Prosperidad en el judaísmo

PorMax Stroh Kaufman

Prosperidad en el judaísmo

Prosperidad en el judaísmo

 

Qué es prosperidad?

La palabra Prosperidad, proviene del latín prosperitas, que simboliza el éxito que se alcanza en lo que se emprende, o que lo que sucede a nuestro alrededor es positivo, o cuando se trabaja en el desarrollo de un algo, se mantiene en condiciones siempre favorables.

La prosperidad suele asociarse a la riqueza económica y a la abundancia de bienes, aunque también la prosperidad consiste en tener aquello que una persona quiere y necesita para su vida, ya sea en el planeo material, en el plano espiritual o en ambos.

 

Todos queremos prosperidad y abundancia, pero son pocos los que pueden decir… tengo lo que necesito y más, por consiguiente, logré o alcancé mi meta en lo que a prosperidad se refiere.

Quiénes disfrutaron de la prosperidad en la Torá?

Abraham e Itzjak fueron muy prósperos en sus vidas al igual que Iyob (Job) como podemos concluir en lo escrito en la Torá

Yosef, no sólo fue próspero él sólo sino que también logró la prosperidad en Egipto

Por supuesto el Rey Shlomo fue otro de los personajes prósperos en la Torá y, su padre, el Rey David, también lo fue.

Cada uno a su estilo, por supuesto.

Y en la actualidad?

Mark Zuckerberg, Sergey Brin, Michael Bloomberg, Larry Ellison, Ralph Lauren, Sheldon Adelson, Shari Arison, Jacob Rothschild, Danny Goldberg, entre muchos otros.

 

¿Qué fórmula se podría utilizar para la prosperidad desde la óptica judía?

Veamos primero, en que coinciden los grandes gurús del coaching empresarial y de desarrollo personal como Robert Kiyosaki, Og Mandino, Deepak Chopra, Stephen Covey, Marcus Buckingham, Warren Bennis, Tony Robbins, y muchos otros más…

La coincidencia, arranca en, por lo menos, los siguientes puntos:

  • Tomar conciencia de que somos capaces de hacer lo que nos proponemos
  • Actuar
  • Perseverancia y constancia sin límites
  • Trabajo duro y continuo (sin fin)
  • Abandonar la zona de confort
  • Visualizar y mentalizar lo que queremos
  • Vivir como si… (ya fuéramos lo que nos propusimos)

Estos dos últimos puntos en particular sugieren que “nuestra mente debe vibrar al ritmo que queremos, para que el Universo, nos lo entregue”

Aquí es donde entra un mecanismo que se llama, para los coaching, la Energía del Universo

En este mecanismo, entra la cábala.

¿Qué es y para qué nos sirve en esta condición?

La Cábala, explica que la fuerza que oculta del Creador se manifiesta en nuestra vida a través de unos niveles, que son diez, y se denominan Sefirot, conocidas también como Emanaciones o árbol de la vida.

Las sefirot son canales de energía Divina, que de alguna manera explican la creación del mundo, desde lo infinito hasta lo finito:

En sentido contrario, representan “el camino de regreso” que tiene que tomar el hombre para llegar a su creador.

Son la Fuerza, son la Luz del Creador.

A través de las Sefirot, El Eterno interactúa con su creación

Ellas están orientadas a través de 3 ejes paralelos, como si fuera una escalera, que interactúan entre sí a través de canales energéticos,

A través de esas energías, adecuadamente trabajadas, llegan a ser canalizadas las bendiciones de los mundos superiores para recibirlas y obtener los beneficios que ellas entregan.

Y allí es a donde vamos: una vez “trabajadas y canalizadas”, se reciben las bendiciones, que son el fruto de este trabajo

Trabajo que requiere constancia, disciplina, concentración, dedicación, fuerza, y muchos otros aspectos que permitirán que las “energías vibren a nuestro favor”

No olvidemos que HaShem es bueno, y como dicen nuestros sabios, que Él creó los mundos para beneficiar a Sus creados, ya que es la conducta de El Bueno hacer el bien.

 

Concluimos:

Entonces, llegó la hora de trabajar, sin descanso, saliendo de la zona de confort, y visualizar… que nuestros pensamientos se orienten hacia la prosperidad y tomemos la iniciativa (acción) y se verá el resultado: no dejemos que ellos se confabulan en contra nuestra y no logremos la prosperidad que tanto anhelamos

Fin de la primera parte: Prosperidad en el judaísmo.

01 de Noviembre de 2017 – 12 de Jeshvan de 5778

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