¿Por qué el 25 de Diciembre no es navidad?

¿Por qué el 25 de Diciembre no es navidad?

25/12/2011 1 Por Max Stroh Kaufman

¿Por qué el 25 de Diciembre no es navidad?

En el mundo cristiano y católico, donde quiera que se encuentre, la llegada del 25 de diciembre recuerda una celebración muy especial: el Nacimiento de un redentor, un Mesías, cuyo nombre, según la tradición narrada en los libros del Nuevo Testamento, se llamaría Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”, pero que con el tiempo cambiaria a Yehoshúa, Yashua, Yeshúa, Yeshu, Jesús y Jesucristo, según las diferentes tradiciones;

Ello gracias a que la palabra Yeshúa significa Salvador, como dice en el texto de Mateo 1:21 (Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados), y Cristo, porque proviene de la traducción al griego y al latín de la palabra Mashíaj (Mesías), la cual literalmente quiere decir, Ungido.
Este día, en el mundo, es celebrado con himnos, villancicos, canticos, regalos, cenas festivas, que varían según cada región.

Pero, ¿Cómo se llegó a esta celebración?
En los libros del Nuevo Testamento, no se encuentra ningún índice del origen de esta festividad: Sin embargo, en el texto de Juan (Yojanán ) 10:22 se encuentra claramente la descripción de cómo Jesús y sus discípulos celebraban la “Fiesta de la dedicación” más conocida como

, tal como está escrito: “Por esos días se celebraba en Jerusalém la fiesta de la Dedicación. Era invierno”,
Esta celebración, desde el punto de vista agrícola, ya venía siendo descrita desde el libro de los Tehilim / Salmos, el número 30.

Tampoco se encuentra en estos libros ningún dato de cómo era la apariencia de Jesús, pero que la tradición trata de pintarlo bajo diferentes contexturas, estaturas, colores de ojos, de piel, presencia o no de barba, color de cabello etc.
Si se trata de buscar referencia de fechas, se encuentran, en el Nuevo Testamento, unos datos claves, que orientan a una fecha aproximada a su nacimiento: los “pesebres” que se encuentran en todas las casas, que ubican este suceso hacia la festividad de Sukot (Fiesta de las cabañas), entre los meses de septiembre y octubre, cuando empieza a bajar la temperatura en Israel pero, todavía hay algo de pastoreo (porque en diciembre, por las bajas temperaturas, no existe suficiente pasto para que el ganado pueda estar vagando, a su libre albedrío).

Según las fechas de los embarazos de Elizabeth, y el tiempo de anunciación para el embarazo de Miriam (María), la fecha probable de parto correspondería entre los meses de mayo a junio, considerando el anuncio de que está en Lucas 1:24-38, que resume: 1:24 – 38 Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por El Eterno a una ciudad de Galil llamada Natzéret, a una muy joven muchacha (virgen – almaná) desposada con un varón que se llamaba José (Yosef), de la casa de David; y el nombre de la virgen era María (Miriam)…

A partir del Siglo 2 de la Era Común, empieza a aparecer algún tipo de documentación que tampoco es muy precisa, acerca de la celebración de cumpleaños y/o aniversarios pero ello es catalogado como “costumbre pagana” por lo cual la Roma medianamente poderosa como imperio en ese entonces, no considera que se hagan este tipo de celebraciones, lo que se confirma con el Concilio Iliberatum, que se dio entre los años 300 a 324 de la Era común, bajo la supervisión de Obispos de Hispania Baética y Cartago Nova, siendo uno de sus puntos principales la PROHIBICIÓN de participar en juegos o festejos públicos paganos..

Contrastando con lo anterior, se encuentra en los libros del Nuevo Testamento, por algunos llamados como los “Libros de las Buenas Nuevas”, o Evangelios, hay una información precisa de la fecha de fallecimiento de Jesús (Yéshu, Yeshúa o Yehoshúa): ella ocurrió el día 14 del mes de Nísan justo en la víspera de la celebración del Pesaj (Traducido como La Pascua) coincidiendo, con lo que describen, el mal interpretado, “sacrificio del cordero pascual”, situación que era común en cada uno de los hogares judíos de ese entonces quienes tenían la “obligación” (mitzvá) de sacrificar un cordero para la cena festiva del Pesaj .
Hablamos de una mala interpretación del sacrificio del cordero pascual cuando los libros del Nuevo Testamento comienzan a decir en 1 de Corintios 5:7-8 que dice “Desháganse de la vieja levadura para que sean masa nueva, panes sin levadura, como lo son en realidad.

Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado.

Así que celebremos nuestra Pascua no con la vieja levadura, que es la malicia y la perversidad, sino con pan sin levadura, que es la sinceridad y la verdad”.

Las frases anteriores parece que quisieran decir que, a partir de este momento, se debería hacer una conmemoración de la muerte de Jesús: sin embargo, lo que quiere señalar y que cualquier sacerdote de cualquier religión confirmaría, es que la ceremonia, sea realizada con sinceridad y con la verdad…

Para poder hacer estimaciones de fechas, hay que saber que, en el “antiguo Egipto,” en las épocas aproximadas a los años 300 AEC al 100 AEC, que podríamos denominar como el Período Ptoloméico, existían varios calendarios: uno de ellos, el Calendario Egipcio Modificado, el cual está dividido en tres períodos o estaciones: de Inundación, de Invierno y Verano, cada uno con cuatro meses de treinta días, el cual, gracias a la invasión del imperio Macedónico, empezó a hacerse equivalencias, con la tendencia hacia la unificación hacia un calendario único que hoy conocemos con el nombre de Calendario Gregoriano:

En este período de adaptación, los meses egipcios también cambian de nombre de una secuencia como Thot, Paophi, Athyr, Choiak, Tybi, Mechir, Phamenoth, Pharmuthi, Pachon, Payni, Epiphi, y Mesori a la secuencia que se adapta al calendario actual, descrita de la siguiente manera: Thot (Agosto), Paophi, (Septiembre), Athyr (Octubre), Choiak (Noviembre), Tybi (Diciembre), Mechir (Enero), Phamenoth (Febrero), Pharmuthi (Marzo), Pachon (Abril), Payni (Mayo), Epiphi (Junio), Mesori (Julio) y epag (período de 5 días adicionales para completar el ciclo de 365 entre el 24 al 28 de Agosto), calendario que toma Clemente de Alejandría para estipular que el nacimiento de Jesús, tomó lugar el 25 del mes egipcio de Pachon que equivaldría al 20 de Mayo de su calendario actual.

La posible mención más temprana del nacimiento de Jesús, con relación al 25 de diciembre viene, probablemente, de calendarios romanos del siglo 4 de la Era Común, partiendo, probablemente del Concilio de Nicea en el año 325 bajo la dirección de Constantino y de Melecio de Antioquía, donde se fijan las normas para calcular la fecha para la pascua, y que, tanto el Sínodo de Laodicea en el año 363 como el Concilio de Hipona del año 393, establecen cuáles serán los libros que harán parte del Antiguo y Nuevo Testamento.

Aproximadamente en el año 400 de la Era Común, Agustín de Hipona hace mención a un grupo de “disidentes” quienes celebran la festividad de la Natividad el 25 de Diciembre pero que se rehusaban en acompañar esta celebración, con las Epifanias, el 6 de Enero. Estos eran los Donatistas, grupo religioso muchas veces perseguido por herejía, de los años 312 a 412 de la Era Común, ubicados en el Norte de África.

No hay que olvidar que una de las condiciones que más influyó en la teoría del nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, se basa en las costumbres paganas que adoptaron en el imperio romano relacionado con la Saturnalia , en la cual, a los esclavos se les terminaba su trabajo en los campos en invierno, en dichos días había cenas festivas, intercambio de regalos, encendida de antorchas, y ponía fin al período de mayor oscuridad del año, para que se diera origen al nacimiento del Sol Invicto, celebración instituida “legalmente” por el emperador romano Aureliano, en el año 274 de la Era Común, y al asumir esta fecha, para el nacimiento de Jesús, sería más rápidamente asumida tanto por los paganos, como por los miembros de la naciente “religión cristiana.”

En el siglo 7 de la Era Común se encuentran datos de cómo el Papa Gregorio el Grande, escribe a los misioneros ubicados en el territorio de la Gran Bretaña, para que no destruyan los templos paganos sino que los conviertan en templos de oración para los cristianos, y sus celebraciones, sean transformadas en días de honra a los mártires también cristianos. Esto apoya la hipótesis previamente descrita.

Al revisar lo escrito en relación al año litúrgico bizantino y sus celebraciones, se encuentra escrita la Navidad, con fecha del 25 de Diciembre.

Ya en el Siglo 12, gracias a los escritos de Dionisio Bar Salibi, también conocido como Jacob bar Salibi, se documenta el cambio de la celebración del nacimiento de Jesús, al 25 de diciembre.

Otra hipótesis, tal vez extraña, dice que, como el 14 del mes de Nisán fue la crucifixión de Jesús, y ello corresponde al 25 de marzo, 9 meses antes, corresponde al 25 de diciembre, el 25 de marzo, fecha que en algunos lugares es conocida como la Fiesta de la anunciación, ella conmemora la concepción de Jesús y por consiguiente, 9 meses después, ocurre su nacimiento. Esto se cree que es elaborado por Tertuliano de Cartago, alrededor del año 200 de la Era Común.

Algo parecido describió Agustin, en el siglo 5 de la Era Común, anunciando que, a la virgen María se le dijo que iba a concebir, el 25 de marzo, su hijo nació, el 25 de Diciembre.

Otra hipótesis de autor desconocido pero que se relaciona con un tratado de origen cristiano llamado, “de solsticios y Equinoccios”, probablemente del siglo 4 de la Era Común, habla que la concepción de Jesús se relaciona con el solsticio de invierno.

En las Iglesias orientales, por ejemplo, la fecha de la navidad, no corresponde al 25 de diciembre sino, al 6 de Enero, basándose en que el 14 de nisán, correspondería en elo calendario griego, al 6 de abril en el calendario actual, y nueve meses antes, corresponde al 6 de enero, asociando ambos eventos, con la crucifixión la anunciación y el nacimiento. Para la iglesia Armenia, la fecha no es el 6 de enero, sino el 7 de enero.

Es importante recordar que, con la concepción de que Jesús nació, creció y vivió en un ambiente judío y murió siendo judío (tal como lo recuerda en forma clara y explícita, el INRI colocado sobre la cruz en la que fue ajusticiado), para el judaísmo NUNCA ha tenido importancia la fecha de nacimiento, sino la fecha de defunción.

Y si fuera por el judaísmo, hay dos opiniones distintas en el Talmud babilónico:

la primera que dice que en el mes de Nisán, el mundo fue creado, es el mes en que nacieron los patriarcas, y es el mes en el cual el mundo va a ser redimido, para llegar al Olám haBá (el mundo venidero),

y la segunda que dice que el séptimo mes, el mes en el que se anuncia la aparición del hombre sobre la tierra, se hará la redención, este será el mes de Tishréi, al que corresponde a los meses de septiembre / Octubre; por consiguiente, ninguno de los meses anteriores Nisan (Marzo/abril) ni Tishréi (Septiembre/Octubre) podrían corresponder al mes que la concepción cristiana anuncia como la fecha que se relaciona con el nacimiento del Mashíaj (Mesías) redentor y salvador.

Al final vemos como, desde los más recónditos lugares de la historia de la humanidad, todo señala a que el 25 de diciembre es una incorporación pagana: la celebración al Sol Invicto, a la cual podemos asociarle la convicción que aportó el mitraísmo que decía que el intercesor de la raza humana, luego de haber escapado de una gran inundación, en un bote, iba a permitir un juicio final, luego de una gran cena, el día 25 de diciembre, fecha en la cual los fieles irían bautizados al paraíso y los infieles al infierno.

El fin nunca justifica los medios: si usted ya conocía y /o tenia sospechas que el 25 de diciembre no corresponde al nacimiento de Jesús, no lo siga celebrando solamente bajo la convicción de que él vino para resolver todos los problemas de la humanidad, que murió crucificado por todos los pecadores, porque estaría usted, amigo lector, haciendo caso omiso de una de sus primeras advertencias cuando inició su era de enseñanza, en la que estipuló que “no vine a cambiar ni una jota ni una tilde de esta ley” y estaría dejando de creer en su palabra cuando él le advierte a sus discípulos que “Dios no es hombre para equivocarse”…por lo tanto, amigo lector, está cordialmente invitado a compartir esta reflexión, para su bienestar, y el de su prójimo.

Redactado por 321judaismo.com el 29 de Kislev de 5772 – 25 de Diciembre de 2011