Sucot en Profundidad – Segunda parte

Sucot en Profundidad – Segunda parte

09/08/2018 1 Por Max Stroh Kaufman

Sucot en Profundidad – Segunda parte

 

Es una mitzvá especial regocijarse en Sucot.

Por esta razón, los días intermedios de Sucot se caracterizan por celebraciones llamadas Simjat Beit HaShoeva, conmemorando las libaciones de agua que eran ofrecidas en el Templo durante Sucot.

La festividad de Sucot está relacionada directamente con el “agua”, ya que es el día del juicio universal respecto a las bendiciones de lluvia e irrigación para el año venidero.

Sucot también es un tiempo de bendición universal para todos los pueblos…

Está simbolizado por las 70 ofrendas adicionales que se ofrecían en el Templo durante la festividad, que correspondían a las 70 naciones del mundo.

El Libro de Eclesiastés / Kohélet, escrito por el Rey Salomón, es leído en Shabat durante Sucot.

El tema de Eclesiastés es la vana persecución de placeres mundanos en contraposición a la búsqueda espiritual eterna.

En realidad, la frágil construcción de la Sucá nos recuerda que las posesiones materiales son transitorias.

El séptimo día de Sucot es llamado Hoshaná Rabá, que se caracteriza por la procesión de los siete circuitos alrededor de la Bimá, con las Cuatro Especies en la mano.

La procesión culmina con el aporreo de la rama de sauce en el piso.

Hoshaná Rabá es conocido como el día del sello final del juicio que comenzó en Rosh Hashaná.

En Hoshaná Rabá, algunos tienen la costumbre de leer el Libro de Deuteronomio y permanecer despiertos toda la noche estudiando Torá.

Ushpizin: Los siete huéspedes reales

En el seder de Pesaj expresamos la idea que, “en cada generación, cada persona está obligada a verse a si misma como si hubiese sido redimido de la Esclavitud de Mitzráim;

De igual manera, en Sucot, en cada comida festiva, estamos privilegiados al recibir la visita de los siete más grandes líderes de nuestro Pueblo.

De la manera como Eliahu HaNavi visita cada mesa de seder en la noche de Pesaj, cada uno de estas noches recibimos a un huésped principal, aunque los otros también se encuentren sentados entre nosotros.  

Su presencia da honra y honor especialmente a aquellos menos afortunados económicamente, porque los hace partícipes, en igualdad de condiciones, en el servicio a Adonai.

De los siete huéspedes, tres son nuestros padres Abraham, Itzjak and Yaakov.

También está nuestro gran líder y maestro, Moshé, y su hermano, Aharón HaKohen, Yosef, y el “dulce cantor de Israel,” quien nos enseñó el cómo, el cuando, y el donde luchar en el Nombre del Altísimo…

Es decir, David, el ancestro del Mashíaj a quien esperamos con ansia, que se presente en nuestros días.

Los textos judíos nos explican que cada uno de los siete Ushpizin corresponde a un camino espiritual fundamental (sefirá) a través de los cuales el mundo es nutrido y perfeccionado

  • Abraham representa el amor y la bondad.
  • Itzjak representa la moderación y la fuerza personal.
  • Yaakov representa la belleza y la verdad.
  • Moshé representa la eternidad y el dominio a través de la Torá.
  • Aharón representa la empatía y la receptividad al esplendor divino.
  • Yoséf representa la santidad y la base espiritual.
  • David representa el establecimiento del reino del cielo en la tierra.

Cada uno de ellos también representan las dificultades del exilio y la protección de Adonai:

“Órdenes”

Abraham recibió la siguiente orden:

“Ve, sal de tu tierra natal, del lugar donde has nacido y de la casa de tus padres hacia la tierra que yo te he de enseñar” (Bereshit / Éxodo12:1)

Con Itzjak, encontramos:

“Y hubo hambre en la tierra, como la que ocurrióen los días de Abraham: e Itzják se dirigió hacia donde Abimélej, Rey de los Philistim, en Guerar.” (Bereshit / Éxodo 26:1)

Con  Yaakov, encontramos:

“Levántate, y dirígete a Aram, la casa de Betuél, tu casa paterna.” (Bereshit 28:2)

Yoséf fue vendido como esclavo a Mitzráim.

Moshé y Aharón condujeron al Pueblo Judío durante su travesía de 40 años en zonas áridas.

David huyó y escapó de sus enemigos hacia el Desierto de Yehuda.

En todos los casos anteriores, se nos enseñó como mantener la fe en la Protección de Adonai sin importar las grandes adversidades por las cuales hay que pasar, el cual es el secreto de la supervivencia del Pueblo Judío.

En algunas comunidades sefaradíes hay una costumbre (minhág) de preparar un asiento especial, decorado, en honor del huésped principal de cada una de las siete noches de Sucot.

¿Que nos dice la literatura?

El Zohar (Emor 103a), luego de explicar a los Ushpizin, continúa:

“Uno debe también llenar de alegría a los pobres, y la porción [que de otra forma hubiera sido separada para estos Ushpizin] del invitado debe ser para los pobres.

Si una persona se sienta en la sombra de la fe e invita a aquellos invitados y no da su porción [a los pobres], todos permanecen distantes de él…

Uno no debería decir “Primero me saciaré a mí mismo con comida y bebida, y le daré las sobras a los pobres”.

Sino, lo primero de todo debe ser para los invitados.

Si uno llena de alegría a sus invitados y los satisface, Dios se regocija de él. Abraham, Itzjak, Yaakov y los demás los rodean…”.

¿Que nos dicen nuestros sabios?

 

Similarmente, Maimónides trae este concepto como un asunto de obligación religiosa:

“Mientras uno come y bebe, está obligado a alimentar al extraño, al huérfano, y a la viuda, junto con los otros pobres desafortunados…

… [quien no lo hace] no está disfrutando de una mitzvá, sino de su estomago” (Leyes de Iom Tov 6:18).

Terminamos la segunda parte…

Terminado de elaborar el 21-09-10 o 13 de Tishrei 5771

Corregido y revisado 09 de agosto de 2018