé jole basar umafli laasot.

Bendito eres Tú, Eternos, Di-s nuestro, Soberano del universo, que ha creado al ser humano con sabiduría y ha formado en su cuerpo orificios y cavidades, Revelado y sabido es delante de Tu trono de gloria, que si uno solo de ellos se obstruyese o se abriese, no sería posible existir ni una sola hora, Bendito eres Tú, Eterno, que cura a todas las criaturas y actúa maravillosamente.

En la mañana después de haber efectuado las necesidades fisiológicas y haberse lavado las manos se pronuncian las siguientes bendiciones en la que se agradece a Dios por la vida y el  buen orden de las funciones corporales:

Elohai, neshamá shenatata bi tehorá, atá beratá, atá yestarta,  atá nefajta bi, veatá meshamerá bekirbí, beatá ´atid litela mimeni ulhajzirá bi le´atid labó. Kol zemán  shehaneshamá bekirbí, modé (la mujer dice: modá) ani lefaneja, Adonai elohai Velohé, abotai, ribón kol hamaasim, adon kol haneshamot. Baruj Atá Adonai, hamajazir neshamot lifgarim metim.

Di-s mío: el alma que tú me has dado es pura. Tú la has creado. Tú la has formado; Tú me la has insuflado en mi interior. Y Tú la tomarás de mi algún día y me la devolverás en el tiempo por  venir. Mientras mi alma subsista dentro de mí, yo te agradezco, Eterno, mi Di-s y Di-s de mis padres, Señor de todas las obras, Amo de todas las almas. Bendito eres Tú, Eterno,  que devuelve las almas a los cuerpos muertos.

ANTES DE CADA COMIDA entonces se repite la primera oración que esta descrita

Con ello se cumple, en forma casi que al 100% el mandamiento del lavado de manos

16 de abril de 2015

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Max Stroh Kaufman

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