Pidion haben o Rescate del Primogénito

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Pidion haben o Rescate del Primogénito

Pidion HaBen o rescate del Primogénito

Primera Parte

En el judaísmo, el nacimiento de cada individuo es una ocasión especial, que se celebra mediante muchas costumbres que varían entre las regiones de donde provenga la familia: el aspecto más importante y básico, es la invitación que se le hace para que él o ella se acerquen a la gran familia del pueblo de Israel. Nos dice el Talmud en Maséjet Guitín 57a, que en Betar, una antigua ciudad de Israel, se acostumbraba a sembrar un árbol por el nacimiento de un varón y un pino por el nacimiento de una mujer, que irían a ser cortados en el momento de su matrimonio, para construir la jupá.

La celebración incluye la costumbre de trasmitir el nombre de los familiares, podrían ser vivos, o ya fallecidos y el padre es llamado a realizar una aliá a la Torá: si se trata de una hija, después de la oración de MiSheBeraj, se recita el nombre que va a recibir la niña.
En el caso de un hombre, la aliá se lleva a cabo en el Shabat siguiente al nacimiento, se le honra con el Zajor Shalom, en el que se expresa la gratitud al Eterno por dicho nacimiento y, solo después de la Brit Mila, se da el nombre que va a recibir el niño. En esta ceremonia una costumbre particular es dejar un asiento aparte para el profeta Eliahu quien va a cuidar del niño desde el momento de la Brit, hasta 3 días después.

Pidión habén o redención del primogénito es el nombre dado a la ceremonia en la cual cada judío (excepto el cohen o el levi) debe redimir su hijo primogénito nacido por parto natural (sin cesarea, ni que haya habido un aborto previo), que sea de madre judía, y primordialmente, un varón.

Por el hecho de que todo primogénito debe ser santificado a Adonai, se acostumbra pagar un rescate: el valor que era pagado en las primeras épocas, correspondía a la suma de cinco shekalim, monedas de plata pura, o en su defecto, un objeto que tuviera un valor semejante, que era entregado al cohen durante la ceremonia.

Esta ceremonia se le describe como rara: su frecuencia es de 1 por cada 50 nacimientos judíos.
¿De dónde y por qué se tiene esta ceremonia y esta costumbre?
En el libro de Éxodo / Shemot 13, la Torá presenta un cúmulo de leyes entre las cuales se encuentra la de la postura de los Tefilín y el requerimiento de comer Matzot en Pesaj; sin embargo, y tal vez la más notoria, es la idea de que cualquier primogénito de un judío, sea humano o animal, es considerado consagrado a Adonai y por consiguiente, debe ser redimido. El Sefer HaJinúj explica que una de las razones de esta ley se debe a que todo primogénito judío fue salvado de la plaga final de Mitzraim y por ello se requiere, como gratitud eterna, la dedicación de dicho recién nacido para Adonai.

También está, como referencia, lo que encontramos en Bamidbar 3:13 que dice:
Porque todos los primogénitos son míos; pues en el día que maté a todos los primogénitos en la tierra de Mitzraim, consagré para Mí a todos los primogénitos de Israel, así de hombres como de bestias. Míos serán; Yo soy el Eterno.
Ki li kol bejór beyóm hakóti kol bejór beéetz Mitzraim hikdáshti li kol bejor beIsrael meadám ad behemá li yiyú ani Adonai.

Y en 8:17 que dice:
Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los consagré para Mí,
Ki li kol bejór bibenéi Israel baadám ubabehemá beyóm hakóti kol bejór beéretz Mitzraim hikdáshti otám li.
Constituyen la base de aquello que es usado para la mitzvá de pidión habén.
La Torá nos entrega otra referencia del pidión habén al final de la parashá Kóraj, en Bamidbar 18:15-16 a través de las siguientes palabras:

Todo el que abre la matriz de su madre, de todo ser viviente que ofrecieren al Eterno, así de hombre como de bestia, será para ti, pero ciertamente harás redimir a los primogénitos de hombre; y a los primogénitos de animal impuro, redimirás. Los que hayan de redimirse de aquéllos, de edad de un mes los redimirás, según tu avalúo, por cinco siclos de plata , según el siclo del santuario, que es de veinte guerás.

Kol péter réjem lejól basar asher yakrívu laAdonai baadám ubabehemá yiyé láj aj padó tifdé et bejór haadám veét bejór habehemá hatmeá tifdé. Ufduyáv mibén jódesh tifdé beerkéja késef jaméshet shekalím beshékel hakódesh esrím gerá hu.

Ello nos enseña que el pidión habén se efectúa cuando el bebe tiene un mes de nacido. Lo que nos confirma, en la misma Torá, que lo consagrado debe tener un valor fijo, lo encontramos en las palabras de Vayikrá 27:2-7 que nos recuerda:

Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere un voto especial al Eterno, prometiendo consagrarle una persona según su avalúo, si el avalúo fuese respecto a varón, desde la edad de veinte años hasta la edad de sesenta años, la valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Más si fuere respecto a hembra, será su valuación de treinta siclos. Y si fuere de edad de cinco años hasta la edad de veinte años, será el avalúo para el hombre, de veinte siclos, y para la mujer, de diez siclos. Y si fuere de edad de un mes hasta la edad de cinco años, será el avalúo para el hombre, de cinco siclos de plata; y para la mujer será el avalúo, de tres siclos de plata. Y si fuere de edad de sesenta años para arriba, si fuere hombre será la valuación de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.

Daber el benéi Israel veamárta aléhem ish ki yaflí néder beerkéja nefashot laAdonai. Vehayá erkéja hazajár mibén esrím shaná veád ben shishím shaná vehayá erkéja jamishim shékel késef beshékel hakódesh. Veím nekevá hi vehayá erkéja shloshím shakel. Veím mibén jamesh shaním veád ben esrím shaná vehayá erkéja hazajár esrím shekalím velanekevá aséret shekalim. Veím mibén jódesh veád ben jamesh shaním vehayá erkéja hazajár jamishá shekalím kaséf velanekevá erkéja shlóshet shekalím kaséf. Veím mibén shishím shaná vamála im zajar vehayá erkéja jamishá asar shakél velanekevá asará shekalím.

Sin embargo: ¿Qué nos enseñaron nuestros sabios respecto al desarrollo de esta ley?
Para responder la pregunta anterior debemos referirnos al Talmud en Kidushin 29a que enumera muchas de las cosas que se le ha ordenado a un padre para hacer con sus hijos, y entre ellos está el mandamiento de su redención, teniendo en cuenta que hay dos posibilidades: la primera, descrita en Shemot 13, que es la base para esta costumbre o ley, y la segunda, lo que se revisamos previamente en Bamidbar 18, en la cual se nos enseña que si el padre no hizo la redención, el hijo podrá redimirse a sí mismo, en un momento específico de su vida; también nos deja entrever que las mujeres están exentas del requerimiento de redimir a sus hijos, especificando que sólo los primogénitos pueden ser redimidos.

También nos deja ver que si un hombre tiene varias esposas, el primogénito de cada una de ellas, tiene que ser redimido, porque cae en la categoría de ser “quien abrió el vientre materno” (peter réjem), lo cual no tiene nada que ver con las leyes de la primogenitura, ya que este “puesto de honor” está dado, como su nombre lo dice, al primer nacido del padre. (Reishit ono).

Otra situación que hay que tener en cuenta, es la que encontramos en el tratado Bejorot 4 a, la cual estipula y nos advierte que, ni los Cohanim ni los Leviím, tienen que redimir a sus hijos; además que tanto Rambam como el Shuljan Aruj han enseñado que si la madre hace parte de los grupos previamente mencionados, sus hijos tampoco deberán ser redimidos.

Algunos sugieren, basados en las palabras encontradas en Shemot 13, es que aunque en la actualidad no se mantenga la práctica de dar regalos ni donaciones a los Cohanim, la cantidad o calidad de lo entregado es dependiente de cada individuo, porque es necesario, independiente de cualquier circunstancia, que el primogénito sea redimido.

Rambam, El Tur (Yaakov ben Asher), y el Shulján Arúj coinciden en que la obligación del pidión habén es única y exclusiva del padre y no de la madre: que debe hacerse a los treinta días del nacimiento del niño; que si el niño es hijo de un Cohen o un Leví, no hay necesidad de redimirlo: Si el nacimiento es por cesárea, no se realiza la ceremonia; si nace un segundo varón por parto vaginal, después de haber nacido el primero por cesárea, también está exento de la ceremonia. Sobre este último punto, el rabino Akiva ben Moshé Eiger (del S. 18 E.C), el si está de acuerdo con que el segundo bebé quien ya nace por parto vaginal reciba los honores del pidión habén.

Dato curioso: Estando de visita en la casa de un judío, el Gaón de Vilna dejó caer un papel en el ue se encontraba escrito la siguiente frase: “Todo el Talmud Babilónico y el Talmud de Jerusalem, se encuentran referidos en la Torá escrita y toda ella está en la parashá Bereshit y, a su vez, toda la parashá está insertada en la palabra Bereshit. El dueño de casa, muy incrédulo ante semejante afirmación le pregunta: ¿Es eso realmente cierto? “Mi primer hijo acaba de nacer y en muy pocos días tengo que hacer la ceremonia de la redención: ¿Dónde está escrito esta mitzvá en la palabra Bereshit?

Sin pensarlo, rápidamente respondió el Gaón de Vilna: “Bereshit” (“bet-reish-aleph-shin-yud-tav”) es un acrónimo para la frase “Binjá Rishón Ajar Sheloshím Yom Tifdé” “Tu primer hijo deberá ser redimido después de treinta días”

Con relación al dinero y los regalos dados al Cohen hay varias opiniones también: las dos principales dicen que estos dineros pueden o no ser devueltos por el Cohen, después de la ceremonia, llegando hasta el punto de decir, algunos de los estudiosos, que la devolución debe ser incluso con las mismas monedas que el cohen recibió, para que sea válido y es esta una de las razones por la cual se cree que la práctica de la costumbre del pidión habén ha perdido algo de su credibilidad para muchas personas y en algunas regiones del mundo.

Hay quienes creen que, porque no hay forma de demostrar genealógicamente la veracidad de quienes se dicen Cohanim lo sean, ellos, los sacerdotes, deben devolver todo el dinero y los regalos que se les haya entregado. También hay quienes opinan que, por la razón anterior, el padre debe hacer la redención del hijo varón con cuanto Cohen se pueda encontrar, como quien “juega a las adivinanzas,” tratando de que, alguno de los sacerdotes, tenga el linaje correspondiente para efectuar la ceremonia. Este punto de vista fue apoyado por el Jatám Sofer y contradicho por el Shulján Arúj, sugiriendo que es prohibido dudar del linaje de los cohaním.

¿Existe acaso una oración especial para el pidión habén? Basándose en los textos del los Gueoním, se acostumbra a recitar una oración, dicha por el Cohen asociada a especies con gran y hermosa fragancia; quienes objetan esta práctica dicen que esta forma de oración no está descrita en ninguna parte del Talmud ni del Tanaj; aducen también que el Cohen no está autorizado a formular la bendición porque no está cumpliendo con ninguna Mitzvá y otros dicen que nadie está autorizado a improvisar las oraciones; de cualquier manera, el Maharil fue uno de los últimos que opinó que no se debía involucrar las especies aromáticas en la oración, suspendiendo desde entonces, esta práctica.

Otra costumbre es presentar al niño en una bandeja de plata, rodeada por cierto tipo de joyería especialmente facilitada para la ocasión, por las mujeres de la comunidad. El acontecimiento está usualmente acompañado de una comida festiva, y se le da a los huéspedes regalos como los clavos de ajo y cubos de azúcar a para llevar.

Continuará….

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TERMINADO DE ELABORAR EL 10 DE ENERO DE 2011 – 5 DE SHEVAT DE 5771

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Pidion Haben o rescate del primogénito. Segunda PartePosted on8:05 pm - Nov 23, 2017

[…] Continuamos con nuestro tema de Pidion HaBen o rescate del Primogénito […]

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